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Caminos de la vida 5- Orjot jaim



Orjot Jaim capítulo 5

de Rabenu Asher Ben Iejiel

Para el Quinto Día de la Semana:

Jueves

Estas son las cosas de las cuales debe cuidarse la persona para desviarse de las redes de la muerte e iluminar con la luz de la vida:

1 No te alegres en demasía, y recuerda: que tú eres un espíritu de vida, fuiste creado del polvo, y tu final serán los gusanos.

Al comienzo de sus consejos para el día jueves, Rabenu Asher nos enseña que no debemos alegrarnos en demasía. La fórmula para el éxito en la vida es tomarse las cosas serias en serio, y para eso estamos obligados a vivir felices y contentos en la medida necesaria para que la alegría nos ayude a servir a D'os y no nos entorpezca en ese camino.

En la segunda parte de este consejo las palabras de nuestro autor nos recuerdan la Mishná que dice: "Akaviá Ben Mahalalel dice: Presta atención a tres cosas y no llegarás a pecar: sabe de dónde has venido, a dónde irás y ante Quién deberás rendir cuentas. ¿De dónde has venido? De una gota fétida. ¿Hacia dónde vas? A un lugar de polvo y gusanos. ¿Y ante Quién deberás rendir cuentas? Delante del Rey de Reyes, el Santo - bendito es Él" (Avot 3:1. Véase nuestro comentario allí).

2 No digas de ninguna mitzvá: "la haré mañana", pues tal vez no estarás desocupado para poder hacerla.

"Hilel dice: y no digas: 'cuando me desocupe, estudiaré', pues tal vez no te desocuparás" (Avot 2:5).

Rabí Israel Lipschitz (1782 - 1860) en su comentario "Tiféret Israel", nos hace ver que Hilel quiere enseñarnos que no debemos decir: "cuando tenga una hora libre estudiaré", pues tal vez, sólo tengamos media hora cada día. Quien aproveche cada instante de su vida, será el más agraciado. (Véase además nuestro comentario a Pirké Avot).

3 No te separes de pensamientos de sabiduría y ética. Apégate al polvo de los pies de los Sabios y serás sabio.

La base de todo es la sabiduría, pues sin ella la persona no sabrá como entender las cosas que lo rodean. Y la única forma de obtenerla es a través del estudio de las palabras de la Torá, escuchandolas directamente de un maestro. No sólo de un cassette, un libro o un site. Ya que a un verdadero maestro que enseña con el ejemplo, nada lo puede reemplazar.

4 No abandones el camino de la devoción a pesar de que se rien de ti, y no te avergüences por hacer una mitzvá.

En el tercer consejo del día miércoles, el Rosh nos había enseñado que no sólo debemos estar seguros de que nuestras acciones son correctas a ojos de D'os, sino que también debemos cuidarnos de no hacer cosas que parezcan incorrectas a ojos de las personas, aunque en realidad sean correctas a ojos de D'os. Y es por eso que no debemos provocar que los demás se rían de nosotros.

Aquí, nuestro autor agrega que todo lo antedicho se refiere solamente a acciones que no son obligatorias de acuerdo con la halajá, o que nadie acostumbra realizarlas, pero si alguien se rie de uno por querer cuidar el shabat o cualquier otra mitzvá, en ese caso no tenemos nada de que preocuparnos.

5 No cierres tu mano dejando de dar siempre a los pobres y a los huérfanos, y "de tu carne no te ocultes" (Ieshaiahu -Isaías- 58:7).

Es una grandeza dar caridad a quien la necesita, pero más grandeza tiene quien se preocupa primero de las necesidades de sus parientes, y familiares cercanos que necesitan de él, sin cerrar sus ojos ni su corazón hacia ellos ante el temor de que su acción no será tan reconocida en público.

6 No te demores en correr y apresurarte para preparar delante de ellos (los pobres) la mesa y el pan, pues quizás estén hambrientos.

Cuando el Jafetz Jaim recibía en su casa el viernes por la noche invitados que estaban de paso por ese lugar, no cantaba primero el "Shalom Alejem" antes del kidush, como se acostumbra, sino que se apresuraba y primero hacía el kidush y después de comer el primer plato, lo cantaba. Cuando le preguntaron por qué el hacía eso, contestó: "Los ángeles que visitaron a Abraham no tenían hambre, pues ellos no comen. Y a pesar de eso, Abraham se apresuró y corrió para prepararles una comida. Pero mis invirtados tal vez no hayan comido hoy, es por eso que primero se puede comer algo, y luego cantar todo lo que querramos, y no hay diferencia".

