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Entendiendo


Como un salón de fiestas
Por. Rav Salomón Michan



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Nos dice la Guemará:

“Amar Le Rab Shmuel LeRab Yehudá: Shinana, Jatof Veejol, Jatof Veishté, Dealma Deazlinan Miné, Kehilula Dame” – 

“Le dijo Shmuel a Rab Yehudá: Ven y come, ven y bebe, ya que este mundo, es como un salón de fiestas”. [1]

Vamos a escribir varias explicaciones a cerca de esta Guemará y entender por qué este mundo es como un salón de fiestas; y aprenderemos muchas enseñanzas con la ayuda de Hashem.

Aprovechar el momento:

Rashí nos explica que este mundo se parece como un salón de fiestas, ya que así como un salón de fiestas hay alegrías, bailes, celebraciones, festividades, etc., y éstas pasan muy rápido, así mismo la vida: pasa muy rápido y debemos aprovecharla.

El Jafetz Jaim nos da un ejemplo para esto.

Había una persona que vivía en un lugar y junto a este lugar, cada noche había una fiesta. Este hombre pensó, que el dueño de esa casa, tenía una familia numerosa y cada miembro de la familia, tenía una fiesta cada día.

El hombre fue con el vecino y le preguntó a cerca de tantas fiestas, a lo que el hombre le dijo que no eran fiestas personales, sino que él era el dueño de ese salón de fiestas, y la gente que bailó ayer, no es la misma gente que bailará hoy. Y la gente que bailará hoy, no es la misma gente que bailará mañana.

No siempre baila la misma persona; cada día baila una persona diferente.

Dice el Jafetz Jaim: “Ven y come, ven y toma, ya que este mundo, es como un salón de fiestas”, la fiesta pasa rápido, debemos aprovecharla.

Si hoy tenemos la oportunidad de bailar, es decir, de hacer Mitzvot, de dar Tzedaká, de estudiar Torá, de reforzarnos en algo, debemos hacerlo inmediatamente. Ya que en el momento que tenemos la oportunidad, tal vez mañana ya no la tengamos.

Así como está escrito en Pirké Abot: “Im Lo Ajshav, Ematai” – “Si no es ahora, ¿cuando?” [2]

Expone Rab Ovadia MiBartenura dos explicaciones.

-Si no es ahora: En este mundo, ¿Cuándo?: Después de este mundo, ya no podremos cumplir Mitzvot.

-Si no es ahora: Cuando somos jóvenes, ¿Cuándo?: Tal vez cuando seamos ancianos, ya no podremos.

Debemos aprovechar el momento que se nos presenta y no dejar todo al último, ya que tal vez se nos vaya esa oportunidad, y no regrese.

Nos dice la Torá: “Ushmartem Et Hamatzot” – “Y cuidarán las Matzot (para que no pase el tiempo de fermentación)”. [3]

Nos explica Rashí, que se puede leer: “Ushmartem Et Hamitzvot” –  “Y cuidarán las Mitzvot”. [4] Es decir, que si se tiene la oportunidad de cumplir una Mitzvá en este momento, no debemos fermentarla, es decir, no debemos esperar a que pase más tiempo, sino inmediatamente cumplirla.

Explica el Rab Maskil Ledavid, que tal vez en ese momento, la balanza de la persona se encuentra con la mitad de Mitzvot y con la mitad de pecados y por esa Mitzvá que hará, la balanza se inclinará a las Mitzvot. [5]

Debemos aprovechar cada momento que podamos y nunca dejar que se escape alguna Mitzvá, incluso que se vea insignificante, ya que tal vez no regrese la oportunidad, ya que el que baila hoy, no es el mismo que baila mañana.

Nosotros somos los anfitriones:

Otra explicación parecida a la antes aludida, es la siguiente:

Cuando se realiza una fiesta, siempre existe un anfitrión. Éste decide qué habrá de comer, quién vendrá, a qué horario se llevará a cabo, cuántos meseros habrá, dónde será el lugar, etc.

