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Vida judía


SEXTO MANDAMIENTO: ¿No matarás o no asesinarás?
Por. Rabino Iosef Bitton



SEXTO MANDAMIENTO: ¿No matarás o no asesinarás?
לא תרצח

El sexto mandamiento, "No matarás", a primera vista parece ser el más sencillo de entender. Sin embargo, es uno de los mandamientos más complejos ya que debe ser definido una y otra vez para comprender su extensión, y es también uno de los más relevantes en la modernidad.

En primer lugar, acordemos que NO MATARÁS es una traducción un poco engañosa. En castellano, como en hebreo, hay una diferencia entre matar y asesinar.   Matar puede incluir el terminar con la vida de animales, mientras que "asesinar" se reduce a matar personas. Este mandamiento se debería traducir entonces como NO ASESINARÁS.
 
Como dijimos, si bien este mandamiento solo incluye 2 palabras, 6 letras, es complejísimo en términos de su extensión e inclusión.

La ley judía, al igual que la ley civil de cualquier país civilizado, distingue entre los distintos tipos de "asesinato".  En las siguientes líneas veremos algunas de estas categorías, según las menciona Maimónides.

En primer lugar, hay un asesinato "permitido" que es el caso de matar en defensa propia . Si alguien se acerca con la intención de matarme (en hebreo: "rodef") entonces para defenderme lo podría matar. Lo mismo sucede si alguien mata al asesino potencial de otra persona inocente.

En segundo lugar tenemos el asesinato accidental, un caso que está explícitamente legislado en la Torá.  En el texto bíblico se trae el ejemplo de dos personas que van a trabajar al campo,  a talar árboles. A uno de los trabajadores se le escapa la parte de metal de su hacha y hiere mortalmente a su compañero.  En este caso, no existe la intención de matar y tampoco negligencia. Se podría comparar hoy con algunos tipos de accidentes de tránsito, donde se determine que las circunstancias del fatal accidente estuvieron completamente más allá del control del victimario.  En este caso, en los tiempos bíblicos, el asesino no intencional debía exiliarse en las ciudades de refugio.  

En tercer lugar tenemos el asesinato de otra persona cuando ocurre por negligencia: es decir, "A" no tuvo la intención de matar a "B".  Pero tenía que haber previsto ciertos medidas de seguridad para evitar ese accidente. El ejemplo clásico en nuestros días es una persona que maneja a toda velocidad y "accidentalmente" mata a otra persona. Esto se llama negligencia, o en hebreo: peshi'a. Y por supuesto el grado de responsabilidad es muy grande, aunque no haya existido la intención de matar.   

En cuarto lugar, está la situación el la que una persona por ejemplo, golpea intencionalmente a otra, sin intención de matarlo, pero sin querer lo mata.    

Y en quinto lugar, está el caso del asesinato con premeditación, es decir, cuando "A" asesina a "B" intencionalmente.  En este último caso, si se estableciera la culpabilidad e intencionalidad del asesino por dos testigos válidos, entonces cabría la pena de muerte para el asesino (dicho sea de paso, en los tiempos del Sanhedrín, o máximo tribunal judío,  si bien se enviaba a este individuo a prisión y se lo sentenciaba a muerte, era muy raro que se ejecutase efectivamente al prisionero).

Maimónides también menciona otros tipos de homicidio como por ejemplo: provocar intencionalmente la muerte de otra persona; asesinar a través de un tercero; suicidio, etc.

Cada uno de estos casos merece un tratamiento particular en términos de intencionalidad, responsabilidad, sentencia, etc.  El lector interesado podrá encontrar todos estos casos y más en Mishné Torá, Sefer Neziquín, Hiljot Rotseaj.

Como se podrá apreciar, este tema que hemos resumido es muy complejo. Pero aquí solo comienza la exploración de este mandamiento.  En los próximos días veremos algunos otros ejemplos de NO ASESINARAS. ¿El aborto, se lo considera asesinato?  ¿Está permitida la eutanasia en la ley judía? ¿Se puede desconectar el pulmotor de un paciente en estado vegetativo? etc.

Aborto y homicidio
Comenzamos a explorar el sexto mandamiento y explicamos algunos ejemplos de crímenes categorizados como "homicidio" legislados en la ley judía.

Ahora veremos de qué manera se relaciona el aborto con el homicidio.  

El caso de aborto discutido en el Talmud se refiere a lo que hoy llamamos "aborto terapéutico", es decir, cuando la vida de la madre que va a dar a luz está en peligro, y los médicos estiman que la única manera de salvar su vida es  sacrificando al bebé que aún no nació. En este caso, las primeras fuentes rabínicas (Mishná Aholot, 7: 6, escrita ca.200 de la era común) establecen de manera consensuada que el feto debe ser sacrificado con el fin de salvar la vida de la madre. Este caso se relaciona con homicidio, pero NO en la forma que, muchos pueden suponer.  La Mishná da a entender que en esta situación el bebé que está por nacer se considera desde un punto de vista legal "rodef", que como explicamos ayer significa "un homicida en potencia" con respecto a su madre,  y por lo tanto se aplica el principio de "defensa propia": Si "A", en este caso la madre, va ser matado por "B", en este caso el bebé, se debe sacrificar a  "B"  para salvar la vida de "A" ( habba lehorgeja hashkem lehorgo, Sanhedrín 72a). El bebé, irónicamente, es considerado como un rodef "involuntario".

