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Vida judía


SEGULOT: ¿Qué hacer para que HaShem escuche nuestras plegarias?
Por. Rabino Iosef Bitton



Las "segulot" se definen hoy como ciertas acciones o actos religiosos que pueden influir en la forma que HaShem se comporta con nosotros, nos responde, etc. Claro que hay que tener mucho cuidado con no trivializar esta idea, ya que no podemos "inventar" Segulot o pensar que a través de ciertas supersticiones vamos a ח"ו manipular a HaShem, imitado así a lo peor de la sociedad pagana. Hay muchas "Segulot" de dudoso origen que deben ser tomadas con pinzas...
 
Por eso, en los próximos días sólo vamos a presentar Segulot que no son controversiales, es decir, que son completamente aceptadas en Am Israel; que pueden ser examinadas bajo la lupa del sentido común judío, y que se basan estrictamente en fuentes judías originales y verificables. 
 
Comencemos por una de las Segulot que más nos seduce: ¿Cómo hacer para que HaShem escuche, preste atención e idealmente responda nuestras oraciones? 
 
Todos los días declaramos en la Amidá, la oración más importante que un Yehudí dice 3 veces por día, ki Ata shomea'  Tefilat kol pe, "Tú, HaShem, Dios, escuchas las oraciones de las bocas [de todos los que rezan a Ti]". Los Rabinos del Talmud no dijeron que es necesario esperar horas auspiciosas o tiempos astrológicamente positivos, como hacía el profeta pagano Bil'am. En realidad, podemos y debemos orar a HaShem cuando lo deseamos (especialmente para agradecerle!) o cuando lo necesitamos. Y podemos pretender que Él nos escuche en todo momento, y también que nos responda positivamente. 
 
Pero hay excepciones. A veces, sin importar el mérito de nuestro pedido, HaShem NO escucha nuestras oraciones. Estas excepciones están relacionadas estrictamente con nuestro comportamiento.  Si nuestro comportamiento, especialmente con otras personas, no es adecuado, entonces nuestras Tefilot serán rechazadas ¡y viceversa! 
 
Nadie describió este escenario mejor que el profeta Yesha'ayahu (Isaias) cuando dijo en el nombre de HaShem: (Capítulo 1:15) "Cuando ustedes levantan sus manos en oración, Yo esconderé mis ojos [los ignoraré]. Incluso si ustedes me ofrecen muchas oraciones, no los voy a escuchar "
Así, Yesha'ayahu nos dice que a veces HaShem nos ignora y rechaza de plano nuestras oraciones. Afortunadamente Yesha'ayahu nos explica en qué circunstancias HaShem rechaza nuestras oraciones.  En el final del versículo 1:15 lo dice explícitamente. No escucharé sus oraciones porque  "... vuestras manos están llenas de sangre".  
 
Yesha'ayahu denunciaba la hipocresía de algunas personas corruptas, que mataban, robaban, engañaban en sus negocios, practicaban el soborno para corromper la justicia, no ayudaban a las viudas, ni defendían a los huérfanos ni asistían a los pobres... y pretendían que HaShem ¡respondiera sus oraciones!  Yesha'ayahu denunciaba que esta gente rezaba y le ofrecía sacrificios a Dios, como si fuera una forma de coima, como si HaShem pudiera ser sobornado. Tenían una idea muy infantil, inmadura y no-judía de HaShem.  
 
Yesha'ayahu entonces les explicó que no puede haber un divorcio entre lo que hacemos y la respuesta de haShem a nuestras plegarias.   HaShem no escuchaba las oraciones de esta gente y rechazaba sus sacrificios porque su conducta moral y religiosa era pésima.  Ellos venían al  Bet haMiqdash después de hacer todas esas inmoralidades y actuaban como si nada hubiera pasado, o como si HaShem no supiera lo que ellos en realidad hacían. Yesha'ayahu les dijo categóricamente: HaShem rechaza la oración de los corruptos. 
 
Aunque también les dijo que no están condenados para siempre. Que si una persona corrupta se arrepiente y mejora su comportamiento, HaShem lo aceptará. 
Para que esa situación sea revertida y para que Dios esté dispuesto a escuchar sus oraciones, Yesha'ayahu (1:16-17) les dijo lo que tenían que hacer:
"Lávense y purifíquense [de sus malas acciones]. Dejen de hacer el mal. Aprendan a practicar lo correcto. Busquen la justicia. Defiendan a los oprimidos y a la causa del huérfano. Aboguen por las viudas".  Entonces HaShem, al ver estas buenos acciones escuchará con atención vuestras oraciones.
 
