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Vida judía


La Amida - Oración del pueblo judío-4
Por. Rabino Iosef Bitton



NOVENA BERAJÁ de la AMIDÁ: Los beneficios y riesgos de la abundancia

ברך עלינו...את השנה הזאת

Bendice HaShem, nuestro Dios, [la cosecha] de este año y todos los productos [de la tierra] para bien.  

Concede el rocío y la lluvia para bendición, en toda la faz de la tierra.  

Colma [de lluvias] la faz del planeta, [para] que así todo el mundo este satisfecho, gracias a Tu bondad.  

Llena nuestras manos con Tu bendición y con la abundancia de lo que nos regalan Tus manos.

Protege [la cosecha] de este año de todo tipo de plagas y de todo tipo de desastres [naturales]

Haz que [nuestra cosecha] tenga un buen término y concluya en paz.

Ten piedad de [la tierra, concediéndole lluvia] de todo lo que produzca y de todos sus frutos.  

Bendice este año con lluvias generosas; [lluvias] de bendición y de abundancia

Y que el final de este año sea [beneficioso] para la vida, la hartura y la paz, como los mejores años de bendición.

Porque Tu eres un Dios bondadoso y generoso, que bendices las cosechas.

Bendito eres Tu, HaShem, que bendices las cosechas.


Estamos en la novena berajá de la Amidá, barej alenu, que es la bendición en la cual pedimos a HaShem que nos conceda nuestro sustento (parnasá). En esta Halajá analizaremos la version Sefaradí de esta bendición (la versión Ashkenazí es mucho más corta y está implícita en este texto) y nos enfocaremos en el texto que se dice durante el invierno, cuando pedimos por la lluvia.  
 
Como podemos ver, esta bendición se concentra explícitamente en solicitar lluvia (o en verano "rocío"); una buena cosecha (la palabra hebrea "shaná", que usualmente se traduce como "año", quiere decir en este contexto "cosecha anual") y una producción exitosa de frutos de la tierra. En otras palabras, le pedimos a HaShem que nos conceda nuestro sustento para que no suframos de hambre.

En particular, le pedimos a Dios que envíe la lluvia. Uno de los escenarios más desastrosos para la economía de Israel, lo que es cierto aún el día de hoy, es un año de sequía. La lluvia, en su debido tiempo y en su medida, es la bendición de HaShem para Su pueblo Israel, tal como lo expresamos explícitamente en el Shemá Israel, donde también afirmamos que la lluvia en la tierra de Israel está condicionada a que el pueblo judío mantenga su alianza con Dios. La Torá describe una interacción de causa y efecto entre el comportamiento del pueblo de Israel y el comportamiento del cielo de Israel. La Providencia Celestial recompensa la lealtad de Israel con lluvias en abundancia (y viceversa).

Ahora bien, aunque esta berajá se refiere exclusivamente a los aspectos agrícolas de la economía,  porque fue concebida en el tiempo de los Yehudim vivíamos en Israel y nos dedicábamos a trabajar la tierra, también alude a nuestro éxito económico en general. Cuando decimos esta bendición podemos pensar o pedir explícitamente que HaShem bendiga nuestros negocios, nuestros emprendimientos y nuestros trabajos y no permita que pasemos hambre, pobreza o dificultades económicas.

Algo muy importante que aprendemos en esta Berajá está implícito en la palabra "leTobá" (que HaShem nos conceda nuestro sustento "para bien"). El Rab de Kahlenberg explicó que a veces la abundancia de dinero puede causar un efecto negativo en una persona, por ejemplo, provocando que se comporte con altanería o que se aleje de la Torá (וישמן ישורון ויבעט).  En muchas áreas de la vida material, la abundancia puede ser contraproducente. El exceso material puede convertirse en un trastorno psicológico o moral, llamado popularmente en ingles  "Affluenza"  que consiste en (1) El sentimiento de insatisfacción y frustración permanente cuando uno no llega a tener tanto como su vecino. (2) Una dedicación excesiva al trabajo, no para tener lo que necesitamos sino para elevar nuestra imagen social material, y todo esto a expensas de nuestra dedicación y desarrollo espiritual. Y finalmente (3) una adicción compulsiva al consumo.

