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Vida judía


Parte 7: Reforzando y Revitalizando el Alma
Por. Rav Yosef Meyer Medresh z



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Extraído del Libro "Una Ventana a la Eternidad"
"…Y la zarza estaba en llamas, y la zarza no se consumía…"
Éxodo 2:3

* * *

El Hombre Eterno
Parte 7: Reforzando y Revitalizando el Alma

Jorge: Sin embargo todavía tengo una gran duda: ¿por qué hay tanta gente que no acepta la verdad?

Maestro: Porque todo nuestro entorno, y sobre todo los medios de comunicación, empujan a la persona a seguir sus instintos animales, y es muy difícil deshacerse de esa influencia comportándose como un judío.

Jorge: ¡Pero maestro, ¡yo no creo que los medios de comunicación estén en contra de la Torá!

Maestro: Si lo analizas bien, verás que la mayoría de estos medios, como los periódicos, revistas, libros, televisión y películas, estimulan de todas las formas posibles los malos instintos e incluso alientan a transgredir los diez mandamientos.

Jorge: ¿Transgredir los diez mandamientos? ¿tan nocivos son esos medios?

Maestro: No, …si se usan para comunicar y divulgar el bien. Pero la realidad es que lo que divulgan casi siempre es inmoral y va en contra de las leyes básicas de la sociedad.

Jorge: ¿Y por qué la gente los utiliza y se deja llevar por ellos?

Maestro: Porque el instinto animal desea todas esas “satisfacciones” que son las que, poco a poco, van destruyendo y apagando su alma. Y eso no es todo. Como bien dijo Maimónides, el gran filósofo de todos los tiempos.

"Si alguien vive entre gente cuyo principal objetivo es complacer sus instintos físicos y cuyas acciones van exclusivamente encaminadas a satisfacerlos, esa persona se verá influenciada por su entorno de tal forma que terminará por convertirse en uno de ellos por mucho que le disguste y se esfuerce por no dejarse llevar por la corriente…".

Jorge: Maestro, ¡¿está usted dándome a entender que el mundo está en un estado espiritual muy bajo?

Maestro: Sí. En realidad el mundo es básicamente bueno como dice el versículo: “Y D'os contempló todo lo que hizo y en realidad era muy bueno”. Son los hombres los que han abusado de él, convirtiéndolo en un lugar lleno de materialismo, que la Torá condena definitivamente, porque no lo han combinado con lo espiritual. Nuestra función, si queremos hacer que el mundo sea mejor, consiste en tratar de combinar esos dos aspectos.

Jorge: Estoy de acuerdo, maestro, pero ¿qué me puede decir con respecto a quienes no quieren atenerse a las leyes religiosas y a las costumbres, pero sí están dispuestos a contribuir para hacer un mundo mejor cumpliendo los preceptos morales de la Torá, es decir las mitzvot que el hombre tiene para con su prójimo?

Maestro: Querido Jorge, este es un gran error. Y muy común, por cierto. Verás, tenemos en la Torá dos distintos tipos de mandamientos, los que tratan de la relación entre el hombre y su prójimo, y el segundo grupo es entre el hombre y su Creador.

Jorge: ¿Puede explicarme a que le llama error?

Maestro: Sí, la gente cree que las normas morales son muy fáciles de cumplir porque piensan que se limitan a preceptos como no cometer adulterio, no asesinar o no robar, que no son tan difíciles de cuidarlos. En realidad hay muchas más leyes morales como: no enojarse, ayudar al prójimo, no hablar mal de nadie, honrar a los padres, etc. Para cumplir estas leyes, hay que esforzarse toda una vida, y aún así es muy difícil hacerlo correctamente.

Jorge: ¿Son acaso estos preceptos éticos y morales que la Torá nos enseña más difíciles de cumplir que el Shabat o ponerse tefilín?

Maestro: ¡¡No hay comparación!

Jorge: ¡¡Otra vez me siento perdido! Yo siempre he pensado que las mitzvot eran mucho más difíciles de cumplir que estas leyes éticas y morales.

Maestro: Permíteme explicarte. Tomemos la mitzvá del Shabat. Cualquier persona puede acostumbrarse a guardar el Shabat estrictamente en, digamos... seis meses. Pero para dominarse hasta el punto de no enojarse jamás, puede tener que invertir inclusive veinte años.

