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Vida judía


MAS FUERTE QUE EL ACERO
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס"ד

"Para los judíos hubo luz, dicha, felicidad y honor... " (meguilat Ester)

El autor de este artículo, trae las palabras del rab hagaon Itzjak Zilber ztz” citadas en el libro “Kol Bedemama Nishma”, relatando los sucesos acontecidos en los dias de la muerte de Stalin.

Transcurría un viernes, doce de Adar del año 5713, el veintisiete de febrero del 1953, y nosotros éramos un grupo muy grande de presos en el campamento de trabajos en la república Taataarit, al lado de la ciudad de Kaazan. Dentro del campamento se esparció la noticia que entre los planes malignos de stalin, que por supuesto tenían que ver con matanzas de iehudim, ahora, en particular, afectaba de sobremanera a nuestro campamento, y en general, a muchos miles de los iehudim de rusia.

Stalin, ya era “famoso” (si así se puede describir), por ser el responsable directo de la muerte de más de veinticinco millones de soviéticos. Decía que todo lo que hizo hasta ahora, esa matanza tan grande, tenía muchísimo desperdicio de fuerzas. Su nuevo plan, pretendía matar muchas más personas con mucho menor esfuerzo. Sería una matanza mucho más cruel, fría y rápida.

Pensaba hacer construir ciudades gigantes, haciéndolas con bloques inmensos, cerca de una ciudad al norte de Siberia. En esa zona, la temperatura llegaba a unos escalofriantes 68 grados bajo cero!

Cuando la ciudad estuviera construida, pensaba transladar allí muchos miles de iehudim, para que vivan allí en condiciones nada habitables, sin calefacción y casi sin comida, para que mueran rápidamente de hambre y frío

Otra ciudad se construiría cerca de otra ciudad, donde colocaría a los miles de iehudim que serían desterrados de esa ciudad cercana.

Para hacer que se cumplan sus malvados proyectos, contaría con la ayuda del pueblo ucraniano, hambriento de sangre iehudi, ellos se encargarían de ser los capataces que obligarían a los iehudim a trabajar, a fuerza de golpes, para la construcción de las ciudades y para el transporte posterior de los iehudim.

Todo estaba programado para comenzar la masacre el día seis de marzo de 1953. Ese día se les dictaría la pena de muerte a los doctores iehudim que eran acusados de “jugar” con la salud del líder ruso, que en lugar de curarlo, argumentaban, hicieron con él prácticas de laboratorio. Ya estaban preparados los lugares donde serían colgados. Los colgarían en la plaza roja, a la vista de todo el pueblo. Este acto tan cruel era necesario para que los planes maléficos de stalin puedan seguir su curso. Para poder después comenzar con los asesinatos en masa de miles de iehudim de rusia, acusados de ser los enemigos del pueblo ruso, peligrosísimos porque pretenden evitar la formación de la gran república rusa. Por eso es necesario eliminarlos usando cualquier medio posible, sin importar ni la frialdad ni la crueldad empleada…

En la noche de Motzae Shabat, cuando comenzaba el catorce de Adar, Purim para las ciudades no amuralladas, después de que sonó la sirena de la noche en el campamento de presos, se reunió un grupo de iehudim de nuestro sector y me dijeron: Itzjak, hoy es Purim para todo el pueblo de Israel, ¿por qué no nos contás algo sobre lo que ocurrió en esos días y sobre el milagro de Purim? Esto podrá fortalecernos un poco, dentro de tantos sufrimientos…

Me senté y empecé a contarles lo que recordaba de la Meguilat Ester, y finalicé diciendo:

Así como el pueblo de Israel se fortaleció sobre ese aman, de la misma forma tendremos el mérito de derrotar a todos los amanes que se levanten en todos los tiempos, en todas las generaciones que quieran destruirnos…

Cuando me levanté, se me acercó un iehudi llamado Aiizik Mironovish y me dijo con mucha amargura en su voz:

¿Por qué contás historias? ¿Dónde está el Bore Olam cuando están planeando matar otros tres millones de iehudim de la mano de este ruso? ¿Acaso no fueron suficientes los seis millones que ya murieron bajo el sometimiento de los alemanes?

El mismo sufrimiento no puede repetirse, le contesté, nunca más habrá otra Shoa ni otra matanza semejante…

¿Cómo podés estar tan seguro?, me preguntó.

