Segunda Parte
Telescopio,
se necesita
Maimónides en su More Nebujim (Guía de los perplejos) expresó
que cuando encontramos diferencias entre lo afirmado por la ciencia y
lo declarado por la Torá, debemos preguntarnos, en primer lugar,
si hemos leído y comprendido correctamente el texto bíblico.
Como ejemplo, quisiera mencionar un concepto que tiene que ver con el
surgimiento de la vida tal como aparece en el relato bíblico y
confrontar esta narración con algunos principios de la teoría
de la evolución. Nuestra propuesta se basará en una lectura
un poco más detenida de los versículos de la Torá.
Así veremos las posibilidades de compatibilidad entre una y otra
postura.
La creación y la Torá son los dos libros que Dios ha escrito
para la humanidad. El firmamento, por ejemplo, lo podemos observar de
dos maneras. Podemos mirarlo con los ojos desnudos y ver un cielo, si
bien hermoso, un poco aburrido. Estático. Un tanto monótono.
Siempre las mismas estrellas, la misma luna, el mismo sol... Pero cuando
tomamos un telescopio descubrimos que lo que parecía quieto se
está moviendo, lo que parecía oscuro tiene luz, lo que parecía
finito es infinito y en expansión. De la misma forma nuestros comentaristas
nos enseñaron a observar y a leer la Torá. Yo puedo leer
la letra de la Torá como algo monótono y aburrido - más
aún cuando no la leemos en el original hebreo- pero, si tomamos
un telescopio, el de los comentaristas judíos, junto al de mi propio
intelecto, entonces podré descubrir en la Torá cosas que
con el ojo desnudo a veces no se ven. Así se debe estudiar la Torá...
Creación
o evolución.
Dios pudo haber creado Su mundo en un solo día o incluso con una
sola palabra. Pudo haber dicho: “Que sea el mundo” y ya está,
el mundo, tal como lo conocemos, se hubiera creado. Sin embargo, la misma
Torá nos habla de un proceso evolutivo o progresivo de Creación.
No todo aparece de una vez o simultáneamente. Dios invierte diez
enunciados para crear Su mundo. Hay un desarrollo de la vida de menor
a mayor.
Cuando la Torá habla de la iniciación de la vida dice: Dios
dijo: que "la tierra" produzca la vegetación... Y así
fue. (Bereshit 1, 11) y cuando se crean los seres vivientes, ocurre lo
mismo: Dios ordena que el agua produzca, haga surgir, a los peces, reptiles,
y aves (vers 20) y finalmente, cuando deben aparecer los animales más
desarrollados Dios le ordena a la tierra que ésta haga surgir a
los animales (24). Todo lo que vuelve a la tierra, incluyendo el cuerpo
del hombre, fue originado por la tierra o por el agua. De la tierra se
originó la vida, según lo dice "explícitamente"
la Torá. Por supuesto que la tierra no tiene vida propia. Es un
agente de Dios. En la mente del judío no hay acción natural
que no está dirigida por el Creador. Como lo decimos la bendición
"haMotsí Lejem Min haArets" "Dios hace surgir el
pan de la tierra", queriendo decir, a través de la tierra.
Cuando un judío dice: llueve, es como si dijese Dios hace llover.
Aunque los agentes que actúan directamente sean las nubes, el viento,
los cambios de temperatura, etc. Cuando se habla de la apertura del mar
rojo, no dice que Dios abrió el mar. Dice que Dios mandó
un viento de aquí y un viento de allá. Pero la Biblia, la
Torá, lo atribuye directamente a Dios, a pesar de que lo hace a
través de sus agentes. Dios actúa a través de esos
mecanismos. En Bereshit, a través de la tierra a la que Dios proveyó
de la fuerza y los elementos necesarios para la creación de la
vida.
Lo único que Dios no crea a partir de la tierra es el alma humana
que no regresa a la tierra...
Para nosotros, por lo tanto, no representa ningún desafío
teológico que se descubran "restos" de una evolución.
O que se encuentre un origen común a ciertos elementos de la Naturaleza,
todo lo contrario.... Quizás la única diferencia, muy difícil
de probar o rechazar científicamente, sea si esta evolución
fue ciega o dirigida por el Creador. Por lo demás, el hecho que
la obra de Dios es llevada a cabo por Sus "agentes" está
expresada explícitamente en la Biblia.
Moderno
o Eterno
Los 90´s son años positivos para el entendimiento entre Ciencia
y Judaísmo. La Torá no es moderna; es eterna. Y como dijo
Jastrow: “Los científicos están escalando la montaña
del conocimiento con mucho esfuerzo y cuando llegan a la cima se encuentran
con los teólogos, que los estaban esperando allí desde hace
mucho tiempo atrás.”
Nosotros los judíos tenemos una misión muy importante. Escribimos
aquí que los sabios judíos siempre concibieron a la ciencia
como que es la disciplina que nos permite llegar al mayor conocimiento
de lo divino. Para el gran sabio judío Maimónides, el camino
para amar a Dios se recorre observando y apreciando la creación.
La observación científica es toda una experiencia teológica
y espiritual.
Nuestros Sabios dicen que Dios escribió dos libros para la humanidad:
la Torá y la Creación. La Torá nos revela su voluntad,
la Creación la grandeza, el poder y la omnisciencia del Todopoderoso.
El mundo, como dice Polkinghorne, no está lleno de stickers que
dicen “Made by God" (Hecho por Dios). El sello de autoría
del Creador es más sutil y el judío es el hombre que se
especializa en el arte de traducir naturaleza por Creación. Es
el individuo que se ejercita diariamente - en sus oraciones y estudio
- a percibir el cosmos como el más fascinante testimonio de Su
existencia y descubrir en cada uno de esos detalles la sombra de Su infinita
luz.
Conferencia dictada por el Rabino Iosef Bittón el 5 de Agosto de
1999 en el Templo de la Comunidad Israelita del Uruguay
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