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Vida judía


TESHUBÁ: Arrepentirse y decidir cambiar
Por. Rabino Iosef Bitton



HILJOT TESHUBÁ 1:1. Arrepentirse y decidir cambiar

כיצד מתוודה? אומר אנא ה' חטאתי עוויתי פשעתי לפניך, ועשיתי כך וכך, והרי ניחמתי ובושתי במעשיי, ולעולם איני חוזר לדבר זה.


Ahora veremos la última parte del Viduy que representa también el paso final del proceso de Teshubá.

Luego de que uno confiesa sus transgresiones y expresa su arrepentimiento y vergüenza por lo realizado, uno debe decir: ולעולם איני חוזר לדבר זה  "Y nunca más voy a volver a repetir esto que hice mal". El Viduy concluye con nuestro compromiso con nosotros mismos, expresado frente a HaShem, de no volver a cometer esta transgresión en el futuro.

La idea de la Teshubá es que al final del proceso suceda un cambio en mi proceder. En este momento este cambio ocurre al nivel de mi decisión: me comprometo a no hacerlo más.  La prueba final de que cambié tendrá lugar cuando me enfrente a un escenario similar al que había cuando cometí mi transgresión, y ahora no haga lo mismo.  

Para ilustrar esta idea imaginemos que estamos hablando de una persona que bebe en exceso hasta emborracharse.  Se arrepintió, lo articuló con palabras y se sintió sinceramente avergonzado de lo hecho. Lo fundamental ahora es si este hombre en su corazón o en su mente piensa seguir bebiendo o si ha decidido dejar para siempre el alcohol. Sin esta determinación el proceso de Teshubá será incompleto.

Por supuesto que como explican nuestros rabinos,  la verificación final de esta determinación se probará cuando este individuo tenga una vez más la oportunidad de beber y no lo se haga. Si se abstiene NO porque alguien se lo esté impidiendo sino porque así lo determinó y lo decidió él cuando hizo su Teshubá.    Esta es la Teshubá completa.

Por el otro lado, si uno se arrepiente, confiesa y se avergüenza por lo que hizo mal, pero piensa seguir con el mismo hábito, o si uno sabe que en la próxima fiesta no va a hacer nada para controlarse, entonces la Teshubá no valió de nada...

Los Sabios dan el siguiente ejemplo: en los tiempos del Bet haMiqdash existían todo tipo de impurezas rituales. La purificación se realizaba sumergiéndose en el Mikvé o baño ritual. El cadáver de un reptil, por ejemplo, era una fuente de impureza ritual o tum-á. ¿Qué pasaría si alguien se sumerge en el Mikvé y emerge del mismo sosteniendo en su mano el cuerpo muerto de un pequeño reptil? Por un lado, se sumergió en el Mikvé; por el otro lado, todavía tiene en su mano lo que provocó su impureza. Entonces, ¿se purificó o sigue impuro? La respuesta es muy simple: esta persona sigue impura. Lo mismo sucede , dijeron nuestros Sabios, con aquel que hace Teshubá, confiesa y se arrepiente de lo hecho pero aún sigue sosteniendo en su mente los mismos pensamientos que lo llevaron a actuar mal. Todavía no tomó la determinación de dejar esos hábitos destructivos que en realidad son la fuente, la causa, de su "impureza" o transgresión.   

La Teshubá debe incluir la decisión de cambiar. Para Maimónides, los malos hábitos suelen tener sus raíces en ciertas disfunciones mentales. Psicológicas diríamos hoy.  Debo cambiar mi pensamiento, mi actitud. Pensar en los efectos y las consecuencias de mis malos hábitos y atacar allí, en la mente, que es donde está la verdadera raíz de mi problema.


