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Pirké Avot


Pirke Avot Capitulo 1
Por. Rav Iehuda Levi



Mishná 1

"Moshé recibió la Torá en Sinai y la transmitió a Iehoshúa, e Iehoshúa a los ancianos, y los ancianos a los profetas, y los profetas la transmitieron a los hombres de la Gran Asamblea.  Ellos dijeron tres cosas: no sean apresurados en el juicio, formen muchos alumnos y hagan un cerco a la Torá".

"Moshé recibió la Torá en Sinai y la transmitió a Iehoshúa, e Iehoshúa a los ancianos, y los ancianos a los profetas, y los profetas la transmitieron a los hombres de la Gran Asamblea".  Con estas simples palabras la Mishná nos quiere enseñar el secreto de la veracidad de la Torá.  No hay un origen oculto para la verdad.  Los fundadores de otras religiones recibieron la profecía - según ellos - en oculto, y después ellos fueron y le dijeron a la gente que tenían una misión en el mundo.  Sin embargo, la gente nunca pudo comprobar si esa revelación de la cual aquellos "profetas" hablaban, era cierta o no, pues el hecho de que alguien pueda hacer milagros no significa nada.  Hay personas que recibieron poderes especiales y los usan en contra de la voluntad de D'os, que es precisamente quien les dio aquellos poderes.  

Pero no ocurrió así con nuestro pueblo.  Todo el pueblo de Israel vivenció aquel acontecimiento en el Monte Sinai.  Todos vieron cómo Moshé era el intermediario entre D'os y el pueblo en los momentos anteriores y posteriores a la Revelación Divina.  Todos escucharon con sus propios oídos los dos primeros mandamientos directamente del Creador, como explican Nuestros Sabios.

También, después de la entrega de la Torá, Moshé se encargó de transmitirla y enseñarla a todo el pueblo, y principalmente al futuro conductor del pueblo: Iehoshúa, fiel discípulo de Moshé.  Con el transcurso del tiempo no se perdió nada de la tradición.  De maestro a alumno las enseñanzas eran transmitidas y además se iban acrecentando.

Si prestáramos atención notaríamos que hasta la época del Segundo Templo de Jerusalem no hemos encontrado escrito en ninguna fuente que los Sabios estuvieron dudosos sobre alguna enseñanza.

Sólo en la última mitad de la época del Segundo Templo de Jerusalem - 1200 años aprox. después de la entrega de la Torá - encontramos en la Mishná que hubieron diferencias de opinión entre algunos sabios sobre alguno que otro tema, y a partir de ese momento el olvido se fue incrementando hasta que Rabí Iehudá Hanasí vio la necesidad de compilar toda la tradición oral en el libro llamado la Mishná - aproximadamente en el año 200 de la era común.

Es maravilloso ver cómo nuestra tradición se mantuvo casi intacta con el correr del tiempo.  Esto es algo que no ocurrió con ninguna otra cultura que no haya escrito todas sus enseñanzas.

Y este es el secreto de nuestra Sagrada Torá.  El amor con el que los judíos estudiaron la Torá a pesar de las persecuciones, del hambre y de las guerras, fue el que conservó nuestra rica cultura a través de las generaciones, y es por eso que no debemos dejar nuestra fuente de vida.  Abandonar la Torá significa lisa y llanamente abandonar el motivo de nuestra subsistencia.

(Escrito por el Rav Iehuda Levi)

Mishná 2

"Shimón el justo fue uno de los sobrevivientes de los hombres de la Gran Asamblea.  Él solía decir: Por tres cosas el mundo se mantiene: por la Torá, por el servicio (del Templo) y por las buenas acciones".

La intención es enseñarnos que quien se cuida en estas tres áreas hace que su mundo personal se mantenga (pues cada persona es como un mundo), obteniendo vida tanto en este mundo como en el venidero.  Esto se debe a que el objetivo de la creación del hombre es que mediante su cuerpo llegue a perfeccionar su alma en tres áreas esenciales: 1) En el estudio, la inteligencia y la sabiduría, y esto es una obligación para consigo mismo.  2) En el cumplimiento de las mitzvot (preceptos), y esto es una obligación para con D'os, escuchando Su voz a pesar de que a veces no entienda qué sentido tiene la orden Divina.  Y 3) en la benevolencia y la generosidad, y esto es una obligación para con su prójimo.

