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Vida judía


Sentir la alegría del compañero
Por. Rav Salomón Michan



Cuán agradable es que habiten hermanos juntos

Está escrito en el Tehilim: “Hine Ma Tob Uma Naim Shebet Ajim Gam Yajad, Kashemen Hatob Al Harosh, Yored Al Hazakan, Zekan Aharón Sheyored Al Pi Midotav” – “He aquí cuán bueno y cuán agradable es que habiten hermanos también juntos. Como el aceite bueno sobre la cabeza que desciende sobre la barba, de la barba de Aharón que desciende sobre la apertura de sus túnicas”. [1]

Pregunta el Midrash: [2] ¿Acaso Aharón tenía dos barbas? ¿A qué se refiere el versículo del Tehilim que nos dice dos veces la palabra barba?

Para contestar esta pregunta, vamos a contar la historia de Moshé Rabenu y Aharón HaCohen relacionada al momento que se decidió quién iba a ser Cohen.

Sabemos que los únicos hermanos en la historia que uno fue Cohen y otro Leví, fue Moshé y Aharón; que Moshé fue Leví y Aharón fue Cohen.

Cuando Hashem habló con Moshé para decirle que saque a los judíos de Egipto, Moshé no quiso tomar esa responsabilidad, ya que no se sentía capaz de lograrlo. [3] De hecho, hubo una discusión entre Hashem y Moshé sobre esto; hasta que Hashem se enojó con Moshé, así como dice el versículo: “Vaijar Af Hashem Bemoshé” – “Y se enojó Hashem con Moshé”, [4] y por cuanto que Hashem se enojó con Moshé, le quitó la Kehuná que él tenía destinado a ser Cohen, y esa Kehuná se le fue dada a Aharón HaCohen. [5]

Sobre estas palabras que Hashem se enojó con Moshé “Y se enojó Hashem con Moshé” [6] , existe una discusión en la Guemará. [7]

Rabí Yeoshua sostiene que siempre que la Torá nos dice que Hashem se enojó, deja una huella, una mancha, un castigo; pero en esta ocasión que Hashem se enojó con Moshé, no dejó ninguna huella. Pero la opinión de Rabí Yosi, es que este enojo sí dejó una huella, que Moshé iba a ser el Cohen, y por cuanto que Hashem se enojó con él, le quitó la Kehuná y se la dio a Aharón. Y esa es la huella (castigo) que provocó el enojo de Hashem, que Moshé se quede sin la Kehuná.

Según la opinión de Rabí Yeoshua, Moshé no fue castigado por eso y según Rabí Yosi, Moshé sí fue castigado, que perdió la Kehuná.

Dice Rab Jaim Shmuelevitz algo hermoso: [8]

Realmente no discuten Rabí Yeoshua y Rabí Yosi. Incluso que uno dijo que sí dejó huella y el otro no, no discuten. Vamos a explicarlo:

Según Rabí Yosi que dice que Moshé sí fue castigado, efectivamente el castigo fue que se le fue la Kehuná y le tocó a Aharón; pero para los ojos de Moshé Rabenu no fue castigo, ya que en el momento que el mismo Moshé le estaba ungiendo el aceite a su hermano Aharón para ser Cohen, el mismo Moshé estaba feliz por su hermano y no tenía ningún rencor ni molestia contra Aharón. Por eso dice el versículo del Tehilim dos veces la palabra “barba”, ya que cuando Moshé ungió el aceite sobre la barba de Aharón, Moshé sentía la misma alegría de su hermano y es como si a él también le hubiera caído el aceite, y por cuanto que no tuvo ninguna huella, es la opinión de Rabí Yeoshua, que no tuvo ningún castigo.

Por eso dice el Tehilim: “He aquí cuán bueno y cuán agradable es que habiten hermanos también juntos. Como el aceite bueno sobre la cabeza que desciende sobre la barba, de la barba de Aharón”.

Un hermano como Moshé Rabenu que le tocaba tener la Kehuná, tener hijos Cohanim, que su descendencia trabaje en el Bet Hamikdash, que sus nietos iban a ser los Cohanim Guedolim, etc., y al final ya no le tocó eso; con todo gusto le ungió el aceite a su hermano y sintió la misma alegría como si le hubiera tocado a él.

De la misma manera que Moshé se alegró por su hermano Aharón, igualmente Aharón se alegró por su hermano Moshé.

