Rav Yehuda Levi
Temario Semanal

Parashat Bo-2

Temas de la Parashá Shemot (Éxodo) 10:1 - 13:16   Nuestra parashá habla sobre los siguientes temas: Primera aliá (10:1-11): La advertencia de Moshé y la respuesta del Faraón. Segunda aliá (10:12-23): La plaga de las langostas. La p
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Temas de la Parashá
Shemot (Éxodo) 10:1 - 13:16

 

Nuestra parashá habla sobre los siguientes temas:

Primera aliá (10:1-11): La advertencia de Moshé y la respuesta del Faraón.

Segunda aliá (10:12-23): La plaga de las langostas. La plaga de la oscuridad.

Tercera aliá (10:25 - 11:3): La amenaza del Faraón a Moshé. D'os le avisa a Moshé que mandará la última plaga y los preparativos del pueblo.

Cuarta aliá (11:4 - 12:20): La advertencia de Moshé al Faraón. D'os le ordena al pueblo de Israel las leyes concernientes a la preparación del sacrificio de Pésaj en Egipto. El precepto de la festividad de Pésaj. La mitzvá de la matzá.

Quinta aliá (12:21-28): Moshé ordena al pueblo de Israel las leyes de Pésaj.

Sexta aliá (12:29-51): La plaga de la muerte de los primogénitos. La salida de Egipto. Leyes relacionadas al sacrificio de Pésaj.

Séptima aliá (13:1-16): La Mitzvá del rescate del primogénito. Leyes de Pésaj. La mitzvá de los tefilín.

 

Temas de la Parashá Bo por Rav Yosef Bitton


OCTAVA PLAGA
Moshé va al encuentro del Faraón y le advierte que si no permite salir a los esclavos hebreos, Egipto será devastado por una plaga de langostas. Luego de que Moshé y Aharón abandonan el palacio, los funcionarios del Faraón tratan de convencerlo de que deje libres a los israelitas antes de que Egipto sea totalmente destruido. El Faraón llama a Moshé y le hace una oferta: permitir que los judíos salgan, pero que dejen a sus hijos en Egipto. Moshé rechaza la oferta y el Faraón, entonces, se niega a dejarlos libres. Moshé extiende su mano y una plaga de langostas cae sobre Egipto, consumiendo toda la vegetación. El Faraón le pide a Moshé que ore a Dios para que elimine las langostas y le asegura que ahora sí dejará partir a los judíos. Moshé reza y un viento se lleva a las langostas fuera de Egipto, pero al haberse liberado de las langostas, el Faraón ya no cumple con su palabra.

NOVENA PLAGA
La oscuridad desciende sobre Egipto. Durante tres días, los egipcios tienen que estar en un virtual aislamiento, ya que no pueden verse la cara uno al otro. Pero la oscuridad no afecta el área donde viven los judíos. El Faraón vuelve a llamar a Moshé y le ofrece una nueva concesión: liberar a los hebreos, hombres, mujeres y niños, pero que dejen su ganado en Egipto para asegurarse de que volverán. Moshé rechaza la oferta y en este punto, el Faraón expulsa a Moshé de su presencia y lo amenaza: "porque el día que veas mi rostro nuevamente, morirás". Moshé le dice al Faraón que una plaga más caerá sobre Egipto, después de lo cual el Faraón los liberará de la esclavitud incondicionalmente.

REPARACIONES
Dios instruye a Moshé que los israelitas pidan objetos de oro y plata a sus vecinos egipcios, como un tipo de indemnización o reparación que en esos tiempos se le concedía a un esclavo al dejarlo salir en libertad. Los egipcios rápidamente le dan a los hebreos objetos de gran valor, con la intención de que se vayan y así las plagas lleguen a su fin. Moshé le advierte al Faraón que a medianoche, Dios hará fallecer a todos los primogénitos egipcios, incluyendo al hijo del Faraón, el heredero del trono.

