Judaismohoy
Buscador . . . . . . . . . . . .
 







Shavuot


La honra del compañero
Por. Rav Iaacob Muhafra



LA HONRA DEL COMPAÑERO

Enseñó Rabí Yehoshúa (lebamot 62b) quien casó una mujer en su juventud, también debe hacerlo en su ancianidad. Si hubo hijos en su juventud, debe tenerlos también en su ancianidad, como está escrito: En la mañana sembrarás tu semilla, y en el atardecer no darás descanso a tu mano, pues desconoces cual de ellos será digno, uno u otro, o ambos serán buenos (Kohelet 11,6).

Rabí Akivá dice, si estudió Tora en su juventud, debe hacerlo en su ancianidad. Tuvo alumnos en su juventud, también debe tenerlos en su ancianidad, pues está escrito: En la mañana sembrarás tu semilla... Dijeron, doce mil parejas de alumnos pose­ía Rabí Akivá, desde Guebes hasta Aniipaíras, y todos murieron en un mismo período, porque no se honraron mutuamente, y el mundo se mantuvo desolado, ya que se olvidó la Tora. Hasta que se presentó Rabí Akivá a nuestros maestros del sur y les enseñó; ellos son Rabí Me ir, Rabí Yehudá, Rabí Yosi, Rabí Shimon y Rabí Eleazar ben Shamúa, y ellos erigieron la Tora en aquel momento.

Estudiamos, todos ellos -los primeros alumnos de Rabí Akivá-murieron desde Pesaj hasta Shabuoí.

Todos los alumnos de Rabí Akivá fallecieron en el mismo lapso, desde Pesaj hasta Shabuot, por el mismo motivo, que "no se honraron mutuamente".

El Midrash (Bereshit Rabbá 61,3) comenta: Rabí Akivá dice: si tuviste alumnos en tu juventud, forma alumnos en tu ancianidad, porque no sabes cual de ellos se mantendrá para ti, uno u otro o ambos serán buenos.

Doce mil alumnos tenía Rabí Akivá desde Acó hasta Antipatías y todos ellos murieron en un mismo lapso ¿por qué? Porque se envi­diaban (la Tora) unos a otros. Finalmente enseñó a siete alumnos y les dijo: Hijos míos! Los primeros alumnos murieron pues fueron envidiosos unos de otros, presten atención y no actúen como ellos. Fueron y colmaron la tierra de Israel de Tora.

Es preciso analizar estos comentarios por distintos aspectos. Primero, no encontramos en la Tora que se castigue de muerte por la falta de honor hacia el otro. Por lo tanto, por qué en este caso la falta de honra al compañero mereció la pena de muerte?

Segundo, ciertamente cuando comenzaron los primeros a morir, seguramente los demás los alumnos realizaron un auto análisis tratando de arrepentirse y rectificar sus errores; por lo tanto, si finalmente murieron todos es porque no rectificaron esta cualidad negativa que mereció dicho castigo, ya que el Eterno no aplica una justicia incorrecta (Berajot 5b). ¿Cómo no percibieron que aquel pecado los llevaba a la muerte e inmediatamente lo corri-gieron?!

Tercero, aparentemente el Midrash contradice de alguna manera al Talmud arriba citado, porque del Midrash se desprende que su pecado fue la envidia que existía entre ellos y no el hecho de no haberse respetado mutuamente, como afirma el Talmud. Cuarto, y lo más difícil de comprender, es que una inclinación negativa no surge en forma espontánea ¿Por qué entonces murie­ron desde Pesaj hasta Shabuot, si dicha actitud de hecho ya lo pose­ían desde mucho tiempo atrás? Si realmente EL Talmud señala este período es porque el mismo posee una relevancia especial. Debemos comprender cuál es.