Jorge: ¡Esa es una gran verdad. Pero entonces… si comportarse diariamente de acuerdo a nuestras tradiciones es más fácil, ¿por qué no lo hacemos?

Maestro: Porque a los individuos de esta sociedad no les conviene.

Jorge:¡¡¡Maestro, ¿qué significa este "no les conviene"?

Maestro: Querido Jorge, déjame explicarte. Si aceptaran lo que hablamos como la verdad absoluta, tendrían que dejar de lado toda una vida de desarrollo de sus instintos negativos, satisfaciendo sus deseos y siguiendo un camino al que ya están acostumbrados desde hace muchos años.

Jorge: ¿Y cuál es la función de los preceptos entre el hombre y su Creador?

Maestro: Las mitzvot o preceptos del judaísmo, como ya te indiqué antes, sirven para reforzar y revitalizar el alma espiritual, controlando así el instinto animal. En otras palabras, las leyes morales actúan sobre los instintos con el fin de que el hombre se eleve por sobre ellos, y estos preceptos le dan fuerza al alma para que ésta le haga comportarse como un ser humano. Así, cumpliendo estas dos clases de preceptos podemos llegar a nuestra ya conocida meta de no comportarse como los animales.

Jorge: Digamos, pero hay muchas personas que no quieren cumplir estas enseñanzas y tampoco quieren actuar en contra de ellas, sino adoptar una actitud pasiva. ¿Qué puede decirme usted a este respecto?

Maestro: Bueno, como ya sabemos, en este mundo existe energía positiva y energía negativa. No hay energía neutra o pasiva. La persona que opta por estar “segura” en un estado de “energía neutra” y no cumplir las mitzvot, con el tiempo, ya sea él o sus descendientes, llegarán a un estado positivo o negativo. Desafortunadamente, al optar por “la neutralidad”, por lo general derivan hacia un estado negativo.

Jorge: ¿Y no hay forma de evitarlo?

Maestro: No, sólo comprometiéndose a crear energía positiva. En este mundo hay muchos individuos que huyen de su responsabilidad de generar energía positiva y beneficiar al pueblo judío entero mediante el cumplimiento de los preceptos morales de la Torá y sus mitzvot, como hemos explicado anteriormente.

Jorge: ¿Es acaso que no pueden generar energía positiva porque no saben cómo hacerlo?

Maestro: En realidad hay algo de esto. Por lo general, si no sabes algo tratarás de aprenderlo, como en tu caso, querido Jorge, que has venido a estudiar conmigo. Sin embargo, hay otros que se conforman con la "comodidad" del no saber.

Jorge: ¿Y por qué D'os nos dio mitzvot que son difíciles de cumplir?

Maestro: ¿Quién dijo que todo debería ser fácil?, y como dijo Maimónides: “Los preceptos de la Torá no son crueles, sino que están llenos de misericordia, bondad y paz”. Además, el mismo D’os, nuestro Creador, atestigua en la Torá: “Puesto que estas mitzvot no son difíciles de observar… sino que están cerca de tu boca y tu corazón para cumplirlas”.

Y también debes recordar que el cumplimiento de parte de la Torá puede ser difícil, sobre todo al principio, pero cuando te acostumbras se va volviendo más fácil, como todo en la vida. Resumiendo: Difícil, sí. Imposible, no. Y como tú sabes, lo que uno adquiere con facilidad no recibe por parte nuestra la importancia debida.

Jorge: Sí, eso es cierto.

Maestro: Además, la Torá, como la vida, se parece a una bicicleta.

Jorge: ¿A una bicicleta?, ¿ya cambiamos el tema a los deportes?

Maestro: ¡¡No! A lo que me refiero es a que tanto en la vida como en el cumplimiento de la Torá, si algo se nos hace difícil, es que vamos hacia arriba, si se nos hace fácil, es que vamos hacia abajo, y si nos paramos… nos caemos, llegar a un punto neutro es caerse.

Jorge:¡¡¡Qué concepto tan simpático! ¡

Maestro: ¡¡Me alegra que te haya gustado! Tienes que entender que todos los comienzos son difíciles, pero después, con la ayuda de D'os, se pueden alcanzar niveles espirituales muy elevados. D'os sólo está esperando que el hombre haga el primer esfuerzo...

