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Shavuot Rezos


Los Diez Mandamientos en el Monte Sinai
Por. Rav Iehuda Levi




Introducción

En la lectura de la Torá de la fiesta de Shavuot, así como en cualquier día de fiesta, dos libros de la Torá son sacados del arca para ser leídos en la sinagoga. En el primer libro es leída una lectura relacionada con la temática de la celebración que es dividida en cinco aliot, y en el segundo libro que lee el maftir (quién leerá la haftará), se lee la lectura que recuerda los sacrificios adicionales (musafim) que eran ofrecidos en la fiesta en el Templo de Jerusalem.

Es por eso que para la lectura del primer día de Shavuot ha sido seleccionada una sección del libro de Shemot (Éxodo) 19:1 - 20:23, mientras que para el segundo día de la fiesta (en la Diáspora) ha sido escogida una sección de Devarim (Deuteronomio) 15:19 - 16:17. En ambos días el maftir debe leer del segundo rollo en Números (Bamidvar) 28:26-31.

Si el segundo día de Shavuot cae en shabat, entonces por cuanto que además del maftir deben subir a la Torá siete personas en lugar de cinco, se debe comenzar a leer desde Devarim 14:22 hasta 16:17.
 

Comentario

En la fiesta de Shavuot recordamos la entrega de la Torá y de hecho en la lectura del primer día de Shavuot encontramos que el tema principal de la sección son los Diez Mandamientos que D'os les ordenó a los hijos de Israel el primer Shavuot de la historia. Sin embargo, comúnmente decimos que en el monte Sinai D'os nos entregó toda la Torá y no sólo los Diez Mandamientos. ¿Qué fue lo que allí ocurrió?

Realmente, en la fiesta de Shavuot recibimos sólo el Decálogo, y luego, cuarenta días después, D'os le entregó a Moshé las tablas de piedra en las cuales estaban inscriptos esos Diez Mandamientos. Sin embargo, en el Midrash Bamidvar Rabá (13:16), los Sabios nos enseñan que en los Diez Mandamientos está incluida de alguna forma toda la Torá. Y una insinuación de esta idea la podemos encontrar en las palabras de Rabí Ieshaiahu Horovitz (1556 - 1630) en su libro "Shené Lujot Haberit", quien explicó que en todo el Decálogo hay 620 letras, así como el número de mitzvot de la Torá (613), más el número de mitzvot que decretaron Nuestros Sabios (7).
 

Primer Mandamiento

"Yo Soy Hashem tu D'os, que te he sacado de la tierra de Egipto de un lugar de esclavos" (Shemot 20:2).

Este mandamiento incluye creer que D'os existe, es decir que existe un Ser íntegro y completo en todos los sentidos, que creó todo lo que existe y que sin Su voluntad nada puede tener existencia. Que es Omnipotente y Todopoderoso y que todos los creados deben servirLe.
 

Segundo Mandamiento

"No tendrás otros dioses delante de Mí. No te harás una estatua ni ninguna imagen de algo que está en los cielos arriba o que está en la tierra abajo, o que está en el agua por debajo de la tierra. No te prosternarás delante de ellos y tampoco los servirás, pues Yo soy Hashem tu D'os, un D'os celoso, que recuerda el pecado de los padres sobre los hijos, los nietos y los bisnietos, en Mis enemigos. Pero hace benevolencia con miles (de generaciones), con quienes Me aman y cuidan Mis mandamientos" (vers. 3-6).

Aquí D'os nos previno de creer en otros dioses o poderes y todo aquel que piensa o cree que existe algún dios excepto Él es considerado un hereje, pues este es uno de los pilares del judaísmo, ya que todo depende de esto.

Basado en el Midrash Mejiltá, el comentarista Rashí (Rabí Shelomó Itzjaki, 1040 - 1105) nos explica que el concepto "D'os celoso" debe ser entendido como "D'os que no perdona a quien comete el pecado de la idolatría castigándolo por su pecado", ya que es imposible e ilógico atribuirle celos a D'os .

La idea expresada aquí de que D'os "recuerda el pecado de los padres sobre los hijos, los nietos y los bisnietos…", aparentemente contradice lo que está escrito en otro versículo de la Torá: "Los padres no morirán a causa de sus hijos, ni los hijos a causa de los padres; sólo por su pecado la persona morirá" (Devarim 24:16), es por eso que Rashí nos explica que: "…en Mis enemigos", debe ser interpretado como lo ha hecho el sabio Onkelos en su traducción de la Torá al arameo diciendo que D'os castiga a los hijos por el pecado de sus padres solamente cuando los hijos continúan transgrediendo Su voluntad así como lo hicieron sus padres (véase además el comentario del Maharal de Praga en su libro "Gur Arié").
 

Tercer Mandamiento

"No nombres el Nombre de Hashem tu D'os en vano, pues D'os no absolverá a quien pronuncie Su Nombre en vano" (vers. 7).

En este mandamiento se nos previene de jurar en vano, pues así como debemos honrarLo y no cambiarLo por otro dios, asimismo debemos honrar Su Sagrado Nombre y no profanarlo. Además, por cuanto que no está escrito "No jures" sino "No nombres", también aprendemos de aquí que está prohibido decir el Nombre de D'os en vano.
 

Cuarto Mandamiento

"Recuerda el día del shabat para santificarlo. Seis días trabajarás y harás todas tus labores. Y el día séptimo será shabat para Hashem tu D'os, no harás ninguna labor ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu animal, ni el prosélito que se encuentra en tus ciudades. Pues en seis días D'os hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos y descansó en el día séptimo, es por eso que bendijo Hashem al día del shabat y lo santificó" (vers. 8-11).

