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Abramos otra canilla
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



Abramos otra canilla

“En seis días se hará el trabajo... (Shemot 35,2)

Todos los explicadores se cuestionan el por qué del cambio en el lenguaje. Lo más común es encontrar que la Tora nos habla en segunda persona, o sea, se dirige a nosotros, como cuando dice “trabajarás”, o “encenderás”, pero ahora nos dice que el trabajo “se hará” en lugar de decirnos “harás el trabajo” o, simplemente “trabajarás”.

Podemos explicar que resulta más fácil cuidar el día de Shabat (con respecto a la acción de trabajar, ya que para los demás preceptos, la mayoría, esta apreciación no es válida), cuando sabemos que durante los seis días de la semana nuestro trabajo “se hace”, sabemos que nosotros “no lo hacemos”, que ni nuestra fuerza ni nuestra inteligencia son los factores que nos llevan a cumplimiento de nuestras tareas, sabemos que todo “se hace”, que todo viene de Hakadosh Baruj Hu. Pero, si pensamos que nuestro éxito se debe a nuestras aptitudes, que nosotros somos el factor desequilibrante, que somos capaces de afrontar cualquier desafío porque somos fuertes e inteligentes, entonces es más difícil dejar de trabajar un día, ya que puede representar una pérdida tangible en nuestros ingresos...

De todas formas, también sabemos que todos nuestros ingresos fueron establecidos en Rosh Hashana, para qué entonces necesitamos ahora esforzarnos más, el esfuerzo debía haber estado concentrado antes de Rosh Hashana, en nuestros rezos, en nuestros actos, para ser merecedores de un ingreso más alto. Ahora, podemos interrumpir nuestro trabajo, ya que ningún artificio puede lograr que consigamos más de lo que ya fue pactado, como dijo el Ramban: “el decreto es verdadero, todos los esfuerzos adicionales son vanos...”

El Jafetz Jaim compara los ingresos que fueron decretados de año en año, con una persona que tiene un barril repleto de agua. Este barril tiene una canilla en su parte inferior. Esta persona se imagina que si le pone otra canilla al barril, entonces podrá obtener más agua. No necesitamos aclarar el error, está claro que más canillas pueden hacer solamente que el agua salga más rápido, pero más de lo que hay en el barril no puede salir. Por eso, intentar trabajar más de lo necesario con la intención de obtener mayores ganancias que las que fueron decretadas es como ponerle más canillas al barril.

En el libro “Ohel Iaacov” del Maguid Midubna vemos la explicación del versículo “seis días trabajarás...”, donde pregunta por qué antes de decirnos que en Shabat no se puede trabajar, la Tora necesita recordarnos que en los días de la semana sí trabajamos, ¿no alcanzaba con decir solamente que en Shabat no trabajamos? ¿acaso hay un precepto que nos ordene trabajar durante seis días? Y nos explica que Hashem tiene la intención de que el precepto de cuidar el Shabat “penetre” muy profundo en nuestros corazones, para eso nos trajo una gran “necesidad” que cuidemos el Shabat. Y esto aumenta nuestra fe, ya que nos hace sentir que la salvación por medio del Creador no tiene freno, inclusive aunque no hagamos ningún esfuerzo, ningún trabajo. Está escrito en nuestros libros que una persona debe estar contenta de las enormes posibilidades, infinitas, que tiene Hakadosh Baruj Hu de darnos más y más, de la misma forma en que estamos contentos con lo que está ya en nuestras manos. Ya que para quien se considera verdaderamente “creyente”, todo el trabajo que realiza durante los días comunes son como una pesada carga que le han impuesto por la fuerza, ya que si así fuera la voluntad de Hakadosh Baruj Hu, podría darle el sustento sin hacer absolutamente nada. De aquí proviente el origen de la palabra trabajo en hebreo: “avoda”, que tiene la misma raíz que la palabra “eved”, siervo, esclavo. A esta persona que sabe que sin trabajar podría recibir el sustento directamente de Hashem Itbaraj, su trabajo resulta ser una obligación, una carga pesada, como el trabajo que hace un esclavo para servir a su dueño, para cumplir con sus órdenes...

Después de que la persona logra sentir esta “confianza”, que su sustento depende exclusivamente del Bore Olam, y que está trabajando porque lo obligan, cuando llega el Shabat, siente una sensación de libertad muy especial, ya que Hashem, El que le dio el sustento, y que lo obligó a trabajar en la semana, ahora le pide que se tome un descanso. De nada le servirá trabajar ahora, cuando su “patrón” le dice que no trabaje...

