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Entendiendo


Shabat el Pilar del Judaismo
Por. Basado en un escrito del Rab. Mordejai Herbst



Existe una magnífica parábola con respecto a la significación del shabat. Dijo el Creador al pueblo de Israel: Tengo un "condimento" especial, una especia muy sabrosa cuyo nombre es: shabat. ¿Quiénes pueden percibir el exquisito sabor de este condimento? Sólo aquellos que observan la santidad de este día.

El shabat es, en consecuencia, el condimento que le da ese sabor tan especial a la tradición de nuestro pueblo y que lo distingue de los demás.

Resulta doblemente interesante que el descanso sabático haya pasado a

formar parte de la idiosincrasia de otros pueblos, que lo incorporaron tomando como ejemplo al pueblo judío. Sobre el aspecto humano y significado social de este día de descanso para el hombre, la tierra y los animales, no hay necesidad de explayarse.

El mundo en general no podría existir sin ese día de descanso, pues la vida sobre la tierra se transformaría en una cadena interminable de esclavitud, a través de la cual los atributos que distinguen al hombre de los irracionales desaparecerían y la condición humana se degeneraría hasta tornarse irreconocible.

Para nosotros, los judíos, el shabat representa algo más que para los otros pueblos: es el "condimento" que le da el sabor especial al judaísmo. Además de poseer nuestra condición humana, obtenemos también una semejanza determinada a D'os, mediante la observancia del shabat.

No es de extrañar entonces que el Creador mismo nos haya dado el ejemplo del descanso sabático, después de la Creación del mundo. Al ver que toda la obra de Su voluntad era buena, "descansó" en el séptimo día.

Con respecto al descanso que debemos observar en shabat, dice Rashí (Rabí Shelomó Itzjaki, 1040-1105): "Debe ser un descanso duradero y no momentáneo". El descanso debe ser realmente reconfortante, de manera que sea algo más que una interrupción en el trabajo semanal. Dice al respecto un gran hombre de nuestro tiempo: Existen dos maneras de descansar, una es interrumpiendo meramente el trabajo para luego reanudarlo y la segunda es cesar la labor después de haberla terminado. Tal es el caso del ingeniero que ha concluido la construcción de un edificio, o de un artista que ha dado fin a una obra de arte. En esos casos corresponde tomar un descanso prolongado, durante el cual se observa la obra realizada. Se trata de un descanso que podríamos llamar contemplativo o evaluativo, durante el cual el hombre observa su trabajo con la satisfacción de haber logrado su meta.

Por eso dice la Torá: "Seis días trabajarás y harás todo tu trabajo" (Éxodo 20:9), a lo que Rashi alega: "Cuando llegue el día de shabat tendrás que sentirte libre de preocupaciones como si todo tu trabajo estuviera terminado". Sólo así se puede sentir la verdadera dicha del descanso después de una semana de trabajo, con paz y tranquilidad absoluta.

De esta manera se explica el versículo de la Torá que dice: "Y guardarán los hijos de Israel el shabat para hacer el shabat por sus generaciones, alianza perpetua" (Éxodo 31:16). Un renombrado exégeta interpretó el versículo así: llegará un día en que el pueblo judío observará el shabat tal como está escrito: "y guardarán"…"para hacer". ¿Qué significa 'para hacer el shabat'? Para hacer el shabat es necesario guardarlo, y guardarlo significa observarlo. Esa es la "tarea" que exige el cumplimiento de este precepto.

La mayoría de los preceptos no necesitan ser cumplidos para que se reconozca su existencia, pues tienen símbolos que los denotan. Por ejemplo, el precepto de los tefilín; aún cuando el judío no se ponga los tefilín, éstos se ven y se sabe así que el precepto existe. No ocurre lo mismo con el shabat, pues si no se observa como corresponde, no se diferenciará de los otros días de la semana; no se notará para nada su existencia, pues únicamente el "guardarlo", es decir el observar sus preceptos le da el sabor especial que lo distingue de los demás días de la semana.

Las palabras que tradujimos: "por sus generaciones", en el texto bíblico aparecen como: "ledorotam". Sin embargo por cuanto que en hebreo solo se escriben las consonantes y no las vocales, el libro "Jidushé HaRIM" interpreta que la palabra "ledorotam"- por sus generaciones; podría ser leída: "lediratam"- para la morada de ellos. De esta manera nos insinúa la Torá que el shabat debe acoger a los judíos así como lo es una morada. Una morada a la cual debemos entrar.

