Parashat
Nitzavim: El sol y la luna
"Ustedes están
hoy todos delante de D'os; los jefes de sus tribus, sus ancianos y
sus oficiales, con todos los hombres de Israel. Sus pequeños,
sus mujeres y el extranjero que está en su campamento, desde
quien corta tu madera hasta quien extrae tu agua. Harán
un pacto con D'os, y una promesa, la cual D'os les hace en este día: Que
Él los declare hoy a ustedes como un pueblo para Él, y que
Él sea para ustedes D'os, como Él les ha dicho, y como les
juró a sus padres, a Abraham, Itzjak e Iaacov. Y no
sólo con ustedes hago este pacto y este juramento. Sino
con aquel que está aquí con nosotros en este día ante
D'os, y también con aquel que no está aquí con nosotros
hoy" (29:9-14).
Moshé se
dirige al pueblo a la orilla del Jordán; el contexto de esto
es obviamente muy importante, así como está evidenciado
por la frecuente repetición del término "este día". Rashí
nota esta peculiaridad en su comentario y explica que este fue realmente
un día de gran importancia:
"Aprendemos
que Moshé los reunió en frente de D'os en el día de
su muerte, en función de hacer que ellos entren al pacto"
(Rashí a 29:9).
Moshé, quien
ha sido el líder desde el comienzo del éxodo, dejaría
en ese momento su cargo al borde de la Tierra Santa. En
este día inolvidable, el liderazgo sería transferido a Iehoshúa. Al
notar el significado de este día, Rashí agrega que al irse
Moshé, un nuevo pacto era necesario. Este segundo
punto no es claro: ¿por qué la muerte de Moshé, trágica
como pueda ser, requería un nuevo pacto? Los líderes
van y vienen; ¿por qué fue necesario restablecer un pacto en
este momento? Más adelante en el texto, Rashí
vuelve a comentar sobre este primer versículo, explicándolo
de acuerdo a lo que el llama la "agadá": las primeras palabras,
"atem nitzavim" generalmente traducidas como "ustedes están parados",
son interpretadas por Rashí de una manera más literal: de
la palabra matzevá - monumento o altar.
"Porque Israel
dejaba un líder para ir con otro líder, de Moshé a
Iehoshúa, es por eso que él los hizo reunirse (como un monumento)
en función de inspirarlos" (Rashí 29:12).
La conexión
parece poco clara: ¿cuál es el significado de la reunión
- del monumento o matzevá - a la cual Rashí se refiere? Más
aún, nosotros recordamos que anteriormente en la Torá se
nos dice de la prohibición de construir una matzevá, puesto
que es "odiada por D'os" (ver 16:22). ¿Por qué el
regalo de partida de Moshé contiene una acción prohibida
o por lo menos una referencia literal a eso? Rashí
agrega otra explicación para el término "hoy":
"Así como
este día está nublado y aclara, así también, (el
día) los iluminará (ahora), y en el futuro los iluminará…"
(Rashí 29:12).
Otra vez, otro
comentario un poco oscuro de Rashí, pero lo que podemos decir
hasta ahora es que en el día de la muerte de Moshé, Iehoshúa
asume el liderazgo, un nuevo pacto es hecho, y para marcar todo esto,
una clase de reunión o monumento es establecido. Por
último, este día es claro pero nublado.
Consideremos la
reacción que tuvo el pueblo respecto de la muerte de Moshé. Fue
Moshé el que les dió esperanza, fue Moshé quien dirigió
la valiente marcha para salir de Egipto, y fue Moshé quien les
enseñó Torá. El perder un líder o maestro
como Moshé fue realmente traumático. Este día,
a pesar de la coronación de Iehoshúa, no fue un día
feliz: "el rey muere, que viva el rey" es un llanto amargo y dulce
a la vez. Quizás Rashí se refirió a esta
mezcla de emociones cuando habló de la claridad y las nubes.
"Así como
este día está nublado y aclara, así también, (el
día) los iluminará (ahora), y en el futuro los iluminará…"
(Rashí 29:12).
Un entendimiento
alternativo de la metáfora de Rashí es que la luz y la luz
relativa se refiere a Moshé y a Iehoshúa respectivamente. En
otro lado, Rashí emplea esta misma metáfora cuando se refiere
a Moshé y a Iehoshúa: Cuando Moshé se entera de su
muerte, él le dice a D'os que debe encontrar un reemplazante. "El
rebaño de D'os no puede ser dejado sin un pastor".