En cambio, el que supone que el lugar que ocupa se debe solamente gracias a su esfuerzo, que se compró casa, coche, casa de fin de semana, con una habitación para el servicio doméstico permanente, otro coche para la esposa, y otro por las dudas... (no vamos a seguir porque la lista puede ser infinita). Todo su éxito se debe a su concentración en el trabajo, a su inteligencia para resolver los negocios. Para esta persona, tomarse un descanso en Shabat resultará muy penoso, ¡está perdiendo plata! ¿Cómo puede dejar de pensar durante todo un día en cómo ganar más dinero?

Por eso, la Tora se anticipa y nos ordena trabajar durante seis días, hacer el trabajo que hace un esclavo para su dueño, llegar al grado de confianza en que el sustento no proviene de nuestras manos, entonces, no cabe ninguna duda de que con la entrada del Shabat cumpliremos con el precepto de “cuidar y recordar” el Shabat con todas sus particularidades.

Y así podemos entender también por qué Moshe Rabenu, que reunió al pueblo para que donen sus riquezas para la construcción del Tabernáculo, antes de hacer el pedido habló sobre el precepto del Shabat. Simplemente, este era el camino para que el pueblo haga sus donaciones con la mano más “abierta”, al saber que durante los seis días de la semana Hakadosh Baruj Hu les da el sustento. Que no piensen que el sustento lo consiguen con su propio esfuerzo, ya que de esta forma es más difícil dar, ya que están dando de lo que consiguieron “transpirando la camiseta”, y con este pensamiento, aunque traten de ser generosos, la donación siempre será menor.

Por eso dijeron los jajamim: todo el que cierre sus ojos y esquive dar una caridad es como si estuviera practicando la idolatría, ya que si no quiere dar es porque piensa que él mismo consiguió el dinero, que es de su propiedad, negando que Hashem se lo ha dado.

Escuché del Maran Jafetz Jaim ztz”l, dice el Rav Hagaon Iaacov Noiman ztz”l (cuando escuchamos algo así, que alguien puede decir “escuché del Jafetz Jaim”, no podemos evitar sentir una sana envidia), cuando explicó el versículo que antepone el trabajo al descanso de Shabat. ¿Por qué la Tora necesita decir “seis días trabajarás”, y no alcanza con escribir solamente “y el séptimo día no harás trabajos”?

El Jafetz Jaim escuchó cierta vez, que en Rusia, en la ciudad de Chernigov, había una importante fábrica de propietarios iehudim que trabajaba en Shabat. Viajó a esa ciudad, entró a la fábrica y le pidió a uno de los dueños que dejen de trabajar en Shabat. El dueño tenía una buena razón para seguir trabajando: yo gano por cada día de trabajo cuatro mil rublos. ¿Usted pretende que yo pierda cuatro mil rublos por dejar de trabajar en Shabat?

El Jafetz Jaim, muy tranquilo, le respondió con una pregunta: ¿qué es lo que querés?, ¿querés que por profanar el Shabat pierdas toda la fábrica? Está escrito en la Tora “seis días trabajarás”, y todos se preguntan por qué la Tora necesitó adelantarnos qué es lo que haremos en los primeros días de la semana. Así hay que leer la Tora: Si vos querés tener la posibilidad de trabajar durante los primeros seis días, para eso tendrás que dejar de trabajar el séptimo. Pero, si el día séptimo no respetás el Shabat, en los seis días de la semana no tendrás lo que hacer!!!

Después de escuchar esto, el dueño de la fábrica se burló del Jafetz Jaim: ¿qué quiere decirme mi estimado rav, que un versículo de la Tora “sostiene” mi fábrica? Y al escuchar esto el Jafetz Jaim se retiró del lugar.

No pasó mucho tiempo, y los volcheviques entraron a Rusia y se apoderaron de las casas, los comercios, y las fábricas, y este hombre, de milagro, salvó su vida y pudo escaparse dejando “todo”. Se escapó solamente con lo puesto.

En la primera oportunidad que se le presentó, escribió una carta al Jafetz Jaim en agradecimiento a sus palabras: “ahora yo puedo ver como las palabras del rav son exactas y verdaderas, porque un versículo de la Tora puede mantener en pie una fábrica...”

 Darje Musar.

Leiluy Nishmat Sara Rajel bat Moshe z”l



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