EL PODER DE LA ENVIDIA Y LA ENERGÍA DEL BUEN OJO

El decano de la Yeshivá de Ponovitz, Rab losef Shelomó Kahneman z"l, explica la aparente contradicción entre el Midrash y el Talmud arriba citado. En tanto que el Talmud arriba citado refiere la acción negativa de ellos y dice que "no se honraron mutuamente", Rabí Akivá, al dirigirse a sus alumnos del sur, como cita el Midrash, cuando trataba de evitar que cometieran el mismo error de los primeros, les expresó el motivo de esa conducta errónea ¿Por qué no se honraron mutuamente? Porque dominaba entre ellos la envidia.

Según esta explicación, podemos comprender la acción que sobre­lleva la envidia. La acción de ellos fue la falta de honra entre ellos. Porque la persona que se encuentra afectada por esta cualidad negativa, la envidia, nunca podrá sentirse dichoso por el beneficio del otro, y si observa que su compañero tiene éxito lo envidiará más aún. Siempre sentirá que el otro le arrebata lo que le pertenece, la honra, el dinero, el reconocimiento, que él debería recibir. A esto se refirieron nuestros Sabios cuando dijeron (Abot cap. 1): La envidia, el deseo y la honra sacan al hombre del mundo, pues cuando la envidia se apodera de la persona, su vida no es vida y lo induce a agredir al prójimo.

Por lo tanto, nos enseñan nuestros Sabios que debemos comportar­nos con "Buen ojo", es decir, en forma generosa, tanto personalmente como con los demás. Esto se manifiesta cuando la persona se haya satisfecho con lo que posee, y se contenta con lo que el otro tiene, ya que le es preciada la honra de su compañero como la propia. A esto se refirieron los Jajamim (Abot cap. 5,19) cuando afirmaron: Aquel que posee estas tres virtudes, se cuenta entre los alumnos del

patriarca Abraham; y si posee estas tres actitudes, se considera alum­no del malvado Bilám. Un buen ojo, humildad y alma sumisa, es de los alumnos de Abraham. El mal ojo -avaricia-, soberbia y la ambi­ción, pertenece a los alumnos de Bilám el malvado. Observamos que la contraposición de la avaricia se encuentra en la generosidad, cualidad característica de los alumnos de Abraham.

Ciertamente ¿Cuáles son los resultados de tales diferencias? Los alumnos de Abraham disfrutan -su recompensa en este mundo y heredan el mundo por venir, como está escrito: Para hacer heredar a mis queridos el ser, sus tesoros colmaré (Mishlé 8,21). Sin embargo los alumnos de Bilám el malvado heredan el infierno y caen en las profundidades de la perdición.

Un consejo sabio para evitar esta cualidad negativa, la envidia, y alcanzar la maravillosa virtud de la generosidad, es asumir el conocimiento pleno de que nadie en absoluto puede tocar de lo que se haya destinado para cada uno. Todo está decretado en los cielos, incluso lo más sutil y cada quien recibe lo que le corresponde, independiente­mente de lo que recibe su compañero, ya que aún cuando el otro rea­lice todos los trucos del mundo para evitar que reciba lo que le pertenece, no podrá evitarlo, ya que todo depende del decreto Divino.

NO CODICIARAS

Dice el versículo: No codiciarás la mujer de tu compañero, no ansiarás la casa de tu compañero, su campo, su esclavo, su escla­va, su toro y su burro y todo lo que posea tu compañero (Debarím 5,18). Formula el Eben Ezra una pregunta que muchos otros comentaristas se hicieron ¿Cómo es posible encomendarle al hom­bre que gobierne sus sentimientos, sus ansias y deseos, para que no codicie? ¿Acaso es posible controlar los sentimientos y discriminar entre aquello que se puede codiciar y qué no?

