Conózcase
a sí mismo
Mire su
mano. ¿Qué ve? Una parte de su cuerpo, un apéndice hecho
de huesos y tendones cubiertos de carne y piel. Está lleno de nervios,
vasos sanguíneos y conductos linfáticos que conectan su mano a
su cuerpo, haciendo que sea una parte suya.
Usted puede
abrir y cerrar su mano. Obedece a toda orden que le transmite su mente. Es suya,
parte de su ser. ¿Pero qué es usted? ¿Quién
es su verdadero "yo"? ¿Qué pasa cuando usted
ordena a su mano que se abra y se cierre? ¿Cómo hace su mente
para que obedezca sus órdenes?
Ahora muéstrese
con el dedo. Si usted es una persona normal, su dedo automáticamente
apuntará a su pecho. Usted piensa que su ser es su cuerpo. ¿Pero
es éste realmente su verdadero "yo"?
No hace
mucho tiempo, una persona podía considerar su cuerpo como parte íntegra
de su ser. Usted era su cuerpo y su cuerpo era usted. Pero las cosas han cambiado.
El progreso
científico ha alterado el concepto de personalidad e identidad humana.
Los transplantes
de corazón son ahora algo común. Ya ni siquiera son noticia. Una
persona puede vivir con el corazón de otra latiendo en su pecho. Si pidiésemos
a esa persona que se apuntara con el dedo, ¿nos indicaría acaso
su corazón? ¿Es este corazón transplantado realmente parte
de su ser? ¿Y ese corazón que late dentro de usted es realmente
su propio "yo"? ¿O es algo totalmente diferente?
Los investigadores
están prediciendo transplantes de cerebro para las dos próximas
décadas. Esto nos obligaría a reconsiderar el concepto de personalidad
humana.
Imagínese
cómo sería tener un transplante de cerebro. Un hombre podría
tener una enfermedad incurable en su cuerpo pero poseer un cerebro sano. Por
otra parte, quien recibe la donación tendría un daño cerebral
irreparable pero un cuerpo totalmente normal. Se sacaría el cerebro del
cuerpo enfermo y se pondría en el sano.
¿Quién
es el nuevo hombre? Tenemos un cerebro viejo con todos sus recuerdos, sus rasgos
de personalidad y sus esquemas de conducta. Pero tiene un cuerpo totalmente
nuevo. El cuerpo viejo podría haber estado desgastado y enfermo, mientras
que el nuevo puede ser joven y estar lleno de energía.
Veamos ahora
si ese hombre se apunta con el dedo. ¿Mostrará su cuerpo? Entonces,
¿el verdadero "yo" es el cuerpo o el cerebro?
Un transplante
de cerebro hace surgir muchas interrogantes.
¿Qué
pasa con una transferencia de memoria? La cibernética ha descubierto
muchas similitudes entre los computadores y el cerebro humano. La tecnología
de la computación nos permite programar una transferencia de memoria,
pasando toda la Información de un computador a otro. Todo lo que se transmite
es información.
¿Qué
sucedería si se hiciese ésto con el cerebro humano? Esto puede
ser ciencia ficción, pero incluso si no es posible en la práctica
sí puede serio en teoría.
Tratemos
de visualizar una transferencia de memoria. Supongamos que tenemos a una persona
con una enfermedad incurable y que no pueden salvarse su cuerpo ni su cerebro.
Reproducimos un nuevo cuerpo para este individuo, con cerebro y todo. Esto ya
ha sido ampliamente discutido en la literatura de ciencia ficción. Este
nuevo cuerpo tiene un cerebro nuevo en blanco, capaz de funcionar, pero sin
memoria o esquemas de pensamiento. Nuestra fase final consiste en hacer una
transferencia de memoria, es decir, pasar la información de la persona
enferma al cerebro del cuerpo nuevo.
Ahora tenemos
una situación cautivante. SI todo lo que hay en la memoria de un hombre,
esquemas de pensamiento y rasgos de personalidad, son transferidos a un nuevo
cuerpo y cerebro, esta persona literalmente existe en su nuevo cuerpo. Pero
no se ha transferido ninguna característica física. Su nuevo cuerpo
no tiene ninguna de las partes físicas del viejo. Sólo se ha traspasado
la información que existía en el viejo cerebro. Sin embargo, esta
información contiene toda la personalidad de esta persona.