Debemos pedirle a HaShem que nos bendiga materialmente, proporcionándonos todo lo que necesitamos, pero que nos ayude a no caer en la "Afluenza".

DÉCIMA BERAJÁ de la AMIDÁ: ¿Pueblo judío o Religión judía?

תקע בשופר גדול לחרותינו


Haz que se escuche el gran shofar que anunciará nuestra libertad.

Y haz que se eleve un mástil para que se reúnan nuestros exilios,

y para que regresemos, unidos, desde los cuatro puntos del planeta, a nuestra tierra, Israel.

Bendito eres Tu HaShem que haces retornar a los desplazados de Tu pueblo Israel.  

[Traducción no literal. YB]  


Como ya lo explicamos, la 'Amidá se divide en tres secciones. La primera sección, que incluye tres bendiciones, consiste en alabanzas a HaShem. En la tercera sección, que también tiene tres bendiciones, agradecemos a Dios. Y la segunda sección, con trece bendiciones, contiene nuestras peticiones a HaShem. Esta sección se subdivide en dos temas principales: 1. Solicitudes personales, donde pedimos a Dios que nos conceda: inteligencia, perdón, buena salud, medios de subsistencia, etc. y 2. Solicitudes nacionales, es decir, lo que le pedimos a HaShem que haga por nosotros no como individuos sino como "nación".

Nuestra Berajá inaugura esta sub-sección de la Amidá, que trata acerca de nuestras aspiraciones nacionales.

Haz que se escuche el gran shofar que anunciara nuestra libertad,

Lo primero que le pedimos a HaShem como nación es que reúna a todos nosotros desde los cuatro rincones de la tierra y nos traiga de regreso a nuestra tierra, Israel (קבוץ גלויות). Para eso, la Amidá utiliza un versículo del profeta Yesha'ayahu (27:13) donde dice que el regreso del pueblo de Israel a su tierra, y nuestra independencia de las naciones (חרותינו),  será anunciado con la voz del Shofar.

Y haz que se eleve un mástil para que se reúnan [regresen] nuestros exilios

También esta frase está tomada de Yesha'ayahu (11:12). Este mástil o estandarte elevado en las alturas, les mostrará a los "refugiados" de Israel, el camino de regreso a casa.  Y así, unidos en nuestra tierra e independientes, volveremos a nuestra "normalidad" como pueblo: עם ישראל, בארץ ישראל, על פי תורת ישראל. "El pueblo de Israel, viviendo en la Tierra de Israel, regidos por la Torá de Israel. "


¿NACION O RELIGIÓN? Esta berajá, incidentalmente, nos aclara un punto muy importante y absolutamente relevante para nuestros días.  Los enemigos de Israel justifican su rechazo al Estado judío diciendo que Israel es un país que discrimina a miembros de otra religión.  En 1975 las Naciones Unidas votaron una resolución que igualaba al sionismo con el racismo. ¿Por qué? Porque Israel estableció la "ley de retorno" que garantiza la ciudadania israelí a todos los judíos del mundo. Para las Naciones Unidas es como si, por ejemplo, Japón concedería la ciudadanía solamente a las personas que practican el budismo, o algo así. ¡Esto podría ser considerado racismo! Ahora bien, una lección muy importante que aprendemos de nuestra berajá, y de las próximas cinco bendiciones, donde nos presentamos a HaShem como Nación, es que cuando definimos al judaísmo como "religión" abrimos la puerta a la confusión. Si bien el judaísmo es un legado espiritual, en la Torá es presentado especialmente como la Constitución del pueblo de Israel. Desee este punto de vista, es más correcto decir que pertenecemos a la "nación" judía, más que a la "religion" judía.  Y que la ley del retorno de Israel es tan racista como una ley que estableciera que "Japón le garantiza la ciudadania a todos los japoneses que viven fuera de Japón"...

