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Torá y ciencia


¡Esta sí y ésta no!
Por. Mijael Polaj



¡Esta si y esta no!

 ¡Si señor, pretendo imprimir este libro! Y… ¿podría usted ayudarme con este trabajo?

Me contestó mi cliente: ¿Por qué reacciona usted de esta forma?, aun no ha visto de que se trata esta obra y  la verdad es que ¡esto es Talmud!.

Recuerdo que cuando llevé finalmente el trabajo a imprimir, en una de las grandes imprentas de Jerusalém, éste causó sensación entre los trabajadores, el resultado fue un libro con grandes fotos, diagramas, versículos y explicaciones sobre la vaca y sus órganos. Entre ellos los comentarios eran variados, incluso, uno legó a mencionar toscamente “finalmente alguien hizo de la gastronomía un tratado anatómico”, los otros no entendían que tiene que ver todo esto con la Torá. Recuerdo que les expliqué “tomen en cuenta que el Talmud se terminó de redactar hace casi 2000 años, en esa época qué pueblo y qué cultura podía considerar una vaca mas que un pedazo de carne. Sin embargo, para nosotros, el pueblo judío, que debemos saber todo acerca de lo que comemos, esta vaca es todo un tratado de anatomía”.

Esto me pasó hace mas de 8 años, nunca pensé que algún día vería las cosas con una óptica completamente distinta. Al estudiar el tratado de Julin del Talmud Babli pude basificar lo que les contesté y aun mas, ver la grandeza, la profundidad, los detalles y la complejidad de nuestra Torá. Con certeza puedo decir, NO, esto no es un tratado de anatomía, ésta es la sabiduría de la Torá, que nos fue entregada en Sinai y que se adelantó a la ciencia en miles de años. Algunas cosas recién están siendo descubiertas hoy con el gran adelanto tecnológico de nuestro siglo, pero pocos saben que estos secretos que se están revelando, constituyen por siglos el eje central de nuestra yahadut.

Quiero traer en este breve artículo dos ejemplos que corroboran lo anteriormente explicado.

Sobre el Higado

El Talmud en el tratado Julin  (46a) nos enseña que si queda un poco del hígado en el animal, del tamaño de una aceituna, éste es kasher (apto). Por ser el hígado un órgano vital en todo el reino animal, podríamos haber pensado que al removerlo, dejando algo muy pequeño de él, este órgano no podría seguir viviendo y cumplir con su función fisiológica. Sin embargo no es así. Sobre la Tosefta en cuestión (literartura talmúdica) el gran comentarista RASHI explica que este tamaño de hígado –como el de una aceituna-  es suficiente para producir la cura del órgano, para que pueda seguir funcionando y desempeñando sus funciones vitales.

El Dr. J.L. Kazenelson en su libro HaTalmud ve chochmat harefua (El talmuod y la sabiduría de la medicina) comenta sobre la profundidad de este estudio: “…el Talmud no dijo que el tamaño de lo que queda del hígado debe ser lo  necesario para curarse, ni tampoco para que siga viviendo, sino que uso el termino “para producir la cura”. Vale decir que el remanente no va a cicatrizar y seguir funcionando con ese tamaño, sino que va a regenerarse y multiplicar los tejidos y células hasta que el hígado este completamente recuperado.

 La Guemará nos enseña otros detalles interesantes sobre el lugar donde este pedazo debe estar, uno es en el ligamento hepato renal, y otro el lugar donde se conecta con la vesícula biliar, ¡sorprendente!

  Este fenómeno del hígado es realmente increíble, grandes pedazos que fueron removidos quirúrgicamente pueden ser reemplazados por regeneración de tejidos.

Un dato significante es que la ciencia no registró este fenómeno hasta el año 1894 en el cual dos científicos alemanes experimentando, removieron 7/8 del hígado y éste continuo regenerándose.

Los griegos, Aristóteles y Galeno predicaban en la época de la Mishná que el hígado es un órgano extremadamente delicado y vulnerable a cualquier lesión. Sin embargo los Rabinos de su época escribieron lo contrario, no solo que se puede retirar la mayoría de éste, sino que la parte restante tiene la habilidad de auto regenerarse. Una revelación de la Torá que se adelantó 1500 años a la ciencia. 

 Sobre el Riñón

 Nos enseña el Talmud que otro de los defectos que invalidan al animal para ser comido por un judío y que lo convierte en una Trefá es un daño en el riñón. Sin embargo la Mishná nos enseña que si los 2 riñones (Julin 54ª) del animal fueron removidos, este es apto para ser comido. ¿Cómo se entiende esto? La medicina clasifica al riñón  como un órgano vital para la vida. Como es sabido en el ser humano, una mal función renal puede causar el rápido deterioramiento del cuerpo provocando incluso la muerte por las toxinas acumuladas en su sangre.

Para entender la Mishna, primero tenemos que aclarar que en los animales, especialmente en los bovinos, ¡el riñón no es un órgano vital!

En los últimos años los científicos descubrieron que los rumiantes que pierden sus riñones pueden seguir viviendo significativamente mejor que otras criaturas. Los rumiantes, aparentemente compensan esta pérdida filtrando las toxinas en el rumen, uno de sus cuatro estómagos, siendo excretados con los desechos sólidos.

Es de gran interés que en un estudio realizado en Holanda hace algunos años, varias vacas fueron operadas removiendo los riñones de su lugar siendo monitoreadas por una semana. La conclusión fue que las vacas no mostraron signos de enfermedad ni cambios de temperamento, a pesar de que algunas bajaron solamente en  el consumo de alimentos y agua.

En conclusión, vemos que este mecanismo sigue vigente hoy en día como lo fue en los tiempos de la Mishná: los rumiantes pueden seguir viviendo con una nefrectomía bilateral.

 Como les mencioné anteriormente todo el conocimiento que nos revela la Torá y que podemos ver hoy en día también desde el punto de vista científico es mas que pura sabiduría, es la Sabiduría Divina que El nos entregó. Estas herramientas son para nosotros para que podamos mantenernos “bien alimentados”  para que podamos diferenciar entre los alimentos kasher y aquellos que no lo son, para que aprendamos que daño pueden causar al alma la alimentación inapropiada si faenamos y comemos animales defectuosos y de especies no permitidas.

Asumimos muchas veces que la Torá y la ciencia son cada una exclusivas, hay quienes se apoyan en la ciencia para conocer su entorno y vivir según sus logros y otros, en las creencias espirituales de la Torá, sin embargo no hay conflicto alguno. Muchos de los descubrimientos científicos de los últimos años vienen a confirmar la sabiduría extraída por nuestros sabios: los Tanaim, los Amoraim y muchos otros, que por medio del estudio profundo de la Torá, tanto la oral como la escrita, llegaron a conclusiones tan sorprendentes.

Citando al salmista, “Cuantas son las obras que has hecho HaShem, todas las has hecho con sabiduría, la tierra esta llena de tus creaciones” (Tehilim-Salmos 104,24) 

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Bibliografía

Chullin Iluminated

 A color guide to animal anatomy with halachic and scientific discussions

Mesivta publications Jerusalem 2011

 Science outscienced

How Torah Outpaced Science by 3300 years

 

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