EL SACRIFICIO DE PESAJ
Dios dicta su primera Mitzvá a los hijos de Israel: consagrar y anunciar oficialmente el comienzo del mes lunar, Rosh Jódesh, estableciendo así el futuro calendario hebreo. Dios también indica a Moshé que los judíos deben tomar un cordero para sacrificarlo, asarlo y consumirlo junto con matzá y hierbas amargas antes de partir de Egipto. Con la sangre del cordero se debe pintar los dinteles y los postes de las puertas de las casas judías, y así cuando la última plaga afecte a los primogénitos egipcios, los primogénitos judíos que estén dentro de estas residencias marcadas con sangre serán protegidos por Dios. Dios también ordena a Moshé que las generaciones futuras deben recordar para siempre este día, celebrando la festividad de Pésaj por siete días, durante los cuales no podrán comer ni poseer levadura (jamets).

DECIMA PLAGA
A la medianoche del día 15 de Nisán, una plaga mata a los primogénitos egipcios, pero Dios protege a los primogénitos judíos. Egipto es presa del terror porque piensan que el Dios de los judíos causará la muerte de todos los egipcios. El Faraón se despierta, hace traer a Moshé y le suplica que se lleve a los esclavos judíos fuera de Egipto, otorgándoles de esta manera implícitamente su libertad. Los ciudadanos egipcios también presionan a los hebreos para que se vayan lo antes posible. Los judíos preparan sus provisiones: panes ázimos, hechos con masa no fermentada, porque tienen que partir ya y no tienen tiempo de dejar elevar la masa para hacer pan común. Los israelitas abandonan Egipto al mediodía del 15 de Nisán.
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PRIMEROS MANDAMIENTOS
Dios instruye a los hebreos a celebrar en el futuro la festividad de Pésaj ofreciendo un sacrificio y consumiéndolo de una manera similar a la que hicieron en Egipto. Hay otros mandamientos que Dios imparte, todos relacionados con la milagrosa salvación de la plaga que causó la muerte de los primogénitos:
    1.    Los primogénitos judíos serán consagrados al servicio divino.
    2.    Se debe consumir Matzá en la noche de Pésaj.
    3.    Cada año, en la noche de Pésaj, los padres relatarán la historia del Éxodo de Egipto a sus hijos.
    4.    Los primogénitos de los animales domésticos también serán consagrados, o si se trata de animales no aptos para el consumo, redimidos.
    5.    Los hombres judíos deben vestir en la cabeza y en el brazo los Tefilín, o filacterias, unas cajitas de cuero que contienen 4 textos que aluden al amor de Israel hacia Dios, expresado en la liberación de Egipto.

 

MAS SOBRE PARASHAT BO
La muerte como último recurso
La historia las 10 plagas que azotaron a Egipto es fascinante. No sólo por su contenido sino también por la sofisticación de su narrativa. Las plagas comienzan con el enfrentamiento de un Moisés tímido y un Faraón arrogante.

 

SANGRE
Cuando Moshé torna el rio Nilo en sangre la reacción del Faraón es la indiferencia y la soberbia. El dios Nilo, una de las divinidades principales de Egipto, ha sido derrotado, dañado y herido. La industria pesquera se vino abajo. El Faraón, que alimentó al dios Nilo con los cuerpos de los infantes hebreos, ahora ve con sus propios ojos como emerge la sangre derramada. Pero el poderoso monarca no se deja impresionar. Le pide a sus magos que repliquen lo que parece ser un «truco» de Moshé. Y cuando esto sucede, el Faraón le da la espalda a Moshé (vayifen) y se retira, con soberbia, a la comodidad de su palacio.