Mas adelante continuaremos viendo cómo los rabinos de la Guemará explicaron este mismo principio: que existe una sólida relación entre nuestra integridad y moralidad y el mérito de que nuestras Tefilot sean escuchadas. 
 
La infalible "segulá" de Abbá Hilquiyá
En el tratado Ta'anit, 23a, la Guemará (sin llamarlo segulá, ya que éste es un neologismo)  nos cuenta las condiciones que una persona debe tener para que sus Tefilot (plegarias) sean escuchadas.  
 
Alrededor del año 100 de la era común vivía en Israel un hombre muy especial llamado Abbá Hilquiyá, que era el nieto del célebre Honí haMe'aguel.  Abbá Hilquiyá era famoso por su "poder" para que sus plegarias fueran recibidas por HaShem.  Durante un año de una dura sequía los prestigiosos Sabios de Israel, los Tannaim, enviaron una delegación de 2 Rabinos para que fueran a ver a Abbá Hilquiyá y le pidieran que rezará por la lluvia. Abbá Hilquiyá, que era un hombre muy pobre, estaba en el campo, trabajando. Cuando los Rabinos llegaron lo  saludaron pero él no les respondió el saludo, y no interrumpió su trabajo hasta que terminó. Cuando finalizó, cargó sus herramientas y se dirigió a su casa. Se colocó su capa doblada sobre un hombro y sus herramientas en el otro hombro.  En el camino, cuando dejó el pastizal y entró en un camino de plantas con espinas, levantó sus ropas. Cuando llegó a su casa, salió a recibirlo su esposa, muy bien vestida y arreglada. Cuando se sentaron a comer, sacó un pedazo de pan y repartió un poco para su esposa, para él y sus dos hijos. Al terminar de comer, llamó a su esposa y le dijo que él sabe que los Sabios vinieron a visitarlo para pedirle que rece. Pero que él prefiere que no sepan que la lluvia llegó por su mérito. Discretamente, ambos subieron a la azotea y se pusieron a rezar, cada uno en una esquina diferente. Ni bien comenzaron a rezar, apareció una nube del lado donde rezaba la esposa y comenzó a llover.   En ese momento, Abbá Hilquiyá se dirigió a los Sabios y les dijo: Bueno, comenzó a llover. Creo que no necesitan que yo rece por lluvia. Los Rabinos le dijeron:  Sabemos que ya has rezado, y que es por tu mérito que HaShem hizo descender la lluvia. Pero antes de irnos queremos hacerte algunas preguntas, ¡Claro!, dijo Abbá Hilquiyá.¿Por qué cuando te saludamos no nos respondiste?. Yo trabajo por hora, respondió Abbá Hilquiyá, y no sería justo con mi empleador que yo interrumpa mi trabajo para conversar. ¿Y por qué no pusiste tus herramientas sobre la capa, para protegerlas?  Abbá Hilquiyá dijo: porque la capa es prestada. Y me la prestaron para protegerme del clima, si la uso con las herramientas se podría arruinar. ¿Y por qué levantaste tus ropas el los campos espinosos? Por que si las espinas rasgan mi cuerpo, mi cuerpo se cura. Pero si mis vestiduras se rompen, no tendría como curarlas. ¿Y por qué tu esposa estaba tan arreglada cuando salió a recibirte? Porque mi esposa guarda su atractivo exclusivamente para mí, y de mi parte, mis ojos son solo para ella . ¿Y por qué no nos ofreciste cenar contigo?   Porque no tenía más que ese pequeño pedazo de pan. Y no quise ofrecerles falsamente cenar conmigo, sabiendo que ustedes rechazarían mi oferta,  y llevarme así el crédito de haberlos invitado. ¿Y por qué te fuiste directo para la azotea? Porque no quería que piensen que por mi mérito vendría la lluvia.   ¿Y por qué la primera nube llegó del lado de tu esposa? Porque ella es mucho mejor que yo. Cuando viene una persona pobre a casa y nos pide ayuda, yo les doy una moneda para que compren comida. Mientras que mi esposa les da la comida ya preparada, que ellos consumen inmediatamente.    Otra versión de estos hechos dice que Abbá Hilquiyá les respondió: Hay aquí cerca un grupo de gente muy mala, que roban, matan, etc. Un día yo recé para que HaShem los haga morir. Mientras que mi esposa rezó para que HaShem los inspire y hagan Teshubá (se arrepientan y se comporten bien). 
 
