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Vida judía


Edificando Confianza
Por. Rina Levi



La confianza es la característica que brinda seguridad emocional a la unión matrimonial.

Ambos cónyuges saben que su matrimonio es "para siempre" y que cuando salieron de la jupá formaron una unión inseparable y verdadera, así como está escrito en la Torá:

"Y el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y se convertirán en una sola carne". (Bereshit 2:24)

Esta confianza los fortifica en momentos de presión y dificultades, y le brinda a la pareja armonía en su diario vivir.  Y así como el respeto, la confianza es un prerequisito para la formación del afecto.

Si la mujer no confía en su marido, ella no se permitirá a si misma acercarse a él.  Sus dudas acerca de él le impedirán amarlo, pues ella sólo se enfocará en lo negativo, y eso le provoca no abrirse a sentimientos positivos.  Así también, el marido debe poder sentir confianza en su esposa para poder amarla.  Es por eso que ambos deben preocuparse por construir este ambiente de confianza.

¿Cómo construimos esa confianza?

Aquí les ofreceré 3 técnicas prácticas y efectivas para construir un hogar en el cual la confianza sea creada y se incremente a lo largo del tiempo.

  1. Cumplir con lo que nos comprometimos a hacer
  2. Es importante que tanto el hombre como la mujer cumplan con su palabra.  Es decir que comprometerse a algo es como hacer una promesa, y al no cumplirla estaremos impidiendo el desarrollo de confianza en el matrimonio.  Cuando el marido siente que no puede apoyarse en la palabra de su mujer (y también a la inversa), responde no creyendo en ella.

    El uso de un lenguaje no claro contribuye a una falta de comunicación que puede resultar en una falta de confianza.  Palabras como "puede ser", "veremos", pueden llevar a una gran desilusión por parte del receptor.

    Por ejemplo: el marido le pregunta a la mujer si para shabat puede cocinar "ese pescado que tanto a él le gusta", y la mujer le responde: "puede ser".  Él - por su lado - se crea la expectativa de que ella lo cocinará, pues la respuesta no fue negativa.  Por otro lado, ella realmente piensa que casi seguro no tendrá tiempo de hacerlo y al decir "puede ser", está dando una respuesta ambigua que no implica ningún compromiso.  Entonces, el shabat llega… pero el pescado no.  Naturalmente, podemos imaginar la desilusión del marido y la discusión que eso provocará.  Él exigiendo una explicación a la "falta de palabra" de ella y ella insistiendo en que no prometió nada.  

    Solución para el problema: Prevenir!!  Y la manera de hacerlo es intentar siempre ser lo más específico posible en nuestras respuestas.  Si la mujer hubiera dicho "no se si tendré tiempo, pero si lo tendré con placer lo cocinaré", el marido no hubiese creado esa expectativa, y no sólo que se hubiese evitado una discusión en caso de que el pescado no haya llegado junto con el shabat, sino que si el pescado sí llegaba con el shabat, el marido lo hubiese recibido con mucha alegría extra (la alegría que uno siente al recibir algo que no esperaba recibir).

  3. Mantener los temas matrimoniales en privado
  4. Es muy importante que los cónyuges puedan hablar uno con el otro sobre cosas de la vida privada sabiendo que las cosas no saldrán de las cuatro paredes de la casa.  Ningún marido o mujer debería preocuparse de que su pareja vaya contando sus dificultades y comportamientos privados a todo el mundo.  Cada uno debe sentirse seguro de que sus conversaciones no salen del marco del hogar.  Es por eso que, tanto la esposa como el marido, al encontrarse en un momento de presión o incluso de desesperación e impotencia, deben tomar cuidado de sólo comunicarse con un consejero matrimonial y no con amigos inexpertos y subjetivos.  Muchas veces el daño que provoca consultar a un amigo/a puede ser trágico.  Más allá de eso, estaremos incurriendo en la prohibición de hablar "lashon hará" de nuestro prójimo y, por supuesto, no saldrá ninguna bendición de esa acción.  

    También es importante cuidarse de hablar cosas positivas o experiencias agradables que vivimos con nuestra pareja… pues quién dice que el otro quiere compartir esas cosas con todo el mundo!!  

  5. Transmitir estabilidad emocional

Tanto el hombre como la mujer deben sentir que existe una estabilidad emocional en el hogar.  Un marido no puede confiar en una mujer que es impredecible en su comportamiento.  Que ante la misma situación a veces reacciona calmadamente, y otras veces en forma extremadamente histérica, que a veces es muy buena pero otras llega a ser muy cruel.  Así también, la mujer no puede confiar en un marido que a veces actúa honestamente y otras veces hace cosas deshonestas o no rectas, que a veces es razonable y otras muy incoherente.          

Generalmente, en el curso normal de las interacciones diarias la estabilidad emocional no está en peligro, pero en los momentos de conflicto o dificultad existe un gran potencial para la destrucción de esta estabilidad.  En el calor del enojo y la frustración la persona debe hacer un esfuerzo extra para controlar su "instinto negativo", y muchas veces no queremos tomarnos ese trabajo.  Las consecuencias de esta falta de voluntad, pueden provocar daños irreparables en la pareja.  Algunos ejemplos típicos son: a) amenazas de divorcio, b) deserción espontánea del lugar, c) castigos (ej: que la mujer deje de cocinar para el marido, que el marido le deje de hablar a su mujer, etc.).

Como dijimos antes, esta clase de cosas ocurren cuando se tocan puntos de extrema sensibilidad y al no llegar a un entendimiento, el "calor" del enojo nos hace perder el control.  Es por eso que la solución para el problema es: Prevenir!!! Y para ello debemos tomar en consideración tres puntos esenciales.

  1. No discutir temas difíciles espontáneamente.  Siempre programar un tiempo en el cual los dos estén disponibles.  Darse tiempo suficiente para prepararse "psicológicamente".  Poner una hora límite de conversación (lo mejor es no exceder la media hora o 45 minutos).  
  2. Programar una actividad placentera para después de la conversación, que sea como premio por haber intercambiado opiniones de manera adulta.  Esa actividad puede ser compartir un café con torta o salir de paseo o cualquier otra cosa que la pareja disfrute.
  3. En caso de que la conversación se torne desagradable, detenerla en el momento y pactar otro horario para continuar.
  4. Si no hay chance de que solos podamos resolver nuestra diferencia, entonces buscar ayuda de un tercero que pueda ser intermediario (un consejero matrimonial, un Rabino) y así encontrar una solución efectiva y sin heridas.

Al poner en práctica estas "no tan difíciles" técnicas de convivencia, y al tener presente constantemente que todo lo que buscamos es mejorar nuestra relación familiar, crearemos - con ayuda de D'os - un ambiente apto para incrementar nuestra confianza, y por ende, nuestro afecto crecerá sin límites.




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