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Vida judía


Relación y búsqueda
Por. Rav A. Scheinman



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El papel del hombre en su intento por comprender la Tora desde su revelación en el Monte Sinaí.

I. ACEPTACIÓN DE LA LEY DOS VECES

La revelación en el Monte Sinaí es el fundamento mismo de esa fe en que se basa todo el judaísmo. Así como lo señala el Rambam(1), no es simplemente una prueba de fe sino una percepción de D's, lo más directa posible. Otros milagros han servido para probar la existencia de D's, mientras que en esa Gran Revelación se sintió la Presencia Divina. Por unos instantes se abrieron las puertas de las tinieblas dejando así entrar los rayos de la Presencia Divina en todo su esplendor.

Sin embargo, aunque parezca extraño, nuestros sabios nos cuentan que la experiencia de revelación en el Monte Sinaí no culminó, en cierta forma, con la aceptación del Reino de D's.

Los israelitas fueron forzados a aceptar la Tora; y sólo durante el milagro de Purim, mil años después, los judíos se sometieron a ella por su propia voluntad(2). Parece extraño que hayan sido forzados a aceptarla; así como que la descripción literal de estos acontecimientos no se mencionan en los escritos.

Sin embargo, antes de Purim, los judíos corrían peligro de extinción, hasta que se arrepintieron y retomaron a D's.

II. BÚSQUEDA - COMO LLENAR EL VACIO

Existen dos formas para captar la presencia del sol. Uno puede presenciarlo en todo su esplendor o uno puede estar encerrado en un cuarto oscuro en que cada minuto que pasa se anhela aún más la luz y se aprecia más el poder estar al sol. Asimismo, una relación padre-hijo tiene su punto culminante cuando un momento de alegría termina con un cálido abrazo. Sin embargo, el sentimiento puede ser aún más intenso si hay añoranza por una prolongada ausencia de casa. Para los hijos que nunca han respondido a un cálido abrazo, el dolor causado por la ausencia de afecto es muy difícil de soportar.

Este mismo fenómeno se aplica al proceso de enseñanza. El Maharal(3) lo explica de la siguiente manera: cuando uno simplemente oye una declaración, no la incorpora a su vida. Sólo toca su conciencia. No es el caso igual cuando uno recibe respuesta a una pregunta, porque al hacer una pregunta se abre un vacío y la respuesta lo llena formando así una unidad con la persona.

El comentario del Gaón de Vilna(4) sobre Shir HaShirim(5) plantea algo similar. El placer que una persona experimenta al comer depende directamente del hambre que tenga. Si una persona está satisfecha, aunque se le ofrezcan platos muy sabrosos, no mostrará interés alguno; y si está forzada a comer, le será difícil tragarse la comida.

COMPULSIÓN VERSUS CLARIDAD
Esta es entonces la diferencia entre Shavuot y Purim: la fiesta que celebra la entrega de la Tora en el Monte Sinaí y aquella en que se confirma su aceptación en Shushán. La primera vez, se obligó al pueblo judío a aceptar la Tora; no fue sólo compulsión física sino que fue tal el impacto que causó esta revelación que fue "como si hubiesen tenido una montaña sobre sus cabezas". No había lugar para duda en el esplendor de la revelación, y bajo esas circunstancias era imposible no aceptar la Tora. En Purim, por el contrario, no fue directamente por la amenaza a sus vidas lo que inspiró el retorno del pueblo judío a la antigua pureza, sino más bien un "hester panim"-sentimiento de abandono- que suscitó un inmenso anhelo por experimentar nuevamente la Presencia Divina como había ocurrido en el Monte Sinaí.

Nuestros sabios nos relatan que cuando la reina Ester estaba por presentarse ante el Rey Asuero, gritó: "D's mío, D's mío, ¿por qué me has abandonado?”(tehilim 22:2); como nos lo explican nuestros sabios, el salmo se refiere a las horas más negras de la noche. Por eso, mientras Shavuot marca una percepción de D's a través de la revelación, Purim celebra una percepción de D's tras una búsqueda desesperada en las tinieblas

EL DON Y LA ADQUISICIÓN

La Torá en sí se compone de dos partes: la Ley Escrita que podríamos llamar "la Torá de D's" que nos fue revelada. Sin embargo, para comprender Sus Palabras debemos referimos a la segunda parte, la Ley Oral, que también se nos entregó en el Monte Sinaí. Esta abarca comentarios e interpretaciones acerca de la ley divina, comprensibles para el ser humano. Además, incluye las leyes de exégesis mediante las cuales D's enseña al hombre cómo profundizar en los conocimientos de la ley y como aplicarla a circunstancias que van evolucionando. Nuestros sabios describen el largo y complejo sistema de análisis para cada palabra y matiz de Torá registrados en el Talmud Babilónico como "Me hiciste revivir en la oscuridad", porque el trabajar en los pasajes difíciles del Talmud es como "luchar en la oscuridad". Por lo tanto, la Ley Oral tiene propiedades especiales: introduce interrogantes y lleva al estudiante a respuestas concluyentes, que se integran a su personalidad y los resultados son profundamente satisfactorios.

