El rezo no es una recitación ritual de palabras; es un desahogo
del corazón. Antes que nada, el rezo es una expresión de
nuestra relación con D'os. ¿Qué es aquella relación?
D'os es nuestro Padre y nosotros somos Sus hijos. Como tal, dependemos
de Él. Por lo tanto, es una relación de dependencia.
Nos estamos engañando a nosotros mismos si pensamos que estamos
haciendo todo solos y que D'os no está viendo, ni manejando el
show. Pero si escogemos actuar de esa manera, a veces D'os nos lo permite.
D'os nos dio libre albedrío, y generalmente se queda fuera de nuestras
vidas hasta que nos demos cuenta de la relación. Esto lo aprendemos
de los primeros enunciados de la Biblia:
Esta es la historia de los cielos y la tierra cuando fueron creados, en
el día en que el Señor hizo la tierra y el cielo. Todas
las plantas de la tierra estaban en este momento en el suelo y toda la
vegetación de la tierra todavía no había salido puesto
que el Señor, D'os, no había traído lluvia a la tierra
ya que no había un ser humano que trabaje la tierra (Génesis
2; 4-5).
Rashí, el famoso comentarista Bíblico del siglo 11, explica
que Dos no había traído lluvia porque quería que
el primer ser humano rece por ella. De hecho, cuando Adam reconoció
la necesidad de lluvia en el mundo, rezó por ello.
Esta es la primer señal que nos muestra que la relación
básica entre la humanidad y D'os está expresada a través
del rezo.
Cuando Adam reza, se da cuenta de que crea una relación con D'os,
es dependiente de D'os, y debe pedirle a D'os por aquello que necesita.
En cuanto Adam reza, D'os empieza a relacionarse con él directamente
y por supuesto, que responde a su rezo. De hecho, reza y toda la vegetación
empieza a surgir.
LA VERDADERA RAZON DEL REZO
¿Ves cómo funciona?
Nosotros, los seres humanos realmente no rezamos para cubrir nuestras
necesidades; sino que tenemos necesidades para rezar. Esta es la manera
en la cual recordamos que D'os existe; esta es la forma en la cual construimos
una relación con Él. La Torá nos enseña que
lo que nos pasa es una consecuencia directa de nuestra relación
con nuestro Creador, puesto que es D'os Quien está a cargo de todo
lo que pasa en el mundo físico.
Consecuentemente, lo que me pasa — y cómo aquello que me
pasa me afecta — está determinado por mi relación
con el Creador del Universo. Mi relación con el Creador está
monitoreada por mis rezos, porque esa es la manera en la cual interactuo
con Él directamente e inmediatamente - es la manera en la cual
hablo con Él, es como lo escucho, es como desarrollo una relación
emocional con Él.
Y como cualquier adulto sabe por su experiencia de vida, para que cualquier
relación tenga oportunidad de tener éxito, tiene que ser
real. Uno puede escoger rezar a través de la recitación
de bendiciones y salmos — de hecho, los Sabios lo aconsejan —
pero el rezo nunca puede ser una “formalidad”. No es escupir
un conjunto de palabras en una secuencia predestinada. Es hablar con D'os
— con nuestro Creador, con nuestro Padre, al Todopoderoso —
desde la profundidad más interna de nuestro ser.
El rezo más corto recordado en la Torá es el rezo que hizo
Moshé cuando descubrió que su amada hermana Miriam había
sido afligida con lepra. Le lloró a D'os desde la profundidad de
su ser: “Por favor, D'os cúrala ahora”. Su rezo fue
tan profundo como simple, pero capturó su angustia y su fe completa
en D'os en que su rezo puede y va a ser contestado. Y lo fue.
Mi amiga Helen tuvo una experiencia así cuando aprendió
que su hijo David había sido diagnosticado con un tumor maligno
en el cerebro. Los doctores le dijeron que no había mucha esperanza.
Pero Helen se rehusó a creerlo. Dijo que empezó a rezar
por un milagro con todas sus fuerzas: “Mi intensidad era del nivel
más elevado que podía haber en este mundo. Desahogué
mi corazón no sólo una sino cien veces al día. Si
estaba en la cama le rezaba a D'os, si estaba sentada le rezaba a D'os.
Estaba rezando cada minuto y no paraba de rezar”.
No sólo eso, le pedía a todos los que podía que recen
también. Y funcionó – D´os contestó su
rezo. David pasó una operación exitosa y un tratamiento
de radiación exitoso. Ahora está en el camino de recuperación,
pero Helen no ha parado de rezar. Por supuesto, las emociones que depositamos
en nuestros rezos cuando pedimos por la recuperación de alguien
querido, de una enfermedad seria no pueden ser expresadas de manera diaria.
Pero podemos recorrer un gran camino para prepararnos a nosotros mismos,
para crear para nosotros una atmósfera de concentración
sin molestias, para ser conscientes de las palabras que hablamos y a Quien
nos dirigimos.
Uno de los maestros Jasídicos más renombrados, Rabbi Najman
de Breslov, abogó por encontrar un lugar separado para rezar, tratando
de dirigirse a D'os desde el corazón, sin preocuparse demasiado
por las palabras en un principio.
“Cuanto más frecuentemente puedas, tómate un paseo
a los campos a rezar. Todos los pastos te van a acompañar. Van
a entrar a tus rezos y darte fuerza - cuando las palabras no vengan, no
te desesperes. Ven al día siguiente a tu lugar separado y espera.
Sólo querer hablar con D'os ya es una gran cosa. Inclusive si lo
único que puedes decirle es: Ayúdame! - sigue siendo bueno.
Repite esto una y otra vez hasta que D'os abra tus labio y tus palabras
empiecen a salir de tu corazón”.
El mensaje de Rabbi Najman es tan simple y profundo: Se verdadero frente
a D'os y siempre te encontrará a la mitad del camino.
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