Y estas tres obligaciones las recordó Shimón Hatzadik en nuestra Mishná al decir que "Por tres cosas el mundo se mantiene".  Al decir: "por la Torá" se refiere a la inteligencia y la sabiduría, pues la sabiduría de la Torá es la más grande de todas y todas las ciencias están incluidas en ella.  Al decir: "por el servicio" se refiere al servicio de D'os, de cuidar sus preceptos.  Y al decir: "por las buenas acciones" se refiere a toda la benevolencia y la generosidad que tiene la persona debe hacer con su prójimo, además de no hacerle el mal.  Y quien se cuide en estas tres cosas se elevará en este mundo y en el mundo venidero.  

(Basado en el comentario "Tiféret Israel" de Rabí Israel Lipschitz, 1782 - 1860).  

Mishná 3

"Antignos, hombre de Sojo, recibió (la Torá) de Shimón - el justo.  Él solía decir: No sean como los esclavos que sirven a su amo para recibir un premio, sean como los esclavos que no sirven a su amo para recibir un premio y que el temor del Cielo esté sobre ustedes".

Antignos nos enseña que debemos servir a D'os sin tener la intención de recibir retribución alguna por nuestras buenas acciones - a pesar de que realmente recibiremos recompensa por su cumplimiento.  Él dice que nuestro único pensamiento debe ser cumplir Su voluntad por el solo hecho de que Él es nuestro Creador y nosotros lo amamos.  Sin embargo, agrega que no debemos olvidarnos del Temor a D'os, ya que el servicio a D'os está compuesto por dos tipos de preceptos: las mitzvot asé (para hacer) y las mitzvot lo taasé (para abstenerse de hacer), y quien siente amor por el otro generalmente no se olvida de las cosas que tiene que hacer para él, y por otro lado, quien siente temor del otro se cuida en todas las cosa que no debe hacer delante de él, sin olvidarse de ningún detalle.

Más allá de la explicación a esta Mishná, encontramos que el midrash (Avot de Rabí Natán 5:2) nos muestra que esta Mishná también está relacionada de alguna manera con los primeros judíos que decidieron reformar el judaísmo convencional, y traeremos sus palabras ya que podemos encontrar varias similitudes entre aquellos judíos del siglo III a.e.c., y los que también en estos últimos tiempos quieren transformar el judaísmo y nuestra Sagrada Torá hasta la desfiguración:  

Antignos tenía dos alumnos: uno se llamaba Tzadok y el otro Baitus.  Cuando ellos escucharon sus palabras, entendieron que su Rav había dicho claramente que no había recompensa ni castigo, ni ninguna esperanza en otro mundo - ya que ellos no habían comprendido la intención de sus palabras.  Dijeron: "¿Es posible que un hombre trabaje todo el día y al final de su trabajo no reciba su paga?  Si nuestros antepasados hubieran sabido que habrá una resurrección de los muertos y un mundo venidero, ellos no hubieran dicho esto", y abandonaron la Torá convirtiéndose en herejes.

A cada uno de los alumnos se le sumó un grupo de personas y Nuestros Sabios los llamaron: los Tzedukim y los Baitusim.  Esos alumnos empezaron a tener determinadas ideas respecto de la fe y la religión, pero ellos no podían decirlas delante de las masas, pues nadie los escucharía (ya que las personas del pueblo tenían una fe básica y no hubieran aceptado cambiarla totalmente), y también porque de hacerlo ese sería su fin, ya que los matarían.

Por cuanto que no pudieron anular totalmente la Torá, cada uno le dijo a su gente que él creía en la Torá escrita, es decir en los cinco libros de Moshé, pero no estaba de acuerdo con las interpretaciones de los Perushim (Nuestros Sabios - de bendita memoria).  Ellos alegaron que la tradición oral de Nuestros Sabios no era verdadera sino que ellos la inventaron, pues si en realidad D'os había entregado la explicación de la Torá, Moshé la hubiera escrito en la Torá.