Cuando Hashem le pidió a Moshé que saque a los Yehudim de Egipto, Moshé no quería sacarlos, por el respeto de Aharón su hermano mayor. Incluso Moshé le dijo a Hashem: “Shelaj Na Beyad Tishlaj” – “Envía por favor, por medio del que debes enviar (por medio de Aharón)”, [9] ya que Moshé Rabenu no quería introducirse en el camino de Aharón por el honor que le tenía. Hasta que Hashem le dijo a Moshé: “Aharón está contento que tú seas quien saque al pueblo judío”. [10] Explican los Jajamim, que Aharón estaba muy contento por su hermano Moshé y no le guardó absolutamente nada de rencor o envidia.

Dijo Rabí Shimón Bar Yojai: Ese corazón (de Aharón) que se alegró por la alegría de su hermano Moshé, será quien cargue los Urim Vetumim (el pectoral), así como dice el versículo: “Veayu Al Leb Aharón” – “Y estuvieron sobre el corazón de Aharón”. [11] Este corazón que se alegró por su hermano, merece cargar los Urim Vetumim (el pectoral), que servía para dar respuestas a gente que necesite. Un corazón que se alegra por su hermano, merece tener esa fuerza de ser quien dicte las respuestas a la gente que venga con él.

Para que se sienta parte de la boda

Pasó hace algunos años, que Rab Matitiahu Solomon, el supervisor espiritual de la Yeshibá de Lakewood, tenía un vecino que era muy querido por él durante muchos años.

Rab Matitiahu Solomon iba a casar a una hija y el amigo vecino estaba muy emocionado por la boda de la hija de Rab Matitiahu Solomon.

Unos días antes de la boda, falleció el padre del vecino y le dolía mucho que no pudiera ir a la boda. Igualmente a Rab Matitiahu Solomon le dolió que no pueda estar en la boda de su hija.

Rab Matitiahu Solomon planeó algo muy especial para hacer sentir bien a su amigo que estaba en su casa sentado por el fallecimiento de su padre y no estaba en la alegría de la boda.

A la mitad del banquete, Rab Matitiahu Solomon le pidió a un mesero que le lleve una comida completa a la casa de ese amigo, esto, para que sienta la alegría de la boda. Y no sólo eso, sino que contrató un fotógrafo especial para que saque fotografías instantáneas para llevarle algunas fotos de la boda a su amigo para que se sienta parte de la boda.

¡Esto sólo lo vemos con gente que estudia Torá y sabe el valor de hacer sentir bien al compañero!

Sentir lo que el otro sentirá

En una ocasión, encontraron a Rab Shlomo Kaneman el Rosh Yeshibá de Ponovitch, dentro de una tienda de colchones acostándose en varios colchones. La gente no entendía lo que pasaba, ya que era algo extraño lo que el Rab estaba haciendo.

El Rab les dijo lo siguiente: ¡Apenas abrí una casa de huérfanos y quiero escoger personalmente los colchones donde dormirán esos niños, para estar seguro que dormirán en un colchón bueno y cómodo!

Cuando la persona desea sentir lo que el compañero sentirá, está cumpliendo la unión que Hashem quiere de nosotros.

Dónde se construyó el Bet Hamikdash

Si recordamos por qué el rey David eligió el lugar en donde levantó el Bet Hamikdash, corroboraremos estos conceptos. Dos hermanos habían recibido un campo de herencia de su padre y en él trabajaban. Uno de ellos se había casado y tenía hijos, mientras que el otro permanecía soltero.

Como todos los años, al finalizar la cosecha, la repartían en partes iguales y cada uno de ellos veía el momento apto para comercializarla. Una noche, el hermano soltero no podía dormir. Un pensamiento no le dejaba conciliar el sueño, daba vueltas en la cama y se preguntaba: "¿Cómo es posible? Soy soltero, mis gastos son mínimos. En cambio, mi hermano tiene esposa e hijos a los que alimentar, vestir y educar. ¿Es correcto que dividamos la cosecha en partes iguales? ¡No! ¡De ninguna forma!". En ese momento, una idea cruzó por su mente e iluminó su rostro: "Sacaré de mi granero parte de mi cosecha y la pondré en el granero de mi hermano". En la oscuridad de la noche, silenciosamente se levantó y llevó su idea a cabo.

