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Entendiendo


La Tefilá -La plegaria judía
Por. Rav Salomón Michan



Tefilá:

Introducción al tema:

Debemos saber, que la Tefilá, es una de las bases que sostiene el mundo. Así como dice el Pirké Abot: Shimon Hatzadik Omer: Al Shloshá Debarim Aholam Omed… Al Habodá” – “Shimón el Tzadik dice: Sobre tres cosas el mundo se sostiene… una de ellas es el trabajo”.

Explican los Jajamim, que Rabí Shimón se refería a los Korbanot (sacrificios), pero hoy en día que no tenemos Korbanot, ese trabajo es “la Tefilá”.

Así como decimos en el Kriat Shemá: “Ulobdó Bejol Lebabjem” – “Y trabajarás con todo el corazón”. Pregunta la Guemará: ¿Cuál es el trabajo del corazón? Es la Tefilá.

Dice Rabenu Bejayé: La Tefilá no es de la boca para fuera; sino que estén conectados la boca y el corazón.

Hay una pregunta muy grande. ¿Para qué rezamos si ya está todo destinado en Rosh Hashaná?

 Sobre esto, tenemos varias respuestas:

  1. Lo que está destinado en Rosh Hashaná, es la cantidad; pero no está destinado cuánto le va rendir. Podría pasar que la persona tenga destinado 100, pero va gastar 101, ó al revés, puede recibir 40, pero va gastar 39.
  2. Lo que está destinado en Rosh Hashaná, es lo que Hashem tiene para nosotros. Pero nosotros debemos tener los utensilios para recibir la Berajá que Hashem tiene para nosotros. Uno de esos utensilios, se llama “Tefilá”.
  3. Con la Tefilá, es posible cambiar el Mazal de la persona.

Dice la Guemará que hay tres tipos de Tefilot que siempre se reciben en el Shamaim.

  1. El que reza con llanto.
  2. El que reza en Yamim Noraim.
  3. Cuando se reza con un grupo de gente (Tzibur).

Rabí Shimón Bar Yojai le preguntó a Hashem: ¿Cómo es posible que sólo me diste una sola boca? ¿Cómo es posible que con la misma boca que como, bebo, hablo, etc., te rezo? La boca es tan especial, que deberíamos tener una, para usarla únicamente para rezar. El único contacto que tenemos con Hashem, es la boca.

Pero Rabí Shimón Bar Yojai se dio cuenta, que Hashem no nos dio dos bocas, ya que con una que tenemos, ya hablamos Lashón Hará, majaderías, faltas de respeto, etc., si tendríamos dos, estaría peor.

El mensaje es, que Rabí Shimón Bar Yojai entendía que la boca es tan especial, que debe ser utilizada únicamente para rezar y no se debe revolver con otras actividades.

El Yerushalmi dice: “Honra al doctor, antes de que lo necesites”.

La explicación es la siguiente: Existen 2 tipos de mantenimientos. Los preventivos y correctivos. El mantenimiento preventivo, es para que no se descomponga la máquina y el mantenimiento correctivo, es para corregir en el caso que ya se descompuso.

Esto mismo aplica para la Tefilá. La Tefilá es un mantenimiento preventivo y así mismo correctivo.

La Tefilá es un mantenimiento preventivo en la vida, para que no haya problemas. En el caso que ya llegaron los problemas, debemos aplicar la Tefilá para corregir lo que ya llegó.

En otras palabras, “la Tefilá es una vacuna para cualquier necesidad en la vida”.

La clave principal para evitarse problemas en la vida, es acercarse a Hashem por medio de la Tefilá.

Dice la Guemará, que uno debe rezar, sin creer que por la Cavaná que puso, uno es merecedor. La intención de la Tefilá, es reconocer a Hashem, y automáticamente uno será merecedor.

 

La persona que realmente reza con corazón, Hashem le contesta. Ninguna Tefilá regresa vacía.

