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Desde Elul Hasta Yom Kipur


Los Diez Días de la Teshuvá
Por. Rav Iehuda Levi




Los Diez Días de la Teshuvá

Los días comprendidos entre Rosh Hashaná y el Día del Perdón son llamados los aséret iemé teshuvá (los diez días de arrepentimiento).  En estos días donde está todavía fresco en nuestro recuerdo el espíritu de Rosh Hashaná, debemos continuar lo iniciado en ese día, ya que para la mayoría de las personas el Juicio Divino continua hasta Iom Kipur, como dijeron Nuestros Sabios en el Talmud:

"El veredicto de las personas intermedias queda pendiente desde Rosh Hashaná hasta Iom Hakipurim; si tuvieron mérito son firmados para la vida, pero si no tuvieron mérito son firmados para la muerte" (Rosh Hashaná 16b).

 

Antes de la Purificación

Como su nombre lo indica, los aséret iemé teshuvá son días especiales para arrepentirse por las malas acciones, y todas las personas están obligadas a arrepentirse en este tiempo, antes del gran día: el Día del Perdón.

Refiriéndose a Iom Kipur, la Torá comenta: "Pues en este día (D'os) expiará por ustedes, para purificarlos de todos vuestros pecados; delante de D'os purifíquense" (Vaikrá -Levítico- 16:30).

Llama la atención el extraño lenguaje que utilizó la Torá.  En primer lugar, ¿qué significa "delante de D'os purifíquense"?  Evidentemente quien se purifique lo hará delante de D'os!  Además, después de que el versículo expresó que en el día de Iom Kipur D'os expiará por nosotros purificándonos de todos nuestros pecados, ¿por qué repite el versículo que debemos purificarnos delante de D'os?

También en las palabras del profeta Ieshaiahu encontramos un lenguaje singular cuando habla de la búsqueda del camino del arrepentimiento, ya que en su libro el profeta escribió: "Busquen a D'os cuando Él se encuentra; llámenlo cuando esté cerca" (Ieshaiahu -Isaías- 55:6).  Aquí tampoco está clara la intención del profeta.  ¿Es que acaso D'os está disponible en algún momento en especial?  ¿Hay momentos en los que está cerca y otros en los cuales se aleja?

Respecto del pasuk (versículo) del libro del profeta Ieshaiahu que recién recordamos, el Talmud (Rosh Hashaná 18a) ya se había cuestionado hace más de 1500 años sobre su verdadero entendimiento, llegando a la conclusión de que el versículo se refiere a los diez días comprendidos entre Rosh Hashaná y el Día del Perdón.  La intención del profeta sería enseñarnos que principalmente debemos intentar arrepentirnos en los diez días del arrepentimiento, pues esos días poseen la particularidad de que en ellos D'os se encuentra cercano a nosotros, más cercano que el resto del año, incluso más cercano a nosotros que en el mes de Elul, y por eso el profeta Ieshaiahu dijo: "Busquen a D'os cuando Él se encuentra; llámenlo cuando esté cerca".

Siguiendo este camino podemos entender también el significado de las palabras del primer pasuk que recordamos, perteneciente al libro de Vaikrá: "Pues en este día (D'os) expiará por ustedes, para purificarlos de todos vuestros pecados; delante de D'os purifíquense".  ¿Qué significa que debemos purificarnos delante de D'os?  Antes del día de Iom Kipur.

Mediante este versículo, la Torá nos vino a enseñar que para que en el día de Iom Kipur D'os expíe por nosotros y nos purifique, primero debemos nosotros intentar purificarnos en los días anteriores al día de Iom Kipur: en los diez días de la teshuvá, y por eso la Torá dijo: "delante de D'os purifíquense".

 

Siete Días Especiales

El famoso y gran kabalista llamado el Arizal (Adonenu Rabí Itzjak Luria Ashkenazí, Zijronó Librajá; 1534 - 1572) reveló que los siete días que siempre hay entre Rosh Hashaná y el Día del Perdón, tienen una fuerza especial y en ellos podemos reparar lo que hayamos hecho durante el resto del año en ese día de la semana.

A modo de ejemplo: si los dos días de Rosh Hashaná caen un sábado y domingo, entonces, si la persona se arrepiente el lunes posterior a Rosh Hashaná el arrepentimiento en ese día tiene una fuerza especial que puede reparar todo lo que esa persona haya pecado durante todos los días lunes del año que pasó.  Al día siguiente - martes - él podrá reparar mediante su teshuvá todos los pecados que haya cometido durante todos los martes del año.  Asimismo, en el sábado que siempre hay entre Rosh Hashaná y el Día del Perdón, la persona podrá expiar por todo lo que haya transgredido durante todos los sábados del año, y así con el resto de los días.

Es por eso que no debemos perder tiempo, pues tenemos los días necesarios para mejorar, pero por otro lado, tampoco debemos pretender ser más de lo que podemos, pues los cambios toman su tiempo hasta que se hacen costumbre.  Sin embargo, cada uno de nosotros, en el nivel que se encuentre, debe y realmente puede cambiar mucho en favor de su alma.

 

El Justo Equilibrio

Es por eso que en estos días en los cuales D'os está más cerca nuestro para ayudarnos a arrepentirnos, debemos recordar las palabras de Nuestros Sabios en el Talmud:

"Que siempre la persona se vea a sí mismo como si él fuera medio culpable y medio meritorio.  Si hace una mitzvá, feliz es él!, pues se inclinó para el lado del mérito; mas si transgrede una prohibición, pobre de él!, pues se inclinó para el lado de la culpabilidad" (Kidushín 40b).

En los aséret iemé teshuvá debemos revisar nuestras acciones, mejorando y aumentando las que sean buenas, a la vez que nos arrepentimos de las malas.  Asimismo, debemos incrementar nuestro estudio de Torá, dar más tzedaká (caridad) y hacer más mitzvot (preceptos).

Debemos cuidarnos especialmente en la relación con nuestros esposos familiares, conocidos y amigos cumpliendo las mitzvot shebén adam lajaberó (los preceptos que nos relacionan con el prójimo), ya que en Iom Kipur D'os solamente perdona los pecados que cometimos en el plano de lo espiritual, pero si le robamos a alguien y todavía no devolvimos lo hurtado, entonces D'os no nos perdonará por eso en Iom Kipur, hasta que no hayamos devuelto lo que le pertenece a nuestro prójimo y le hayamos pedido perdón.  Similarmente, si humillamos a alguien o lo perjudicamos de alguna manera, aunque no sea un daño económico, D'os no nos perdonará hasta que seamos perdonados por nuestro semejante.

Dice el Rambam:

"No debes pensar que solamente uno se puede arrepentir de pecados que dependen de una acción, por ejemplo: la profanación del shabat, el robo, etc.  Sino que así como debemos arrepentirnos de estos pecados, también la persona debe buscar entre los malos pensamientos que tiene y arrepentirse del enojo, el odio, los celos, y la burla; de la persecución en pos del dinero y el honor; de ir en pos de las comidas, etc., de todo hay que arrepentirse.  Y estos pecados son más duros que los que dependen de una acción, pues de momento que el hombre se hundió en estos malos pensamientos, le es muy difícil alejarse de ellos…

La persona que se arrepintió no debe pensar que él está lejos del nivel de los justos a causa de los pecados que cometió, pues esto no es así.  Él es amado y agradable delante de D'os como si nunca hubiera pecado, y no sólo eso, sino que su recompensa es muy grande, ya que él probó el gusto del pecado y a pesar de eso se alejó de él, controlando su impulso…" (Rambam, Hiljot Teshuvá 7:3-4).




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