Al día siguiente cuando comenzaron las tareas habituales del campo, se fijó en su granero y no se notaba ninguna diferencia. Todo estaba igual. La cantidad de trigo era idéntica a la de siempre. ¿Qué había sucedido? El hermano casado tampoco había podido dormir preocupado por la situación de su hermano: "¿Cómo podrá casarse? Tendrá muchos gastos y no podrá afrontarlos. Lo ayudaré sin que se entere y así no pasará vergüenza. Durante la noche, le llevaré parte de mi cosecha". Dos noches seguidas, lo que cada uno sacaba de lo suyo, era reintegrado al día siguiente. La tercera noche cuando cada uno de ellos se dirigía al granero de su hermano, se encontraron en el camino. Allí se dieron cuenta de que uno pensaba en el otro. El lugar en donde se abrazaron fue elegido por el rey David para construir el Bet Hamikdash. De esta forma, el cariño fraternal y el Jesed serán las columnas sobre las que

Hashem nos salvó de Egipto por ayudar

Nos cuenta la Torá, que cuando el pueblo de Israel estaba esclavizado, ellos gritaron, así como dice la Torá: “Así mismo yo he oído el grito del pueblo de Israel”.

El Jatam Sofer hace una pregunta: ¿A qué se refiere la Torá cuando dice: “Así mismo yo he oído el grito”?

Contesta el mismo Jatam Sofer, que el grito que Hashem escuchó, fue el grito de los Yehudim que cuando ya no tenían fuerzas para seguir trabajando, el Yehudí que estaba junto a él, lo escuchaba y le ayudaba a terminar su trabajo y a minimizar su trabajo.

Cuando Hashem ve que hay hermandad y se sufre por el compañero, su misericordia crece mucho.

Siente la alegría aunque a ti no te toque

Contó Rab Zeeb Aidleman que llegó a Yerushalaim en Purim a casa de Rab Shlomó Bloj. Rab Shlomó le dio vino para tomar y le pidió que tome con él.

Rab Zeeb pensó a sí mismo: “Yo no vivo en Yerushalaim, entonces no tengo la obligación de tomar vino, ya que no es Purim hoy para mí (ya que en Israel es diferente el día de Purim dependiendo la ciudad donde se vive y Rab Zeeb ya había cumplido la Mitzvá de Purim un día antes).

Le contestó Rab Shlomó: “Tienes razón que no tienes la obligación por Purim de tomar, pero por cuanto que yo sí estoy festejando, debes alegrarte conmigo, así como Aharón y Moshé se alegraron con su hermano”.

Te doy como regalo todo mi mundo venidero

Rab Itzjak de Barditchov frecuentaba visitar a los enfermos de la ciudad. En una ocasión, llegó con un enfermo y lo encontró sufriendo mucho. Le preguntó Rab Itzjak: ¿De qué estás sufriendo tanto? Le contestó el enfermo que se sentía muy mal y que tenía mucho miedo que muera y no tiene muchos méritos para llegar al mundo venidero, y ¿qué pasará con él en el otro mundo? En ese momento se paró Rab Itzjak y le dijo: “Yo te doy como regalo, toda mi parte del mundo venidero”. En ese momento hicieron la transacción necesaria y el enfermo se alegró muchísimo y estuvo mas tranquilo. Pasó una hora, y este hombre murió.

Uno de los alumnos que se encontraba ahí, le preguntó a Rab Itzjak: “Usted sabía que ese enfermo iba a morir en cualquier momento, entonces ¿Para qué hizo eso? ¿Para qué le entregó todo su mundo venidero?”

Le contestó Rab Itzjak: Es preferible para mí darle todo mi mundo venidero a otro hombre, para que tenga unos momentos de alegría y tranquilidad”. [12]

 

 

 

 

[1] Tehilim 133, 1 – 2.

[2] El Midrash aparece en Shitá Mekubetzet Keritut 5b.

[3] Ver Shemot 4, 10 – 14.

[4] Shemot 4, 14.

[5] Rashí y Shemot Rabá 3, 17.

[6] Shemot 4, 14.

[7] Masejet Zebajim 102a, y lo menciona Rashí en Shemot 4, 14.

[8] Sijot Musar 51.

[9] Shemot 4, 13.

[10] Yalkut Shemot 247, 172.

[11] Shemot 28, 30.

[12] Rab Itzjak de Barditchov.


 




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