Pero de acuerdo a lo que escribimos más arriba podemos respon­der lo siguiente. La persona cuyas ansias se encuentran dirigidas hacia lo espiritual y juntamente con ello confía en que el Eterno realiza todo lo que es realmente beneficioso para él, como afirma el Talmud (Berajot 61b) iodo cuanto hace el Eterno, para bien lo hace, confía que el Todopoderoso le facilita a cada quien las herramientas y los medios necesarios para servirlo. Entonces asumirá que sí el compañero posee determinada cosa y él no, es porque el mismo se encuentra destinado para que el compañero pueda cum­plir con su servicio Divino. Por lo tanto, la envidia no tomará parte en su corazón.

Esto se asemeja a la persona que le confeccionaron un par de len­tes, nadie en su sano juicio lo envidiará y deseará él también tener esos lentes, ya que los lentes que el otro posee no le servirán en absoluto, ya que la graduación de los mismos fue hecha de acuer­do a la corrección del compañero y no de la suya.

Según lo escrito se desprende, que el mandato de "no codiciarás" está dirigido a la conclusión clara a la que debe arribar cada persona, todo depende del Eterno. El hombre que alcanza este grado de confianza, esta perspectiva de la vida, no tiene lo qué codiciar del otro, ni su casa ni su campo ni nada que el otro posea, pues todo ello es lo que el otro necesita para su servicio personal.

LOS ALUMNOS DE RABÍ AKIVA

Si analizamos la expresión de nuestros Sabios, observaremos que citan a los alumnos de Rabí Akivá como "parejas". O sea que aún cuando se les reclamaba que no se otorgaron el debido respeto unos a otros, no dejaron de ser compañeros, de continuar estudiando juntos, lo que nos enseña el grado de sutileza de su error, no era per­ceptible por un observador externo.

Más aún, no dice el Talmud que se despreciaron unos a otros, sino que "no se honraron mutuamente". Por ello, cuando Rabí Akivá se dirigió a los maestros del sur les dijo "presten atención y no come­tan el mismo error que los anteriores", o sea que dicho error fue muy sutil, hasta tanto que no lo percibieron aún los mismos alumnos, de lo contrario se hubiesen rectificado, ni tampoco Rabí Akivá per­cató el motivo por que morían, de ser así los hubiese reprochado.

En realidad, la Tora no condena de muerte por la falta de respeto hacia el compañero, pero los alumnos de Rabí Akivá no solo falla­ron en esto, sino que a través de esta conducta despreciaron la Tora que su compañero poseía, y sobre la honra de la Tora está escrito: Porque ella es tu vida y la extensión de tus días (Debarím 30,20). Por ello merecieron la pena de muerte, porque atentaron contra la propia honra de la sagrada Tora.

Más aún, los alumnos de Rabí Akivá debían servir como ejemplo del honor que todo lehudi debe dar a la Tora, y de esta forma incen­tivar la continuidad de Tora a la próxima generación, pero una Tora que carece de honor al prójimo ya no sirve como ejemplo, por ello el Eterno los sacó del mundo.

De acuerdo a este comentario comprendemos la relación de la muerte de los alumnos de Rabí Akivá con el período que transcu­rre entre Pesaj y Shabuot, ya que en estos días se lleva a cabo la cuenta del Omer. Es el período en que realizamos el conteo que nos lleva al recibimiento de la Tora, y por ende a la honra de la misma, como lo expresa el Jinuj sobre el precepto de la cuenta del Omer, cuando explica los fundamentos del mismo:

Pues la existencia misma de Israel no se debe sino a la Tora; y por la Tora fueron cre­ados los cielos y la tierra, como está dicho: Si no fuera por mi pacto día y noche, las leyes de los cielos y la tierra no hubiese puesto (Irmiyá 33,25). Y ella constituye el motivo por el que fueron redimidos de Egipto, para recibir la Tora en Sinaiy cumplirla, como lo expresara el Eterno a Moshé: Y esta será para ti la señal que yo te he enviado, al sacar al pueblo de Egipto servirán al Eterno sobre este monte (Shemot 3,12).