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HILJOT TESHUBA 2:2: Teshubá, antes de morir

אפילו עבר כל ימיו, ועשה תשובה ביום מיתתו ומת בתשובתו--כל עוונותיו נמחלין:  שנאמר "עד אשר לא תחשך השמש" (קוהלת יב,ב), שהוא יום המיתה--מכלל שאם זכר בוראו ושב קודם שימות, נסלח לו.


HILJOT TESHUBA 2:2

Maimónides explica en esta Halajá que la posibilidad hacer Teshubá, arrepentirse por las transgresiones cometidas, nunca expira.  Citando a los Sabios dice que aún en el día de la muerte uno puede hacer arrepentirse.   

Hay tres puntos que deben ser aclarados:  

1. Nuestros Sabios nos dicen que debemos hacer Teshubá TODOS LOS DÍAS de nuestra existencia,  ya que no podemos estar seguros acerca de cuál es el último día de nuestras vidas.

2. Este arrepentimiento de última hora solo sirve ara las transgresiones cometidas en el área ritual (ben adam lamaqom) como Shabbat, Casher, etc. Sin embargo, y como veremos en los próximos días, si uno ofendió o causó algún tipo de daño físico, material o emocional a otra persona, no será perdonado por Dios hasta que sea perdonado por su víctima.  

3. Antes de morir podemos arrepentirnos y "borrar de nuestro récord" la memoria de lo que hicimos mal. Pero, ¿qué pasa con lo que teníamos que haber hecho y no hicimos?
 
En primer lugar, nuestros Sabios nos dicen que debemos hacer Teshubá TODOS LOS DÍAS de nuestra existencia,  ya que no podemos estar seguros acerca de cuál es el último día de nuestras vidas.  

Normalmente, pensamos en Teshubá / arrepentimiento como el proceso que comienza a partir de nuestra sensación de culpa por los errores, faltas y malas acciones que hemos cometido. Pero en realidad también (o por sobre todo) debemos arrepentirnos por las buenas acciones que deberíamos haber hecho y no hicimos.  Somos responsables no sólo de nuestros malos actos sino también de nuestra inacción y pasividad ("A veces, lo peor que podemos hacer es no hacer nada"). En el mundo por venir, deberemos dar cuenta por no haber hecho todas las cosas buenas que tenemos el potencial de hacer y no hicimos .
 
Al igual que todos los rabinos, he visitado a varios pacientes que sabían que pronto iban a morir. En contadas ocasiones, cuando estos pacientes estaban conscientes y se sentían en confianza para compartir con un Rabino sus pensamientos más íntimos, hubo un tema que se repetía en todos los casos de pacientes terminales: al final de su vida, la gente no se lamenta tanto por los errores cometidos (estamos hablando de personas normales, no de criminales, o algo así...). En esos últimos momentos, que son tan sagrados, cuando las memorias de toda la vida pasan por la mente, he observado que las personas principalmente se lamentas por las cosas buenas que deberían haber hecho y no hicieron. Por las oportunidades que perdieron para hacer un cambio positivo en los demás. Y especialmente, por haber postergado ad infinitum sus proyectos altruistas.  En esos momentos, que es cuando uno tiene más conciencia que nunca sobre la irrecuperabilidad del tiempo, la gente se arrepiente de haber perdido demasiado  tiempo en "tener más" en lugar de haberse dedicado a "dar más, ayudar más, compartir más", y haberse esforzado por hacer lo que es correcto y bueno a los ojos de HaShem. En esos momentos, se hace un balance de nuestras vidas. Y en los activos nadie cuenta lo que tiene en el banco. A la última hora de la verdad, lo que importa no es lo que tenemos sino lo que hicimos. Las personas se arrepienten de haber desperdiciado su potencial. Y cuanto más importante haya sido la posición o el poder de ese individuo, más grande y doloroso es el sentimiento de frustración, por haber perdido tantas oportunidades para impactar la vida de los demás y su propia vida en relación a Dios.
 