 

RANAS
En la segunda plaga las cosas comienzan a cambiar para el Faraón. Las ranas comienzan a desbordar del Nilo. Esta plaga lo afecta al monarca personalmente. Invaden su palacio y su propia habitación. Las ranas y los sapos eran los dioses de la reproducción en Egipto. Esa reproducción es ahora incontrolable y está infestando a Egipto. Sus magos, otra vez, reproducen la plaga. Pero el Faraón se da cuenta –un poco tarde– que lo que necesita de sus magos es que «contengan» la plaga, que la hagan parar, y no que la reproduzcan. El Faraón manda a llamar a Moisés y Aharón. Y les dice que acepta sus demandas. Pero luego, cuando las ranas se van, el Faraón endurece su corazón, se arrepiente y no los deja salir. Pero comienza a ceder.

 

PIOJOS
En la tercera plaga, los piojos, el Faraón confirma lo que ya sospechaba: que sus ilusionistas no pueden frenar las plagas. Acepta que sus magos han sido vencidos y cede más. Además también confirma que sus dioses son derrotados o controlados por el Dios de Israel. Los insectos eran venerados por los egipcios como la manifestación mágica, invisible, de los espíritus divinos. Y ahora esos dioses se estaban tornado contra los egipcios.


LA ECONOMIA
Plaga tras plaga, todo lo que hace a la prosperidad de Egipto colapsa. El país más próspero y poderoso del Medio Oriente, el único en esa árida región que gracias a su caudaloso Nilo no depende de las lluvias para sobrevivir, astá ahora en ruinas. Primero fue el colapso de la industria pesquera, luego fue afectado el ganado, y en las últimas plagas —granizo y langostas—la cosecha es destruida. El Faraón sigue negociando. Pero ahora es Moshé el que no cede.

 

LA OSCURIDAD
Llega la penúltima plaga, la oscuridad. Esta plaga que paralizó el país habrá tenido un efecto sicológico devastador sobre el Faraón y su pueblo. ¿Por qué? Porque el dios principal de los egipcios era “Ra”, el dios-sol. La oscuridad demostró que hasta este supremo dios pierde su poder frente al verdadero Dios. El paganismo egipcio ha sido derrotado. Las plagas han demostrado que los dioses egipcios son visibles pero imaginarios. Los egipcios, y los judíos, comienzan a entender que hay un Creador, que es invisible, pero que posee todos los poderes.

 

EL ULTIMO RECURSO
Queda una plaga más. La muerte de los primogénitos. Sin duda, las más grave y cargada de simbolismo. Los egipcios se arrogaban que podían dominar la muerte, y que conocían el secreto de la inmortalidad. De esta manera, cuando los faraones, los sacerdotes o los primogénitos (que cumplían funciones sacerdotales) estaban por morir se los preparaba con anticipación para su viaje y así, su inmortalidad estaría garantizada por los dioses. Pero cuando la muerte no era natural sino accidental, la eternidad no se obtenía. Se suponía entonces que los dioses egipcios debían proteger a los sacerdotes y a los primogénitos contra la muerte accidental para que pudieran preparse para morir y obtener la inmortalidad. La muerte súbita de los primogénitos significó también un gran golpe psicológico al «poder» de los imaginarios dioses egipcios que protegían a los futuros inmortales.

 

¿QUIEN MENCIONO "MUERTE" PRIMERO?
Por último, cabe notar algo sumamente interesante. Durante las primeras ocho plagas el Faraón desafió a Moshé y hasta trató de humillarlo pero nunca lo amenazó de muerte. Recién en la novena plaga se escucha por primara vez esta amenaza. El faraón le dice a Moisés. “Puedes irte, tu y tu pueblo, los ancianos y los niños, pero debes dejar aquí a tu ganado”. El faraón aunque accedió a que los esclavos salieran le pide a Moisés que dejen su ganado como garantía de que regresaran. Moshé se niega. Y en ese momento el Faraón pronunció por primera vez la posibilidad de matar a Moises. (Shemot , Exodo, 10:27) : “Vete de aquí, y cuídate de no verme más, porque el día que vuelvas a presentarte ante mí, morirás ”.  
?En la narrativa de las 10 plagas, y en las intensas negociaciones que tuvieron lugar, no fue Moshé sino el Faraón, el primero que puso el tema de «la muerte» sobre la mesa. Cuando todas las demás advertencias fueron desoídas y no lograron doblegar la soberbia del tirano dictador, la muerte de los primogénitos, fue el último recurso Divino, lo que terminó de convencer al Faraón que liberase a los esclavos hebreos.

