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Para reflexionar


Las virtudes eternas 2
Por. Rav Yosef Meyer Medresh z



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Las Virtudes Eternas

Segunda parte

D: ¿Cuál es la clave para poder hablar tranquilamente en momentos difíciles como estos?

R: La persona no debe contestar inmediatamente. Uno debe de esperar unos momentos para poder controlarse, pensar lo que hará y de este modo podrá reaccionar de una forma más sensible y realista.

D: ¿Cuál es la clave para adquirir esta virtud?

R: Como todo en la vida, el mejor maestro es la práctica. La persona tiene que intentar hablar con calma en toda ocasión. De este modo se acostumbrará y este modo de actuar se hará natural en él.

D: ¿Qué tal si la persona no logra controlarse en todas las situaciones?

R: Aunque a veces fallemos, debemos seguir intentando y esforzándonos. Aunque una persona sea amable con sus clientes y amigos, en muchas oportunidades tiende a comunicarse de una forma más estricta con sus empleados o alumnos. Ahí es donde debe hacer un verdadero esfuerzo para hablar con tranquilidad. También si una persona merece ser regañada debe hablársele con un lenguaje suave.

El Ramban nos dice que les hablemos con calma a todos los individuos, incluyendo a los que no sean agradables con nosotros. Al hablarles con calma nos escuchan y se sienten respetados. Cuando esto sucede se sienten considerados como “Tzelem Elokim” (imagen de Dios), y perciben que su interlocutor se interesa en su bienestar, lo que puede mejorar las relaciones interpersonales

D: Me parecen consejos muy prácticos.

R: Así es. Si sigues leyendo verás que el Ramban continúa diciéndonos que “Por medio de este actuar, te alejaras de la ira, falla máxima del carácter que induce a los individuos a pecar”. El enojo es una de las debilidades humanas de la que casi nadie está totalmente a salvo.

D: Es verdad, todos nos hemos enojado alguna vez.

R: Por eso es importante hablar sobre esto. ¿Tienes deseos de oír?

D: ¡¡Por supuesto!!

R: En el momento en que una persona se enoja, puede llegar a decir cosas que de otro modo no diría. Es posible también que realice acciones de las que más tarde se arrepentirá, como por ejemplo, destruir objetos o incluso gritar o golpear a alguien.

D: Todo esto suena muy trágico.

R: Otro dato interesante del enojo es que además de hacer un daño espiritual muy grande, también tiene influencia en el mundo físico, perjudicando la salud. Además, la ira nos enceguece y puede traer como consecuencia peleas, insultos, etc. Debes saber que quien se enoja puede creer que es más fuerte que el otro, pero en realidad lo único que está demostrando es su incapacidad de dominar la situación en la que se encuentra.

Si te das cuenta, estas son sólo algunas de las razones por las que el hombre debe esforzarse en no irritarse con demasiada frecuencia o facilidad.

D: Todo esto en teoría es muy fácil pero motivos para enojarse nunca faltan.

R: Es verdad, pero aquel que se enoja con frecuencia no posee una vida tranquila, nunca está contento.

D: ¿Y que debemos hacer para no enojarnos?

R: Un consejo práctico del Ramban consiste, como ya te explique, en hablar con tranquilidad.

D: Bueno, ¿pero cómo podremos evitar la ira si es que hablamos tranquilamente?

R: Si una persona controla el tono de su voz, esto lo ayudará a disminuir su enojo y además las personas a su alrededor podrán calmarse con más facilidad. La forma suave de hablar, hará que el fuego de su enojo baje y también le permitirá aclarar sus pensamientos.

D: Rabino, yo creo que el enojo también se conecta con la falta de humildad, ya que la persona humilde perdona a quienes lo ofenden y no se enfurece fácilmente.

R: ¡Exactamente!, la persona orgullosa se enoja y tiene dificultad para perdonar, guarda rencor al prójimo y siempre encuentra motivos para encolerizarse. Esta persona es capaz de destrozar el mundo cuando la ira lo domina, causando mucho daño a sus semejantes. Además, muchas veces quien se enoja está insatisfecho con su vida, lo que puede llevarlo a envidiar a otros.

