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¡Que la maldad sea destruida!



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La bendición decimo segunda de la Amidá

 

Esta bendición, sobre la destrucción de nuestros enemigos, no existía originalmente en la Amida cuando los Anshey Kneset Hagdolá compusieron su texto. Se agregó aproximadamente 500 años después de la destrucción del 2do. Templo.

 

Esta es la bendición nro.12, así como como también 12 es el número de las tribus de Israel y en cada época se presentan malvados  que quieren destruir algo particular de estas 12 tribus.

 

La bendición comienza: "Ve lamalshinim al tehi tikva" y los malvados (los delatores) que no tengan esperanza.

 

Una parte básica y esencial del ser humano es la esperanza, porque sin ella, no tendríamos el deseo de seguir viviendo. Siempre uno espera que las cosas mejoren,  y así vemos que muchos judíos pudieron soportar los momentos mas difíciles incluso los horrores del holocausto, porque tenían una pequeña esperanza de que alguno de sus familiares estuviera todavía con vida.

 

Por otro lado decimos que los verdaderos malvados, no tienen ninguna esperanza, y va a llegar el momento en que van a desaparecer porque no tienen ninguna expectativa para continuar, son como animales, carentes de neshamá, desprovistos del espíritu.

 

En la plegaria diaria, Shmone esreio amidá, recitamos la bendición que citamos anteriormente, la bendición contra los herejes. Los herejes en el tiempo que se compuso esta parte de la tefilá, eran los saduceos, los que con el transcurso del tiempo se transformaron en los primeros cristianos que renegaron su fe ancestral, la fe judía. Ellos venían de nuestra propia cuna y se alejaron de ella, como lo hicieron los "erev rav" y los judíos renegados.

 

Cuenta el relato de la literatura talmúdica que Rav Yehoshua Ben Levi, sabía que los judíos herejes se habían revelado en contra de HaShem abandonando la Torá oral.

 

Como nos cuenta la Guemará Rav Yehoshua Ben Levi sabía que había un momento en el día que Di's se enoja. El quiso maldecir a esa parte del pueblo en ese preciso momento, sin embargo cuando estaba preparándose para hacerlo, se quedó dormido. De este hecho el entendió que Di's no quería que lo hiciera.

 

Rabi Gamliel quiso entonces agregar una bendición en la Amidá, en la cual de manera continua, le pidiéramos a HaShem que los delatores y malvados sean eliminados, así como los que odian al Todopoderoso. Y entonces fue agregada esta bendición a la plegaria diaria.

 

La intención de la Torá, es que todos hagan teshuvá, que todos se arrepientan, abandonen el mal camino y vuelvan a la senda correcta. No existe en la Tora la intención de destruir, a pesar de que hay castigo para aquellos que desobedecen Su voluntad. En otras palabras, le pidimos a Di´s que si hay malvados dentro del pueblo, que El se encargue y haga Su justicia.

 

La bendición continúa diciendo "vekol harishá, Kerega toved" y que toda la maldad en un instante desaparezca.

 

El Talmud relata (Brajot 11) que Rabi Meir era  muy molestado por un matón. El quiso pedir que muriera cambiando el sentido del versículo. Bruria, su esposa, una mujer muy sabia, le dijo: está escrito, "que se eliminen los pecados de la tierra"(Tehilim 104:35), sin embargo Rabi Meir quería decir los pecadores para maldecirlo, a lo que su señora le dijo: ¡los pecados esta escrito y no los pecadores! Rabi Meir hizo tefilá para que el malvado se arrepienta, y su enemigo volvió en teshuva.

 

HaShem quiere que todos reconozcamos la verdad. Nosotros, el pueblo judío, queremos que la maldad desaparezca, y los malvados vuelvan al buen camino. Por otro lado Di's nos pide que todos vuelvamos en teshuvá así como esta escrito en el profeta Zejaria (2) “Vuelvan a Mi y Yo volveré a ustedes”.

 

Am Israel nunca fue un pueblo bélico. En todas nuestras plegarias la palabra Shalom es predominante, En el Kadish pedimos por eso, en las amidot concluimos con esta palabra y en la última parte del Aleinu decimos “El que hace la paz en las alturas, que El haga Shalom sobre nosotros y sobre todo el Pueblo de Israel y digamos Amen”

 

Siempre en nuestras tefilot pedimos para que HaShem destruya la maldad, pero desgraciadamente hay casos extremos, como los que vivimos ahora en que nos quieren aniquilar.  Tenemos la obligación de defendernos y contraatacar para resguardar nuestras vidas.

 

Por eso es tan raro lo que paso con este niño árabe que fue asesinado. Eso no es algo que sale de Am Isreael, es ajeno a nosotros. Así no se comporta un judío. El judío por naturaleza tiene rajamim, compasión. Y si llegó a pasar algo así, es porque algo no está bien en nosotros, no podemos culpar a los otros o de que era un loco el que perpetró esta atrocidad, o de que fue un caso aislado, etc.  Si llegó a suceder algo así dentro de Am Israel es porque todos tenemos que hacer teshuvá. Tenemos que tratar de destruir el Yetzer Hara, el instinto del mal que llevamos dentro. Recordemos que a raíz de ese suceso se desató todo el gran problema con los árabes que estamos viviendo hoy en día.