Los primeros tres mandamientos consisten en la aceptación de D'os, la prohibición de adorar otras deidades y la prohibición de faltarLe el respeto tomando Su Nombre en vano. En este mandamiento, mediante la observancia del shabat, se nos pide recordar que Él es el creador del universo y no que éste siempre existió (o que tuvo un comienzo pero sin que D'os lo haya dispuesto). El shabat es el constante recordatorio de que D'os creó el mundo en seis días y el séptimo descansó.
 

Quinto Mandamiento

"Honra a tu padre y a tu madre para que se prolonguen tus días en la tierra que Hashem tu D'os te da" (vers. 12).

Como es sabido, los Diez Mandamientos estaban escritos en dos tablas de piedra de tal forma, que cinco de ellos estaban en una tabla y los otros cinco en la otra, de la siguiente manera:

1) La creencia en D'os. 6) No asesinar.
2) La prohibición de la idolatría. 7) No cometer adulterio.
3) No jurar en vano. 8) No secuestrar.
4) Cuidar el shabat. 9) No prestar falso testimonio.
5) Honrar a los padres. 10) No codiciar.

 

 

 

Vemos claramente que los últimos cinco mandamientos (que estaban en la segunda tabla) tienen un denominador común: todos pertenecen a la categoría de las mitzvot que relacionan al hombre con su prójimo (mitzvot shebén adam lajaberó). Pero dentro de los mandamientos que estaban en la primer tabla, los primeros cuatro pertenecen a la categoría de mitzvot que relacionan al hombre con su Creador (mitzvot shebén adam laMakom) y no se entiende por qué el quinto mandamiento (honrar a los padres) está en la primer tabla, ya que este es un mandamiento que relaciona al hombre con sus semejantes - en este caso sus padres - y debería estar situado en la segunda tabla junto con el resto de los mandamientos que pertenecen a esa categoría.

A esta pregunta contesta Rabí Shelomó Efráim Lunshitz (1550 - 1619) en su comentario "Kelí Iakar", diciendo que en realidad la mitzvá de honrar a los padres también relaciona al hombre con D'os, puesto que en el Talmud (kidushín 30b) estudiamos que el ser humano fue creado por tres "socios": D'os, su padre y su madre. Si la persona debe honrar a sus padres incluso por el único motivo de que pusieron algo de ellos para darle un cuerpo (que es la parte más baja del ser humano), con mucha más razón la persona honrará a D'os que le dió la parte más importante de su ser, el alma.
 

Sexto Mandamiento

"No asesines" (vers. 13).

Este es el primer mandamiento de la segunda tabla. El Midrash Pesiktá Rabatí nos enseña que la prohibición de asesinar, gráficamente hablando, está enfrentada al mandamiento de la creencia en D'os, porque quien mata a otra persona es como si de alguna manera estaría disminuyendo la Presencia Divina sobre la tierra, pues en cada ser humano está la Imagen de D'os, ya que D'os hizo al hombre a Su imagen y semejanza.
 

Séptimo Mandamiento

"No cometas adulterio" (vers 13).

Estmandamiento se refiere a la prohibición de mantener relaciones sexuales con una mujer casada, y la razón por la cual este mandamiento aparece enfrentado a la prohibición de la idolatría, es porque quien adora a otros dioses se asemeja a una mujer que comete adulterio engañando a su marido.
 

Octavo Mandamiento

"No secuestres" (vers. 13).

Este mandamiento es frecuentemente traducido como: "No robes" o "No robarás", pero hemos optado por esta traducción pues los Sabios del Talmud (Sanhedrín 86a) comprendieron que el versículo de Vaikrá (Levítico) 19:11 que dice: "No roben, no cometan fraude y no mientan un hombre contra su prójimo" es el que hace referencia al robo de bienes materiales, pero nuestro mandamiento, por cuanto que se encuentra en un contexto donde se está hablando de pecados que pueden llegar a ser castigados mediante la pena de muerte, como ser el asesinato y el adulterio, debe ser entendido como que se refiere al robo de personas, es decir al secuestro de personas.

Esta prohibición está enfrentando a la advertencia de jurar en vano pues toda persona que roba, finalmente llegará a jurar por el nombre de D'os en vano, pues cuando sospechen de él, jurará que es inocente.
 

Noveno Mandamiento

"No prestes en contra de tu prójimo falso testimonio" (vers. 13).

Este mandamiento está enfrentado con la obligación de observar el día del shabat, pues quien profana el shabat realizando labores prohibidas es como si estuviera atestiguando falsamente sobre el Creador, diciendo que D'os no descansó en el día séptimo después de haber creado el mundo.
 

Décimo Mandamiento

"No codicies la casa de tu prójimo; no codicies la esposa de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su toro, ni su asno, ni nada de lo que le pertenece a tu prójimo" (vers. 14).

Este mandamiento consiste en la prohibición de ocupar nuestro pensamiento planeando toda clase de tramoyas para comprar algo que le pertenece a nuestro prójimo. Debemos limitar nuestros malos pensamientos y deseos negativos pues está en nuestras manos hacerlo.

Por último encontramos que la prohibición de codiciar, está enfrentada con la mitzvá de honrar al padre y a la madre, pues quien codicie a la mujer de su prójimo finalmente hará que ella - estando aún casada con su marido - conciba un hijo de una relación prohibida. Este hijo, llamado en hebreo mamzer, no sabrá quién es su padre verdadero - ya que su madre no querrá contar su pecado - y en consecuencia no podrá cumplir la mitzvá de honrar a su verdadero padre.




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