D: Nunca conecte el enojo con la envidia ¿Podríamos hablar sobre la envidia

R: Por supuesto. Ibn Ezra, un erudito que vivió en España en el siglo XII, nos explica que, así como una persona no envidia a un ave por tener alas, tampoco debe envidiar a ningún ser humano, pues cada uno tiene lo que Dios le ha concedido.

Por lo tanto, quien tiene la creencia de que todo lo que posee se lo otorgo Dios y El dirige todo, no tiene nada que envidiar. Por este motivo, si Dios le concedió más de lo que necesita para satisfacer sus necesidades básicas, debe estar infinitamente agradecido.

Esto implica, además, que Dios no le otorga a un individuo talento y virtudes solo para satisfacer su ego. Cada persona en la situación en la que le corresponde vivir, debe emplear todos los recursos disponibles, realizando el máximo esfuerzo posible para cumplir con su tarea.

D: ¿Cómo se puede controlar la envidia?

R: Cuando reconocemos que todo lo que tenemos es un regalo divino, entendemos que todos los hombres son iguales. Si consideramos esto especialmente en términos de la dependencia de todos hacia Dios, no nos sentiremos ni superiores ni inferiores a nadie. De ahí la imposibilidad de envidiar a otro o de sentirse orgulloso.

D: Me gustaría pensar sobre todo lo que ha dicho ¿le parece si nos tomamos un pequeño recreo?

R: Si claro. Nos vemos en 30 minutos más y hablaremos sobre la codicia y el orgullo.

D: Gracias por el descanso. Estoy listo para continuar

R: Muy bien. Hablaremos ahora sobre la codicia. Esta se apodera de la persona hasta el día de su muerte. Como dice el Midrash: “Cuando la persona muere no posee en sus manos ni la mitad de lo que había deseado durante su vida”.

Ahora bien, lo anterior está conectado con la búsqueda de placeres y deseos. Los deseos principalmente se subdividen en dos categorías: el anhelo de dinero y de honor y prestigio.

La búsqueda de dinero es lo que ata a la persona de por vida, ya que entre más dinero obtiene, más desea. Como dice Kohelet (5:9): “El que ama el dinero, nunca se saciara del dinero”. Por otra parte hay quienes tienen un gran deseo de ser honrados, ya que no pueden soportar ser menos alabados que otros. Generalmente, a medida que la persona madura se interesa menos en el dinero y más en el honor.

D: Muchas gracias por la clase de hoy.

R: No hemos terminado aún David. Nos falta profundizar en otras virtudes.

D: Perdón, pensé que habíamos terminado. ¿Qué veremos ahora?

R: Hablaremos sobre una característica de personalidad muy negativa: el orgullo. Debes saber que el orgullo, soberbia o arrogancia es la base de grandes transgresiones, tanto entre el hombre y Dios como entre el hombre y su prójimo.

En la Tora leemos un versículo que dice: “Y tu corazón se engrandecerá, y te olvidarás de Dios” . Esto es así pues quien es orgulloso se pone a sí mismo en primer plano y no es capaz de reconocer a Dios como la fuente de lo que posee y de lo que ocurre en su vida.

D: ¿Cómo se hace para no enorgullecerse cuando uno posee inteligencia, riqueza, u otra característica admirada por la sociedad?

R: La persona debe entender que todo lo que tiene es un regalo de Dios y utilizarlo para bien: debe intentar actualizar su potencial y utilizar sus capacidades al máximo. Existe una conexión entre envidia y arrogancia, y esta es: al no comprender que todo cuanto poseen es un obsequio hecho a la medida, las personas son capaces de pensar que lo del prójimo es, ya sea mejor que lo propio en el caso de la envidia, o peor que lo que él posee, en caso del orgullo. No obstante has de saber que en la mayoría de los casos la altanería proviene de la falta de seguridad en sí mismo y en sus capacidades.