Otro comentarista dice respecto del mismo versículo: cuando llega el shabat y en la casa judía se nota que sus moradores observan este día, la "Shejiná", el Espíritu Divino, les dice: Yo también entraré en vuestra casa. En caso contrario, se aparta y dice: "No es ésta la morada de un hijo de Israel".

El gran erudito Rabí Israel Meir Hacohén (1839 - 1933, más conocido como el "Jafetz Jaim") dio la siguiente explicación: "Entre Mí y los hijos de Israel es una señal perpetua" (Éxodo 31:17). El shabat es una señal del pacto entre D'os y el pueblo de Israel para siempre. ¿Qué significa el término "señal"? Así como un letrero o una chapa en la puerta de una casa indica el nombre de la persona que vive en ella, así también el shabat indica cuál es una casa judía.

La Torá utiliza respecto del que profane la santidad del día de shabat las siguientes palabras: "Su profanador morir, habrá de morir". Sin embargo también nos enseña la Torá, que es una obligación profanarlo para salvar una vida humana, puesto que D'os nos enseña que la persona debe vivir con las mitzvot y no morir con ellas.

¿Cómo se explica entonces que la Torá ordene quitar la vida a un israelita por profanar el shabat?

La respuesta es, que está permitido profanar el shabat cuando un judío viviente se encuentre en peligro. "Viviente" significa cuya alma está viva. Pero aquel judío que profana el shabat, ya ha exterminado dentro de sí su alma judía, su espíritu judío. En tal caso ya no existe peligro de muerte, pues su alma, de hecho, ya está muerta.

Ahora es fácil comprender por qué la Torá ordenó durante la obra de construcción del Santuario, el Mishkán, observar el shabat. Aún en esta importante tarea que D'os mismo ordenó realizar, no se debe olvidar la observancia del shabat. De esto se deduce que el shabat está por encima de todo.

El Mishkán fue, como se sabe, el símbolo de la unidad y la paz en el pueblo judío, como así también el principal instrumento para la educación de las nuevas generaciones. Por lo tanto se encomendó severamente el cumplimiento del shabat, sin profanarlo, aún para un fin tan elevado como fue la construcción del Santuario Divino. Precisamente cuando se trabaja para un fin sagrado como el Mishkán, se debe cuidar que todos los medios puestos en práctica sean rectos y sagrados, manteniendo en alto la bandera del judaísmo.

Por eso daban tanta importancia al shabat y esperaban con impaciencia la llegada del séptimo día. Alguien explicó el término "guardarán el shabat" como que los judíos guardarán en sus corazones el apego al shabat y esperarán impacientemente su llegada. Todo lo que el pueblo judío guardó, sacrificándose por ello, perduró en él - dijeron nuestros maestros-. Y el shabat es uno de los pilares de la fe que el pueblo judío defendió hasta con su sangre, y por eso perduró por los siglos de los siglos.

Aún los judíos no religiosos, acostumbraron entonar es sus fiestas la conocida canción "Sea shabat, sea shabat sobre la tierra toda".

El día de shabat como día de reposo, es la revolución más grande de todos los tiempos y la más patente expresión de libertad, en contra de la esclavitud del hombre y de la subordinación espiritual.

Dice acertadamente la Guemará: "si los hijos de Israel guardaran dos shabatot, serían inmediatamente redimidos". Interpretó un erudito el concepto de "dos shabatot" de la siguiente manera: "Dos clases de descanso debe tener el judío en shabat: El descanso del cuerpo y el descanso del espíritu; cuando los israelitas observen debidamente estos dos descansos y no solamente el reposo del cuerpo, llegará para ellos la redención".

Dijo un rabí jasídico en relación al mismo tema: Existen judíos que se permiten profanar el shabat en invierno ydebido al frío encienden el horno para calentar el ambiente; asimismo profanan el shabat en verano cuando para mitigar el intenso calor salen de viaje a los balnearios. Si respetasen los dos shabatot, el invernal y el estival, serían inmediatamente redimidos.

Un pensador moderno escribió: Es cierto que los judíos cuidaron el shabat pero más cierto es, que el shabat los cuidó a ellos; es decir, los conservó en su integridad espiritual, su idiosincrasia, su tradición y su existencia como pueblo y como nación.

El shabat es la característica más palpable del judaísmo, la más visible. Es la chapa o el letrero en la puerta de la casa judía; tanto en invierno como en verano. Para siempre, "por las generaciones", como dicen las Escrituras, tanto físicamente como espiritualmente, en privado y en sociedad..




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