 

Comentario de la Parashá por Rav Iehuda Levi

Se cuenta que una vez Rabí Iehonatán Aibshitz (1690 - 1764) iba caminando por la calle y se encontró con el rey de aquella comarca, quien le preguntó: "¿Hacia dónde te diriges?". "Yo no lo se" - contestó Rabí Iehonatán. Al escuchar esto, el rey se enfureció mucho con él y ordenó encarcelarlo. Después de que se tranquilizó, el rey fue hasta la celda donde estaba Rabí Iehonatán y le preguntó: "¿Por qué realmente no has querido decirme hacia dónde ibas?". Le contestó Rabí Iehonatán: "Su majestad ve que dije la verdad! ¿Yo sabía que estaría encarcelado?".

Este cuento nos ayudará a comprender un poco más uno de los temas de nuestra parashá:

"Dijo D'os a Moshé: llega hasta el Faraón, pues Yo hice pesado su corazón y el corazón de sus servidores para poner Mis señales, éstas, en medio de él" (10:1).

Llama la atención el lenguaje utilizado por la Torá en este versículo: "bo el Paró - llega hasta el Faraón", ya que encontramos otro verbo que podría haber sido mejor utilizado en este caso: el verbo lej (ve, dirígete) quedando: "lej el Paró - ve hacia el Faraón".

A pesar de que sus connotaciones son parecidas, encontramos en la Torá que en general, se usa el verbo laléjet cuando se está hablando de ir a un lugar lejano, por ejemplo: "vehalajtá el hamakom asher ibjar Hashem Elokéja bo - e irás al lugar que elegirá Hashem, tu D'os" (Devarim -Deuteronomio- 14:25), y el verbo labó cuando se habla de alguien que fue a un lugar cercano, por ejemplo: "ba elai haéved - vino hacia mí el esclavo" (Bereshit -Génesis- 39:17). Pero es incorrecto decir lej elai (ve hacia mí) o bo elav (ven hacia él).

Es por eso que Rabí Iaacov Baal Haturim (1275 - 1340) nos explica que cuando D'os le ordenaba a Moshé que vaya al palacio del Faraón - como en nuestro versículo - la Torá utiliza el verbo bo, pero cuando D'os le ordenaba a Moshé que se encuentre con el Faraón en las cercanías del río Nilo, lejos del palacio, la Torá dice "lej el Paró - ve hacia el Faraón" (Shemot -Éxodo- 7:15).

Sin embargo, Rabí Shelomó Hacohén (s. XIX) en su libro "Avi Ézer", nos dice que respecto de D'os es incorrecto hablar de lejanía, pues "llena está toda la tierra de Su gloria" (Ieshaiahu -Isaías- 6:3), y es por eso que es correcto decir "bo el Paró - llega hasta el Faraón", pues lejanía y cercanía respecto de D'os es absolutamente lo mismo, y por ende, se puede utilizar el verbo que se desee.

Pero más allá de todo esto, el Rab Aharón Weiner (1912 - 1967) en el libro "Higuioné Aharón", también se dedicó a este tema. Él nos dice que realmente, sí debería haber estado escrito "lej el Paró - ve hacia el Faraón", sin embargo, cuando un hombre le dice a su prójimo que vaya a un lugar determinado no es seguro que llegará, pues en definitiva, él es un ser humano y no sabe lo que puede pasar finalmente, y corresponde utilizar el verbo laléjet.

Y es por eso que Rabí Iehonatán le contestó al rey: "Su majestad ve que dije la verdad! ¿Yo sabía que estaría encarcelado?" ya que realmente nadie sabe hacia dónde va y sólo D'os puede decir quién seguro llegará.

 

 

 



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