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Entendiendo


Dar
Por. Rav Salomón Michan



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Muchos podrían pensar que cuando “dan”, están apartándose de sus propiedades o de su personalidad; pero aprendemos que dar, es una virtud muy grande ante los ojos Hashem; y nos daremos cuenta que el dar, nos trae mucha felicidad, mucho más que al recibir.

¿Por qué la persona quiere tener hijos? Porque el hombre tiene la necesidad de dar y no recibir siempre.

Dice el Tanaj: ¡Qué es lo que Dios te pide? ¡Que hagas justicia, que ames el Jesed! [1]

Tenemos muchas oportunidades para dar

La persona no debe aspirar a solamente realizar actos de favores (Jesed), tiene que aspirar a amar realizarlos. Si la persona da y da exclusivamente, podrá llegar a cansarse y fastidiarse. Podrá cuestionarse, ¿para qué doy tanto? Sin embargo, si ama hacer Jesed, se deleitará al hacerlo y eso mismo será su recompensa y su incentivo para hacer más. En cada cosa se puede ver una oportunidad para hacer favores o un obstáculo para nuestro descanso y comodidad. Cuando llegan los niños a la casa, se puede pensar, ¡Ahora me revolverán toda la casa! o ¡Ahora tendré una oportunidad de darles de comer, ayudarlos a crecer… y ahora haré Jesed!

Esto va más allá. Incluso si la persona vende ropa, por decir, podrá pensar que hace Jesed: Si su intención es llevar comida a su hogar, estará realizando Jesed. Si su intención es ayudar a la gente para que pueda vestir, estará realizando Jesed.

Puede transformar cualquier situación en una oportunidad para acercarse más al Todopoderoso, pues Él se dedica a hacer favores. Hacer actos de favores no es difícil. En una comida se pueden realizar una cantidad innumerable de favores. Por ejemplo, pasar la sal al que la pida, hasta eso se considera como un acto de Jesed.

¿Quién es el grande? ¿Quién es el pequeño?

¿Quién es el grande? El que influye, el que da; aprendemos esto del sol. En la Torá se le llama el “gran astro”. ¿Por qué? “Porque da”. La luna es “el pequeño astro”, porque recibe. De la misma manera, el que da se considera grande. No solamente podemos dar en el ámbito físico, principalmente se debe dar en el ámbito espiritual. El niño en la Torá

 ¿Qué es Dar?

1.     Dar es una alegría verdadera e interna. El dar, es un sentimiento del alma, ya que es una alegría que queda para toda la vida; a diferencia de otro placer, por ejemplo, el comer los mejores manjares, estos se van y se olvidan, pero el hecho de dar, permanece para toda la vida.

2.    Dar es una necesidad. Janá recibía todo de su marido. Alimento, placeres, ropas, amor, etc., pero se sentía vacía, ya que no tenía hijos, y no tenía la oportunidad de dar. Vemos hoy en día, que incluso los gentiles tienen la necesidad de dar, por eso necesitan tener perros, gatos, plantas, etc., ya que todo mundo posee la necesidad de dar.

3.    Dar es recibir. Lo que uno da, es lo que recibirá al final. Esto lo vemos con la plática que tuvo Rabí Akibá y Turnustrufus, que éste le preguntó a Rabí Akibá por qué Hashem no le daba dinero a los pobres directamente; a lo que Rabí Akibá contestó que Hashem nos da la oportunidad de dar a nosotros los Yehudim, para recibir luego un buen pago. Todo el que se apiada de las personas, del cielo se apiadan de él; pero el que no se apiada de las personas, del cielo no se apiadarán de él.

¿Cuál es el enfoque correcto en la pareja?

Después de esos 18, 20, 25, 30 años que siempre recibimos de nuestros padres, abuelos, amigos, etc., todo lo que necesitamos, hace que nos sintamos amados y valorados; entonces, después que nos casamos, estamos acostumbrados a siempre recibir; pero cuando uno se casa, es tiempo de dar, en vez de recibir.

Cuando la pareja se casa, el novio y la novia están esperando cada uno ser amado. Cada quien en su esquina esperando cuándo el otro va a dar y no recibir.

Cuando uno se casa, debe cambiar su enfoque, y olvidarse de siempre recibir. Cuando uno se casa, debe cambiar su forma de ver la vida que siempre fue recibir y no dar; ya que cuando éramos pequeños, recibíamos todo lo que queríamos.

Amar o desear

Dice Rab Vaye: Confundimos “Ahabá con Tahavá” – “Amor con deseo”. Cuando uno dice, quiere decir: “te amo”, pero muchas veces eso  no es amor, sino deseo. La mayoría de la gente que se casa, confunde el tema del amor, con el deseo.