Unas generaciones más tarde, los sabios del Talmud analizaron esta declaración de la Mishná y se preguntaron qué sucede cuando el bebé ya está en el proceso mismo de su nacimiento. Por ejemplo, si ya sacó su cabeza, y se establece ahora por los médicos que de proseguir el parto, la vida de la madre corre peligro ¿se siguen aplicando los mismos criterios de defensa propia, y se sacrifica la vida del bebé para salvar la vida de la madre? Los Sabios entendieron que esta es una situación distinta. ya que el bebé sigue siendo el "rodef" de la madre, pero ahora la madre es también el "rodef" de este bebé. Dicho en términos muy simples, Los Sabios explicaron que antes de nacer el bebé, la vida de la madre tiene prioridad, porque el bebé es todavía un feto, una vida potencial. Pero una vez que el bebé nace, es decir, su cabeza y / o la mayor parte del cuerpo ya está fuera, su vida no debe ser sacrificada, ya que la madre y el bebé están en una situación de igualdad. En este caso, por lo tanto, los médicos deben hacer todo lo posible para salvar la vida de ambos.

Aborto y malformaciones congénitas

Seguimos analizando el sexto mandamiento y su aplicación en situaciones médicas complejas.   Ayer explicamos que el Talmud discute y permite en ciertas condiciones el aborto terapéutico, es decir, cuando la vida de la madre está en peligro.

Ahora bien, salvo por motivos médicos, el aborto está estrictamente prohibido por la ley judía. Sin embargo, la ley judía no considera el aborto como asesinato, es decir, un crimen que merecía la pena de muerte en los tiempos en que los tribunales judíos aplicaban la ejecución. La Torá menciona explícitamente el caso en el que una persona negligentemente provoca que una mujer embarazada aborte a su bebé (Shemot 21:22) y no considera ese caso como homicidio, sino que aplica otro tipo de pena para el agresor ( ונתן בפלילים).  A este respecto, el judaísmo es diferente de otras religiones, por ejemplo, el cristianismo. Para la iglesia católica la vida comienza en la concepción y por lo general equipara el aborto con el asesinato.
 
Para la ley judía la prohibición de abortar, se enmarca dentro del crimen de daños corporales o mutilación ( חבלה), no asesinato (רצח, hay muy pocos rabinos que disienten en este punto). Ya que el individuo se considera una persona legal solo una vez que nace. Antes de nacer, es considerado como yerej imó, o sea, un miembro del cuerpo de la madre. Esta consideración tiene implicancias, por ejemplo, para la determinación del aborto cuando se detecta una malformación congénita en el feto. Este tipo de casos representan un nuevo reto en la ley judía. Me explico. Obviamente, los rabinos del Talmud o de la Edad Media, Maimónides o Shulján Aruj, no abordaron estos casos, porque sólo en nuestros días tenemos la capacidad de determinar la salud de un bebé en el útero materno. Al igual que en otros casos como trasplante de órganos, no existe una legislación Talmúdica sobre la cual nos podamos basar para determinar la ley.  Y es importante saber que cada vez que no podemos encontrar un antecedente directo en la ley Talmúdica, generalmente nos encontraremos con más de un  opinión rabínica, que basadas en analogías Talmúdicas, y no en precedentes legales, llegarán a conclusiones diferentes, y muchas veces opuestas. El tema que recién mencionamos, el aborto en un caso de malformación genética, no es una excepción a esta regla.  El caso de Tay-Sachs, por ejemplo,  una gravísima enfermedad genética que destruye progresivamente el sistema nervioso y resulta en la muerte del individuo a una edad muy temprana,  ha sido analizado por los legisladores rabínicos modernos (= posqim). Y si bien la mayoría de los rabinos se inclinan a autorizar el aborto en este caso específico, no existe un consenso absoluto al respecto.
Aparte del tipo de malformación se discute por ejemplo, en qué mes del embarazo se detecta el problema, la situación emocional de la familia, la forma en que se haría el aborto, etc.

Desde un punto de vista halájico, en casos como éste, donde no hay precedentes Talmúdicos directos y no existe un consenso entre las autoridades rabínicas, cada situación debe ser analizada en particular, consultando con los rabinos de la comunidad de uno respecto a los criterios a seguir.

EL SEXTO MANDAMIENTO y la donación de órganos

Terminaremos de analizar el sexto mandamiento, a través de ejemplos que ilustran el alcance y la relevancia del mismo en nuestros días.
 
Vamos a explorar hoy  muy brevemente un tema muy complejo: la donación de órganos. 
 
