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Entendiendo


El amor a HaShem proviene del corazón
Por. Rav Aharón Abramchick



En el libro “Or Yahél” (parte 1, Parashat Vayakhel-Pikudei) cuestiona por qué está escrito en el versículo “sabio en el corazón”, si la sabiduría depende del intelecto y no del corazón y debería estar escrito “sabio en el intelecto”.

Realmente, hay quienes sostienen que se considera sabio a quien tiene una gran sabiduría intelectual, independientemente si lleva a la práctica lo que enseña. Opinan: “Para qué prestarle importancia a su comportamiento, lo principal es que nos beneficiamos de sus sabios consejos”.

No obstante, ésta opinión es errónea porque únicamente se considera “sabio” cuando el comportamiento se adecúa a la sabiduría. Como ilustra el versículo (Proverbios 14): “El sabio teme y se aparta del mal”.

Es decir, ¿qué parte del cuerpo siente temor?, el corazón, por lo que se aparta –en la práctica- del mal. Por este motivo consta: “Sabio en el corazón”, porque la sabiduría se origina en el corazón.

El Talmud enseña que “Sabiduría” y “Temor a D-s” son un solo concepto. Como consta: “Hen el temor a D-s, hen la sabiduría”, y la palabra “Hen” en el idioma griego significa uno, es decir, un sabio debe forzosamente tener temor a D-s.

En el Talmud está escrito: “D-s exige el corazón”. Tratemos de analizar el concepto “corazón”.

En el libro “Hearat Dérej” (pág. 380) explica que el corazón es el “Tabernáculo” de los sentimientos.

Está escrito en la Torá (Devarim 6): “Amarás a D-s con todo tu corazón”. Rashi explica en nombre del Sifri: “con todo tu corazón: que tu corazón no esté Jaluk con D-s”. ¿Qué significa “no esté Jaluk con D-s”? Al final de la Parashat Ytró está escrito (Shemot 20,22): “Ustedes vieron que desde el Cielo He hablado con ustedes”. Rashí explica que hay diferencia entre lo que la persona ve y lo que le comentan. Pues, en ocasiones no cree lo que le relatan, pero lo que ve está completamente segura de su verdad real. Aprendemos que “no esté jaluk con D-s” significa acuerdo completo entre la Voluntad Divina y la nuestra.

El Talmud (Tratado de Sanhedrín 106b) explica que los rezos son concedidos cuando son dichos con pureza del corazón, como aprendemos del versículo “Y D-s ve el corazón”.

En el libro “Sijot Musar” (Maamar 50) explica aprendemos del versículo: “Y amarás a D-s con todo tu corazón y con toda tu alma”. Dado que, si tiene la oportunidad de santificar el Nombre Divino, hay quienes encuentran excusas para abstenerse. Por ende, la Torá utiliza la expresión “Y amarás”, porque cuando alguien ama al prójimo no hace tantos cálculos, sino satisface su voluntad. De la misma manera quien ama al Creador santificará Su Nombre sin dudar. Aprendemos que también el amor proviene del corazón.

En el libro “Alei Shur” (parte 2, pág. 61) cuestiona, cómo los grandes eruditos dedican tanto tiempo al estudio de la Torá y al Servicio Divino. Responde que, el corazón impulsa sus acciones, porque nunca se sienten satisfechos, siempre quieren efectuar más acciones y dedicarse más al estudio de la Torá y al temor a D-s. Siempre quieren aumentar sus conocimientos, sus rezos son desde las profundidades del corazón y sus actos son efectuados con intención correcta.

En el libro “Uvá Letzión” enseña que la persona de hacer introspección a fin de saber en qué nivel espiritual se encuentra. Por ejemplo, si el Rabino le dictamina que está exento de rezar, ¿se alegraría o se entristecería? O si o le dictamina que debe rezar “todo el día” ¿se alegraría o se entristecería?

De aquí vemos lo alejados que estamos, porque la mayoría de nosotros nos alegraríamos si nos dictaminarían que estamos exentos de rezar. Ni hablar respecto al temor o amor a D-s. Que aún quienes sí temen a D-s, es en el nivel más bajo para no ser castigados si transgrediríamos Su Voluntad. Pero, es insuficiente este nivel de temor a D-s, sino debemos esforzarnos en lograr “Temer a D-s por Su Grandeza” (Irát Haromemut), posteriormente podremos lograr el nivel de amar a D-s.

Nuestros Sabios z”l fijaron distintas oraciones para solicitarle al Creador que nos ayude a purificar nuestro corazón. Por ejemplo, en la oración “Ahavat Olam” o “Uvá Letzión”. Consecuentemente, debemos concentrarnos en estas oraciones, así recibiremos la Ayuda Celestial para servir al Creador con todo nuestro corazón.

 




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