Pero realmente, todo lo que esos alumnos decían tenía como finalidad poder liberarse del yugo de los preceptos, las ordenanzas y los decretos de Nuestros Sabios, y también poder interpretar la Torá escrita como tenían ganas para poder hacer con ella lo que quisieran.

Finalmente esas sectas fueron difundiéndose por las distintas tierras y ellos también son llamados los karaim, es decir: los que se guían acuerdo a las escrituras solamente, sin hacerle caso a las palabras de Nuestros Sabios.  Pero en verdad, ellos tampoco hacen caso de lo que dice la misma Torá: "Acorde con la Torá que te enseñen [los Sabios de la Torá] y a los estatutos que te dirán habrás de hacer, no te desviarás de lo que te digan ni hacia la derecha ni hacia la izquierda" (Devarim -Deuteronomio- 17:11).

(Escrito por el Rab Iehuda Levi, basado en el comentario del Rambam - Rabí Moshé Ben Maimón, 1135 - 1204)    
  

Tres Cosas Que Nos Traerán Beneficio


Mishná 4

"Iosé hijo de Ioézer - hombre de Tzeredá, y Iosef hijo de Iojanán - hombre de Jerusalem, recibieron (la Torá) de ellos. Iosé hijo de Ioézer dice: Que sea tu hogar un lugar de reunión de los Sabios, apégate al polvo de sus pies y bebe con sed sus palabras".

"Que sea tu hogar un lugar de reunión de los Sabios, apégate al polvo de sus pies y bebe con sed sus palabras". En esta Mishná, Iosé Ben Ioézer nos enseña que debemos prestar atención a tres cosas que nos traerán beneficio:

Que sea tu hogar un lugar de reunión de los Sabios - para que aprendas de ellos buenas midot (cualidades) ya que ese es principalmente el objetivo de la sabiduría, pues poseer sabiduría sin buenas midot hace más malvada a la persona. Apégate al polvo de sus pies - para ver cómo ellos se comportan, e incluso a las cosas que ellos puedan llegar a pisotear mediante sus talones (despreciar) debemos apegarnos. Y bebe con sed sus palabras - es decir sus palabras personales, aunque no sean de Torá, pues incluso la conversación mundana de un Sabio de la Torá requiere estudio de nuestra parte.

(Basado en el libro Ben Porat Iosef)

Mishná 5

"Iosé hijo de Iojanán - hombre de Jerusalem - dice: Que tu casa esté ampliamente abierta y que los pobres sean miembros de tu hogar.  Y no incrementes conversación (innecesaria y prohibida) con la mujer.  A la esposa se refirieron, y con mucha más razón con la esposa de su prójimo.  De aquí dijeron los Sabios: Todo tiempo que el hombre incremente conversación (innecesaria y prohibida) con la mujer se provoca a sí mismo un daño, descuida el estudio de la Torá y finalmente hereda el infierno".

"Que tu casa esté ampliamente abierta…" - quiere decir que tu casa debe estar abierta para recibir invitados.

Así es que encontramos que Abraham Avinu construyó su casa con puertas abiertas en los cuatro costados, para que cualquier viajero que pasara tuviera fácilmente la posibilidad de entrar a su casa.  Cuando el invitado estaba listo para irse, podía hacerlo por una puerta diferente para no avergonzarse ante los demás.  

De aquí aprendemos que uno debe tener su casa abierta para ayudar a la gente y debe poner a disposición de ellos todo lo que uno tenga (cada uno de acuerdo a sus posibilidades).  Uno no debe mantenerse apartado en función de no ayudar a aquellos hombres necesitados.

Si un vecino desea pedirte prestado algo y tú no lo necesitas en ese momento, debes prestárselo generosamente.  No debes ser como aquellas personas tacañas que sienten que la tierra tiembla debajo de ellos cuando alguien quiere pedirles algo.  Ellos actúan como si el objeto prestado será consumido.  La persona que es tan tacaña no actúa como un verdadero descendiente de Abraham, puesto que la cualidad más destacada de Abraham era la generosidad.  Un judío debe siempre querer emular a nuestro gran patriarca Abraham.