"Y D'os le
dijo a Moshé: Sube a la montaña Avarim, y mira la tierra
que Yo he dado al pueblo de Israel. Y cuando tú la
hayas visto, también te reunirás con tu pueblo, como se
reunió Aharón tu hermano… Y Moshé habló a D'os
diciendo: 'Que D'os, el D'os de los espíritus de toda carne,
escoja un hombre para la congregación quien pueda salir delante
de ellos, y quien entre delante de ellos, y quien los lidere, y quien
los haga entrar; que la congregación de D'os no sea como un rebaño
sin pastor'. Y D'os dijo a Moshé: 'toma a Iehoshúa
el hijo de Nun, un hombre en el cual hay espíritu, y pon tu mano
sobre él. Y llévalo ante Elazar el cohen, y ante
toda la congregación; y corónalo a vista de todos. Y
pondrás un poco de tu honor sobre él, para que toda la congregación
del pueblo de Israel sea obediente'" (Bamidvar 27:12-19).
Entonces, aquí
vemos la coronación formal de Iehoshúa. Rashí
explica: "algo de tu honor":
"Esto es el
rayo de luz en su cara" (Rashí a Bamidvar 27:20).
Nosotros recordamos
la luz, la cual emanaba de la cara de Moshé cuando él descendió
del Sinai con las segundas Tablas. Se le ordenó a
Moshé que dé parte de esa gloria a Iehoshúa, como un
símbolo del liderazgo que pronto asumiría.
Rashí continúa:
"De tu honor:
pero no todo tu honor. Nosotros encontramos que la cara de Moshé
era como el sol mientras que la cara de Iehoshúa era como la
luna" (Rashí a Bamidvar 27:20).
Los niveles distintos
de luz que Rashí usa como una expresión de las personalidades
de liderazgo de Iehoshúa y Moshé son parte del Talmud:
"Y pondrás
de tu honor sobre él: pero no todo tu honor. Los ancianos
de esa generación dijeron: la cara de Moshé era como el
sol; la cara de Iehoshúa era como la luna. Oy, por
tal vergüenza! Oy, por tal reproche! (Shavuot
39a).
Aquí, el
hecho de que Iehoshúa fue comparado a la luna no es visto como
algo grandioso, sino que es una lamentación de las personas de
esa generación, quienes habían tenido el privilegio de ver
la gloria de Moshé. La luz, que emanaba de Iehoshúa
seguro que era brillante, pero no brillaba tanto como la luz de Moshé. El
día que murió Moshé e Iehoshúa tomó su lugar
fue el día en que Iehoshúa brilló, pero comparado a
Moshé era mucho menos.
Ahora el pueblo
es el rebaño de Iehoshúa, un gran líder, el mejor estudiante
de Moshé, del cual la misma luz de Moshé irradiaba, pero
quien de todas maneras sufría de la comparación con Moshé. Es
por eso que el pueblo lamentó la asunción de Iehoshúa
al liderazgo; él era grande, pero no era Moshé. Lo
que ellos pudieron o no pudieron darse cuenta, fue que la muerte de
Moshé marcó el final de esa gloriosa generación, la
cual había sido testigo de tantas cosas: las plagas, la apertura
del mar, la teofonía en el Sinai e innumerables eventos. Ciertamente,
algunos sobrevivientes estaban alrededor, pero sin Moshé, ellos
eran solamente vestigios de días pretéritos.
Es difícil,
a veces, definir una generación, puesto que el tiempo fluye. Personas
de todas las edades dejaron Egipto. ¿Cuándo es que
nosotros consideramos que una generación ha terminado? Quizás
la mejor definición de una generación está basada en
su liderazgo: la generación de Moshé - la generación
del éxodo - llegó a su fin con su muerte. Moshé,
el más grande líder judío y profeta de todos los tiempos,
fue el factor de definición de su generación. Ellos
eran la generación de Moshé, "dor deá", "una generación
de conocimiento". El día de la muerte de Moshé
marcó también el final de esa generación. Esta
nueva generación liderada por Iehoshúa, la cual cruzará
pronto el Jordán, ha pasado por un cambio sutil que conlleva
implicaciones filosóficas-legales. En la parashá
de Matot hemos discutido el principio halájico de que todos los
judíos son responsables unos por los otros. Esta reciprocidad
espiritual comienza cuando los judíos cruzaron el Jordán,
y es una característica de la generación de Iehoshúa,
un atributo que define a la nueva generación que conquistará
y se asentará en la Tierra de Israel. Es una expresión
de un destino común para todo el pueblo. El Ritvá
explica:
"Todos los
judíos son mutuamente responsables, (y) todo el pueblo de Israel
constituye un sólo cuerpo" (comentario del Ritvá a Rosh
Hashaná 29a).
El Or Hajaim Hakadosh
explica el nuevo pacto hecho en el momento de transición entre
Moshé e Iehoshúa de la misma manera:
"El objetivo
de Moshé en (establecer) este pacto fue crear responsabilidad
mutua" (Or Hajaim a Devarim 29:9).
