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Sucot


Una Alegría Especial



"… y se alegrarán delante de Hashem, vuestro D'os, siete días" (Vaikrá -Levítico- 23:40).

"Y te alegrarás en tu fiesta…" (Devarim -Deuteronomio- 16:14).

"…y estarás solamente alegre" (Devarim 16:15).

 

Una Alegría Completa

La Torá nos insinuó que en la fiesta de Sucot debemos sentir más alegría que en el resto de las festividades.  A pesar de que en todas las festividades (Pésaj, Shavuot y Sucot) tenemos la obligación de alegrarnos - como lo legisló el Rambam (Rabí Moshé Ben Maimón, 1135 - 1204) en su "Séfer Hamitzvot" - encontramos que cuando la Torá habla de las fiestas de Pésaj y Shavuot, aparece una sola vez la idea de alegrarse, en cambio, al hablar de Sucot, la Torá menciona la palabra alegría en tres oportunidades, como transcribimos al comienzo de este artículo.

Pero esta diferenciación no la encontramos solamente en las palabras de la Torá, porque también vemos que Nuestros Sabios, de bendita memoria, solamente a la fiesta de Sucot la llamaron como: "zemán simjaténu" (el tiempo de nuestra alegría), y podemos entender de todo esto, que en todas las mitzvot que deben ser cumplidas en la fiesta de Sucot resalta la alegría como característica esencial.  Sin embargo, debemos entender por qué hay más alegría en la fiesta de Sucot que en el resto de las fiestas de nuestro calendario.

Evidentemente, uno de los motivos es la alegría por los bienes materiales.  El hombre que poseía un campo había llegado al momento de poder almacenar toda su cosecha, y esa abundancia causaba en él un sentimiento de agradecimiento y tranquilidad que lo preparaba para celebrar.  

Por otro lado, una alegría espiritual también llenaba su corazón.  Sólo algunos días atrás él vivió el período de Rosh Hashaná e Iom Kipur, que representaron para él momentos de profunda reflexión, arrepentimiento y purificación, al haber observado el servicio especial del Cohén Gadol (Sumo Sacerdote) en el Templo Sagrado, y sintió una profunda elevación espiritual delante del Creador.

Vemos entonces, que la interrelación entre la alegría material y espiritual es una pauta básica para el entendimiento de la festividad de Sucot y de los significativos contenidos de sus mitzvot.  

 

Un Esperado Reencuentro

La fiesta de Sucot representa la protección de D'os sobre el pueblo de Israel, que al salir de la tierra de Egipto - al comienzo de la primavera - los protegió del calor y del sol.  Es por eso que los Sabios se preguntan: "¿Por qué Sucot se festeja al comienzo del otoño (en el hemisferio norte), si sería más lógico pensar que su celebración tendría que tener lugar inmediatamente después de la fiesta de Pésaj, en la que recordamos la salida de Egipto?".

La respuesta a esta pregunta se enmarca dentro de una idea central: el pueblo judío anhela el cumplimiento de las mitzvot y mediante ellas ve y siente su realización personal.  Sucot se celebra al finalizar el verano comenzando casi la época de las lluvias, para señalar que su cumplimiento no está entremezclado con intereses personales, como podría ser el buscar un poco de sombra y aire fresco en los agradables días de la primavera.  Debemos salir de nuestra casa y morar en la sucá para representar nuestra voluntad de unirnos a D'os, incluso bajo circunstancias climáticas adversas.

Es precisamente la posibilidad de alcanzar este anhelo de cumplir las mitzvot, lo que lleva al hombre a encontrarse consigo mismo, haciéndole sentir una profunda alegría.  Es tanto el deseo de reencontrarse consigo mismo, que el hombre es capaz de enfrentarse a situaciones incómodas, ya que este reencuentro lo lleva a sentirse unido al Creador.

 

El Tiempo de Nuestra Alegría

Otra manifestación del reencuentro con uno mismo, y por consiguiente, con el Creador, la encontramos en el Talmud (Sucá 53a) al leer lo que ocurría durante los festejos de Sucot en el Templo de Jerusalem:

"algunos de ellos decían: feliz es nuestra niñez que no avergüenza a nuestra vejez - estos son los piadosos y las personas responsables.  Otros decían: feliz es nuestra vejez que renegó de nuestra niñez - estos son los que han hecho teshuvá (se han arrepentido)".

Es increíble que tales pensamientos ocupaban sus mentes, y tanto unos como otros aconsejaban el reencuentro con ellos mismos!  

También el hecho de tomar las cuatro especies (lulav, aravá, hadás y etrog) representan un deseo interno de reencontrarse con D'os, y así lo explica el autor del "Séfer Hajinuj" (Barcelona, siglo XIII), cuando dice que estas cuatro especies nos recuerdan que toda alegría personal debemos dirigirla al Creador, ya que ellas alegran el corazón del que las ve.

Es por eso que Nuestros Sabios llamaron a la fiesta de Sucot: "el tiempo de nuestra alegría", enfatizando que la alegría es "nuestra", al reencontrarnos con nosotros mismos.  Y por otro lado, esta clase de alegría es particular al pueblo de Israel y no se asemeja a la de los otros pueblos: es "nuestra" alegría poder cumplir con la voluntad de D'os.




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