Este mundo es “como un salón de fiestas”, y debemos sentir que nosotros somos los anfitriones de la fiesta, y aprovechar todo lo que se pueda en este día; ya que al otro día de “nuestra fiesta” habrá otro anfitrión y uno ya no podrá decidir nada de “la próxima fiesta”, máximo podremos llegar como “invitados”.

Según esto, debemos tratar de cumplir con la frase que dijo el Rey Shlomo en Kohelet: “Kol Asher Timtzá Yadeja Laasot, Becojajá Yaasé; Ki En Maasé Bejeshbón Vedaat Vejojma Bisheol Asher Ata Olej Shama” – “Todo lo que puedas realizar, hazlo según tus fuerzas;  ya que donde vayas (en el mundo venidero), no es posible realizar ningún trabajo, ni sabiduría, ni nada”. [6]

Debemos aprovechar este mundo a hacer Mitzvot, ya que en el mundo venidero no tendremos la oportunidad de hacerlas. [7]

Así como cuentan, que el Gaón de Vilna estaba llorando en los últimos días de su vida. Y explicó que lloraba porque en el mundo venidero ya no podrá cumplir Mitzvot; y especialmente la Mitzvá de Tzitzit, ya que es tan fácil de cumplirla en este mundo, le duele perder esta y todas las Mitzvot.

Depende de cada uno de nosotros:

Normalmente en las bodas, hay meseros donde atienden a los invitados y les sirven lo que quieran y deseen, hasta que se lo llevan al lugar de cada uno.

En algunos banquetes, existen las mesas de bar, fuera de la fiesta, para que cada quien se sirva por sí mismo, un aperitivo antes del banquete.

El Staipeler, Rab Yaakob Kanievsky, nos señala lo que dice la Guemará: Que este mundo es “como un salón de fiestas”, y no dice que es un “salón de fiestas”. Es decir, en este mundo nadie nos servirá ni nos atenderán como en un salón de fiestas, sino este mundo es como el bar donde cada uno se sirve y toma lo que quiera.

Es este mundo no debemos esperar a que alguien venga con nosotros y nos ofrezcan algo. Si tenemos la oportunidad de tomarlo, debemos hacerlo y no esperar a que alguien lo haga.

Si podemos reforzarnos, estudiar Torá, leer un Tehilim, no debemos esperar a que lleguen con nosotros y pedirnos que lo hagamos, sino de nuestra parte debe salir, ya que en este mundo cada quien toma lo que puede y lo que quiere.

Así como dice en Pirké Abot: “Im En Ani Li, Mi Li” – “Si yo no soy para mí, ¿Quién lo será?”. [8]

Explica Rab Ovadia MiBartenura lo siguiente: Si yo no hago méritos para mí, ¿quién los hará? Es decir, toda nuestra superación, éxito, triunfo, etc., depende de nosotros y no debemos esperar a que nos “convenzan” a hacer algo.

Todo el mundo se alimenta por Janiná Bení:

Cuando vamos a una fiesta, vemos que toda la gente que está dentro, disfruta la fiesta a lo máximo. Los vemos bailando, cantando, comiendo, disfrutando, etc. La única persona que puede estar nervioso y un poco preocupado, es el dueño de la fiesta, es decir, quien está pagando la fiesta, ya que está al pendiente que todo esté bien, que todo esté tranquilo, que los meseros estén atendiendo bien a la gente, etc.

Al final de cuentas, aparentemente la gente que más disfrutó fueron los invitados y el dueño de la fiesta no disfrutó tanto como quien pagó, es lo que dice la Guemará: “Este mundo, es como un salón de fiestas”.

Igualmente pasa en este mundo, así como dice la Guemará: “Col Haolam Kuló, Nizonin Bishbil Janiná Bení” – “Todo el mundo entero, se alimenta por el mérito de mi hijo Janiná”. [9]

Todos nosotros, somos sostenidos por los Jajamim y estudiosos de la Torá y es en eso que la Guemará nos dice que este mundo es como un salón de fiestas, ya que todos disfrutamos la fiesta, que es pagada por los Jajamim, es decir, todos somos sostenidos, todos comemos, todos vivimos y disfrutamos, por el mérito de esos grandes Jajamim que estudian Torá, y que a ellos les basta con cualquier cosa. Y aparentemente nosotros somos los que disfrutamos más, pero realmente es el dueño de la fiesta quien disfruta más este mundo.

