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Vida judía


Después del Sunami
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס”ד    

DESPUES DEL TSUNAMI 

…y Moshe se enojó con Elazar y con Itamar, los hijos restantes de Aharon, diciendo (o para decir).

(Vaikra 10,16)

¿Por qué dice los hijos que quedaron (o sobrantes)? Dijo Rabi Elazar: ellos también estuvieron muy cerca de ser quemados, pero Hakadosh Baruj Hu tuvo piedad de Aharon (Ialkut Shemoni, perashat Shemini).

 

Entre los borradores, escritos a mano del rab hagaon, el Mashguiaj rabi Eliahu Eliezer Desler ztz”l, encontraron algo escrito en nombre del rab hagaon Iosef Shlomo Cahaneman ztz”l, el rab de Ponieviz, un estudio profundo sobre las palabras del Ialkut.

Una persona que “queda en pie” después de un decreto, que se salvó de alguna cosa terrible en la que otra gente desapareció de este mundo, deberá pensar, o sería digno para él que lo piense, que también sobre él fue firmado el decreto, pero, que finalmente, el Bore Olam se apiadó de él y lo salvó.

Esta realidad, el hecho de que exclusivamente él, se salvó del decreto que se llevó a otra gente, le agrega ahora una obligación de “retornar”, la obligación de arrepentirse y “construir” lo que fue destruido, porque para esto, y solamente para esto, lo dejaron con vida!!!

Esta inmensa responsabilidad que recae sobre la persona que quedó con vida a pesar de un decreto que se llevó otras vidas, es más grande de lo que podemos describir, y para darnos una idea, sólo una idea de la gran responsabilidad, veamos como continua el Ialkut.

Y se enojó Moshe, ¿cón quién?, con los dos hijos que quedaron con vida... dice rabi Pinjas que Moshe les dijo a ellos: también ustedes, ¡hubiera sido mejor que se hayan ido con los que se fueron! ¿Podemos entender estas palabras? Esta expresión parece demasiado fuerte, hasta exagerada.

Pero viene simplemente a mostrarnos que si la persona que se liberó del decreto no cumple con su papel de reconstrucción, no se aprestó a realizar la misión para la cual le dieron la posibilidad de seguir con vida, mejor sería para él no haber quedado con vida...

Esto ahora nos da una idea, aunque sea una pequeña idea, de lo grande de la responsabilidad.

En verdad, aunque pensamos en un principio que era algo muy fuerte ahora entendemos que la expresión es perfecta y hasta enriquecedora, y qué categoría puede darle a la persona que pudo cumplir su misión después de salvarse de un decreto.

El rab de Ponieviz es una de esas personas, que santificó toda su vida, después de salvarse del exterminio nazi, que lo dejó sin familia, sin ciudad y sin su Ieshiva. Curó rápidamente sus heridas y juntó fuerzas para reconstruir el mundo de la Tora. Vivió con ese pensamiento, que sólo se salvo del exterminio nazi, para levantar nuevamente lo que esos malvados intentaron destruir.

El rab hagaon Shmuel Rozovsky, Rosh Ieshivat Ponieviz, contó que el rab Cahaneman acostumbraba siempre a decir: en realidad, yo me miro al espejo y me veo quemado, entre los seis millones de iehudim, y si Hakadosh Baruj Hu me salvó a mí, dejando que tanta gente muera en el decreto, si Hashem me dejó con vida, no me cabe ninguna duda que fue para que yo reconstruya el mundo de la Tora para todos, para que la Tora surja nuevamente y recobre nuevas fuerzas.

En otra oportunidad, en el Bar Mitzva de un muchacho que vivía en los “Batei Avot”, junto a otros sobrevivientes del Gueto de Kuvna, el rab de Ponieviz agregó algo más sobre este tema:

La palabra “leemor”, de la cual nosotros estamos acostumbrados a ver traducida como “diciendo”, tiene en realidad otro significado. Esta palabra “transfiere”, o sea, le pide a las personas con las que habla que transmitan el mensaje a terceras personas. En este caso, dice el rab de Ponieviz, la palabra “leemor” está, aparentemente, de más, ya que no hay ninguna tercera persona a quien transmitir el mensaje. Por eso, como sabemos que ninguna palabra, ni siquiera letra o puntito, está de más en la Tora, aquí el significado de la palabra debe ser otro, ya que frente a Moshe Rabenu están solamente los dos hijos de Aharon.

Y, en efecto, dice Rashi: que aquí la palabra viene a reforzar lo dicho: “piensen bien en mis palabras”. Moshe Rabenu les pide una respuesta, una reacción. Preguntan nuestros sabios: ¿qué les pide Moshe, cuál es la deuda que ellos tienen con Moshe?

Cuando Jazal dijeron que Elazar e Itamar también debieron morir quemados, si no fuera que Hashem se apiadó de Aharon, Moshe puede formularles una pregunta muy fuerte y profunda: ¿por qué ustedes no murieron?, ¿para qué quedaron con vida?, ¿acaso Hakadosh Baruj Hu tenía algún plan para ustedes? Ustedes están ahora vivos solamente para aumentar el Honor de Hashem y santificar Su Nombre. Piensen bien en mis palabras, ¿ustedes están santificando el Nombre de Hashem o no?

El rab de Ponieviz, frente a un grupo de estudiantes, dijo que la palabra “notar”, se utiliza, en nuestras leyes, solamente cuando la santidad recae desde un principio sobre todo el conjunto, resulta, entonces, que cuando quedó algo que no se utilizó en su tiempo, se llama “notar”, sobrante. Por eso vemos lo maravilloso de la explicación de Jazal, que dijeron que ellos, los hijos restantes, los que quedaron (o el sobrante), estaban condenados al mismo decreto. Los que murieron, murieron por estar más cercanos al Bore Olam, y ellos, los vivos, fueron calificados como “notar”, y así lo enfatiza el versículo, porque debían morir en el mismo decreto.

Y esto no va sólo para los hijos de Aharon sino para toda persona que mereció salvarse de un decreto en el que otros no pudieron salvarse.

Y podemos pensar que no solamente cuando nos salvamos de algo que se ve como una tragedia de un conjunto. Cuántas veces vemos que un vecino se murió, o un gran amigo se murió, y no siempre son personas mayores, a veces jóvenes, y allí tampoco pensamos nada.

Sí, ya sabemos, todas las mañanas agradecemos que Hashem nos regala un día más de vida, pero, al ver que nuestro vecino no se levantó ese día y nosotros sí, diremos que “no salimos de la obligación” de agradecer, porque nuestra cabeza, en el momento del “Mode Ani…” no pensaba que el vecino no se levantó… Nuestro Mode Ani fue demasiado débil para la gravedad de los acontecimientos…

Vemos aquí algo muy particular, sólo nosotros sabemos lo que pasó en mi barrio o hasta en mi edificio, y NO PENSAMOS QUE ESE QUE SE FUE PODRIA SER YO!!!

Y volvemos sobre lo mismo, si somos uno de los sobrevivientes, tenemos que cumplir nuestra misión…

Tsunamis, terremotos, inundaciones, accidentes, atentados suicidas, ¿quién de los que estamos con vida puede decir que nunca pasó cerca de un peligro? Todos estamos obligados a contestar esta pregunta: ¿para qué Hashem me salvó, para qué vivo?, ¿dónde está “mi” Kidush Hashem?

 

Kemotze Shalal Rav.

 

Leiluy Nishmat Harav Hagaon Arie Halevi Bloj זצ”ל




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