Y debido a que ella constituye el motivo de la existencia del pue­blo de Israel y por ella fueron rescatados de Egipto y alcanzaron lodo el posterior nivel espiritual, se les encomendó contar a partir del día siguiente a Pesaj hasta el día en que fue entregada la Tora, para demostrar el anhelo que nuestras almas poseen por este día, como el esclavo que anhela el día en que saldrá libre y cuenta los días que transcurren hasta que obtendrá su libertad, ya que el con­tar es expresión del anhelo y el deseo por llegar a ese día. Se desprende, que los alumnos de Rabí Akivá al no honrar la Tora, se comportaron en forma opuesta a todo esto, por ello justamente en estos días tan predispuestos para el honor íntegro a la Tora fue­ron juzgado por su actitud.

DÍAS DE SANTIDAD

Podemos agregar en relación a esto, que los días que median entre Pesaj y Shabuot son denominados días de santidad y preparación para recibir la Tora, como comenta el Ramba"n sobre el versículo: El día octavo, convocación sagrada será para ustedes... (Vaikrá 23,36)

Y de qué forma es preciso prepararse?! Afirma Rabbenu Yoná sobre lo que estudiamos en el Talmud (Abot 2,12) Prepárate para estudiar Tora: Disponte a adquirir las virtudes que te permitan estudiar Tora y alcanzar el nivel de los piadosos. Vemos que el camino para prepararse para recibir la Tora es la adquisición de las buenas virtudes, pues la conducta correcta precede al conocimiento de la Tora, y por medio de este comportamiento la persona se prepara para recibir la Tora en forma adecuada.

De acuerdo a esto, podemos explicar otro motivo de la muerte de los alumnos de Rabí Akivá en este período de Pesaj a Shabuot, por­que justamente en estos días, en los que es preciso fortificar nues­tras virtudes y así mejorar la honra hacia los compañeros, no sólo dejaron de corregir su accionar y de prepararse para la recibimien­to de la Tora en forma apropiada, sino conservaron sus mismas actitudes y no se honraron mutuamente, por ello el atributo de la justicia los sancionó en forma tan dura.

Un bonito comentario cita Rash"í en nombre del Midrash, sobre el versículo que dice: Y no subirás en escalones a Mi altar, para que no descubras tu desnudez sobre él (Shemot 20,26), inferimos de este versículo una ley más rígida; si las piedras -del altar- que no poseen razonamiento para molestarse por una ofensa, la Tora nos indica que por necesitarlas no podemos actuar despectivamente con ellas, tu compañero, creado a imagen y semejanza de D-s , que razona y se molesta si lo agravian, cuánto más aún!

Rabí Moshé Cordobero z"l se expresa de la siguiente manera en su obra Tomer Deborá (condición 4 Lisherit Nahalato): Todos los integrantes del pueblo de Israel son parientes unos con los otros, porque las almas se encuentran comprendidas unas con otras, cada uno posee parte del alma del otro.

De la misma forma somos mutuamente garantes unos por los oíros (Shabuot 39a), ya que de hecho cada uno posee parte del otro. Por ello, es apropiado que el hombre busque el bien del otro, sea

pródigo con su compañero y su honra le sea tan preciada como la propia, ya que conforman una misma persona. Por este motivo nos encomienda el versículo: Y amarás a tu prójimo como a ti mismo (19,18).

Y es digno desear el beneficio del compañero y no denigrarlo en absoluto, así como el Eterno no desea nuestro sufrimiento y nues­tro desprestigio, todo ello debido a la cercanía que existe entre los integrantes del pueblo de Israel. Es preciso considerar los sufri­mientos y alegrías del compañero como propias. Realmente maravilloso!

En forma similar leemos en el Talmud Yerushalmi (Nedarím cap. 9,4) Está escrito: No te vengarás y no guardarás rencor (Vaikrá 19,18) ¿Cómo es posible cumplir en la práctica este precepto? Si la venganza y el rencor son sentimientos humanos y no es posible gobernar los sentimientos!