Si la persona logra sobreponerse a la envidia y/o orgullo y mira lo que tiene desde esta perspectiva, se dará cuenta de que lo que posee conlleva una responsabilidad y que lo que le fue entregado no está en sus manos por merito propio, sino como un instrumento.

D: Que buena explicación. ¿Tiene algún otro consejo sobre como vencer el orgullo?

R: Otro buen consejo es que la persona que ostenta con su sabiduría tiene que recordar a los verdaderos sabios como Rabi Akiva, el Rambam, el Gaón de Vilna, etc., y reflexionar sobre el hecho de que su inteligencia y sabiduría eran mucho más grandes que los de cualquier persona en nuestra generación. Además, quien se enorgullece por su riqueza, debe recordar la magnitud de las riquezas de los grandes magnates.

R: Me parece que el tema del orgullo ya está relativamente claro, ¿Quieres oír ahora sobre la virtud contraria al orgullo?

D: Si, me gustaría.

R: Como es obvio, en contraposición al orgullo tenemos la humildad. Por intermedio de esta la persona puede acercase a Dios.

Como ejemplo ilustrativo tenemos al monte Sinai. Este fue elegido por ser el más bajo de la región, lo que representa la humildad. Esta es una cualidad tan positiva que tiene muchas repercusiones en la persona, como por ejemplo no envidiar a nadie. Así, quien es humilde vivirá más tranquilo y la gente querrá estar en su compañía y en consecuencia todo será llevado con armonía.

D: Pero, todo eso parece ser para una persona simple y sencilla ¿Qué pasa si la persona es muy inteligente, o es rica o bien parecida? ¿Cómo puede ser humilde?

R: La persona tiene que saber que todas esas características, como ya te expliqué, tienen un propósito en sí mismas y no les fueron dadas al azar. Al interiorizar esto se dará cuenta que sus aptitudes más que un motivo para sentirse orgulloso, son una responsabilidad.

D: No entiendo a que se refiere.

R: Tomemos por ejemplo la riqueza. Dios tiene los medios necesarios para darle a cada uno lo que necesita. El hecho que en el mundo haya personas que tienen más de lo que necesitan, no es sino para que estas ayuden a las que tienen menos. Si el rico toma conciencia de esto, vera que su riqueza no es un motivo de orgullo sino un medio para realizar la Mitzva de ayudar al prójimo. Desde este punto de vista, su riqueza le crea una obligación para con el otro. De hecho, la etimología de la palabra Tzedaka (caridad) proviene de tzedek – justicia. Quien provee a su prójimo para satisfacer sus necesidades ayuda a construir un mundo más justo.

D: Pero, ¿cómo podemos acercarnos a Dios a través de la humildad?

R: El Rey Salomón en Mishlei (proverbios), dice que la persona que es humilde entiende que no lo puede todo, por ello reconoce a una fuerza superior y esto le permite acercase a Dios. En cambio el orgulloso, cree que puede lograr todo por sí mismo y se considera como un ser independiente que no necesita a nadie ni nada.

Además el Ramban en la epístola afirma “La Torah nos enseña: “Por medio de la humildad viene el temor a Hashem (Dios)”. Con humildad, se intensificará tu temor a Dios, dado que siempre tendrás presente de dónde vienes y hacia donde te diriges”.

D: ¿Y cómo podemos desarrollar esta cualidad?

R: La manera en que actuamos ejerce una influencia en lo que sentimos. Por lo tanto, actuando con humildad, podremos desarrollar este atributo. Para lograr esto debemos comportarnos con modestia, controlando el tono de voz, las expresiones faciales, gestos y sobre todo desarrollando sensibilidad hacia los sentimientos del prójimo. Así, poco a poco, moldearemos nuestra conducta hasta lograr imitar a la perfección la conducta del hombre humilde.

