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Para reflexionar


Las opciones
Por. Rav Nissim Bahar z"l



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LA OPCIÓN

Los Yamim Noraim y en particular Yom Kipur, son los días de la gran opción. La persona ha de decidir a qué campo pertenece, si al de los Tzadikim o al de los Reshaim. Como leemos en la Perasha del día de Kipur, el Cohén Gadol escogía dos chivos y echaba la suerte para de­dicar uno de ellos a un sacrificio en el Templo ante D-s ("Seir Lashem"), y destinar el otro a "Azazel" ("Seir Laazazel"). Como explica el Talmud en el tratado de Yoma 62ª: los dos chivos eran idénticos en estatura y apariencia pero la suerte decidía cual sería ofrecido al altar y elevado al grado de máxima grado de santidad a que un animal puede ser consagrado — y cual sería relegado a Azazel, y como lo describe la Mishna, al ser arrojado por los peñascos del monte, y al rodar entre ellos, a la mitad de la caída ya estaba totalmente desmembrado.

La persona puede optar por dos caminos: o bien consagrar sus días y sus acciones a D-s y conseguir así elevación y satisfacción, o bien ignorar las directivas de la Tora y embriagarse por sus adquisiciones materiales con la preten­sión de que todo el mundo le pertenece, para luego caer desde la cumbre de su éxito, librado a Azazel, destrozándose todos sus logros y goces imaginarios.

Pues no existe camino intermedio: o bien se entrega uno a lo divino o bien queda sacri­ficado a Azazel. O bien se hace uno receptivo a las exigencias de la Tora y se eleva espiritualmente, o bien inevitablemente es uno presa del vacío y de la destrucción. Puede uno pro­gresar materialmente, pero si no existe una base espiritual el edificio se desmorona.

En estos días decisivos debe uno estudiarse y conocer su ubicación, o bien pertenece a una vida de Kedusha- santidad, o bien derrocha su vida y su savia y la sacrifica al Azazel – a las vanidades de la generación.

En este día se decide "quienes desapare­cerán y quienes serán creados".

¿Cual es la calidad de nuestra vida? o bien nos encaminamos a la desaparición y al exterminio, o bien a la creación constante por medio del apego a la Tora y a las Mitzvot.

En la tefilá pedimos: Inscríbenos en el libro de la vida, de vida verdadera con fondo eterno, divino y espiritual. Que merezcamos tornar en Teshuvá completa por medio de nuestra rehabilitación y recreación con la venida del Mashiaj y la llegada de la redención.

TRES LIBROS SON ABIERTOS EL DÍA DEL JUICIO

Leemos en el Talmud tratado de Rosh Hashana 16b: "dice Rabí Yohanán: tres libros son abiertos el día del Juicio: el de los impíos los Reshaím, el de los Justos, los Tzadikím y el de la gente mediocre , los Benonim".

Añade Rabí Abín: Esto lo aprendemos del versiculo:

"Serán borrados del libro de los Vivos y con los Justos no serán inscritos".

"Serán borrados del libro": se trata de los Reshaím; "de los Vivos": son los Tzadikím; "y con los Justos no serán inscritos": se refiere a los Benonim".

Los tres libros aludidos en este Midrash corresponden a tres tipos de personas:

1) El Rashá: se considera como dueño, que con su inteligencia y su poder material crea, dispone y domina, y se siente bien instalado en este mundo, desdeñando a los Justos que, a sus ojos, se privan y se apartan de este mundo y no gozan de! brillo de esta vida.

En realidad este Rashá carece de lo esen­cial, de la vitalidad espiritual sin la cual su vida no es vida, su creación es destrucción, su domi­nación es imaginaria, su brillo es tiniebla, y su existencia es vacía. Es borrado del libro, pues todo en el es negación del bien y de la verdad.

2) El Tzadik en cambio pertenece a los Vivos. Aquellos que apegados todo el tiempo al estudio y a la práctica de la Tora y sus Mitzvot, sacrifican el bienestar y el lujo material, se imponen un tren de vida estricto, aceptando gustosos los aprietos y privacio­nes con tal de dedicarse a adquirir los tesoros de la Tora. A cada momento logran creaciones espirituales; cada adelanto en el estudio, cada Mitzva cumplida es un nuevo edificio realizado para la eternidad. Conscientes de esa riqueza espiritual ilimitada, su sacrificio es fuente de profunda sa­tisfacción y engendra felicidad verdadera. La Tora, que a ojos del Rashá es causa de sufrimientos y limitaciones, es justamente !a base de una vida de paz, de tranquilidad y delicias en este mundo y de bien permanente en el mundo venidero.

3) El Beinoní: "Con los Justos no serán ins­critos", como se ha mencionado anteriormente se refiere a los Beinonim. Efectivamente su vida es amarga. Sienten un vacío espiritual, envidian la grandeza del Tzadik, la sed de Tora, de Mitzvot, de pureza, devora su alma y su carne, pero sus aspiraciones y su nostalgia permanecen estéri­les. No tienen la energía y la fuerza de voluntad para sobrellevar sus instintos, elevarse y trans­formar su vida siguiendo el modelo del Tzadik. Carecen del empuje que les permita ser inscritos en el libro de los Tzadikim. Sin embargo, la esperanza no está perdida, y quizá ante el temor del juicio divino en estos Yamim Noraim, serán inspirados a liberarse de su apatía.

Extraido del libro os días solemnes con el permiso de a família del autor

Parte 2 MIDRASHIM>>>




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