 

La fuerza de la Tefilá:

Dice la Guemará, que existen varios detalles en la vida que son muy elevados, pero la gente los desprecia; uno de esos detalles elevados, es la Tefilá. Si entenderíamos la grandeza de la Tefilá, nunca la depreciaríamos.

No existe un arma más fuerte que tiene la persona, más que la boca por medio de la Tefilá; y esto lo dijo el malvado Balak; que él sabía que el secreto de los Yehudim está en la boca, que es la Tefilá.

Está escrito en Tehilim: “Ele Barejeb Veele Besusim, Vaanajnu Beshem Hashem Elokenu Nazkir” – “Esos confían en carros, y aquéllos en caballos; mas nosotros del nombre de Hashem nuestro Dios recordamos”. David Hamelej nos enseña que los demás pueblos tienen como arma a sus carros y caballos; pero nosotros los Yehudim, tenemos el arma más poderosa, llamada “Tefilá”.

Está escrito en el libro del profeta: No temas, gusano de Yaakob (refiriéndose al pueblo de Israel). La pregunta es: ¿Por qué el pueblo judío fue comparado con el gusano? Porque así como el gusano es débil, pero su boca puede agujerear superficies duras; también el pueblo de Israel tiene su fuerza en la boca, cuando pronuncia la Tefilá.

Cuando Yaakob le dio la Berajá a su hijo Yosef, le dijo así: “Te he dado Shejem (la tierra de Shejem), una porción, más sobre tus hermanos, la que tomé en manos del emorí, con mi espada y con mi arco”.

Preguntan los Jajamim: ¿Dónde encontramos que Yaakob luchó con espada y arco?

El Tárgum Unkelus traduce las palabras “espada y arco” de una manera muy diferente. Él explica que espada y arco significa: “Bitzlotí Ubbautí” – “Tefilá y pedidos”.

¿Cuáles son las propiedades de la espada y del arco? Las dos, tienen la fuerza de incluso matar a alguien, o en su caso, defender a alguien.

Referente a la espada, tiene la particularidad de matar a alguien; es decir, donde se clave la espada, tiene el poder de matar.

Y referente al arco, mientras más jales, más llegará la flecha. Así mismo con la Tefilá; mientras más te esfuerces y reces; más lejos llegará.

Así como lo vimos con Moshé Rabenu, que hizo 515 Tefilot, y Hashem lo frenó; ya que si hubiera hecho una Tefilá más, tenía que cumplir con el pedido de Moshé Rabenu, incluso que era en contra de la voluntad de Hashem.

Así mismo es la Tefilá: Donde se clave, tiene la fuerza de lograr mucho; y donde se lance, Hashem siempre la escucha.

Dijo el Jazón Ish: “Es mayor el rezar bien, que ir a trabajar”. Para entender esto, vamos a contar una historia real.

Había un Jajam que venía seguido a México a juntar Tzedaká, llamado Rab Malka. Iba al Midrash desde temprano y se quedaba hasta las 11 de la mañana rezando, con mucha calma, leyendo Tehilim, etc., le preguntaron: ¿Vino a juntar dinero, o a rezar? ¡Ya que en Israel también hay lugares para rezar!

Contestó Rab Malka: Estas 4 horas que estoy rezando, estoy haciendo mi trabajo; ahora lo que tengo que hacer, es ir a recoger el dinero que me gané con mis Tehilim y mi rezo.

Dijo Rab Yehudá Ades:

Un “Barejenu”, nos puede cambiar nuestra situación económica.

Un “Refaenu”, puede cambiar la salud de alguien.

“El rezar, es la causa y motivo del por qué nos va bien en el día”.

Dijo Rab Yonatan Aishbitz: Receta probaba y comprobada: Si la persona rezó bien, con  buena concentración; ese día tendrá éxito material y espiritual. Si rezó bien y al final del día vio que no le fue bien en el negocio; que esté seguro que algún día se dará cuenta que ese día sí fue para su bien.