7 No te retrases en llevar el diezmo al fondo de caridad, ya que "El dar en oculto aplaca el enojo" (Mishlé -Proverbios- 21:14).

Nuestro autor nos enseña que es preferible dar caridad en forma indirecta y sin que quien la reciba se entere quién lo ha ayudado, antes que ofrecer esa ayuda en forma directa. De todas formas, antes es correcto verificar que quienes dirijen la institución filantrópica sean personas rectas.

8 No mires a quien es más pequeño que tu en el servicio a D'os y en su temor a Él, sino a quien es más grande que tu.

"Rabí Matiá Ben Jarash dice: ·sé la cola de los leones y no seas la cabeza de lobos" (Avot 4:20). Quien siempre mira en dirección de quienes son menos que él en alguna cosa, jamás adelantará su situación ya que no tiene ningún modelo de quien aprender.

9 No levantes tu mano sobre tu prójimo, incluso si él maldice a tu padre o a tu madre en frente de ti.

Pero sí le puede decir: "Lo que tú dices no es verdad", e irse de allí.

10 No hables difamaciones ni lashón hará sobre ninguna creatura, ni calumnias y maledicencias.

Véase lo que hemos escrito en el consejo número diez del primer día.

11 No seas precipitado en responder insolentemente a quien haya dicho cosas no buenas.

Véase lo que hemos escrito en los consejos 8, 9 y 12 correspondientes al cuarto día de la semana.

12 No hagas que sea escuchada tu voz afuera y no grites como una bestia; que tus palabras sean expresadas en forma calma y tranquila.

La forma de hablar atestigua sobre la persona. Es por eso que debemos acostumbrarnos a hablar en un tono bajo, lenta y pausadamente, para que de esa manera podamos adquirir con mayor facilidad la cualidad de la tzniut, es decir, el recato y la modestia.

13 No avergüences a tu prójimo en público, ya que quien hace esto no tiene lugar en el mundo venidero.

Nuestro autor nos recuerda lo que dijeron Nuestros Sabios en el Talmud (Babá Metziá 58): Todos los que descienden al infierno luego ascienden, excepto quien mantiene relaciones con una mujer casada, quien avergüenza a su prójimo en público y quien le pone un apodo malo. Además, quien avergüenza a su prójimo en público es como si derramara su sangre.

14 No demuestres fuerza en contra de ninguna persona - si tu poder preponderó, pues no sabes si en el futuro te debilitarás.

El Rosh no se refiere aquí solamente al poder físico, sino también al poder de alguien que está por encima de su prójimo en algún puesto, trabajo o función.

15 No persigas el honor y no asciendas a un nivel que no te corresponde.

Es preferible que nos inviten a ascender antes que nos obliguen a descender.

16 Que no te honren las personas, no sea que te pateen y te denigren.

La intención de nuestro autor es enseñarnos que la persona inteligente debe tratar de escaparse de situaciones donde será honrado innecesariamente, ya que de esta manera no le dará oportunidad de actuar a esas personas que no pueden soportar el éxito de los otros y siempre están buscando encontrar sus defectos para denigrarlos.

17 Que no se debilite tu mano en la búsqueda de amigos y compañeros, y no menosprecies a ningún enemigo.

Aquí el Rosh nos enseña dos buenos consejos. Por un lado debemos siempre intentar acrecentar el número de amigos que tenemos, y por otro lado nos dice que no debemos menospreciar a ningún enemigo. Alguien podría pensar: "¿Es posible que todos sean amigos de uno? Es algo natural que haya alguien que no me quiera!". Es por eso que Rabenu Asher nos enseña que no debemos menospreciar a ningún enemigo y debemos intentar que se reconcilie con nosotros con todas nuestras fuerzas.

18 No hables mal de lo que compró tu prójimo y no debilites su espíritu, pues esta es la costumbre de los necios.

Pero si él todavía puede retornar lo que compró, entonces sin avergonzarlo y sin causarle sufrimiento, es correcto aconsejarle que lo haga.