Se ha señalado, además, que la Ley Oral empieza con una pregunta: "¿Cuándo comienza el tiempo para decir la Shemá?"(6) y termina con la palabra Shalom, completitud. El comprender la Ley Oral no significa "absorber" una declaración; es una respuesta derivada de una pregunta, y es por eso que la Ley Oral (y no la Ley Escrita) se ha considerado como la parte humana de la Torá.

Puede aplicarse el mismo principio para explicar este comentario del Maharal: "Aunque la Tora fue entregada en Shavuot, la devekut ba-Torá (apego a la Torá) fue el resultado de Purim. Cierto es que se presentó la Tora en Shavuot, pero sólo pudo el pueblo integrarla a su forma de vida (o apegarla a su personalidad) después de su búsqueda.

III. NUEVA REVELACIÓN

La búsqueda es más profunda que la revelación, y sus resultados son más duraderos. ¿Por qué se necesita, entonces, una revelación? Para ello debemos referirnos a las palabras del Cuzarí(7): No cualquier persona ni tampoco en todo momento se puede llegar a D's por medio de un nivel de contacto más elevado alcanzado mediante una búsqueda personal, ni D's se revelará a todas las generaciones. Por lo tanto, la revelación inicial de D's en el Monte Sinaí da a todas las generaciones subsiguientes una tradición sobre la cual apoyarse, especialmente para aquellos que no logran elevarse espiritualmente por sí mismos.

La revelación en el Monte Sinaí dejó una impresión imborrable en la personalidad judía y nos dio, como pueblo, un punto de referencia para toda búsqueda futura de la verdad. Así, todas las neshamot (almas) del pueblo judío tenían que estar en el Monte Sinaí, inclusive los conversos. Si no tuviésemos el recuerdo del Sinaí profundamente arraigado como para guiarnos en nuestra búsqueda exhaustiva de significado y comprensión de la Tora, no podríamos perseverar en nuestro dominio de ella y no tendríamos éxito. El Talmud nos dice que es por eso que una persona aprende toda la Tora cuando está en el vientre de su madre, aunque está destinada a olvidarla antes de nacer, porque si no hubiese aprendido primero no podría relacionarse después con ella.

RETORNO A LA TORA

Un shelíaj (emisario) enviado a una comunidad distante para reforzar el judaísmo contó después a su Rabino que un judío apartado de su fe le había pedido que explicara su misión. Le respondió con una parábola: "Antiguamente los escribas solían ir de pueblo en pueblo llenando 'letras' que habían sido borradas del alma de los judíos.

Al escuchar esta parábola del shelíaj, el Rabino sacudió la cabeza: ¡"Jas VeShalom (D's no lo quiera), que una letra de una “Yiddishe neshama” (alma judía) sea borrada! En verdad es como un grabado tapado por el polvo: cuando éste se saca, reaparecen las letras originales."

Debemos pensar en nuestro servicio a D's desde un punto de vista circular, no lineal. Comenzamos ciertamente por la revelación. Pero aquello que no se gana es efímero. Debemos esforzarnos por redescubrir la revelación oculta dentro de nosotros, porque al lograrlo no obtendremos una nueva revelación sino que volveremos a conquistar el fuego eterno que siempre tuvimos y que nunca debimos perder: la llama eterna del Sinaí.

(1)Rabbí Moshé Ben Maimón, gran erudito del siglo XII.
(2)El pueblo de Israel, conmovido por la maravilla de la grandiosa Revelación de D's en el Sinaí, no tuvo otra opción más que aceptar la Tora. Ejemplo, si un rey poderoso solicita algo de un súbdito, ¿Tendrá éste valor para negarse a cumplirlo?
(3) El Rabino Yehudá Uva Ben Betzalel fue un gran pensador kabalístico que vivió en Praga en el siglo XVI. Fue un autor fecundo. Escribió "Netívot Olam", "Guevurot Hashem", "Gur Aryé" y muchos otros grandes clásicos. Era también un gran piadoso y se le atribuyen muchos milagros.
(4)Gran erudito del siglo XVIII. Su nombre significa literalmente "el genio de Vilna".
(5)Shir HaShirim es uno de los Libros de la Ley Escrita (Tanaj) y significa literalmente "cantar de los cantares".
(6) Uno de los 613 preceptos es decir el "Shemá Israel" todas las mañanas y todas las noches.
(7)Fue un gran erudito del siglo XI. Escribió muchas obras filosóficas. Su verdadero nombre es Rabí Yehiida HaLevi, pero lo llamaban Cuzarí por ser el nombre de su libro más famoso.


El presente artículo fue extraído de la revista "El Kolel" con la autorización de sus editores.




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