Además debemos reflexionar, como ya te mencione, en el hecho de que todo lo que tenemos y somos es un regalo divino que conlleva la responsabilidad de usarlo debidamente. Es así como está escrito: “Considera estos tres aspectos y no caerás en las garras del pecado. Ten conciencia de dónde vienes, hacia donde te diriges y ante Quien estarás destinado a ser juzgado y llamado a rendir cuenta de tus actos” .

D: ¿A qué se refiere el Ramban con temor a Dios?

R: Muy buena pregunta. Temer a Dios no significa tener miedo a que El te vaya a hacer algo malo; esta reacción es paralizante y no nos ayuda a crecer ni a progresar. El significado real del concepto es un sentimiento de intenso temor a romper la relación que estamos intentando construir con Dios, a realizar alguna acción que lo defraude o aleje de nosotros. Este sentimiento no es natural, el hombre no teme instintivamente a Dios, sino que es algo que hay que desarrollar. Es por esto que el libro Mesilat Yesharim sugiere que uno dedique cierto tiempo, cada día, para tomar conciencia de que Dios controla el mundo. Así podremos concientizarnos de lo importante que es mantener una relación con El.

D: ¡Y todo esto se aprende de esta carta!

R: Si David. A lo largo de esta carta vemos como el Ramban nos va enseñando, paso a paso, como conseguir la felicidad en este mundo. Después de vencer la ira, la persona siente satisfacción, pero si con esto se vuelve orgulloso, no alcanzará felicidad. Por lo tanto, la humildad se convierte en un componente vital para conseguirla. La persona humilde logra la felicidad a partir de su conocimiento de que Dios controla todo en la vida. Por esto confía plenamente en la justicia Divina y sabe que nada de lo que le sucede es causado por el azar, sino por Dios mismo. Así, aunque las cosas que le sucedan le sean incomprensibles, estará feliz con sus circunstancias.

D: Ahora me queda más claro. ¿Hay algo más que tenga que saber sobre la humildad?

R: La Tora es comparada con el agua, así como el agua va siempre al lugar más bajo, la Tora llega a la persona humilde. La adquisición de la sabiduría de la Tora se facilita al poseer humildad. Es por ello que esta fue entregada a Moshé Rabeinu quien fue el hombre más humilde que ha existido.

D: Rabino, yo conozco gente que es muy humilde y por eso nunca logra mucho en su vida. Ellos no tienen seguridad en sí mismos, no confían en sus capacidades y siempre están decaídos.

R: ¡No, no! Hay una diferencia muy grande entre la humildad y la baja autoestima, ya que la falta de esta hace pensar que uno no vale nada, causa tristeza y hasta puede llegar a quitarle a la persona las ganas de vivir. Como tú dijiste esta es una cualidad bastante negativa.

En cambio la verdadera humildad consiste en reconocer las capacidades que uno posee y su fuente, valorarlas y querer realizar con ellas acciones positivas.

D: ¿A qué se refiere el Ramban cuando escribe: “Cuando tus actos demuestren genuina humildad, cuando tengas una actitud modesta ante el hombre y temerosa ante Dios, y cuando tengas cautela frente al pecado, reposará en ti la Presencia Divina, y habrás de vivir el Olam Habá (Mundo Venidero).”?

R: Lo que nos quiere explicar el Ramban es que cuando alguien actúa con bondad, con respeto y con humildad hacia los demás estará a su vez honrando a Dios, pues todos los hombres fueron hechos a su imagen. Es por esto que entendemos que cualquier encuentro con otra persona es también un encuentro con Dios mismo, lo que nos vuelve respetuosos ante los demás.

Además, quien alcanza este nivel tiene una nueva visión del mundo, no sufre de ansiedades ni angustias, pues sabe que vive en un mundo creado y perfectamente dirigido por Dios. Por lo tanto, sus ojos son capaces de ver la belleza y maravilla de la creación. Aquel que alcanza ésta visión, junto con el atributo de la humildad, es bendecido por Dios, con el deleite de saborear el Olam Habá en este mundo.