 

Todos somos hermanos, “Todo Israel es garante uno del otro”. Cuando una madre se entera que mataron a 10 soldados (lo aleinu), si lo primero que piensa es "Di's mío, que no sea mi hijo" es por que existe dentro nuestro una parte egoísta que nos dice “que a mi no me toque…”

Estamos viviendo un momento de din, de justicia. Di's nos mira y se fija en como nos estamos comportamos nosotros. Di’s mira nuestra adjut, nuestra unión, por lo tanto es nuestra obligación estar juntos con nuestro pueblo en este momento de reflexión.

 

También en la tefilá, pedimos que se terminen los delatores. Delator es el que le cuenta a una persona lo que hizo el otro o lo denuncia a la autoridad. Así también sucede, cuando se cuenta algún secreto,  cuando se habla de cosas privadas, o cuando se dicen cosas que no son necesarias, estamos siendo delatadores. HaShem odia esto. Uno tiene que analizar muy bien la situación antes de hacer una acusación sobre otra persona. Por supuesto que no estamos hablando de cosas importantes que uno debe decir cuando hay una toelet, un beneficio de esta acción. es decir que lo podemos hacer solo para evitar algún daño mayor, o para salvar a alguien. Cuando pedimos que se acaben los delatadores, estemos hablando de los pequeños detalles que uno dice día a día, lo que llamamos "poner cizaña". Hay que saber cuando hablar y cuando callar.

 

La bendición continúa con "vekol oieveja mehera ikaretu", y que todos Tus enemigos rápidamente desaparezcan.

Está escrito oieveja, Tus enemigos. Enemigos de HaShem. Uno tiene que odiar a todo el que Lo odia. Si una persona ve que tocan a su hijo, puede llegar a enloquecer. Así es HaShem, celoso con Su pueblo, con Sus Hijos.

 

Meherá, rápidamente, cuando alguien se opone a HaShem, hay que defender Su honor rápidamente, si vemos gente que reniega de Di's en estos momentos, es nuestra obligación reprenderlos, hacerles ver la realidad, el emet. Tenemos una mitzvá, un precepto de aclarar las cosas, no podemos dejar que hablen mal de Am Israel injustificadamente. El judío tiene que ser como Shimshón, tenemos que estar preparados a dar la vida por santificar el Nombre de HaShem. Por otro lado, tenemos que estar orgullosos de pertenecer a este pueblo tan humano y poder vivir santificando Su Bendito Nombre.

 

La bendición continúa: "vehazeidim mehera teaker uteshaber utemaguer vetajnia bimhera beiamenu." Destruye, tritura, derriba y humilla con celeridad a todos los malvados, pronto en nuestros días.

 

En la tefilá se utilizan 4 palabras deferentes para pedir que Di’s se encargue de la destrucción de los malvados.

 

Al final ellos van a ser humillados, cuando vean claramente el Emet, la verdad, se van a poner colorados y luego blancos de la vergüenza.

Cuando en la guerra muere un judío, los que nos odian, salen a festejar. Sin embargo Am Israel no es así, nosotros no deseamos la muerte, queremos que se termine con la maldad. Nosotros no odiamos a los árabes, no queremos ni pedimos que se mueran todos, no pedimos para que sean  borrados del mapa. Queremos que dejen de atacarnos, queremos que se elimine la maldad.

 

Recalcamos este concepto. Tenemos que estar unidos y no hacer diferencias entre nosotros mismos. Cada persona debe preocuparse de corregir su impureza personal, y tratar de destruir su propio instinto malo, el  ietzer hará. Dejar de lado todas sus intenciones negativas, vivir sin envidias, sin malos pensamientos por eso esta bendición habla también de destruir nuestra propia maldad.

 

En esta bendición tratamos también las cosas chiquitas de todos los días, por ejemplo los problemas con la suegra, con la nuera, con los vecinos, etc.

Le pedimos a Hashem que destruya nuestro  mal interior. Debemos hacer jesed sin hacer calculos. Encontramos que en varios de los Tehilim el Rey David le pide a HaShem que lo ayude a servir a Di's también con su impulso negativo.

 

Y la bendición concluye: "Baruj ata Hashem, shover oievim umajnia zeidim", Bendito eres Tú, Hashem, que quebranta y humilla a los malvados.

"Shover" es hacer añicos, es romper en muchos pedacitos, como el vidrio que después de que se quiebra no se puede volver a reconstruir. Le pedimos a Hashem que subyugue a nuestros enemigos y también a nuestra malas inclinaciones.

 

Toda la tefilá es bajar la cabeza como diciendo: Vos, Hashem, decidís. Hay que tener muy claro que uno pide, pero al final Di's es quien decide.

 

Muchas veces nuestra tefilá está llena de enojo porque no conseguimos lo que pedimos. Esa no es manera de pedir. Cuando un hijo pide algo a los gritos, un padre no le contesta, a veces incluso lo reta. Hay que tener plena conciencia de “frente a Quien estamos parados”. Hay que pedir con humildad. Hay que tener conciencia de nuestra fragilidad humana y nuestras limitaciones. Sólo cuando hacemos la voluntad de Di´s, ratzón Hashem, podemos salirnos de estas limitaciones. "Si hacen Mi voluntad, voy a hacer vuestra voluntad". Le pedimos a Di's, que por favor, nos ayude a bajar la cabeza, a ser humildes.

 

Moshe Rabenu era el hombre mas humilde de todos, por eso llegó a ser nuestro líder, nuestro guía. Tenemos que poner nuestras kojot, para devolver nuestras fuerzas a donde deben estar.

 

* Basado en una clase de la Rabanit Vanina Sinclaire sobre la Tefilá




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