Casarnos con la Torá:

El Jafetz Jaim nos da otra bella explicación: [10]

La Torá fue comparada como una mujer virtuosa, así como cuando fue dada la Torá a los Yehudim, fue entregada como un compromiso con una mujer, así como dice la Torá: “Torá Tzivá Lanu Moshé, Morashá” – “La Torá la ordenó Moshé, como una herencia”. [11] Explican los Jajamim, que no se lee “Morashá” – “Herencia”, sino se debe leer “Meorasá” – “Comprometida”. “La Torá la ordenó Moshé, como una comprometida”

Es decir, cuando fue recibida la Torá, entramos en una relación con ella como un hombre y una mujer; y bienaventurada la persona que puede casarse con la Santa Torá.

Y es lo que dice la Guemará: “Este mundo, es como un salón de fiestas”, que sólo en este mundo podemos casarnos con una mujer virtuosa, que es la Torá.

Sólo quedan los Kidushin:

Si nos encontramos dentro de una boda, vemos gente bailando, gente disfrutando, gente divirtiéndose, etc.

Al otro día, acabando la fiesta, se encuentran las sillas tiradas, los platos vacíos, los vasos sucios, etc., y lo único que queda de una boda, es el matrimonio de los novios.

Al matrimonio se le llama “Kidushin”, es decir, todas las alegrías, los mejores bailes, los deleites de comida, lo sabroso de los manjares, ya no quedó nada de eso, sino sólo los Kidushin.

Igualmente en este mundo: “Este mundo, es como un salón de fiestas”, lo único que queda de este mundo, son los Kidushin, es decir, lo Kodesh, los buenos actos, el estudio de Torá, el cumplimiento de Mitzvot, etc.

Así como se cuenta en la siguiente historia:

Cuentan una historia con un padre y su hijo que fueron a comprar Jalot a la panadería, para comerlas en Shabat.

Cuando regresaban a su casa, llegó un pobre con ellos, pidiéndoles comida para Shabat. El padre tomó 2 Jalot, y se las regaló al pobre.

El padre, quería examinar al hijo y le hizo una pregunta: Hijo, de las 5 Jalot que teníamos y le regalamos 2 al pobre, ¿con cuántas Jalot nos quedamos? El hijo muy seguro de sí mismo, le contestó: nos quedamos con 3 Jalot. El padre no aceptó su respuesta y le volvió a preguntar lo mismo. El hijo volvió a repetir la misma respuesta, que son 3 las Jalot que nos quedamos. El padre volvió a decirle al hijo que era una respuesta errónea y la respuesta correcta era “2”. El padre le explicó lo siguiente:

Hijo, de las 5 Jalot que compramos, le regalamos 2 al pobre. Las 3 que tenemos ahora, nos las vamos a comer en la noche, y ya no nos quedará ninguna. Pero las 2 Jalot que le regalamos al pobre, siempre se quedarán con nosotros y esa Mitzvá que hicimos, está escrita en el cielo, y nadie nos quitará esa Mitzvá. Por eso te dije que no nos quedamos con 3, sino con 2.

No debemos olvidar que lo único que nos queda en este mundo, son los buenos actos, Torá y Mitzvot.

Cómo se compra el Olam Habá:

Otra explicación parecida a la anterior.

Igualmente en la vida: vivimos muchos años, los disfrutamos, comimos, viajamos, etc., y lo único que nos queda, son las Mitzvot, que son las cosas con Kedushá.

Se puede comparar con una persona que pidió a sus familiares que cuando él muera, lo entierren con todas sus pertenencias; con sus lingotes de oro, sus miles de billetes de dólares, sus piedras preciosas, sus escrituras de sus propiedades, etc.