Vamos a explicar cómo podemos vivir con amor y olvidarnos del deseo.

Está escrito en el Pasuk: “Vayaabod Yaakob BeRajel Sheba Shanim, Vaijiyu Beenav Keyamim Ajadim Beahabató Otá” – “Y trabajó Yaakob por Rajel 7 años, y se le hicieron a él como días, de tanto amor que le tenía a ella”. [2]

Cuando alguien desea, se le pasa todo muy lento.

Cuando alguien ama, se le pasa todo muy rápido.

Explica el Malbim sobre este Pasuk: Si es un amor para que se cumplan los deseos propios, es decir, para recibir algo, se le pasa muy lento todo. Pero si es un amor para dar, como el Pasuk que dijimos, así como está escrito: “de tanto amor que le tenía a ella”, todo se le pasará muy rápido.

¿Amar al otro o amarse a sí mismo?

Para entender la diferencia entre amar al otro o amarse a sí mismo, el Rebe de Kotzk dio un ejemplo maravilloso y real.

Llegó un hombre a una pescadería y dijo: “Ani Oheb Dagim” – “Yo amo al pescado”. ¿Qué quiso decir este hombre con que ama al pescado? Vamos a analizar sus palabras.

Si la persona amaría realmente al pescado, no se lo comería; ya que si amaría verdaderamente al pescado, no lo mataría para comerlo y tener satisfacción personal; ahora, ya que cuando este hombre está matando al pescado para comerlo, realmente está amándose a sí mismo para su satisfacción; pero si la persona amaría al pescado verdaderamente, no lo mataría para tener él mismo satisfacción.

El verdadero amor, es dar satisfacción al compañero, no a uno mismo.

Si alguien compra una flor y realmente la amaría, ¿qué haría? Primero, la pondría en un buen lugar de la casa, luego compraría un libro especial para saber cómo cuidar flores, luego la regaría como se debe, etc., esto sí se considera amar al otro.

¿Es amor propio o amor al prójimo?

Para saber si lo que hacemos se considera como amor propio o amor al otro, vamos a analizar en nuestras vidas tres puntos.

1.     Paciencia: Si tienen paciencia, se considera como amor al prójimo. Si no tienes paciencia, se considera como amor propio.

2.    Constancia: Cuando uno ama al otro, tendrá constancia; si es amor propio, no tendrá constancia.

3.    Responsabilidad. Si uno realmente ama, es una persona responsable; pero si es amor propio, se comporta de una manera infantil, ya que uno seguirá siempre pretendiendo recibir como siempre.

Por ejemplo, una mujer recién casada que le tiene que cocinar a su marido:

Si la mujer tiene paciencia para cocinar, todos los días tiene esa constancia y es responsable, se considera como que ama al marido; pero si a veces le quiere hacer de comer y a veces no, o no tiene paciencia, no se considera como que ama a su pareja, sino como un amor propio.

¿El amor depende de algo o no?

Dijeron los Jajamim: “Todo amor que depende de algo, si se anula ese algo, se anula el amor; pero si es un amor que no depende de nada, aunque se anule ese algo, no se anula el amor”. [3]

Esto se explica según lo que estamos hablando.

Si es un amor al prójimo, no depende de nada; ya que uno siempre quiere dar sin recibir. Pero si es un amor propio, ya depende de algo, ya que uno querrá recibir algo para estar contento.

¿Cuál es el amor que depende de algo?

¿Cuál es el amor que depende de algo? Es el amor de Bilam y Balak. Ya que es por interés; ya que Bilam quería a Balak por su dinero. Y Balak quería a Bilam, para destruir al pueblo de Israel. Y al final se destruyó este cariño entre ellos, ya que todo era falso. En otras palabras, este amor se llama: “Interés para recibir”. Cuando Balak le decía a Bilam o Bilam le decía a Balak “Te quiero”, realmente era “Me quiero a mí”, ya que lo que quiero que hagas, es para mi satisfacción.

¿Cuál es el amor que no depende de algo?

¿Cuál es el amor que no depende de algo? Es el amor de Abraham, Itzjak y Yaakob, que amaban a Hashem sin querer recibir nada. Realmente era un amor verdadero y sin ningún interés, un amor de entrega y de siempre dar sin querer recibir.

Dice la Mishná en Pirké Abot: “Todo amor que depende de algo, si ese algo se pierde, se pierde el amor; pero si el amor no depende de nada, nunca se perderá ese amor”. [4]

·      ¿Cuál es el amor que depende de algo? Es el amor que tenían Amnon y Tamar. Ya que Amnon amaba a Tamar por su belleza, es decir, Amnon amaba a Tamar por el beneficio que él tenía que ella era bella; pero no la amaba por él mismo. ¿Qué pasa después de muchos años que las mujeres pierden su belleza? por supuesto que el amor se perderá, ya que el amor depende de eso y eso ya se perdió.