Esta es la historia, muy resumida, de Abbá Hilquiyá y de su esposa.  Vemos entonces que hay gente que SÍ tiene esas "segulot" para que HaShem los escuche y responda sus Tefilot. Este poder sin embargo no es transferible. No depende de supersticiones, ni de astrología, ni de amuletos. ¿Cuál era entonces la "segulá" de Abbá Hilquiyá¿ De acuerdo a nuestra Guemará HaShem escuchó particularmente la Tefilá de este hombre (y en primer lugar de su mujer) ya que eran extremadamente honestos e íntegros. Eran muy leales uno al otro y preocupados por fortalecer esa relación exclusiva. Se comportaban con una gran sencillez y eran profundamente humildes, sin un gramo de vanidad. Y en el caso de la esposa de Abbá Hilquiyá, una mujer con una generosidad material y emocional sin límites.   
 
La Guemará nos enseña esta gran lección, que es consistente con lo que vimos ayer en Yesha'ayahu. Los grandes Rabinos de Am Israel sabían que NO hay "trucos" ni "atajos" para que HaShem escuche y responda nuestras Tefilot. La "segulá" que más le importa a HaShem y lo que más mérito nos da para que nuestras plegarias lleguen a Él, es nuestra integridad, nuestra humildad y nuestra buena conducta. 
 
La segulá de haRambam para gozar de buena salud
 
La realidad indiscutible es que nuestra salud depende de dos grandes factores: 1. Lo que el paciente hace para  cuidar o afectar su propia salud. 2. Lo que afecta nuestra salud y está fuera de nuestro control.   Y por supuesto que aquello que nosotros no podemos controlar, está en las manos de HaShem. Por lo tanto, rezar y pedirle a HaShem que nos proteja de enfermedades y afecciones físicas, y que nos ayude a curarnos cuando estamos mal, es el factor más importante de esta ecuación. 
 
Nosotros los Yehudim creemos que hay una sólida interacción entre el médico y HaShem.  Ser médico es una de las más nobles profesiones ya que este profesional es como un representante de Dios.  En mis propias palabras: HaShem nos cura a través de los médicos.  Cuando el cirujano me opera, es HaShem Quien está guiando sus manos. 
 
Es por eso que a diferencia de otras religiones o cultos, para nosotros es obligatorio visitar al médico periódicamente y ponernos en sus manos para preservar nuestra salud.  ונשמרתם מאוד לנפשותיכם
 
Mantenernos en buena salud requiere, en primer lugar, hacer controles médicos de rutina y cuando tenemos, o sospechamos que tenemos, cualquier síntoma de una posible enfermedad.
 
Mantener una buena salud también implica la disciplina de alejarse de los malos hábitos. Por ejemplo: fumar. Si fumo, no puedo esperar ni que HaShem me proteja del tabaco, ni que el médico realice un tratamiento milagroso en mis pulmones.  
 
Además de evitar los malos hábitos, también necesitamos adquirir hábitos "preventivos". 
 
Estas "segulot" para prevenir enfermedades fueron formuladas por haRambam o Maimonides hace 800 años atrás.
 
Maimónides, que además de ser un gran rabino era también un famoso médico, escribió un capítulo entero sobre medicina preventiva en Mishné Torá, Hiljot De'ot, capítulo 4. 
 
Anticipando el concepto moderno de "medicina preventiva" en ocho siglos, Maimónides se refirió a: dieta, hábitos de dormir, ejercicio físico, higiene, etc.
 
Comenzaremos viendo lo que dijo sobre los hábitos alimenticios. 
 
Lo primero que debemos mejorar, según Maimónides, son nuestros hábitos alimenticios. Maimónides nos enseña que debemos comer con moderación. Comer para vivir y no vivir para comer.
 
En el capítulo 4, Halajá 2 Maimónides se refiere a comer en exceso, en hebreo ajilá gasá, es decir, glotonería: "Uno no debe comer hasta que su estómago esté lleno. Más bien, [debe dejar de comer cuando] haya llegado a cerca de tres cuartos de su total satisfacción ". En otras palabras, no es malo quedarse un poco hambriento después de que terminamos de comer. En realidad es un hábito deseable.
 