Jorge: Volviendo al tema de las mitzvot, en realidad yo me he dado cuenta de que muchos judíos, aunque no sean cuidadosos en el cumplimiento de las mitzvot, realizan muchas obras de beneficencia, ya sea haciendo donativos u ofreciendo sus servicios voluntarios a distintas causas judías. Esto, obviamente, contribuye al bienestar de muchos individuos en particular y del pueblo judío en general.

Maestro: Este es un tema que hay que analizar con mucho cuidado. Un estudio realizado en los últimos tiempos en los Estados Unidos de Norte América, llega a la conclusión de que los judíos observantes trabajan dos veces más para las causas comunitarias. Además donan siete veces, sí, siete veces más dinero, que otros que son dirigentes oficiales de la comunidad. No sólo donan más a instituciones y organizaciones judías, sino también a causas humanitarias en general (The 1999 study of the charitable giving of American Jews, by political scientist Raymond Legge).

Jorge: ¿Y qué me quiere enseñar con esto?

Maestro: La conclusión clara y concisa de todo esto es, que al vivir de acuerdo a los preceptos que te estoy enseñando, el judío refuerza su sentido moral y esto lo hace más responsable a la hora de cumplir con sus obligaciones, relacionadas tanto con su Creador como con los demás seres humanos judíos y gentiles por igual.

Jorge: ¡¡Esto es una gran sorpresa para mí!

Maestro: Mucha gente viene aquí con ideas preconcebidas sobre el judaísmo. Pero al terminar estas sesiones quedan convencidos de que sus prejuicios no tienen el menor fundamento… y al final, la verdad siempre acaba por salir a la luz.

Jorge: ¿Acaso todas las personas que llevan su vida de acuerdo a las leyes de la Torá realizan siempre acciones de alta calidad humana?

Maestro: Podemos asegurar que la mayoría de las personas observantes llevan una vida más ética y moral que la gente en general, porque saben que el hombre fue creado a semejanza de D'os y por eso le dan a ambos, a D’os y al ser humano, el respeto debido.

Jorge: ¿Podríamos dejar aquí nuestra conversación? Quisiera asimilar todo lo que he aprendido y regresar en otro momento.

Maestro: Por supuesto. Nos detendremos aquí.

Jorge: Maestro, sus enseñanzas me han convencido bastante. Lo único que quisiera preguntarle es qué me aconseja usted hacer en esta etapa de mi viaje hacia la eternidad.

Maestro: Regresa a los tuyos, a tu hogar y reflexiona sobre todo lo que hemos hablado. No te olvides de anotar tus dudas y comentarios para la próxima sesión.

Jorge: Pero maestro, ¿no sería bueno comentar y compartir con mi familia, amigos y conocidos esta sabiduría que he adquirido con usted?

Maestro: Tus enseñanzas serán más efectivas si eres discreto y tratas de guardar silencio. Te darás cuenta de que tu perspectiva sobre el mundo se ha transformado y tus acciones no son las mismas; también la gente a tu alrededor lo notará perfectamente. Piensa y desarrolla lo que hemos aprendido en esta primera parte. Estás comenzando tu viaje a la eternidad. La sabiduría ha empezado a iluminarte y ya verás cómo no pasará mucho tiempo sin que haya gente que empiece a emular tus acciones.

Jorge: ¿Usted cree que yo podré reflejar el principio eterno de no comportarse como los animales ?

Maestro: No es que lo crea,¡¡¡estoy seguro! Por lo que he visto, me parece que has absorbido muy bien todo lo que te he enseñado al respecto.

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Biografía del autor:

El Rav Yosef Meyer Medresh z"l nació en México, donde cursó sus estudios en la escuela Yavne. A la edad de 16 años viajó a Israel para estudiar en las Yeshivot de Mir y Knéset Jiskyahu. En los estudios generales tuvo maestría en Ciencias de Computación y en Administración de Empresas de la Universidad Iberoamericana y de Long Island University, respectivamente. Formó una familia de 5 hijos con su esposa Shoshana, fijando su residencia en Jerusalem. Dictaba conferencias periódicamente sobre Fundamentos de Historia y Filosofía Judías en distintos seminarios para estudiantes hispano-parlantes. Escribió varios libros en español y en hebreo, como "La última jugada", explicaciones sobre varios tratados de la Mishná y un Compendio de temas relacionados con el Beit Hamikdash. Falleció trágicamente en Jerusalem el día 30 de noviembre del 2010. Que sea su recuerdo una bendición.




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