Siguiendo esta simple idea, nuestra Teshubá anual demanda, en primer lugar, darnos cuenta de todos nuestros talentos y del gran potencial que tenemos para dar, ayudar, inspirar a los demás. Y tomar conciencia de que no podemos caer en la trampa de la postergación constante. Debemos hacer YA lo que es bueno a los ojos de HaShem. No desperdiciar los talentos y fuerzas que poseemos para mejorar lo que está a nuestro alcance. Para eso estamos aquí.

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HILJOT TESHUBA 2:10: ¿Pedir perdón con un email?
אין התשובה ויום הכפורים מכפרים אלא על עבירות שבין אדם למקום

La Teshubá, el arrepentimiento por lo que hicimos mal, se puede dar en dos áreas independientes. En primer lugar están las ofensas "rituales".  Esto incluye por ejemplo, cuando transgredimos el Shabbat o las festividades, o no cuidamos las leyes de Cashrut, o nos desconectamos de Dios al no rezarle o al no agradecerle por todo lo que nos dio, etc. Todas estas ofensas se reparan al hacer Teshubá. Esto es:  1. aceptar que cometimos un error, 2. arrepentirnos, 3. articular verbalmente nuestras transgresiones (confesión/Viduy) y 4. tomar la decisión de cambiar. Si hacemos todo esto, nuestros Sabios explican, el perdón está "garantizado" (ומודה ועוזב ירוחם).

En segundo lugar están las ofensas hacia el prójimo. Si perjudiqué a alguien económicamente, o si herí a alguien físicamente, o si dañé a alguien emocionalmente ofendiéndolo, insultándolo o avergonzándolo.    Estas ofensas NO son perdonadas en Yom Kippur sin que exista un paso previo. No podemos reparar con Dios el daño que hicimos al prójimo. Eso sería hipocresía religiosa.  El daño que voluntaria o involuntariamente infligimos a otra persona debe ser reparado en primer lugar, con esa persona: la víctima.  

Primero, tengo que reparar materialmente lo que hice mal: si robe, devolver lo robado. Si rompí la ventana del vecino, pagar por su reparación.  Si herí a alguien (חובל) asumir los costos médicos. Luego de reparar materialmente el daño que hice, también debo pedirle perdón a la víctima. Y finalmente, pedir perdón a HaShem por haber dañado a mis semejantes.

Ahora, ¿qué pasa cuando el daño no tuvo consecuencias materiales o económicas? En el caso que el daño fue emocional, tengo que acercarme a esa persona y pedirle perdón. Desde un punto de vista práctico, los casos de daño emocional son más difíciles de reparar, ya que no hay una reparación material que compense el sufrimiento que la víctima pasó.  

Pedir perdón a alguien que ofendimos o dañamos emocionalmente es quizás una de la tareas más difíciles que debemos enfrentar antes de Yom Kippur.  

Cuando nos preparamos para pedir perdón tenemos que superar nuestra vergüenza (¿cómo voy a reconocer que actué mal?!!), nuestro miedo al rechazo (¿que pasa si no me perdona?) y principalmente nuestro orgullo (No actué mal! Él se lo merecía!).  
Pedir perdón es muy difícil pero absolutamente necesario para que nuestra Teshubá en Yom Kippur sea aceptada.

Pregunta: ¿Puedo pedir perdón por teléfono o por email? No creo que exista una respuesta única para cubrir todos los casos posibles. Pero, en mi opinión, es un tema de sentido común. Me parece que a veces es más fácil para quien pide perdón no enfrentarse cara a cara con la víctima. De manera que un llamado o un email puede funcionar. Yo diría que, más allá del medio a través del cual uno pide perdón, lo más importante es que mi pedido de disculpas sea sincero y creíble: que no se mezcle con excusas y que sea lo más específico posible. Hay disculpas que no son disculpas: si digo, por ejemplo "Lamento que te sentiste ofendido por lo que te dije". Aquí no estoy admitiendo que hice algo mal.  Es más: indirectamente, ¡estoy culpando a la víctima! Lo cual no sólo no servirá para reparar mi error, sino que lo puede magnificar.  