Pero si
esto es cierto, nos volvemos a plantear entonces la pregunta original: ¿Dónde
está mi verdadero "yo"?
No está
en el cuerpo ni en el cerebro, sino en la información almacenada en el
cerebro: sus memorias, rasgos de personalidad y esquemas de pensamiento.
¿Qué
pasa entonces cuando muere una persona? Sabemos que el cuerpo deja de funcionar.
El cerebro está inerte y el hombre físico está muerto.
Pero, ¿qué sucede con el verdadero "yo", la personalidad
humana? ¿Qué pasa con toda esta información contenida en
el cerebro? Cuando se quema un libro se pierde su contenido. Cuando se destruye
un computador también se elimina la información que contiene.
¿Sucede lo mismo cuando muere un ser humano? ¿Se pierden para
siempre la mente y personalidad?
Desnudo ante D's
Vimos que
nuestro conocimiento de la mente y de nuestras tradiciones con respecto a D's
nos permiten comprender en cierto modo la cuestión de la inmortalidad.
Pero, ¿a qué se parece la inmortalidad? ¿Qué se
siente al ser un alma sin cuerpo? ¿Cómo será estar en el
Mundo de las Almas?
Sabemos
que el cerebro humano, un órgano maravilloso, sigue siendo muy ineficiente
como mecanismo para pensar. Henri Bergson sugirió que una de las funciones
principales del cerebro y sistema nervioso era anular la actividad y conciencia
en vez de generarías.
Aldous Huxley
cita los comentarios del Profesor C.D. Broad al respecto. Dice que toda persona
es capaz de recordar todo lo que le haya sucedido. Puede percibir todo lo que
la rodea. Sin embargo, al verter de una sola vez toda esa información
en su mente, este ser se sentiría abrumado. La función del cerebro
y del sistema nervioso es entonces protegernos y evitar que estemos agobiados
y confusos por la inmensa cantidad de información que reciben nuestros
órganos censores. Estos descartan la mayoría de lo que percibimos
y recordamos. Se elimina todo lo que podría confundirnos, dejando sólo
lo útil.
Huxley explica
que nuestra mente tiene un poder de percepción y concentración
inimaginable. Pero nuestra tarea es sobrevivir a toda costa. Para ello, todas
las capacidades de nuestra mente deben ser canalizadas a través de la
válvula reductora del cerebro.
Algunos
investigadores están estudiando este efecto. Creen que puede ser similar
al equipo utilizado para bloquear radiodifusiones ofensivas. El cerebro produce
constantemente un tipo de descarga estática que reduce nuestra percepción
y actividad mental.
Esta es
visible. Cuando uno cierra los ojos ve todo tipo de figuras aleatorias que pasan
rápidamente por la mente. Es imposible concentrarse en alguna por más
de un instante: Estas imágenes van confundiéndose al ir superponiéndose.
Esta descarga estática puede también visualizarse con los ojos
abiertos.
Sin embargo,
uno generalmente ignora estas imágenes por ser demasiado débiles
comparadas con nuestra percepción visual. No obstante, logran reducir
nuestra percepción, tanto del mundo que nos rodea como de nosotros mismos.
Gran parte
de nuestra información sobre esta descarga estática proviene de
la investigación hecha con drogas que la elimina. Según una gran
cantidad de autoridades en la materia, ésta es precisamente la forma
en que actúan las drogas sicodélicas.
Ahora imagínese
la actividad mental de un alma sin cuerpo, desnuda ante D's. Ya no existe válvula
reductora. La mente está abierta y transparente. Las cosas pueden ser
percibidas de una manera totalmente distinta que con una mente sostenida por
un cuerpo y un sistema nervioso. Las visiones y comprensión que se obtienen
son maravillosas.