 

Depende de nosotros:

Podría pasar, que en el cielo nos reclamen que nos fue mal económicamente. Pero la persona dirá que eso era un decreto del cielo y no dependía de él.

Para contestar esto, vamos a mencionar una historia.

Había un doctor principiante, que le tocó hacer guardia sólo en el hospital durante toda la noche; pero los demás doctores, le dijeron que si tenía algún problema con algún paciente, toque la alarma y esa alarma sonaba en las casas de los doctores expertos.

Llegó la noche de guardia y comienzan los problemas con los pacientes, este guardia trató de salvarlos, pero incluso que se esforzó mucho, se le murieron los dos.

Lo llaman al juicio y él responde que hizo todo lo posible, pero que no fue su culpa.

Pero al final del juicio, le condenaron 20 años de prisión, ya que él sí podía resolver la situación, ¿cómo? Tocando la alarma para que vengan a ayudar los expertos.

Así mismo pasa con nosotros. Nos pueden reclamar en el cielo que no tuvimos la Parnasá suficiente; pero eso es por nuestra culpa; ya que no utilizamos esa “alarma” que se llama Tefilá.

Todos los días tenemos la posibilidad de que Hashem nos conteste. Así como lo repetimos varias veces en Shajrit: “Hamelej Yaanenu Beyom Korenu”  - “El rey que nos contesta, en el día que lo llamamos”.

Suele suceder, que precisamente el día que rezamos bien, con concentración, etc., Hashem nos contesta los problemas que tenemos.

Dice la Guemará: “En Baal Hanes Makir Et Nisó” – “Al que le pasó el milagro, no supo la magnitud del milagro”. Puede suceder, que en un día de trabajo nos fue muy bien; o tuvimos éxito con un proyecto nuevo; o tuvimos un día muy especial con nuestra pareja, o nos salvamos de un accidente, etc., podemos estar seguros que ese éxito o salvación se la debemos a la Tefilá que hemos hecho. Sólo que no lo reconocemos, ya que al que le pasan los milagros, no siente que fue milagro. Pero debemos saber: “La Tefilá hace milagros”.

Rab Shimshon Pinkus contó, que él supo que su Tefilá sí se recibió desde que tenía 7 años.

Él contó lo siguiente.

Era Shabuot y había que desvelarse toda la noche en el Midrash. Rab Pinkus cuando era un niño de 7 años, quería ir a la desvelada con su padre; pero su padre no aceptaba, ya que estaba muy pequeño.

Pasaron los minutos y el padre sale sólo de su casa hacia el Midrash a desvelarse toda la noche; de repente, vuelve el padre a su casa y ve a su hijo vestido y arreglado para ir a la desvelada.

El padre le pregunta a su hijo: ¿Por qué estabas listo y arreglado, si ya te había dicho que no irías?

Le contestó Rab Pinkus: Debido a que cuando te fuiste, recé muchísimo para que yo también pueda ir. Y como sé que la Tefilá es tan grande, decidí arreglarme, ya que esa Tefilá, estaba seguro que te iba a regresar a la casa.

Dijo Rab Matitiahu Solomon, supervisor espiritual de Yeshibat Lakewood, una enseñanza muy grande para la vida: Depende la Emuná que le tengas a tu Tefilá, es la fuerza que tendrá”.

Hay una regla muy grande en la Torá: La Mitzvá vale, según el valor que uno le da. Así mismo, la Tefilá servirá, según el valor que uno le da. Si piensan que la Tefilá puede hacer milagros, entonces hará milagros.

Debemos enseñarles a nuestros hijos el valor de la Tefilá. Por ejemplo: Debemos decirles: “Hagan Tefilá, ya que hoy tendré una cita muy importante; y en la noche, debemos volver a repetirles: “La Tefilá que hicieron hoy, llegó al cielo, ya que me fue muy bien en la cita”. Otro ejemplo: hagan Tefilá para que se cure su hermano, ya que tiene calentura y se debe curar.