Otra pregunta clásica: "¿Qué pasa si hable mal de una persona y esa persona no lo sabe?  ¿Tengo que pedirle perdón? Porque si le pido perdón, a lo mejor empeoro las cosas."  En este caso particular creo que uno puede pedir perdón sin especificar lo que hizo y dijo.    Sin embargo, cuando la víctima sabe lo que yo hice, tengo que ser específico.  

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¿Por qué debemos perdonar?

MISHNE TORA, HILJOT TESHUBA: Capitulo 2, Halajá 10.
"Está prohibido que una persona sea cruel y se niegue a perdonar... cuando alguien se acerca a él pidiéndole perdón, debe perdonarlo con todo su corazón y con un espíritu positivo... sin buscar la venganza ni guardar resentimiento... esta es la actitud de los descendientes de Israel [zera' Israel] "
 
Los días de Elul son días de Teshubá. Le pido perdón a HaShem por cualquier transgresión que pude haber hecho en contra de Su Torá, voluntaria o involuntariamente.
 
Asimismo, debo pedir perdón a mis compañeros, amigos y familiares por las ofensas o daños que pude haberles causado.
 
Y también tengo que estar dispuestos a perdonar. 
 
El verdadero "perdón" incluye la capacidad de olvidar. Tengo que recordar definitivamente las lecciones que he aprendido de todas mis experiencias negativas, ya que eso me hace crecer. Pero debo hacer todo lo posible para borrar el deseo de venganza, el resentimiento y los sentimientos de odio que podrían estar creciendo dentro de mí, sin que me esté dando cuenta. 
 
Perdonar no significa que yo justifique lo malo o terrible que la otra persona me hizo o me dijo. No significa que tengo que reprimir todos mis sentimientos o pensamientos sobre la amarga experiencia vivida.  Lo que significa es que cuando perdono, tomo distancia emocional de lo que pasó y rescato lo positivo que he aprendido. 
 
Hay que entender que cuando NO perdono estoy causando un gran daño a mí mismo. Si no elimino de mi mente los sentimientos de animosidad hacia quien me ofendió, le permito a esa persona --a su imagen y a su recuerdo negativo-- apoderarse de mi atención, de mi pensamiento y de mi corazón (en algunos casos:  de mi vida).  Cuando no perdono, en algunos casos y sin darme cuenta, me estoy perpetuando en el papel de víctimas y no me permito salir adelante. O, peor aún, inconscientemente transformo mi resentimiento en ira , y me convierto en una persona irritable. Todo y todos me enojan y me hacen perder la calma...
 
Es cierto que perdonar es bueno para quien me ofendió, porque le estoy ofreciendo con generosidad la oportunidad de reconciliación.  Pero sin duda, quien más se beneficia del perdón es uno mismo, la víctima, quien fue ofendido. Al perdonar, yo elimino de mi sistema emocional sentimientos autodestructivos, y me permito curarme mentalmente y recupera el control de mi estabilidad emocional.
 
Perdonar es un acto sicológico muy complejo y a veces emocionalmente difícil. Pero en estos días de Teshubá, cuando le estoy pidiendo a HaShem que me conceda Su perdón, debo estar dispuestos a perdonar a quienes me han ofendido.  
 
No podemos pretender ser perdonados por Dios, si no somos capaces de perdonar al prójimo.


(Valga la aclaración, que en esta Halajá nos estamos refiriendo a perdonar ofensas menores, en particular agravios sociales, es decir, cuando un amigo, un familiar o un vecino, dijo algo negativo de mí o hizo algo que me perjudicó o me ofendió, etc.  NO estamos hablando de crímenes, actos de terrorismo, etc. )

 

 

Rabino Yosef Bittón
Sitio web: www.halaja.org

 




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