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Vida judía


La generosidad
Por. Rav Salomón Michan



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La grandeza de la generosidad:

 

La virtud de la generosidad es muy grande a los ojos de Hashem. Esta virtud es capaz de elevar a la persona muy alto en este mundo y en el mundo venidero, ya que cuando la persona se comporta con generosidad, es querido por la gente y automáticamente por Hashem, ya que la persona que es querida por la gente, es querida por Hashem, así como dice el Pirké Abot: “Todo el que es querido por las personas, es querido por Hashem”. [1]

“No hay nada en el mundo para conseguir el afecto de la gente como la generosidad”.

 

Existen tres categorías en la virtud de la generosidad y estas son:

  • Con el dinero.
  • Con acciones físicas.
  • Con el intelecto.

 

La persona que es generosa, se da a respetar y algo que gana en este mundo, es que cuando él necesite de algo, cualquiera estará dispuesto a ayudarlo, ya que él siempre ayudó a toda persona. Y con mayor razón ganará mucho en el mundo venidero.

 

Vamos a explicar cada una de las categorías de la generosidad:

 

Con el dinero – Tzedaká:

 

Cuando se da Tzedaká a pobres, esa Tzedaká se queda para la eternidad y es guardado en un tesoro que no se pierde con el paso del tiempo. Así como dijo David Hamelej: “Pizer Natan Laebionim, Tzidkató Omedet Laad” – “El que generosamente reparte a los pobres, su caridad dura para siempre”. [2]

 

Cuando la persona es generosa, se enriquece, así como está escrito: “Yesh Mefazer Venosaf Od” – “Hay quienes reparten y sin embargo, acumulan más”. [3] Incluso que parece ilógico, ya que la persona que está repartiendo, está descontando de su capital, pero esto no se maneja así en los caminos de Hashem, ya que cuando la persona reparte del dinero que tiene, Hashem le manda más de lo que repartió.

Sobre esto dice el Midrash: “Dijo Rabi Abahu: Si ves a un hombre que derrocha su dinero a los pobres, debes saber que ese hombre recibirá mucho dinero, ya que por el mérito de dar, Hashem le mandará más”. [4]

 

Así mismo cuando la persona da Tzedaká, no conocerá la escasez, así como está escrito. “Noten Larash En Majsor” – “El que da al pobre no conocerá la escasez”. [5]

Sobre esto dice el Midrash: “Dijo Rabí Akibá: Todo el que da Tzedaká al pobre, nunca le faltará nada. No debemos privarnos de siempre dar. Si en la mañana llegó y pobre y le diste Tzedaká y en la tarde llega otro pobre a pedirte Tzedaká, no debes decir que ya diste en la mañana, sino deberás dar de nuevo”. [6]

 

Cuando la persona da Tzedaká, se está salvando de la muerte, así como está escrito: “Tzedaká Tatzil Mimavet” – “La Tzedaká salva de la muerte”. [7] Así como cuenta la Guemará que la hija de Rabí Akibá tenía destinado morir en el día de su boda. Cuando llegó ese día, la misma novia, la hija de Rabí Akibá, alimentó a un pobre sin que nadie se de cuenta y se salvó del piquete de una víbora que tenía destinado picarla y matarla. En ese momento Rabí Akibá se dio cuenta que La Tzedaká salva de la muerte.

Dice el Talmud Yerushalmi: “Había un rey llamado Monbaz que dedicó toda su vida a otorgar de su dinero a los pobres necesitados. Le dijeron sus familiares: Tus padres ahorraron mucho dinero para ti y ¿tú lo gastas en los pobres? Les contestó a ellos: ¡yo gané mucho más que ellos! Mis padres ahorraron para este mundo y yo ahorré para el mundo venidero. Referente a lo que está escrito que la persona que da Tzedaká se salvará de la muerte: ¿Acaso la persona que da Tzedaká no morirá? Es decir, que vivirá eternamente en el mundo venidero. [8]

Dice la Guemará: “Hay cuatro cosas que salvan a la persona de algún decreto malo: Tzedaká, Tefilá, cambiar de nombre y cambiar de lugar”. [9]

Está escrito en la Guemará: “Se crearon diez cosas duras en el mundo: Una montaña, un hierro la corta; un hierro, el fuego lo funde; un gran fuego, el agua lo apaga; el agua, se evapora en las nubes; las nubes, se dispersen con el viento; al viento, un gran hombre lo soporta; un gran hombre, el miedo lo domina; un gran miedo, el alcohol lo olvida; un gran alcohol, el sueño lo domina; y el más fuertes de todos es la muerte, y la Tzedaká le gana a la muerte, como está escrito: “La persona que da Tzedaká se salvará de la muerte”. [10]