Se ha probado y comprobado, la siguiente Segulá (con mucha gente).

Escribir en una hoja, 10 pedidos que queremos que Hashem nos conceda. Esos pedidos, debemos escribirlos y con todo el corazón, creyendo y sintiendo que Hashem puede cumplirlo y hacer mucha Tefilá por esos pedidos. La Tefilá se tendrá que hacer por 6 meses.

Quien lo ha hecho, han pasado 3 a 4 semanas y se impresionan que 6 a 7 pedidos que hizo, ya se cumplieron. Detalles que ha esperado por años, con Tefilá durante algunas semanas, Hashem lo ha concedido. Es impresionante la fuerza de la Tefilá.

Hagan la prueba, está comprobado que sí funciona”.

Apegamiento con Hashem: No reces ¡platica!

Decimos en la Tefilá: Karob Hashem Lejol Koreav, Lejol Asher Ikrauhu Beemet” – “Está cerca Hashem de todo el que lo llama; de todo el que lo llama de verdad”.

Explica Rashí, que no basta con llamar a Hashem; sino llamarlo de verdad. Sentir totalmente a Hashem en el momento de la Tefilá.

Hashem mismo nos dice: “rézame”, “pídeme”, “platica conmigo”.

La Tefilá no es leer lo que está escrito en el libro; sino sentir lo que estamos diciendo.

Una de las enseñanzas más grandes que hubo en el Siyum del Shas, fue el mensaje que dio el Rosh Yeshibá de Filadelfia, que dijo:

Queridos Yehudim: “Quiero que sepan, que cuando se paran a rezarle a Hashem, no están rezando; sino están platicando con Hashem”.

Rab Jaim Zonenfeld, cuando llegaba al Kotel, solía decir: “Tate, Ani Po” – “Papi, aquí estoy”. La relación que espera Hashem de nosotros, es como la de un padre a un hijo: Confianza total.

Debemos platicarle a Hashem nuestros problemas, lo que hicimos en el día, las situaciones complicadas que tuvimos, etc. Así como a un padre o al mejor amigo le platicamos nuestros problemas, nuestros proyectos, etc., así mismo debemos hablar con Hashem.

Sólo debemos concentrarnos, y no sacar las palabras por costumbre; sino concentrados y sabiendo lo que estamos diciendo.

Por medio de la Tefilá, nos conectamos directamente con Hashem. Dijo un Jajam hace muchos años: El mejor libro de Musar, es la Tefilá; ya que por medio de depender toda nuestra vida en Hashem, no estamos conectando con él; que es la finalidad en esta vida.

Muchas veces en la Tefilá, repetimos las palabras “Am Kerobó”. Hashem nos dice que somos su “pueblo cercano”, el pueblo querido. Hashem nos manda mensajes que nos quiere; debemos corresponderle con una buena Tefilá.

 

La Amidá:

Tal vez nunca habíamos hecho o escuchado esta cuenta: Alguien que tiene 30 años, y reza todos los días, cómo mínimo, ha dicho más de 15,000 veces la Amidá. Alguien que ya cumplió 50 años, ha dicho más de 40,000 veces la Amidá.

La pregunta es: ¿Cuántas veces hemos dicho la Amidá como Hashem espera?

Dice El Zohar: En la Amidá, es prohibido abrir los ojos, ya que la presencia divida se encuentra frente de nosotros. Cuando el Yehudí reza, la Shejiná baja a escucharnos. Aunque no vemos la Shejiná, debemos saber que ahí está.

Por eso comenzamos la Amidá: “Hashem Sefatai Tiftaj Ufi Yaguid Tehilateja” – “Hashem, mis labios ábrelos, para poder alabarte”.  Dice Rab Shlomo Volve, que por medio que estamos parados frente a la Shejiná, deberíamos estar nerviosos; por eso pedimos ayuda para hablar con Hashem.