Ahora, cuando
los judíos se despiden de Moshé, un nuevo capítulo
comienza, un capítulo que incluye la implementación de un
nuevo ideal de mutua responsabilidad. Así, el Or Hajaim Hakadosh
entiende las palabras finales del pacto:
"Las cosas
secretas pertenecen a D'os, pero aquellas cosas que son reveladas
pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que podamos
cumplir todas las palabras de esta Torá" (29:28).
La responsabilidad
mutua incluye lo que es sabido, abiertamente. Actos secretos,
por otro lado, son cosas de D'os.
Esta idea de mutua
responsabilidad puede explicar la referencia de Rashí a la matzevá. En
Shoftim, Rashí explicó la diferencia entre matzevá
(monumento) y mizbeaj (altar): un monumento está hecho de una
piedra, mientras que un altar está hecho de muchas piedras o
componentes. Durante el tiempo de los patriarcas, una matzevá
era aceptada; en los tiempos de los hijos, la Torá proscribe
el uso de una matzevá. Rashí explica, que la
matzevá significa uno - el individuo acercándose a D'os,
mientras que el altar significa la totalidad del pueblo judío,
toda clase de individuos unidos para formar un solo y hermoso mosaico. Durante
el tiempo de los patriarcas, los individuos reflejaban la totalidad
de la vida judía, la generación de Abraham estaba compuesta
por Abraham. Nuestros patriarcas eran gigantes espirituales,
individuos que podían acercarse a D'os como individuos. Pero
una vez que el pueblo judío se convirtió en nación,
la matzevá se hizo inapropiada. Indiscutiblemente,
Moshé fue el último individuo que representaba a toda la
nación:
"Cuando Rabí
una vez estaba explicando las Escrituras, la congregación se
adormeció. En función de despertarlos él
dijo: 'una mujer en Egipto dió a luz a 600 000 en un solo parto'. Había
un cierto discípulo llamado R. Ishmael hijo de Rabí Iosé,
quien le dijo: '¿Quién pudo haber sido?'. Él
respondió: 'Ella fue Iojeved quien dió a luz a Moshé,
que fue equivalente a los 600 000 de Israel'; puesto que está
dicho: 'Entonces cantaron Moshé y los hijos de Israel…' (Shemot
15:1); 'Y los hijos de Israel hicieron de acuerdo a todo lo que le
había ordenado D'os a Moshé' (Bamidvar 1:54); y 'No ha habido
un profeta en Israel como Moshé' (Devarim 34:10)"
(Midrash Rabá - Shir Hashirim 1:65).
Moshé representa
a toda la nación; cuando él muere, toda la nación se
hace responsable uno por el otro espiritualmente. Es verdad
que la nación ahora está representada por muchos individuos,
quienes necesitarán hacer una coalición en función
de formar un todo. Pero una de las lecciones finales con
la cual Moshé se despidió de su pueblo es la idea de que
somos un solo pueblo, unidos para reflejar unicidad e interdependencia. El
cuerpo descripto por el Ritvá es reflejado por la matzevá
descripta por Rashí. Con la muerte de Moshé,
quizás la luz no brilló tan intensamente, y el pueblo se
deprimió. Por otro lado, Rashí nos recuerda:
"Así como
este día está nublado y aclara, así también, (el
día) los iluminará (ahora), y en el futuro los iluminará…"
(Rashí 29:12).
En el día
de la muerte de Moshé, la luz de Moshé brillando como el
sol, podía ser vista, así como la luz de Iehoshúa brillando
como la luna. Pero al pueblo le fue dicho que la luz estaría
sobre ellos: La luz de Moshé era difusa. A pesar de
que mucha de la luz discernible se podía ver sobre Iehoshúa,
la fuente de la luz de Moshé, la grandeza de Moshé, era
su estatus como representante de D'os. Con su muerte esa
luz iba a ser dispersa entre el pueblo. Para que esa luz
brille completamente, el pueblo debe reunirse y formar un todo unificado. La
luz ha pasado a ser ahora el dominio de todo el pueblo, representada
por la responsabilidad mutua y la reciprocidad espiritual.
En el futuro,
la luz de Moshé una vez más brillará con todo su esplendor. El
método para traer esta luz es cumpliendo con los mandamientos. Cada
judío forma parte de este proceso, pues chispas de luz están
esparcidas entre todo el pueblo. Si miramos alrededor y
parece nublado u oscuro, es simplemente porque no hemos aún tenido
éxito en hacer brillar esta luz. En verdad: "Qué se haga
la luz!".
Rab Ari Kahn |