19 No digas: "Por mi propio mérito he enriquecido". Y teme de recibir tu recompensa en este mundo.

En general D'oretribuye en este mundo acorde con la minoría de las acciones y en el mundo venidero por la mayoría, y esto se debe al hecho de que el principal y verdadero mundo es el otro y no éste. Es así que alguien que es justo y la mayoría de sus acciones son buenas, recibirá la recompensa por ellas en el mundo venidero y por las pocas malas acciones que tenga en su poder, D'os lo castigará en este mundo. Pero con los malvados ocurre lo opuesto, por las pocas mitzvot que haya cumplido, D'os lo recompensará en este mundo, y por la gran cantidad de transgresiones será castigado después de su muerte. Es por eso que nuestro autor nos enseña que debemos temer de recibir la recompensa en este mundo, ya que eso significa que pertenecemos al segundo grupo de personas.

20 No desvíes a tu prójimo de un camino bueno a uno malo, como ser incitándolo a cometer el pecado de la idolatría, o cosas similares.

Hay veces que por sentirse herido por algo, una persona desea desviar a otro del buen camino, y a este punto se refirió el Rosh.

21 No comas en demasía hasta llenar tu estómago, pues muchas enfermedades son provocadas por el exceso de comida.

22 No pertenezcas al grupo de los bebedores y los glotones, para que no te olvides de tu Creador y llegues a pecar.

Mediante estos dos consejos el Rosh nos recuerda los perjuicios, tanto en el campo de lo físico como de lo espiritual, que provoca el exceso de la comida y la bebida (así como el perseguir desenfrenadamente toda clase de placeres).

23 No impongas demasiado temor de ti dentro de tu casa, pues muchas cosas malas vienen como consecuencia de esto.

Pues sus familiares y las personas que trabajan para él, por el miedo que le tienen, no le querrán decir la verdad cuando ocurra algo que no es de su voluntad, y ésto provocará muchas cosas malas.

24 No estés solo con ninguna mujer, incluso con dos mujeres, excepto tu esposa, tu madre y tu hija.

En el Shulján Aruj (Even Haézer cap. 22) están detalladas todas las leyes relacionadas con la prohibición de que hombres y mujeres se queden a solas en determinadas situaciones. Y a pesar de que a primera vista estas reglamentaciones pueden parecer demasiado estrictas, sin lugar a dudas quien comprende que para llegar a grandes pecados primero es necesario transgredir pequeñas prohibiciones, entenderá que las leyes de ijud (quedarse a solas) ayudan a que las personas no lleguen a hacer cosas de las cuales después se arrepentirán.

25 No alabes a una mujer por su belleza, o por sus buenas acciones, no sea que le agrade a quienes te escuchan.

Continuando de alguna manera el consejo anterior, el Rosh nos enseña aquí que debemos abstenernos de hablar bien de alguna mujer si estamos delante de hombres que podrían llegar a tener malos pensamientos por haber escuchado nuestras palabras.

26 No te vanaglories de ti mismo y que tu cuerpo no sea apreciado a tus ojos; y empequeñécete.

Nos enseñaron Nuestros Sabios que uno de los motivos por los cuales D'os nos quiere como pueblo, es porque a pesar de que Él nos da motivos para enorgullecernos, nosotros no nos atribuímos esa grandeza a nosotros mismos. Es por eso que debemos siempre tratar de empequeñecernos, y por supuesto no darle más importancia al cuidado del cuerpo del que realmente necesita.

27 No seas precipitado en tus acciones.

Hay una gran diferencia entre ser presuroso y ser precipitado. Pues quien es presuroso piensa cuidadosamente las cosas antes de obrar y luego ejecuta su desición sin perder tiempo, mas quien es precipitado piensa y hace las cosas rapidamente y sin reflexionar.

28 No hables demasiado sobre cosas que son beneficiosas y que no acarrean daño alguno; solamente habla poco.

"Si mucho se habla no se abstendrá de pecar, mas quien disminuye su conversación es sabio" (Mishlé -Proverbios- cap. 10). Incluso sobre los temas que son beneficiosos o necesarios para la persona hablar, debemos tratar de disminuir nuestra conversación hablando lo mínimo indispensable.

29 Que no se debilite tu mano en intentar hacerte de un amigo fiel, y cuídalo y no lo pierdas, pues es algo bueno.

"Iehoshúa Ben Perajiá dice: adquiere para ti un amigo" (Avot 1:6). "Él (Rabán Iojanán Ben Zakái) les dijo a ellos: Salgan y vean cuál es el buen camino al cual una persona debe adherirse Rabí Iehoshúa dijo: Un buen amigo" (Avot 2:13). Cuando una persona tiene un buen amigo a su lado, está constantemente alejado del mal camino. El amigo lo corregirá cuando vea que se equivoca y es así que él siempre tratará de hacer lo correcto (Véanse nuestros comentarios a Pirké Avot).





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