Nuestra Berajá menciona explícitamente los términos: "exilio", "regreso del exilio", "desplazados"  (= "refugiados"), es decir, aquellos ciudadanos judíos que fueron desterrados de Israel, y sus descendientes.

Desde este punto de vista, ser judío es una nacionalidad, una "ciudadanía" virtual, heredada via materna, que no caduca ni siquiera cuando un judío vive en el exilio durante siglos. En este sentido, no se puede comparar el judaísmo con otras religiones. No existe "la Nación Cristiana".  Los cristianos no tienen una tierra de referencia. No aspiran regresar a Roma o restablecer el gobierno cristiano en el Vaticano.  Todo lo contrario, el Estado y la Iglesia están explícitamente desconectados. Lo mismo puede decirse del Islam. No hay una tierra específica donde todos los musulmanes aspiran a regresar.  (La "Nación del Islam" de Farrakhan es el nombre de su movimiento religioso, no la forma en que el Islam se ve a sí mismo, como puede verse claramente en el concepto de Liga de "Naciones Árabes").

El judaísmo, como aprendemos en esta berajá, no tiene sentido sin la Tierra de Israel y sin la aspiración de volver a ella.

Los judíos que vivimos fuera de Israel, somos ciudadanos orgullosos del país en el cual vivimos, respetuosos de sus leyes y agradecidos a los países donde vivimos. Pero también seguimos formando parte de la nación judía (nación = historia en común,  idioma en común, ley en común). Y como lo expresamos en esta Berajá, nuestra esperanza es que un día normalicemos nuestra situación como pueblo judío, regresando a nuestra tierra Israel, desde todos los confines del planeta, cumpliendo así la visión de nuestros profetas y de los Sabios que establecieron esta Berajá.

BERAJÁ 11 de la AMIDÁ: El fin de la corrupción judicial
השיבה שופטינו כבראשונה


Restaura a nuestros jueces como al principio, y a nuestros líderes políticos como en los [buenos] tiempos,

Y así quitarás de nosotros el sufrimiento y la angustia,

Y reina Tú sobre nosotros, pronto, Tú, HaShem, únicamente, con bondad y misericordia, con rectitud y justicia

Bendito eres Tú, HaShem, el Rey que ama la rectitud y la justicia.


Para comprender esta Berajá (bendición) debemos primero entender su contexto.  En primer lugar, recordemos que en esta sección, y por las próximas 4 berajot, nuestros pedidos son realizados no como individuos sino como "Pueblo de Israel". En segundo lugar, que estos pedidos (volver a Israel, ver Jerusalem reconstruida, etc. ) son nuestras máximas aspiraciones nacionales, podríamos decir, mesiánicas.  En tercer lugar, es posible que estas bendiciones estén presentadas según el orden en el que estos eventos deben suceder en los tiempos mesiánicos: por ejemplo, primero regresaremos a Israel, luego se reconstruirá Yerushalayim, etc.  

Volvamos ahora a nuestra Berajá.

Restaura a nuestros jueces como al principio, y a nuestros líderes políticos como en los [buenos] tiempos... [lit. en los tiempos antiguos]...

Al igual que la Berajá anterior, el texto y las ideas de esta bendición están tomados del profeta Yesha'ayahu.  
En el primer capítulo de su libro, en la Haftará que leemos el Shabbat previo a Tish'a beAb, Yesha'ayahu dice explícitamente que la destrucción de Yerushalayim, del Bet haMiqdash y el exilio del pueblo judío, vendrá como consecuencia del robo, la estafa, el crimen y la corrupción de los jueces y gobernantes. Así dice el profeta de Israel en el pasuq 1:23  "Los jueces son corruptos, amigos de los ladrones. A cambio de dinero y de regalos declaran culpable al inocente, maltratan al huérfano y niegan ayuda a las viudas." Hacia el final de este texto (1:26-27), Yesha'ayahu concluye con un mensaje de esperanza, que tiene que ver con nuestra redención.  "Yo [HaShem] restauraré jueces como en los días antiguos, y a tus gobernantes como en el principio. Una vez que eso ocurra, [Yerushalayim] será llamada [una vez más] la ciudad de Justicia, la Ciudad de la honestidad. 1:27 Sión [Yerushalayim] será redimida por la justicia, y los que se arrepientan [serán redimidos por practicar]  la justicia."