D: ¿Y cómo podemos reconocer si una persona adquirió la virtud de la humildad?

R: Es fácil reconocer a la persona humilde pues es aquella que agradece siempre todas las bondades que Dios hace con él. No busca honores y todas sus acciones son sólo para cumplir con la voluntad divina. No alza la voz y habla en forma tranquila. Si se enoja, no reacciona violentamente. Recibe a todas las personas con alegría. No habla mal de la gente, es misericordiosa, no es vengativa y perdona fácilmente. Si lo alaban por su sabiduría y conocimientos o por sus buenas obras, no presume, sino que piensa que todo lo que ha hecho no es nada en comparación a lo que aún le queda por realizar. Trata de cumplir siempre con el principio “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

D: Siento que me queda tanto por mejorar, ¡que no sé por dónde empezar!

R: Una buen lugar para comenzar a llevar a la práctica lo anterior, es intentar apreciar al resto de los hombres. Una fórmula útil es tratar de comprender e internalizar que es Dios mismo quien da vida y quien continúa brindándosela a los individuos. Dios es quien los provee de todo tipo de recursos, y si Dios considera que son merecedores de aquellos recursos y aptitudes, por supuesto que debemos honrarlos. Este sentimiento debe reflejarse en el modo en que nos relacionamos y hablamos con nuestro prójimo.

D: Me parece una idea maravillosa. El problema es que hay mucha gente con la cual me es difícil llevarla a la práctica…

R: Tienes razón. En lo que se refiere a relaciones humanas, poseer la virtud de la paciencia es una necesidad básica.

D: Si, ¡pero es tan fácil perderla!

R: Así es, pero imagínate cuan importante es esta cualidad que podemos aprenderla de Dios mismo.

D: ¿Cómo?

R: El proporciona constantemente vida a la persona; aun si ella se equivoca, le sigue dando vida y le da muchas oportunidades para que se corrija. Esto nos demuestra que Dios se comporta con la cualidad de paciencia hacia sus creaciones y también nos enseña cómo debemos comportarnos con cualquier semejante que no se comporte adecuadamente con nosotros. Así como Dios no se enoja y sigue haciendo el bien con aquellos que transgreden, lo mismo debe hacer la persona con quienes no actúan correctamente con ella.

D: Rabino, estoy de acuerdo con lo que usted dice, sin embargo se me hace muy difícil llevarlo a la práctica.

R: Nadie dijo que era fácil. Son muchas las veces que uno quisiera cambiar a las personas a fin de que actúen según lo que nosotros pensamos que es correcto. Pero si a nosotros mismos nos es difícil cambiar, ¿por qué les sería más fácil a los demás? El mejor consejo es aceptarlos tal como son. Esto se aplica en cualquier tipo de relación, tanto con conocidos como con miembros de la familia. Solo de esta forma se logra tener paz en el hogar.

D: Definitivamente me parece que la paciencia es una de las virtudes más importantes.

R: Así es. Como dice el Ramban en su epístola: “asegúrate de que todas tus palabras sean dichas con un tono amable. Mantén tu cabeza gacha. Dirige tus ojos hacia la tierra y tu corazón elévalo hacia el cielo, cuando hables, no mires a nadie con desprecio”

Podemos concluir que si uno se comporta con paciencia, esto le dará humildad y tranquilidad espiritual y asimismo lo salvara del enojo, la cual constituye una de las virtudes más nocivas ya que nos lleva a varias otras cosas nefastas en nuestro comportamiento.

D: Rabino, la verdad que tengo deseos de profundizar más sobre todas estas virtudes.

R: ¿Tenemos tiempo para ver algunas cualidades más?

D: Si Rabino, continué por favor.

R: Quisiera que habláramos de una virtud más, esta es Hakarat Hatov, que significa ser agradecido con aquellos que nos han hecho el bien.

D: Conociéndolo un poco supongo que será algo más que decir “gracias” cada vez que nos hacen un favor.