·      ¿Cuál es el amor que no depende de algo? Es el amor que tenía David y Yonatán. Que se amaban incondicionalmente, es decir, sin ningún motivo ni que dependa de nada.

Por 3 motivos la persona actúa

1.    Para recibir alguna satisfacción o placer.

2.    Para tener alguna ganancia.

3.    Para hacer la voluntad de Hashem.

Explica el Maarshá, que las primeras 2, son acciones que uno hace para recibir algo; pero la tercera, la persona actúa únicamente por amor a Hashem. Por ejemplo, el hombre y la mujer se deben amar para formar una casa como Hashem quiere, con un ambiente de Torá, educando a los hijos en un camino religioso, etc. Eso se considera como un amor al otro, que es a Hashem.

Cuando uno se casa, debe actuar únicamente para hacer la voluntad de Hashem; ya que si uno se casa únicamente para tener placer de su pareja o para tener alguna ganancia, es un amor que depende de algo; y si alguna vez ese algo se pierde, se perderá el amor.

¿Cuál es el amor más perfecto?

Rab Aryie Kaplan pregunta: ¿Cuál es el amor más perfecto que existe en el mundo? Es el amor entre una madre con su bebé. Cuando nace el bebé, el amor que le tiene la madre al bebé es muy grande y verdadero, ya que la madre no está esperando nada del bebé, sino únicamente le proporciona amor sin intención de recibir nada. No espera nada del bebé, sino lo único que quiere, es dar, dar y dar.

Continúa Rab Aryie Kaplan: ¿Cuál es la primera vez que está mencionado en la Torá “El amor”? Dice el Pasuk: “Vayomer, Kaj Na Et Binja Et Yejidejá Asher Ahabta” – “Le dijo Hashem a Abraham: Toma por favor a tu único hijo que amas”. [5]

El primer amor que menciona la Torá, es el amor de un padre (o una madre) a un hijo; seguramente para mostrarnos y enseñarnos cuál es el modelo del amor que uno debe de conducirse. “El amor de un padre o una madre a un hijo, es un amor verdadero, ya que uno no quiere recibir nada de su hijo; sino lo hace únicamente para dar y ni recibir”.

Me caso con esa mujer sorda, únicamente para dar

En la ciudad de Volojin, normalmente los padres de las muchachas iban con el Rab de la ciudad para que le recomienden a un muchacho de la Yeshibá para casar a su hija. En una ocasión, fue un padre de una muchacha con el Rab de la ciudad y el Rab le recomendó un muchacho de la Yeshibá que era muy bueno, sólo que tenía un defecto, era jorobado.

El padre de la muchacha no aceptó y se fue de ahí. Cuando estaba yéndose de la Yeshibá, prefirió regresar, ya que su hija también tenía un defecto y un poco mayor que el muchacho; ella era sorda de los dos oídos.

Cuando el padre de la muchacha regresó, el Rab siguió con su idea, y le dijo que esa pareja se deberá casar y puso fecha para 3 meses adelante. En esos tiempos, los novios no se conocían mucho antes de casarse, ya que confiaban en la decisión del Rab.

Cuando llegó el día de la boda, le tuvieron que decir al muchacho del defecto de su futura novia, y cuando le dijeron que ella es totalmente sorda; se sorprendió y le preguntó a su Jajam: ¿Cómo me contestará cuando le diga que ella es consagrada para mí como esposa?, ¿Cómo se va a llevar a cabo la boda si ella no escucha? (Cualquiera de nosotros ¿cómo hubieramos actuado?)

El Jajam le contestó que eso ya estaba arreglado y en ese momento el novio aceptó; ya que si el novio rompe el noviazgo en el día de la boda, ella se iba a avergonzar mucho y decidió casarse. Él pensó que teniendo una mujer sorda, seguramente iba a vivir muy bien, sin problemas, sin pleitos y él iba a trabajar la virtud de “Dar”.

Imaginemos esta historia, un muchacho quiso casarse con una mujer sorda, únicamente para no avergonzarla, y él sabía que iba a vivir con ella muchas decenas de años. Pero debido a que iba a trabajar la virtud de “Dar”, se casó y vivieron muy felices.

De esta pareja nacieron 4 Jajamim muy grandes en el pueblo de Israel, ¿Por qué? porque este matrimonio se considera un matrimonio de “Dar” y no de recibir.

Dar es recibir

En Toronto existe una Yeshibá especialmente para sordos. Hoy en día, el Rosh Yeshibá se llama Rab Jaim Tzbi Hakom, que también es sordo.