Hay una frase hermosa y muy real: Igual ya rezas; entonces hazlo bien”. Es una lástima ver gente que ya se esforzaron en ir a rezar, y no lo hacen de la mejor manera.

Dice el Zohar, que en la Amidá y cuando se dice Kadosh, Kadosh, Kadosh, se junten los pies. Esto, para igualarnos a los ángeles, que ellos sólo tienen un pie. Ya que la Amidá y el momento que estamos diciendo Kadosh, Hashem está contento con nosotros y estamos apegados a él. Cuando decimos Kadosh, no debemos pensar que su traducción es “santo”, sino apartado. Pero a la vez, muy cerca a nosotros.

Cuando digamos la Amidá, no debe ser con flojera o triste; sino contento, alegre, animado. Debemos pensar que estamos hablando con el rey de reyes.

Cuando comenzamos la Amida, debemos sentir que Hashem está frente de nosotros. Si no sentimos que estamos hablando con el rey de reyes, esa Tefilá no es Tefilá real.

Uno de los consejos que nos dice Rab Shimshon Pinkus para una Tefilá de éxito, es prepararse para la Amidá. No llegar a la Amidá directo con prisas, sino prepararse, imaginarse que se entrará con el rey de reyes; y luego podrá concentrarse mejor.

Asi como dice la Guemará, que los Jajamim se preparaban 1 hora antes de la Amidá.

Hay una Segulá, que cuando uno ve las letras en el libro, eso le ayuda a tener concentración

¿Que se debe pensar cuando uno dice la amida? Se debe pensar en la traducción literal. No pensemos que debemos tener intenciones y concentraciones muy elevadas. Con la traducción literal está perfecto y mientras más le entendamos a la Tefilá, más unidos estaremos con Hashem.

Podemos pensar que hemos rezado mucho y con mucha concentración, y no hemos recibido el pago de Hashem. Pero debemos saber, que la recompensa que merecemos, Hashem la podría guardar para beneficio de nuestros hijos o nietos, ya que ahora nosotros no lo necesitamos y Hashem, con su grandeza, sabe que eso es lo mejor para nosotros.

En la Amida, comenzamos con el pedido de la inteligencia, que es: “Atá Jonen, Leadam Daat”. Esto es, para saber qué pedir en la Amidá.

Dame inteligencia para saber que hacer con todo lo que tengo, que me diste. Mis hijos, mis casas, mi dinero. Este mundo, es el mundo de los mensajes; uno debe aprender a descifrar los mensajes de Hashem; ya que el no puede hablar con  nosotros.

La Tefilá es la que alimenta al alma, por eso es muy importante ver el Sidur y no decir la Tefilá de memoria. A la hora de rezar, debemos sentir que las palabras salen de la boca y se van directamente al  cielo.

Hay que cambiar la forma de rezar. Si siempre rezas igual, siempre vas a recibir el mismo resultado, así como dijo Albert Einstein: No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo”

“Una Tefilá sin concentración, es como un cuerpo sin alma”.

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Pirké Abot, 1, 2.

Debarim 11, 13.

Masejet Taanit 2a.

Jobot Halebabot Shaar Jeshbón Hanefesh 3.

Masejet Babá Metziá 59a.

Masejet Rosh Hashaná.

Ver el Tosafot en Masejet Rosh Hashaná 16a.

Berajot 6b.

Tehilim 20, 8.

Yeshayahu 41, 14.

Midrash Tanjumá Beshalaj,

Bereshit 48, 22.

Yearot Dbash Drush 4, 7 Ab, página 119 Jelek 1.

Nidá 31a.

Tehilim 145, 18.

Tehilim 51, 17.

Shuljan Aruj 95, 1.

Shuljan Aruj 93, 2.

Ver Shuljan Aruj 98, 1.

Shearim Betefilá.

Masejet Berajot 32.

Ver Shuljan Aruj Siman 98 y Mishná Berura.




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