Extraído
del Libro "Una Ventana a la Eternidad"
"…Y la zarza estaba
en llamas, y la zarza no se consumía…"
Éxodo 2:3
*
* *
El
Hombre Eterno
Parte
8: El Beneficio de las Mitzvot en Este Mundo
Jorge:
Pero ¿no podría hacer algo más tangible?
Maestro: Como ya te
indiqué antes, lo único que puedes hacer es empezar a vivir
según la verdad eterna. Tú, y la gente a
la que llegues a influenciar con el tiempo, serán más felices,
no sólo en el mundo venidero, sino también en
este mundo.
Jorge: ¿En este mundo?
Maestro: Sí,¡en
este mundo, ¿por qué preguntas?
Jorge: Bueno, es que
yo creía que los judíos que cumplen las mitzvot se sacrifican
en el mundo presente para poder llegar con muchos méritos al mundo
venidero, y que es allí donde reciben su recompensa
durante toda una eternidad.
Maestro: En parte
tienes razón. El judaísmo nos enseña que quienes cumplan
sus preceptos, reciben una recompensa infinita en el mundo venidero,
pero también el Todopoderoso hace que se beneficien
en el mundo presente.
Jorge: ¿Beneficios
en este mundo? ¿cómo es eso?
Maestro: No es tan
difícil de entender. Nuestro mundo, como sin duda sabes, está
lleno de problemas morales muy graves que han causado la casi completa
desintegración de la familia y la sociedad.
Jorge: ¿Y cuáles
son las causas que producen este fenómeno?
Maestro: Entre otras,
la infidelidad conyugal, la cual ha llegado en los Estados Unidos
de Norte América a alcanzar niveles del 57 por
ciento en las mujeres y niveles mucho mayores en los hombres. Además,
cada vez hay más mujeres solteras que dan a luz. En
ese mismo país, se calcula el número en un 33 por
ciento. Otra causa es el divorcio, que se ha convertido
en una plaga universal. Ha alcanzado tales proporciones,
que realmente no existe una familia donde no se presente algún
caso. Y por supuesto, las drogas, el crimen
y la violencia, tanto en la familia como en la calle, que han
destrozado muchas vidas, tanto física como moralmente, y han arrastrado
con ellos a infinidad de familias. En resumen, la infidelidad
conyugal, los nacimientos fuera del matrimonio, el divorcio, las drogas,
el crimen y la violencia, afectan a todos los niveles sociales, económicos
y culturales y han destrozado, literalmente, los cimientos de nuestra
sociedad.
Jorge: Sí, yo
ya me había dado cuenta de ello. En mi país
todos estos fenómenos se pueden apreciar muy de cerca; una buena
parte de mis amigos y conocidos tienen problemas por culpa de la infidelidad
y de los divorcios que le siguen. Lo que no sabía es
que se diera en proporciones tan grandes. ¿A qué se
debe todo esto?
Maestro: A que mucha
gente tiene como meta, casi exclusivamente, satisfacer deseos físicos
inmediatos y no hace más que buscar mejores “opciones” para lograrlo. Y
al creer encontrarlas en otra persona, dejan lo “conocido” (o que ellos
piensan que conocen de verdad) por lo que “conocerán”. Después
de un tiempo este fenómeno se repite, y el resultado final
es un mundo totalmente basado en los deseos físicos y completamente
inmoral. Y la situación empeora día
a día…
Jorge: ¿Y acaso los
judíos observantes no se ven afectados por la situación?
Maestro: Claro está
que no se han salvado completamente de estas calamidades, pero les afectan
en proporciones muchísimo menos alarmantes. No
sólo gozan más de este mundo y no sufren tantos
problemas emocionales y de desintegración familiar, sino que según
las últimas estadísticas, se enferman tres veces menos
de dolencias cardíacas, ya que su fe y confianza en
D'os, hacen que tengan menos preocupaciones y presiones. Y
éstas, como es sabido, influyen directamente, no sólo en la
salud mental, sino también en la física (International
Journal of Cardiology, January 1986 American Journal of Epidemiology,
February 1979).
Jorge:¡Qué
información tan interesante! ¿Cómo es posible que el
cumplimiento de las mitzvot contribuya a la unión de la familia,
beneficie a la sociedad en general, y a la vez ayude a vivir más
sanamente?
Maestro: La razón
es que muchas de las leyes de la Torá, con su sólo cumplimiento,
ayudan a mantener la cohesión de la familia y a evitar demasiado
estrés (presiones) en la vida. Toma, por ejemplo, el Shabat. A
los judíos que respetan la santidad del Shabat, éste
les ofrece una isla de descanso físico y espiritual en medio de
un mundo lleno de aparatos mecánicos y electrónicos que le
roban al hombre hasta el último minuto, para que no pueda ni siquiera
pensar en las obligaciones espirituales para las cuales fue creado. En
Shabat la familia se une alrededor de la mesa, asiste
a la sinagoga, estudia Torá y descansa física y emocionalmente. Así
tiene la oportunidad de revitalizarse y recargar energías, para
poder enfrentarse a las tribulaciones de la vida cotidiana, tan llena
de problemas y tentaciones.
Otra mitzvá muy importante
es la purificación mensual de la mujer judía en la mikve
o baño ritual. Después del período
menstrual de la mujer, esta mitzvá refuerza y renueva
los lazos conyugales de la pareja judía. En este proceso,
la mujer judía se convierte cada mes en una novia, por aproximadamente
400 veces en su vida. La Torá nos da así
una oportunidad de curar heridas emocionales en el matrimonio que, de
otra manera seguirían latentes por mucho tiempo. Esta
mitzvá atestigua, sin duda alguna, su infinita sabiduría y
su increíble poder curativo emocional. La gente común y corriente
piensa que el sumergirse en la mikve es sólo un proceso de higiene
físico o de naturaleza mística, pero no se da cuenta de
que muchos matrimonios se han salvado gracias a este precepto. Como
verás, estas dos mitzvot entre otras, ayudan al mantenimiento de
la unidad familiar. Su cumplimiento evita el tener que acudir
a métodos o instituciones que han sido creados para rehabilitar
familias deshechas.
Jorge: Un bloqueo
total de la tecnología y el ruido una vez a la semana!!! Una nueva
novia cada mes!!! Esto es algo asombroso!!!
Maestro: Bienaventurado
es el hombre que vive con una familia mejor, con más
salud y por muchos más años llenos de contenido!
Jorge: Veo que,
definitivamente, me conviene seguir este sistema de vida, para
así poder vivir más feliz y en armonía en compañía
de mis seres queridos.
Maestro: ¡Sin
ningún lugar a dudas! Creo que sería bueno terminar
aquí nuestra primera sesión.
Jorge: ¿Podrá
usted esperarme hasta que regrese y podamos tener una segunda sesión?
Maestro:
Claro que sí!, podría inclusive
esperarte… una eternidad.
Jorge: Maestro, ¡muchas
gracias por sus enseñanzas!
Maestro: ¡Qué
tengas un feliz viaje... a la eternidad
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