Vivimos en una época en la que B"H la mayoría de nosotros no tiene mayores problemas para tener comida en nuestras mesas. Por el contrario, en Estados Unidos, por ejemplo, el principal problema relacionado con la salud pública no es como era en la antigüedad, la desnutrición (= no tener suficientes alimentos), sino la sobrealimentación. La obesidad se ha convertido en epidémica y se dice que es el factor número uno de riesgo para la salud de millones de personas. Maimónides lo dijo explícitamente hace más de 800 años:   4:15: "Comer en exceso (ajilá gasá) es tóxico para el cuerpo de cualquier persona. Es la principal fuente de todas las enfermedades. La mayoría de las enfermedades que afligen a una persona son causadas o por comer alimentos dañinos o por llenarse el estómago y comer en exceso, incluso alimentos saludables. Esto ya fue sugerido por el rey Salomón en su libro de sabiduría (Mishlé 21:23): "Quien cuida su boca y su lengua, guarda su alma de angustia' 'Guarda su boca', de comer alimentos dañinos o comer en exceso ...". 
 
Dejo para el final la frase que considero como la más completa y práctica de todas las segulot de Maimónides, en lo que se refiere al hábito de comer.
 
4:1 "No comas, a menos que tengas hambre".
 
SEGULA:  Repetir estas palabras de Maimonides en hebreo: לעולם לא יאכל אדם אלא כשהוא רעב ולא ישתה אלא כשהוא צמא
Comer sano y no comer en exceso, nos va a ayudar a gozar de buena salud.
 
Los beneficios de la actividad física, según Maimónides

 

 
הויאל והיות הגוף בריא ושלם, מדרכי ה' הוא, שהרי אי אפשר שיבין או יידע והוא חולה צריך אדם להרחיק עצמו מדברים המאבדין את הגוף, ולהנהיג עצמו בדברים המברים המחלימים

 

En el cuarto capítulo de MT, Hiljot De'ot, Maimónides dice que mantener un cuerpo fuerte y saludable ayuda a prevenir la enfermedad, permitiéndonos servir a HaShem con todas nuestras fuerzas. "Siendo que mantener un cuerpo sano y saludable es parte de nuestro servicio a Dios , ya que uno no puede entender o tener conocimiento del Creador si está enfermo, por lo tanto, uno debe evitar todo aquello que daña al cuerpo y acostumbrarse a lo que es saludable y ayuda al cuerpo fortalecerse."   Hiljot De'ot, 4:1
En ese mismo capítulo, Halajá 14, el gran rabino y médico cordobés, explica la importancia de la actividad física regular. Hiljot De'ot 4, Halajá 14

 

"Hay otro principio con respecto al bienestar físico: Si uno hace ejercicios, y se esfuerza [físicamente], y no come hasta el punto de saciarse ... no sufrirá enfermedades y aumentará su fuerza física...".
 
Este Halajá, escrita hace más de 800 años, suena muy familiar en nuestros oídos modernos y nos permite apreciar que nuestros Rabinos conocían desde  hace mucho tiempo los principios básicos de la medicina preventiva. 

 

Maimónides también escribió, Hiljot De'ot 4, Halajá 15
 
"... quien se sienta ocioso y no hace ejercicio, ... aunque coma los alimentos apropiados y tenga cuidado de seguir las reglas de la medicina, sufrirá dolores [y enfermedades] ... y su fuerza física disminuirá.
Me gustaría compartir con los lectores otros consejos de Maimónides, menos conocidos,  donde también se refiere a la importancia de la actividad física. Citaré a continuación las palabras de Maimónides del libro "La dieta transformadora de la vida", de David J. Zulberg, un libro moderno de consejos médicos que se basa en los principios médicos de HaRambam.

 

"Hipócrates [medico griego, 460 - 370 aec, considerado el padre de la medicina moderna] enseñó que el ejercicio es la piedra angular de la preservación de la salud y de la prevención de la mayoría de las enfermedades. No hay nada, en absoluto, que pueda sustituir al ejercicio físico "(página 99)

 

"La dieta sola, sin ejercicio físico no es suficiente para la preservación de la salud, y con el tiempo la persona que no hace ejercicios físicos, necesitará tratamiento médico" (p. 100)

 

"... alguien que está acostumbrado a la actividad física, incluso si tiene un cuerpo enfermo o es ya una persona mayor, es capaz de tolerar [la enfermedad y recuperarse de ella] mejor que una persona sana que no está acostumbrada a la actividad física" (p. 102)

 

Este texto es de una carta de Maimonides enviada a uno de sus pacientes
 
"En cuanto a lo que usted mencionó, que se siente débil después de realizar actividad física, la causa de esto es la omisión de los ejercicios regulares. Si comienza una rutina de ejercicios gradualmente, poco a poco, logrará fuerza y vitalidad (p. 102)"
SEGULA PARA UNA BUENA SALUD: No comer en exceso y hacer actividad física con regularidad.

Rabino Yosef Bittón
Sitio web: www.halaja.org




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