Y así quitarás de nosotros el sufrimiento y la angustia...

Ahora entendemos mejor que el sufrimiento al que se refiere esta Berajá es el de todos aquellos que son víctimas de la justicia corrupta: los desproveídos y los desprotegidos. Los pobres, las viudas, los huérfanos. La corrupción mata y la injusticia trae sufrimiento. A diferencia de los jueces corruptos, los verdaderos jueces y líderes de Israel, como el rey David, sabían que, de acuerdo a la Torá, su primera misión era asistir a los pobres y necesitados, y defender a los que no tienen quien los defienda.    


Y reina sobre nosotros, pronto, Tú, HaShem, y únicamente Tú, con bondad y misericordia, con rectitud y justicia

¿Qué queremos decir con "reina sobre nosotros... únicamente Tú (לבדך)"? En primer lugar aclaremos que en la Torá el "Rey" (melej) cumplía también el papel de Juez; era el Juez supremo, la última instancia judicial. Y en esta bendición estamos pidiendo tener el mérito de ser juzgado por jueces íntegros y gobernados por líderes  honestos. En otras palabras, ¡por seres humanos! ¿Cómo es entonces que solicitamos ser gobernados exclusivamente por HaShem, Rey y Juez Supremo?  Esta Berajá nos enseña que cuando nuestros jueces y líderes políticos se guían por las leyes de la Torá, como por ejemplo en los tiempos del Rey David, es como si estuviéramos siendo gobernados directamente por HaShem, ya que al observar la Torá, seguimos Su voluntad y Sus palabras.


Resumen: La Berajá anterior trata del retorno del pueblo judío a su tierra, mientras que en esta Berajá nos referimos al retorno de la justicia al pueblo de Israel.   Esta Berajá nos enseña que mientras no tengamos un sistema de justicia que se guíe por la Torá no habremos alcanzado la Gueulá (redención) total, aunque estemos en la tierra de Israel.   Sólo cuando el sistema de justicia sea restablecido podemos hablar de una verdadera normalización del pueblo judío, como lo explicamos ayer: עם ישראל , בארץ ישראל, על פי תורת ישראל. "El pueblo de Israel, viviendo en la Tierra de Israel, regidos por la Torá de Israel. "

BERAJÁ 12 de la AMIDÁ: Traición y deslealtad ¿dónde está la linea roja?


למינים ולמלשינים אל תהי תקווה

"Que no haya esperanza para los herejes y los traidores..."

La Amidá fue compuesta alrededor del siglo V antes de la era común. La Amidá es conocida también como "Shemona 'esré", que significa "dieciocho"  en alusión a las dieciocho bendiciones que contiene. Pero en realidad, la Amidá que decimos hoy ¡contiene 19 bendiciones, no 18!  Alrededor del año 100 de la era común, más de 500 años luego de que la Amidá fuera formulada, Rabán Gamliel (el segundo) y su corte Rabínica decidieron agregar una bendición en la Amidá --que es la Berajá que estamos explorando hoy-- y le encargó esta misión a uno de sus alumnos, Shemuel haQatán. Esta berajá es conocida como Birkat haMinim, la oración en la cual pedimos la ayuda de Dios para tratar con aquellos que desean destruir a Israel, física o espiritualmente.

Maimonides (MT, Tefila, 2: 1) explica la razón por la cual Rabán Gamliel agregó esta bendición en la Amidá.