R: Me haces reír. Tienes razón; es mucho más que eso. Hay una obligación de ser agradecidos con todos aquellos que nos hacen un bien. En el libro Shemot (Éxodo) encontramos varios incidentes relacionados con esta virtud.

Un ejemplo de Hakarat Hatov, lo vemos en Moshé. Cuando Dios lo envió a cumplir con su misión de redimir al pueblo de la esclavitud, fue primero a la ciudad de Midian para despedirse de su suegro Yitro. Moshe pospuso una misión tan importante para ir a despedirse de la persona que le había proporcionado refugio por 40 años, cuando era perseguido por los emisarios del Faraón para matarlo.

Vemos otro ejemplo cuando al final de los días de Moshé, este tuvo que pelear contra el pueblo de Midian. Pinjas, hijo de Aarón Hacohen, fue quien dirigió la batalla, ya que Moshé no quería dirigir una guerra contra el pueblo que le había dado refugio.

Todo esto lo vemos también en la Tora. En el primer mandamiento está escrito “Yo soy el Todopoderoso que te saco de Egipto”. El judío debe recordar y a agradecer siempre que Dios nos redimió de la esclavitud aunque hayan pasado miles de años desde entonces.

D: Si no entendí mal, sería algo así como dice el dicho “al pozo que bebiste agua, no tires piedras”. Uno siempre tiene que estar agradecido con la persona que le hizo un favor

R: Correcto. En el rezo de Shema Israel, está escrito “Y amaras a Dios con todo tu corazón”, según una explicación, Amar significa admirar. Por lo tanto lo que implica es que debemos admirar a Dios, reconocer todas las bondades que El hace para con nosotros y agradecerle por ellas.

Debemos reconocer aún aquellas cosas que nosotros damos como obvias, tales como poder ver, escuchar y sentir como un regalo, pues no hemos hecho nada para merecerlos.

D: Rabino, creo que comprendo lo que dice, ¿pero cómo se lleva a la práctica? Me refiero a ¿cómo se puede agradecer a Dios por cada cosa con la que nos ha beneficiado?

R: Bueno, diciendo bendiciones. Por ejemplo, antes y después de comer un alimento, se debe recitar una bendición.

Los rezos, además de servir para pedir por lo que nos falta, son el medio apropiado para agradecerle a Dios por todo lo que hace con nosotros. Todo esto nos hace recordar que El es quien satisface nuestras necesidades.

D: ¿Qué otra mitzva se relaciona con el Akarat Hatov?

R: El quinto mandamiento nos obliga a honrar a nuestros padres. El libro Sefer Hajinuj nos indica que la razón de esta Mitzva es darle gracias a aquellos que nos han beneficiado. Es por ello que debemos honrarlos en forma suprema, ya que ellos nos trajeron a este mundo y nos crían hasta llegar a la edad en la cual nos podemos hacer cargo de nuestra propia vida.

Por otra parte, la persona tiene necesidades de distinta índole como vestirse, calzarse, comer, etc. las cuales le ayudan a llevar una vida normal. Todas estas necesidades no pueden ser satisfechas por él mismo en forma directa sino que necesita de la intervención de diferentes personas. Así, por ejemplo debe comprar zapatos los cuales son fabricados por otros, trajes fabricados por un sastre, etc. Se debe estar agradecido con ellos, por más que uno pague por aquello de lo que disfruta.

Asimismo alguien que trabaja puede sentir que no le debe nada a quien lo contrata, ya que el pago que recibe es a cambio de la tarea prestada, no obstante debe tener Hakarat Hatov con aquel que lo contrato.

D: Rabino, me da la sensación que uno tiene una deuda eterna con todos aquellos de los cuales ha recibido algún tipo de favor o beneficio, pero no logro entender por qué.

R: David debes de entender que detrás del agradecimiento a las personas hay un reconocimiento a Dios como principal benefactor. El es obviamente el que hace que podamos recibir estos favor y el resto de su creación son los medios por los cuales gozamos de su bondad. Con lo cual al agradecer a estos medios, indirectamente le estamos agradeciendo también al Todopoderoso.