Además,
el individuo también se verá desde otro ángulo. Todos sus
pensamientos y memorias serán lúcidos, y se verá por primera
vez sin esa estática y bloqueo que eliminan la mayoría de nuestros
pensamientos,
Incluso
en nuestro estado físico mortal, puede ser a veces muy agradable juzgarnos,
pero otras muy doloroso. Algunas de nuestras acciones nos hacen sentirnos orgullosos
y contentos con nosotros mismos, mientras que otras nos causan un dolor extremo,
especialmente cuando nos sentimos atrapados.
Imagínese
parado desnudo ante D's con su memoria al descubierto, totalmente transparente
sin ningún mecanismo bloqueador o válvula reductora para disminuir
su fuerza. Recordará todo lo que hizo en su vida y lo verá desde
otro punto de vista, a la luz de D's que resplandece sobre toda la Creación.
El recuerdo de buenas acciones y mitzvot será el placer más sublime,
pues nuestra tradición habla de Olam Haba"
Pero la
memoria estará también abierta a todas esas acciones de las cuales
nos sentimos avergonzados, No pueden ser explicadas racionalmente ni descartadas.
Usted deberá enfrentarlas consciente de sus consecuencias. Todos sabemos
cuan vergonzoso y humillante es cuando uno es sorprendido haciendo algo malo.
Imagínese qué sería ser descubierto por su propía
memoria sin posibilidad de salida. Es posiblemente a esto que se refería
Daniel en la frase siguiente:
"Y
muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados,
unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua".
(Daniel 12:2)
Muchos de
nuestros grandes maestros dicen que el fuego del Guehinnam (Infierno) es en
verdad la vergüenza inaudita que uno siente por su pecados.
Estos conceptos
de fuego y vergüenza, así como los emplean nuestros Sabios, pueden
por supuesto involucrar misterios y significados más profundos. Pero
literalmente, uno dice que uno de los mayores componentes del fuego es la vergüenza.
¿De qué otra manera podría uno caracterizar la agonía
del alma al estar su vergüenza al descubierto?
Se nos enseña
que el juicio de los malvados dura doce meses. Incluso un alma desnuda puede
aprender gradualmente a vivir con su vergüenza y olvidarla, y el dolor
a la larga se apacigua. Es seguramente más que una simple coincidencia
el hecho de que doce meses es también el período necesario para
olvidar algo en la Ley Talmúdica. Así, uno lleva doce meses el
luto por un padre o una madre, y dice una bendición especial al ver a
un buen amigo después de ese periodo.
Pero incluso
un tormento sólo temporal va más allá de nuestra imaginación.
El Rambán (Najmánides) escribe que no puede ni siquiera igualarse
todo el sufrimiento que experimentó Job con un instante en Guehinnam.
El Rabino Nachman de Breslav dice lo mismo de un hombre que sufrió por
años los tormentos más terribles: es aún mejor que el calor
del Infierno. La tortura mental no puede compararse al tormento físico.
Aquí
nuevamente, al hablar de Gan Edén y Guehinnam, no estamos refiriéndonos
a conceptos místicos sino a ideas, como la vergüenza, muy discutidas
en el ámbito de la sicología científica. Ahora podemos
seguir adelante.
¿Qué piensan los muertos de nosotros?
Esta es
otra dimensión de la inmortalidad a la que se refiere el Talmud. Pregunta:
¿Saben los muertos qué está sucediendo en el mundo
de los vivos?
Después
de mucha polémica, el Talmud concluye que tienen conciencia de ello.
Los filósofos cabalísticos explican que el alma logra un grado
de unidad con D's, fuente de conocimientos, y por lo tanto comparte Su omnisciencia.
Cuando un
hombre muere entra a un nuevo mundo de conciencia. Existe como un alma sin cuerpo
y sigue sin embargo consciente de lo que está pasando en el mundo físico.
Aprende gradualmente a enfocar y concentrarse en cualquier acontecimiento físico
que desee. Al principio, la experiencia es aterradora. Uno sabe que está
muerto; puede ver que su cuerpo yace en la tierra, con todos sus amigos y parientes
llorando su muerte.
Se nos dice
que inmediatamente después de la muerte, el alma está muy confusa.
¿En qué pone mayor atención? ¿Qué es lo que
más la atrae?