Al morir el padre, todos sus familiares estaban llorando del coraje al enterrar todo lo que el padre les había pedido; pero así lo hicieron. Al llegar al juicio celestial, le preguntan los ángeles a esta persona: ¿qué traes para entrar al cielo? Ésta persona estaba feliz, ya que traía con él lingotes de oro, billetes de todo el mundo, escrituras de propiedades, etc., y estaba seguro que eso iba a adquirir el Olam Habá.

Empieza a sacar sus lingotes de oro, y los ángeles no aceptan esa moneda en el juicio celestial; saca sus escrituras, y tampoco lo aceptan; saca sus dólares (piensa que los dólares se aceptan en todo el mundo) y tampoco lo aceptan; saca Shekalim (billete de Israel), y ni así lo aceptan; hasta que los ángeles ven que por ahí, entre tantos papeles, tenía un recibo de una Tzedaká que había dado, y los ángeles le dicen que ese papel sí se recibe en el juicio celestial. Esta persona se dio cuenta de todas las oportunidades que perdió en este mundo de haber podido dar Tzedaká, ya que con esos papelitos compró una parte de Olam Habá.

Faltó el anillo para la novia:

Vamos a exponer una historia para entender lo que nos dice la Guemará:

Un hombre y una mujer que ya eran grandes en edad y no podían casarse, hasta que se conocieron y se gustaron,  pusieron una fecha para la boda.

Desde que pudieron poner la fecha para la boda, se hicieron todos los preparativos hasta llegar a la boda; contrataron al fotógrafo, las flores, apartaron la música, apartaron el salón, se hicieron pruebas de menú, se compraron los trajes para la boda, y todo lo que lleva el hacer una boda.

Después de realizar todos los preparativos, llegan los novios a la Jupá, y el Jajam le pide al novio el anillo para poder casar a su novia. El novio recordó que no llevó el anillo para su novia. Y la boda no se realizó.

Todos los preparativos que se hicieron, no valen nada, si no se casan los novios.

Este mundo, es como un salón de fiestas”; en este mundo, no nos olvidamos de comer, ni de beber, ni de disfrutar, ni de viajar, ni de deleitarse; pero sí nos olvidamos de lo más importante: “del anillo”, que es lo único que se necesita para poder casarse. El anillo es la Torá y las Mitzvot.

Convertir este mundo, en mundo venidero:

Es cierto que para adquirir el mundo venidero, debemos vivir primero en este mundo, y dentro de este mundo comemos, bebemos, viajamos, nos deleitamos, etc., pero debemos saber que no es la finalidad de este mundo.

Así como está escrito en Pirké Abot: “Haolam Hazé Domé Leprozdor Bifné Haolam Habá; Hatken Atzmeja Baprozdor, Kedé Shetikanes Lateraklin” – “Este mundo se parece a un pasillo frente al Olam Habá; afínate a ti mismo en el pasillo, para que entres al castillo (Olam Habá)”. [12]

Cada uno y uno de nosotros, debemos entender que es necesario pasar por este mundo para adquirir el mundo venidero, ya que es el único camino para llegar a él.

Rab Menajem Man Shaj Z´l, explica lo siguiente:

Cuando un pasillo conduce a un salón, existe una conexión entre el pasillo y el salón; pero si al caminar por el pasillo hay una interrupción y no es posible pasar por ahí, no se le puede llamar que ese pasillo es parte del salón, ya que no lo conduce a él. [13]

Igualmente referente a este mundo y al mundo venidero. La única conexión entre el pasillo y el castillo, es cumpliendo la Torá y Mitzvot

Todos debemos pasar por el pasillo, que es este mundo, así como dice la Mishná: “Este mundo se parece a un pasillo frente al Olam Habá”, pero no todos pueden llegar al Olam Habá, sino únicamente quien cumplió lo que continúa la misma Mishná: “afínate a ti mismo en el pasillo, para que entres al castillo”.