D: ¿es verdad que todos estos conceptos se encuentran en la Tora?

R: Si. La Tora es maravillosa y nos enseña todas las cualidades humanas y como adquirirlas. El mismo Hashem así nos dice: “La Tora que os doy es una buena adquisición, no la abandonéis”

D: ¿Es esta la razón por la que el Ramban dice en la epístola: “estudia Tora constantemente, de manera que internalices los conceptos”?

R: Exactamente. Quien adquiere la Tora adquiere satisfacción tanto en este mundo como en el venidero. Este es un tesoro al que podemos acceder con facilidad, pues esta en las manos del hombre.

D: Entonces la Tora es como la llave maestra, ¿no?

R: Exacto. La recompensa por la realización de una Mitzva está más allá de este mundo, es incomprensible para el hombre. Ni todos los placeres que un hombre tiene en esta vida se pueden comparar a un segundo de placer en el mundo venidero con respecto al pago de una Mitzva, incluso la más pequeña de ellas. Rab Dessler lo explica con la siguiente imagen: Considera el placer que una persona puede sentir en toda su vida y piensa que lo condensamos en un segundo, y luego le sumamos el placer que experimentan los habitantes de su ciudad durante toda su vida y lo concentramos en el mismo segundo. Imagínate que luego le agregamos el placer compilado de todos los habitantes de la tierra y lo juntamos con el placer de todos los seres humanos que han vivido hasta este momento en el mundo – todo ese placer comprimido en un segundo no alcanza a describirnos la felicidad, el goce y el placer que implica el pago de una mitzva en el Olam Haba.

D: Entonces deberíamos estar agradecidos de Dios por darnos la Tora y su recompensa

R: Así es. Es maravilloso que Dios nos haya dado la Tora, el libro de la sabiduría. Lo que le pedimos a El es que podamos estudiar, entender y recordar sus palabras. Por ello decimos en el rezo matutino: “…dirige nuestros corazones para entender, estudiar y enseñar, guardar y cumplir la Tora con amor”.

D: Rabino, gracias por esta clase. Me doy cuenta que tengo un largo camino de trabajo personal por delante.

R: Si David, pero no te desanimes, ya que todos estamos en el mismo camino. Tanto es así que, una conocida anécdota nos cuenta que, cuando un reconocido rabino le pregunto a Rab Shaj (quien fue un erudito de la generación anterior) que hacer con sus últimas semanas de vida, tras ser diagnosticado con una terrible enfermedad, este le respondió que aún era importante seguir mejorándose a si mismo y sus midot. Esto es básico en el judaísmo y de hecho, el Gaon de Vilna (sabio del siglo XVIII) dijo que una de las tareas fundamentales del hombre durante su vida es mejorar sus midot Esto nos enseña la prioridad que hemos de darle ha esta tarea en nuestras vidas.

A medida que vayas mejorando tus cualidades humanas te darás cuenta de los beneficios tanto a nivel personal como en tus relaciones con los demás

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Biografía del autor:

El Rav Yosef Meyer Medresh z"l nació en México, donde cursó sus estudios en la escuela Yavne. A la edad de 16 años viajó a Israel para estudiar en las Yeshivot de Mir y Knéset Jiskyahu. En los estudios generales tuvo maestría en Ciencias de Computación y en Administración de Empresas de la Universidad Iberoamericana y de Long Island University, respectivamente. Formó una familia de 5 hijos con su esposa Shoshana, fijando su residencia en Jerusalem. Dictaba conferencias periódicamente sobre Fundamentos de Historia y Filosofía Judías en distintos seminarios para estudiantes hispano-parlantes. Escribió varios libros en español y en hebreo, como "La última jugada", explicaciones sobre varios tratados de la Mishná y un Compendio de temas relacionados con el Beit Hamikdash. Falleció trágicamente en Jerusalem el día 30 de noviembre del 2010. Que sea su recuerdo una bendición.




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