Se nos dice
que el cuerpo. Mucha gente se identifica con cuerpos, así como lo planteamos
anteriormente. Es difícil para el alma romper con este hábito
y por lo tanto, los primeros días, el alma está obsesionada con
su cuerpo. Esto está manifiesto en el verso siguiente:
"Y
su alma llorará por él." (Job 14:22)
Esto es
cierto especialmente antes de que se entierre el cuerpo. La mente se pregunta
qué pasará con su cuerpo. Es fascinante pero aterrador a la vez
observar todos los arreglos para el funeral y el entierro de su propio cuerpo.
Esta es
quizás una de las razones por las cuales el judaísmo nos enseña
que debemos tener el mayor respeto por los restos mortales. Podemos imaginarnos
cuan doloroso debe ser para el alma ver su cuerpo tirado como el esqueleto de
un animal. La Tora por lo tanto lo prohíbe.
Esto está
también relacionado con el asunto de la autopsia. Podemos imaginarnos
cómo se sentiría el alma al ver su cuerpo yaciendo en la mesa
de autopsia, disecado y examinado. Esta alma sin cuerpo pasa gran parte de su
tiempo aprendiendo a enfocar. Es ver sin ojos, usando algún proceso para
el cual ni siquiera tenemos palabras para describirlo. Los Cabalistas denominan
Kaf Hakéla, a este proceso; es como si a uno lo arrojasen con una honda
de un extremo del mundo a otro.
Una de las
cosas que la mente enfoca con bastante facilidad es su propio cuerpo. Es un
elemento familiar y pareciera que permanece algún lazo entre ellos. Es
en cierto modo un refugio para su desorientación.
El cuerpo
empieza por supuesto a descomponerse poco después de ser enterrado. El
ver esto debe ser doloroso y aterrador. El Talmud nos enseña que, "los
gusanos son tan dolorosos para el muerto como agujas en el cuerpo de un ser
viviente": Como está escrito
"Su
carne de él se dolerá". (Job 14:22)
Muchos comentarios
dicen que esto se refiere a la angustia sicológica del alma al ver su
morada terrenal en estado de descomposición. Para los Cabalistas esto
es Jibut Hakéver, el castigo de la tumba. Lo que experimenta el cuerpo
en la tumba puede ser mucho peor que el Guehinnam.
Esto varía
según los individuos. Mientras más está uno obsesionado
con su cuerpo y el mundo material en la vida terrenal, aún más
obsesionado estará después de la muerte. Para aquél que
lo material era todo, este deterioro del cuerpo es terriblemente doloroso. Por
otra parte, aquél que estaba sumido en lo espiritual no se preocupará
mucho del destino de su cuerpo. Se encontrará muy a gusto en el mundo
espiritual y olvidará seguramente muy rápido su cuerpo. Esto es
lo que se nos enseña. Los Tzadikim no se preocupan de Jibut Hakéver,
porque no han dado nunca mucha importancia a su cuerpo.
En general,
la adaptación al mundo espiritual depende mucho de la preparación
que uno haya tenido en este mundo. Nuestra tradición nos enseña
que se logra esta preparación principalmente a través de la Tora.
Para muchos
de nosotros la muerte es una experiencia aterradora, mientras que los Tzadikim
la esperan con ansias. Poco antes de su muerte, el Rabino Nachman de Breslav
dijo: "No saben cuánto anhelo deshacerme de esta prenda que
es mi cuerpo". Si realmente creemos y confiamos en un D's misericordioso,
la muerte no nos atemoriza.
Esto es
brevemente lo que nuestra tradición nos enseña acerca de la existencia
del alma. Muchos de estos conceptos provienen de las enseñanzas de los
Sabios, tanto del Talmud como del Midrash, interpretadas por los Cabalistas.
Hemos resumido aquí estas interpretaciones usando la terminología
de los conceptos científicos modernos. El resultado es una amplia visión
del alma y de la personalidad humana como realidades que no poseen esa discontinuidad
temporal del cuerpo que llamamos "muerte."
Extraído de la revista “El Kolel” con autorización
de sus editores.
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