Responde el Talmud Yerushalmi: Si por accidente la mano derecha hiere a la izquierda ¿acaso ésta se vengará o le guardará rencor a la mano derecha? Ambas son un mismo cuerpo, se necesitan mutuamente! Lo mismo ocurre con los integrantes del pueblo de Israel, son un solo cuerpo y por lo tanto el amor que deben sentir cada uno por el otro es el mismo que se siente por el propio cuerpo.

Así dictamina el Ramba"m (Conocimiento cap. 6 inc. 3) el precep­to de Amarás a tu prójimo...'. Es un precepto para cada judío amar a otro integrante del pueblo de Israel como a su propio cuer­po.

En forma similar se expresa el Tana Debe Eliahu (cap. 28) Asi dijo el Eterno al pueblo de Israel, hijos míos, amados! Nada me falta que deba pedírselo a ustedes! Sin embargo tina sola cosa les pido, que se amen mutuamente, se respeten y se alaben.

Agrega el Talmud (Abot cap. 3,14): Amado es el pueblo de Israel que fueron llamados hijos del Eterno, como está escrito: Hijos son ustedes, delEterno vuestro D-os (Debarím 14,1). Por ello, cada uno debe honrar y amar fuertemente a cada integrante del pueblo de Israel.

Algo fantástico solía decir Rabí Israel Salanter z"l, quien sentía una dicha muy grande por el sol que alumbraba el mundo. Y solía decir: Realmente deberíamos amar el sol que nos alumbra y nos brinda calor, pero el hombre se acostumbró a amarse sólo a si mismo y no se alegra con aquello que beneficia a todos, sino con lo que lo favo­rece personalmente. Pero quien realmente cumple el precepto de "Amar el prójimo como a uno mismo", recibe su recompensa rego­cijándose con el bien que todo el mundo comparte con él.

En cierta ocasión, Rabí Israel pasó Shabbat en la ciudad de Kaydan, ese Shabbat un niño de la comunidad tenía su Bar Miízva y se preparó en forma adecuada para leer la porción en la Tora. Sin embargo, por algún motivo no llamaron al niño a la lectura de la Tora.

Después del rezo, salió Rabí Israel a caminar un largo rato junto con el niño para tranquilizarlo y alegrarlo, porque sintió el dolor de aquel niño como propio.

En otra ocasión, se cuenta que participó de la boda de un familiar y permaneció en la misma hasta muy tarde. Rabí Israel se quedó en un hospedaje y no regresó a su casa, por temor que al tocar la puer­ta se despierten sus vecinos y les robe el sueño!.

Esta era la estatura espiritual de los grandes Sabios de Israel, quie­nes plasmaban en su acción todo cuanto enseñaban. Que el Eterno nos haga meritorios de prepararnos como correspon­de para el recibimiento de la Tora, con amor al prójimo y al Eterno, Amén!

Extraído del libro Emet leIaacob




Tus comentarios:
Nombre
Apellido
EMAIL Dirección obligatorio
Mostrar mi email?
Si   No
Resumen (en una línea):
Comentarios obligatorio

Campo validacion 1+1=:

Judaismo para Hoy en español
Copyright © 1995-2013 Todos los derechos están reservados a judaismohoy.com
Queda prohibida la reproducción de todo el material escrito y dibujos usados en este sito sin la autorización de judaismohoy.com
Por favor no leer el contenido de este sitio en Shabat y en las Fiestas judías



[ CONTACTENOS ]

[Vida Judía]    [Nuestras Fuentes]    [Cocina Judía]    [Festividades]   
[Entendiendo el Judaísmo]    [Para Reflexionar]    [Januca]   
 
 suscripción
 direccion email:
  Clik

Semana a semana
Perlas
Visiones
Brainstorming
Temario semanal
En profundidad
Actualidad
Selecciones
Haftara semanal