Porque el pueblo de Israel es eterno, y la eternidad del pueblo de Israel no es ningún invento ni una mentira. Pero, prosiguió, Stalin ya decretó, y nadie puede enfrentarlo. El proclamó que está dispuesto a realizar actos más y más sangrientos.

También aman había firmado los decretos y había mandado las cartas a las ciento veintisiete naciones que estaban bajo el reinado de ajashverosh, firmadas y selladas con el sello del rey, que ordenaban la exterminación de todos los iehudim, y todos los decretos, y todas las firmas no lo ayudaron en sus objetivos.

¿Cómo podés comparar a aman con Stalin? Aman era un grano de arena a su lado. Stalin consiguió reunir a todos los soviéticos dentro de su ideología, con lo que dominó al estado más grande del planeta, y fue el único que pudo frenar al imperio nazi. Es mucho más fuerte que cualquier otro agresor. Es más fuerte que el acero!

Puede ser cierto, le contesté, que Stalin sea más fuerte que otros y pudo casí con todos, pero, él solamente luchó contra los otros pueblos, contra los iehudim no tendrá éxito! Yo no estoy de acuerdo contigo en que es más fuerte que el acero, superman es un sólo personaje de ciencia ficción, y su fin será como el de cualquier persona de carne y hueso. Y si hablamos de personas de carne y hueso, nadie nunca puede saber lo que pasará en la próxima media hora…

Aiizik “sintió” las últimas palabras que dije, que ponían en duda la fuerza invencible de un líder considerado más fuerte que el metal, cuando, en fin, era una persona con todas las debilidades de cualquier otra persona. Llegamos a la conclusión de que no existe persona que pueda afirmar que puede hacer “todo” lo que esté en sus planes. Y Aiizik abandonó el lugar donde estábamos todos sentados.

Me levanté y él vino hacia mí, sobresaltado, casi fuera de sí, y me dijo:

Itzjak, todo lo que dijiste anoche es correcto y hasta exacto… Tal como dijiste, así ocurrió…

A la mañana volvió de sus vacaciones el ingeniero Lizrovsky, y me dijo que…

¿Qué te dijo?, le grité impaciente…

Me dijo lo que todavía es un secreto nacional, ayer a las ocho horas veintitrés minutos Stalin sufrió un derrame cerebral, está en estado de coma y paralítico de cuerpo entero!!!

En ese instante quedé petrificado. Confundido volví a preguntar: ¿Qué?!!!

Ahora puedo comprender todo, dijo Aiizik, ¿no viste que ayer a las siete estaba el guardián de la cárcel como de costumbre? Después, empezaste a hablar sobre la Meguila y sobre aman, y, exactamente a las ocho menos diez me dijiste: un hombre de carne y hueso no sabe lo que puede pasar dentro de media hora. Precisamente a las ocho y veintitrés minutos, se le produjo el derrame cerebral al hombre invencible, y el pueblo de Israel se salvó de la exterminación y de la masacre!!!

Inmediatamente empecé a recitar Tehilim y a rezar por la pronta muerte de ese hombre, y no interrumpí mis plegarias hasta que escuché que había muerto.

El rumor se esparció muy rápido dentro del campamento, y, en Purim del año 5713 estuvimos todos borrachos, pero sin vino, estuvimos emborrachados del impresionante milagro que le ocurrió al pueblo de Israel con el aman de esos días.

Los homenajes previos al entierro tuvieron lugar el cinco de marzo en la plaza roja, en el mismo lugar en el que estaban preparadas las horcas que deberían realizarse al día siguiente, para los seis médicos iehudim condenados a muerte.

Al cortejo llegaron altos dirigentes de los países comunistas, entre ellos, uno de checoslovaquia, que por orden de stalin mandó a matar a dieciséis dirigentes de su país…

Este hombre llegó a moscú, y apenas llegó tuvo una infección pulmonar muy fuerte que desencadenó su muerte, el mismo día de los homenajes de su maestro, con lo que tuvo el gran honor de que su cajón estuvo al lado del cajón de su maestro, y nosotros tuvimos el mérito de matar dos pájaros de un tiro.

El seis de marzo fue de luto para el pueblo soviético y de salvación y alegría para el pueblo iehudi. En nuestro campamento había algunos iehudim comunistas de la época de lenin. Siempre reprochaban sobre nuestra fe. Ese día me dijeron: Itzjak, nosotros aceptamos y reconocemos la verdad: existe un D-s que juzga sobre la tierra

Rab Shlomo Levinstein Shlita. Esh Dat 5768.

 

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

 

Alberto Abraham ben Amalia  ז"ל




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