(Basado en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)        

"…que los pobres sean miembros de tu hogar…".  Esto quiere decir, que si quieres contratar sirvientes, no tomes personas de afuera, sino que debes ofrecerle el trabajo a un judío pobre, para que tu propia gente se beneficie, como generalmente se dice: "La caridad comienza por casa".  Similarmente, si tienes trabajo para ofrecer, dáselo a tu gente y no a extraños.  En tus negocios debes dar preferencia a tu propia gente también.

De acuerdo a otros comentaristas, "que los pobres sean miembros de tu hogar", está relacionado con la primera enseñanza: "Que tu casa esté ampliamente abierta".  Nos enseña la Mishná que debes hacer "que tu casa este ampliamente abierta" aún si esto conlleva a que "los pobres sean miembros de tu hogar", o sea, que los miembros de tu hogar se empobrezcan.  Es muy bueno dar caridad a los pobres, aunque provoques que tu familia se arregle con menos medios, puesto que la caridad que tu haces en este mundo te dará méritos para el Mundo Venidero.

Otros dicen que la enseñanza "que los pobres sean miembros de tu hogar" quiere decir que debes tratarlos como miembros de tu familia.  Cuando das caridad, debes hacerlo de manera agradable y con buenas palabras, así como si le estuvieras dando algo a algún miembro de tu familia.

Cuando tu le das pan a tu familia, lo haces con la cara llena de felicidad y no lo consideras una carga.  Cuando le des al pobre, también tienes que hacerlo con alegría y por sobre todo, sin humillarlo.  

Asimismo, podemos interpretar esta Mishná de la siguiente manera: "Que tu casa esté ampliamente abierta y considera a los miembros de tu hogar como si fueran pobres".  Que tu casa esté abierta para dar caridad y hacer actos de bondad,  puesto que los miembros de tu propio hogar pueden llegar a ser pobres algún día.  No desprecies a los pobres por el solo hecho de que tienes dinero, ya que nadie sabe hasta quien puede llegar el dolor de la pobreza.

El mundo es como una rueda que gira, donde hay personas que ascienden y otras que descienden constantemente.  Si la pobreza no llegó hasta ti, puede llegar hasta tus hijos o nietos.  Pero si tú eres amable con los pobres ahora, puedes tener la esperanza de que en caso de que tus hijos necesiten de alguien, otras personas serán amables con ellos.

(Basado en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)      

  

Mishná 6

"Iehoshúa hijo de Perajiá y Nitái de Arbel recibieron (la Torá) de ellos.  Iehoshúa hijo Perajiá dice: Hazte de un maestro, adquiere para ti un amigo y juzga a toda persona para bien".

"Hazte de un maestro, adquiere para ti un amigo".  Con estas simples palabras Rabí Iehoshúa Ben Perajiá nos quiere enseñar cuánta precaución debemos tomar y cuánto cuidado debemos poner cuando elegimos a las personas que nos rodean.

Si prestamos atención a sus palabras, notaremos que al hablar del maestro es utilizado el verbo hacer ("hazte de un maestro") pero al hablar del amigo se utiliza el verbo adquirir ("adquiere para ti un amigo").  ¿Por qué ha sido utilizado un lenguaje diferente en cada caso?

Rabí Iehoshúa Ben Perajiá nos enseña que la persona no debe contentarse con tener buenos amigos, sino que también debe buscar un maestro para su vida.  Un maestro que tenga sabiduría y experiencia. También nos enseña que debemos darle una importancia mayor al maestro de la que le damos al amigo.  Por su naturaleza, el ser humano tiende a valorar más las cosas que él mismo crea o hace con sus propias manos, que las cosas que compra o adquiere con su dinero.  Es por eso que cuando habla del maestro utiliza el verbo hacer, demostrando así cuánta importancia hay que darle a alguien que nos guíe en la vida, sin importar que edad tengamos y que experiencias hayamos vivenciado.

(Basado en el comentario "Séfer Musar" de Rabí Iosef Ibn Ajnín, f. 1224)  




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