Cuenta la Guemará que los hijos de Eli Hacohen, tienen un decreto que morirán jóvenes. [11] Pasó una historia de dos familias que eran Cohanim, descendientes de Eli Hacohen, que llegaron con Rabi Yojanan Ben Zakai y le dijeron que sus hijos estaban muriendo jóvenes, de dieciocho, quince y doce años. Les explicó Rabi Yojanan Ben Zakai que por cuanto que eran descendientes de Eli Hacohen, debían recibir esa maldición. Le preguntaron al Rab: ¿qué podemos hacer para salvarnos de esa maldición? Les contestó Rabi Yojanan Ben Zakai: Cuando lleguen sus hijos a esas edades, coticen el valor de sus hijos en el mercado (la persona tiene un valor, dependiendo de su edad, fuerza, qué trabajos es capaz de desempeñar, etc.) y esa cantidad de dinero que vales, denlo a la Tzedaká y con esto se salvarán del decreto, así como está escrito: “La persona que da Tzedaká se salvará de la muerte”. [12]

 

Cuando la persona da después de que le piden, se considera “generoso a medias”, pero cuando la persona da antes de que le pidan, se considera “generoso real y completo”.

La explicación en la siguiente: Cuando le piden a la persona Tzedaká y la da, tal vez lo hace por pena o por no quedar mal; pero cuando la persona da la Tzedaká sin que le pidan, lo está haciendo sin ningún motivo de pena o quedar mal, sino lo hace en honor a Hashem y con la intención de ayudar al compañero. [13]

 

La virtud de la generosidad depende de la rutina. Cuando la persona se dedica a dar más y más sin frenarse, se considera “generoso”; pero cuando la persona da una vez, no se considera generoso; incluso que haya dado lo mismo. Por ejemplo, una persona que da mil monedas de una sola vez, no es tan generoso como la persona que da las mil monedas una tras otra. Por cuanto que la persona que da una sola vez, puede ser que ya no de a la próxima; pero la persona que dio mil veces, seguramente seguirá dando.

Así como dice el Pirké Abot: “Akol Lefi Rob Hamaase” – “Todo depende de la mayoría de sus actos”. [14]

Explica el Rambam, que todo depende de la “cantidad de los actos” y no de “la grandeza del acto”, es decir, “es mejor muchos actos buenos que pocos actos grandes”. Ya que la persona que hace muchos actos buenos, incluso pequeños, se acostumbrará a siempre hacer actos buenos; pero la persona que hace un solo acto bueno, incluso muy grande, tal vez ya no seguirá haciendo actos buenos.

 

Todo el que se priva en dar Tzedaká, es como si cometiera idolatría. Se puede explicar porque la persona que de priva en dar Tzedaká, seguramente lo hace porque piensa que ese dinero le corresponde únicamente a él, y piensa que al dar Tzedaká, está quitando de su dinero y no confía en las palabras de los Jajamim que cuando la persona da Tzedaká nunca le faltará y que siempre tendrá riqueza. Igualmente es la idolatría, que no cree en Hashem. Así como la persona idólatra no cree en Hashem, así mismo la persona que no da Tzedaká, no cree en las promesas que Hashem da a quien da Tzedaká. [15]

 

Maneras de dar Tzedaká:

  • La persona que da Tzedaká de mala manera, pierde el mérito de esa Tzedaká. El mejor dar poco de buena manera, que mucho de mala manera.
  • Es mejor dar Tzedaká en forma oculta. Así como cuenta la Guemará que había gente que echaban monedas de Tzedaká para que ellos nunca vean a quién se la dieron ni el que la recibió sepa de quién la recibió. [16]

 

Con acciones físicas.

 

Muchas veces tenemos la oportunidad de ser generosos con nuestros compañeros en una forma de ayuda física.

Cuántas veces vemos a nuestro compañero que necesita de alguna ayuda y no aprovechamos el momento para ayudarlo. Por ejemplo que se le cae algo al piso, y esperamos a que él lo levante en vez de adelantarnos a ayudarlo.

Seguramente hemos visto a nuestro compañero que necesita dinero y no lo apoyamos, ya que no nos lo pide. Incluso que sea poco dinero. Debemos saber que cuando ayudamos a alguien antes que nos lo pida, vale mucho más que después que lo pidió.

Cuántas veces cuando nos piden algo no lo damos, o lo damos de mala manera, o lo damos en una forma de tacañería. Cuando prestemos algo, debemos hacerlo de la mejor manera posible.

Debemos ser generosos con cualquier hombre y no debemos pensar que por cuanto que no tenemos bienes económicos no podemos ayudarlo. Debemos saber que el hecho de hacer Tefilá por alguien, se considera un acto de generosidad.

Visitar a un enfermo se considera ser generoso.

Prestar dinero se considera ser generoso.

 

Con el intelecto.