Hay dos tipos de donación de órganos: Cuando los órganos se toman de 1. donantes vivos y cuando se extraen de 2. donantes cadavéricos.
 
 
DONANTES VIVOS
Esta categoría incluye, por ejemplo, la donación de riñón; médula ósea y la donación de sangre.
 
En el pasado, muchos rabinos, entre ellos el rabino Isaac Weiss y el Rabino Eliezer Yehuda Waldenberg z"l, expresaron ciertas reservas acerca del permiso para donar un riñón, por ejemplo, porque pensaban que aunque una persona puede tener una vida normal con un solo riñón , los riesgos para el donante durante y después de la cirugía, eran demasiado altos y podían poner en peligro su vida.
 
En nuestros días, sin embargo, los donantes son examinados cuidadosamente física y psicológicamente, y los riesgos quirúrgicos y post-quirúrgicos de complicaciones para el donante han disminuido drásticamente, gracias a los avances de la medicina moderna. En una de sus respuesta rabínicas, el Rab Obadia Yosef z "l evalúa las objeciones del rabino Weiss y el rabino Waldenberg, y afirma que, puesto que hoy en día los riesgos involucrados en la donación de riñón son tan bajos, se considera un gran Mitsvá donar un riñón, y este acto se enmarca dentro de la Mitsvá de salvar una vida, (piquaj nefesh). La donación de un riñón para salvar una vida, sugiere el Rab, podría también ser requerida por el mandamiento de la Torá "lo ta'amod al dam re'ekha", "no te quedarás inmóvil mientras tu prójimo se desangra" (es decir, mientras se está muriendo) ".
 
DONANTES CADAVÉRICOS
La forma más común de donación de órganos y la que se debate entre los rabinos modernos, es la donación de órganos después de la muerte del donante. Esta es la donación de órganos que se alude en las licencias de conducir donde se autoriza o no extraer los órganos para ser trasplantados.
 
La donación cadavérica se relaciona en un punto crucial con el sexto mandamiento. Esto es: la definición de "muerte". Me explico:  Algunos órganos, como el corazón, por ejemplo, no pueden ser trasplantados después de que éste deja de funcionar. El corazón debe ser extraído del cuerpo del donante, mientras que todavía está latiendo. Hasta la década de los 1970s, esta operación era imposible debido a que la insuficiencia cardiopulmonar irreversible, era el único estándar para la determinación de la muerte. Pero, más adelante, los científicos desarrollaron respiradores o ventiladores médicos que mantienen la respiración, evitando que el corazón deje de latir . En una situación conocida como "la muerte irreversible de la corteza cerebral"  el cerebro podría detener por completo sus actividades vitales, mientras que el paciente todavía sigue respirando con el respirador y su corazón sigue latiendo. La pregunta entonces es: este paciente se considera muerto porque su cerebro ya está muerto, o se sigue considerando vivo  porque su corazón sigue funcionando?
 
Hay dos opiniones sobre este tema:
 
1. CORAZÓN. La opinión más estricta sostiene que mientras el corazón está latiendo y la persona está respirando, el paciente se considera vivo, incluso cuando la respiración es causada por un respirador, e incluso cuando la corteza cerebral está muerta. Y por lo tanto, extraer el corazón de este paciente sería considerado asesinato. La fuente bíblica para esta opinión es que cuando el hombre fue creado,  Dios insufló en el cuerpo de Adán un hálito de vida (respiración o nishmat jayim), y esto indica que la vida está determinada por la respiración.
 
2.CEREBRO. La opinión más permisiva también sostiene que la respiración es la señal inequívoca de vida. Pero explica que con el fin de ser considerada como un signo de vida, la respiración tiene que ser autónoma. El Rabinato de Israel emitió un fallo hace unos años indicando que en su opinión la muerte cerebral se debe considerar muerte, incluso si el paciente está conectado a un respirador artificial, y su corazón aún está latiendo. Explicaron que, si bien nos parece a nosotros que el paciente todavía está respirando, una vez que se determina la muerte de la corteza cerebral, el centro de control de la respiración autónomo se desactiva de forma irreversible, y se ha perdido para siempre el control sobre la respiración. La vida está conectada a la respiración cuando la respiración es autónoma, es decir, cuando todavía existe la capacidad de respirar. Un paciente con muerte cerebral que respira se podría comparar a un cuerpo decapitado  que, de alguna manera, conectado a un respirador artificial, sigue con su corazón activo. Ya que el corazón es un músculo autónomo y puede funcionar "mecánicamente" incluso cuando no es activado por la corteza cerebral . Pero, puesto que ya no existe la posibilidad de  respiración autónoma el paciente se considera muerto y en determinadas condiciones, sus órganos podrían extraerse para el trasplante.
 

 

 
ACLARACION: La Halajá de hoy trata de cuestiones muy delicadas de vida y muerte, y se escribe sólo con fines educativos. Para cualquier cuestión práctica, por favor, consulte con el rabino de su comunidad.

Rabino Yosef Bittón
Sitio web: www.halaja.org

 




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