La Guemará menciona un suceso, donde Rab Yosef subió al Shamaim y al bajar dijo: “Olam Afuj Raiti, Elyonim Lemata, Vetajtonim Lemaala – Amar Lé, Olam Barur Raita” – “Un mundo al revés observé, los que estaban arriba (en este mundo), estaban abajo (en el mundo venidero) y los que estaban abajo (en este mundo), estaban arriba (en el mundo venidero), le dijo Rabí Yeoshua Ben Leví a Rab Yosef: lo que viste fue un mundo claro”. [14]

Explica el Staipeler (Rab Yaakob Kanievsky Z´l): hay mucha gente que necesita trabajar varias horas al día, para ganar su sustento y sólo se ocupan de estudiar Torá un tiempo corto al día; si ese corto tiempo de Torá lo ocupan como debe ser, sin interrupciones y con esfuerzo; cuando lleguen al Shamaim, van a considerar que todos los días de su vida los estudió sin interrupciones y serán considerados como los grandes de la generación. [15]

Dice la Mishná en Pirke Abot: “Im Bitalta Mi Hatorá Yesh Leja Batalim Arbe Kenegdeja, Vim Hamalta Batorá Yesh Lo Sajar Arbe Liten Leja” – “Si interrumpiste la Torá, tendrás otras interrupciones, y si te esfuerzas en la Torá, tendrás mucho pago”. [16]

Explica el Jafetz Jaim lo siguiente:

“Si interrumpiste la Torá” cuando tenías tiempo de estudiarla, Hashem te juzgará también por los tiempos que sí eran necesarios para hacer los necesario para vivir (comer, beber, trabajar, etc.), ya que cuando tenía tiempo no se ocupó en la Torá, y eso demuestra que no le importa el estudio de la Torá y es lo que dice la Mishná “tendrás otras interrupciones”, es decir, Hashem hará que todo lo que trabajó, se considere como interrupción.

Pero “Si te esfuerzas en la Torá” cuando tenías tiempo, Hashem considerará también los tiempos que era necesario trabajar o comer o beber, como que estudió Torá, ya que este hombre demostró que trabaja para el estudio de Torá y cuando trabaja, lo hace por necesidad, y es lo que dice la Mishná: “tendrás mucho pago”, es decir, el tiempo que trabajó, se convertirá en pago como si hubiera estudiado Torá. [17]

Hay muchas acciones que normalmente realizamos que son necesarias para poder vivir y no pensamos en nada específico al llevarlas a cabo; por ejemplo, comer, ir a trabajar, dormir, etc. Aunque algunos puedan considerarlos vanos o inevitables para vivir, tenemos la posibilidad de convertirlos en santos y así cumplir una mitzvá a cada momento que los realicemos correctamente. [18]

Está escrito: “En cualquier acto que realice la persona, es necesario que tenga la intención de cumplir la voluntad de Hashem” [19]

Si cumplimos esto, estaremos convirtiendo al pasillo, en una conexión directa con el palacio de Hashem.

 

Le pedimos a Hashem que nos ayude a cumplir con su voluntad y podamos esforzarnos en todas las explicaciones de “este mundo, es como un salón de fiestas”, Amén.



[1] Erubin 54a.

[2] Pirke Abot 1, 14.

[3] Shemot 12, 17.

[4] Rashí en Shemot 12, 17.

[5] Shaaré Aharón Shemot 12, 17.

[6] Kohelet 9, 10.

[7] Bené Binyamin.

[8] Pirke Abot 1, 14.

[9] Berajot 17b.

[10] Shem Olam al final del Perek 19.

[11] Debarim 33, 4.

[12] Pirké Abot 4, 16.

[13] Mishel Aabot Perek 4 Mishná 16.

[14] Pesajim 50a.

[15] Toldot Yaakob 101b, aparece en el libro Kedushat Bet Hakneset Bet Hamidrash hoja 53.

[16] Pirke Abot 4, 10.

[17] Shem Olam Perek 5.

[18] Shaaré Orá, Jélek 1, tema “Ubajartá Bajayim” (Rab Avigdor Miller).

[19] Ver Shulján Aruj, simán 231.




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