 

Esta parte de la virtud de la generosidad, es realmente fácil, pero es la que menos aplicamos en nuestras vidas.

Es muy fácil dar una palabra de aliento a un hombre deprimido.

Es muy sencillo dar una sonrisa a un hombre triste.

Cualquiera es capaz de dar un buen consejo al compañero.

 

La parte más grande e importante de esta parte de ser generoso, es ayudar al compañero a adquirir el mundo venidero.

Cuando ayudamos a cualquier hombre, mujer, joven, niño, etc., a acercarse al camino de la Torá, no solamente lo está ayudando a adquirir una vida infinita y placentera, sino también en este mundo lo está ayudando a vivir, ya que la persona que vive con la Torá, es una vida real, mas bella, y verdadera.

 

Dicen los Jajamim, que todos los Shabatot se reúnen todas las almas de todas las épocas en el Gad Eden.

¿Qué hacen todas esas almas ahí reunidas?

El alma de un hombre, le reclamará a otra alma (que en este mundo se conocían) el por qué no le exigió el cumplir las Mitzvot; ya que en este mundo eran muy amigos; y por cuanto que eran muy amigos, tenía la obligación de haberle dicho y reclamado por las actos que eran pecados, o le tenía que haber dicho que cumpla la Torá y Mitzvot.

Vemos de esto, que el verdadero amigo, es quien reprocha a su prójimo y lo conduce a cumplir las Mitzvot.

 

Nos dice la Mishná en Pirke Abot, que por 3 cosas se mantiene el mundo.

  1. Torá.
  2. Aboda (Tefilá).
  3. Guemilut Jasadim (favores).

El Ben Ish Jay nos dice algo muy bello.

Sabemos que la palabra Jasadim está escrita en plural, ya que Jesed es singular y Jasadim es plural y el mínimo de plural es “2”.

¿Cuáles son los 2 Jasadim – favores que nos habla la Mishná que nos dice que por ellos se sostiene el mundo?

Nos dicen el Ben Ish Jay, que cuando una persona le ofrece a su compañero un vaso de agua, está haciendo 2 favores.

  1. El darle agua a una persona sedienta.
  2. El darle la oportunidad a un Yehudí para que pueda decir una Berajá.

De aquí vemos el gran valor que es hacer que un Yehudí haga una Mitzvá.

Dijo en una ocasión Rab Jaim Shuelebitz algo tremendo:

Provocar que un Yehudí no vaya al Bet Hamidrash, es más grave que provocarle que haga idolatría.

 

 

Algunas historias reales de ser generoso:

 

Pensar en el prójimo:

 

Cuentan sobre Rab Yerujam Lebobitz, el supervisor espiritual de la Yeshibá Mir, que en una ocasión que viajaba en tren, se le cayó un guante que tenía con él en la estación y en ese momento se le cerraron las puertas. Rab Yerujam estiró su brazo, pero ya no pudo alcanzar el guante, ya que le tren seguía su camino, y en ese momento, tomó su otro guante que tenía con él, y lo aventó por la ventana junto al guante que se le había quedado en la estación. ¿Para qué hizo todo esto?

Por cuanto que él ya no iba a poder ponerse los dos guantes, prefirió echar el otro, para quien los encuentre, utilice los dos y tenga satisfacción.

 

Pensar en los demás:

 

Una mañana un señor de 80 años llegó al hospital para que le quitaran los puntos de un pulgar. Dijo que estaba apurado ya que tenía una cita a las 9:00 am.

Todos los doctores estaban ocupados, y como el señor constantemente veía el reloj, decidí ayudarlo.

 

Al curarlo, le pregunté si tenía cita con otro médico y me respondió que necesitaba ir al hospital geriátrico a desayunar con si esposa. Me contó que había tiempo padecía Alzheimer.

Le pregunté si ella se enfadada si él llegaba tarde y me respondió que hacía ya cinco años que ella no podría reconocerlo.

Sorprendida le pregunté, -¿Y usted sigue yendo cada mañana, aún cuando ella no sabe quién es usted?

Él sonrió y me acarició la mano mientras respondía, - Ella no sabe quien soy yo, pero yo se aún quién es ella.

 

[1] Pirké Abot 3, 10.

[2] Tehilim 112, 9.

[3] Mishlé 11, 24.

[4] Midrash Mishlé 11, 24.

[5] Mishlé 28, 27.

[6] Midrash Mishlé 28, 27.

[7] Mishlé 10, 2.

[8] Talmud Yerushalmi 1, 1.

[9] Talmud Rosh Hashaná 16b.

[10] Masejet Babá Batrá 10a.

[11] Ver Shmuel A, 2, 33.

[12] Eliahu Rabá 11.

[13] Nota del autor.

[14] Pirké Abot 3, 15.

[15] Nota del autor.

[16] Masejet Ketubot 67b.

 

 




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