Cuando Jaim Tzbi era un joven, lo invitaron a un “Shibá Berajot” de un amigo, y le pidieron a Jaim Tzbi que hable unas palabras.

Jaim Tzbi contó algo que le pasó a él personalmente. Cuando él mismo llegó a Toronto, no había escuelas especiales para sordos y sus padres querían que esté en un ambiente religioso, así que habían decidido mandarlo a un campamento.

Cuando llegó Jaim Tzbi al campamento que era especialmente de Yehudim, en el camión había otro joven sordo y ellos dos se sentaron juntos y se llevaban bien. En el comedor, se sentaron los dos jóvenes juntos hasta que uno se separó del otro y Jaim Tzbi que se quedó sólo, y no sabía qué pasaba, ya que era mucha gente y por supuesto que no era nada fácil para él la situación. De repente llegó un joven para platicar con Jaim Tzbi, y lo empezó a ayudar; jugaba con él, platicaba con él, lo ayudaba a llevarse con otros amigos, etc. Jaim Tzbi, cada año iba a ese campamento, ya que ese joven siempre lo ayudaba, la pasaban muy bien y lo hizo crecer personalmente y en Torá. Hasta que Jaim Tzbi se hizo un Jajam muy importante. Continuó Jaim Tzbi y dijo: Quiero que sepan, que ese joven es el novio que está frente a nosotros.

El novio se paró en ese momento y dijo que él era quien tenía que agradecerle al Rab Jaim Tzbi, ya que por el Rab, él se pudo casar precisamente con la novia que se encuentra en este momento, ya que el padre y la madre de la novia, son sordos. Por esa ayuda que le dio a Jaim Tzbi, tuvo esa práctica de atender y familiarizar con gente sorda, y por eso pudo casarse con ella. Esto es lo que dijimos al principio: “Dar, es recibir”.

Cuando alguien hace un favor con nuestros hijos, nunca lo olvidamos. Así pasa con Hashem: Al ver Hashem que tú quieres a su hijo (tu prójimo) y lo alegras, “esa es su mejor satisfacción”.

“Todo el favor que tú haces se te regresa”. Mientras más frecuentemente lo hagas, más te “rebota”. Esto puede compararse con una pelota que se arroja contra la pared. Mientras más fuerte se lance, más fuerte rebota. Así es el Jesed: mientras más des, más recibirás.

Hay un versículo en la Torá, donde dice que la persona que se conduce en el camino de la Torá y cumple las Mitzvot, le perseguirá el sustento: “Ubau Aleja Kol Haberajot Haele Veisuguja” – “Y vendrán sobre ti todas estas Berajot y te perseguirán”. [6] Preguntan los Jajamim: [7] ¿Sobre quien está escrito esa Berajá? Sobre la persona que se conduce en los caminos de Hashem. “Así como Hashem hace Jesed, así mismo la persona deberá hacer Jesed”. [8]

Igualarnos a Hashem

Está escrito en la Torá: “Y creó Dios al hombre con su imagen”. [9] Explican los Jajamim que Hashem creó al hombre con sus cualidades. Es decir, Hashem nos dio esa fuerza de imitarlo en su manera de comportarnos. Así como está escrito: “Es bueno Hashem con todos”. [10] Así mismo está escrito: “Le da sustento a toda creación”. Vemos de aquí, que una de las cualidades de Hashem es hacer Jesed con toda creación. La persona que sigue este camino, se está apegando a la imagen de Dios. Y la persona que se aleja del Jesed, se aleja de la imagen de Dios. [11]

Haz sentir bien a otros

En el judaísmo se requieren baalé tzedaká, es decir, gente a la que le guste dar tzedaká. Pero ésta no se hace únicamente con dinero; también con la boca podemos hacerla al dar una palabra de aliento, un buen consejo, etcétera. Cuando alguien nos cuenta algo que le parece una novedad, pero no lo es para nosotros, no le digamos: “Ya sabía”, “Eso ya es historia”, etc. Hagámosle sentir que ciertamente es una novedad para nosotros. Eso es hacer tzedaká con palabras.

Dijo David Hamélej: “Ashré Maskil El Dal” – “Bienaventurado quien ayuda con palabras al pobre”. El pobre no siempre es quien no tiene dinero, sino cualquier persona a la que le falta algo en la vida; puede ser alegría, tranquilidad, Shalom Bait (armonía en el hogar), etc. Cuando Hashem ve que te preocupas por los demás, Él se preocupa por ti.

Cada vez que veas a un yehudí en apuros, que te duela; y en ese momento debes pedir por él. En caso de que no se resuelva la situación, que te duela



[1] Mijá 6, 8.

[2] Bereshit 29, 20.




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