בימי רבן גמליאל רבו המינים בישראל, והיו מצֵירין לישראל ומסיתין אותן לשוב מאחרי ה ..וכיון שראה שזו גדולה מכל צורכי בני אדם, עמד הוא ובית דינו, והתקין ברכה אחת וקבע אותה בתפילה

"En los tiempos de Rabán Gamliel los herejes se multiplicaron en el pueblo judío, y hacían sufrir al Pueblo de Israel y trataban de convencerlos que  se alejarán de Hashem... vio Rabbán Gamliel que [en ese deshacerse] de los herejes era [en ese momento] la necesidad más imperiosa del pueblo, y compuso una [nueva] bendición y la estableció el la Amidá... "

En esos tiempos existían muchas "sectas" entre los judíos: Yehudim que, por ejemplo, no creían en la tradición oral (tsadoqim), se burlaban de los rabinos y trataban de convencer a los demás judíos a abandonar la práctica religiosa tradicional. Este es también el tiempo en el que un grupo de judíos se transformaron en "apóstoles", que según Mateo eran los hombres escogidos por Yeshu para "pescadores de hombres"  es decir, para propagar el mensaje cristiano entre otros judíos.  Como bien sabemos, con el tiempo, este proselitismo religioso se transformó en "persecución religiosa", iniciada, irónicamente por los judíos conversos. Es por eso que esta berajá no se refiere solo a herejes en el campo de la "doctrina teológica" (estos son los MINIM), sino que también al campo politico (estos son los MALSHINIM), cuando algunos miembros del pueblo judío, los primeros cristianos, los samaritanos y otros grupos, se unieron al enemigo, Roma, para luchar contra Israel.  

Lo que queda claro es que,  como lo explica el Rab Janoj Zundel (falleció en 1867) en su comentario "Anaf Yosef", esta Berajá no se refiere a los gentiles, sino particularmente a los traidores internos del pueblo judío.

Pero, ¿quién califica hoy en día para esta vergonzosa categorización? ¿Acaso estamos rezando en esta Berajá por la erradicación de aquellos judíos que no observan plenamente la Torá?   ¡Absolutamente NO!  La Torá y los Sabios de Israel nos enseñan a tener mucha comprensión por aquellos Yehudim que, por diferentes razones, no cumplen plenamente con todas las Mitsvot (por ejemplo, tinoq shenishbá ben hagoyim). En realidad, es nuestra obligación inspirar a todos nuestros hermanos y hermanas Yehudim, y acercarlos a HaShem, con cariño y paciencia, y de ninguna manera desear su supresión.

Pienso que en nuestros días, esta Berajá está destinada a dos tipos muy específicos de "traición".

MINIM (Herejes),  "Traición religiosa"  que alude a los judíos que abandonaron el judaísmo, se convirtieron a otra religión y dedican ahora todos sus esfuerzos al proselitismo para convertir a otros judíos a sus nuevas creencias (por ejemplo, Judíos Mesiánicos, Jews for Jesus, etc.).  Estos individuos, que tratan de ocultar sus intenciones, y se aprovechan de su condición judía para darle mas credibilidad a su reprensible misión de alejar a sus hermanos Yehudim de la Torá, causan daños irreparables, y están más allá de toda posibilidad de arrepentimiento o redención.

MALSHINIM (traidores) , "Traición nacional o política", que se refiere a aquellos judíos que se unen a los enemigos "políticos" de Israel, en nuestros días, por ejemplo, a los que quieren destruir al Estado de Israel. Desafortunadamente, y aunque no son muchos, hay judíos (como "שוברים שתיקה" o incluso algunos grupos judíos ¡observantes!) que traicionan a Israel, o se unen a naciones como Irán, que expresan abiertamente su intención de destruir a Israel. Un individuo judío (como el ex-canciller argentino Héctor Timerman, por ejemplo) que se alinea con aquellos que intentan borrar a Israel del mapa, ha cruzado una linea roja que lo deja más allá de la posibilidad del retorno (teshubá). Por eso NO rezamos por su arrepentimiento, ya que el daño que ha causado a la causa del pueblo de Israel es irreparable.

En esta Berajá, entonces, pedimos la asistencia de HaShem para que Él se encargue de los Yehudim que traicionan a la Torá y a su Pueblo. Porque hay poco que podemos hacer para defendernos de la deslealtad de "nuestros propios hermanos".

 

Rabino Yosef Bittón
Sitio web: www.halaja.org




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