Las 3 partes de una Mitzvá:
¿Qué es más importante? ¿La intención de la Mitzvá o el hecho de hacer la Mitzvá?
Antes de contestar, debemos analizar de qué se conforma una Mitzvá.
Una Mitzvá se divide en 3 partes:
Está escrito en el Pasuk: “Ki Karob Eleja Hadabar Meod Bepija Ubilbabeja Laasoto” – “Porque está muy cerca esta cosa en tu boca y en tu corazón para realizarlo”.
Explica Rabenu Bejayé, que en este Pasuk se encuentran las 3 partes de la Mitzvá que mencionamos:
Y es lo que dice el Pirké Abot: Sobre 3 cosas el mundo se mantiene:
Sobre la Torá. Se refiere a: “En tu boca”.
Sobre la Abodá. Se refiere a: “En tu corazón”.
Sobre el Guemilut Jasadim. Se refiere a: “Para realizarlo”.
Sobre esto dice el Jafetz Jaim:
De aquí podemos demostrar que mucha gente está equivocada, que piensan que lo único que importa es el acto y no le dan importancia a la intención y lo que uno dice al cumplir la Mitzvá.
Dice el Eben Ezra: “Sobre todas las Mitzvot, lo principal es el corazón. Existen algunas que se expresa algo para reforzar el corazón. Y existe el acto, para recordar con la boca”.
Es decir, la finalidad de las Mitzvot es, para que la persona se apegue a Hashem con sus pensamientos. Pero debido a que somos seres humanos y es muy complicado siempre estar apegado a Hashem con nuestra mente, los Jajamim implantaron actos y expresiones para que nuestro pensamiento se conecte y se apegue a Hashem. Por ejemplo, decir una Berajá antes de realizar la Mitzvá o decir Leshem Ijud, etc.
Se puede comparar con un edificio de 3 pisos. El primer piso es la Berajá, el segundo el hacer la Mitzvá y el tercero es el pensamiento que uno tiene, que lo apegará a Hashem.
En otro lugar escribe el Eben Ezra: “La Mitzvá del corazón, es la principal y la mas importante de todas”. Esto se refiere al pensamiento.
Mucha gente no le da esa importancia a la intención de la Mitzvá y piensan que lo único que importa es el cumplir la Mitzvá. Pero que sepan, que si esa Mitzvá no le trajo un apegamiento con Hashem, no le sirvió.
Así como está escrito en Pirké Abot: “Tefilá Belo Cavaná, Keguf Belo Neshamá” – “Un rezo sin intención es como un cuerpo sin alma”. Es decir, incluso que se haya rezado, por cuanto que no tuvo intención ni concentración, es como un cuerpo sin alma, es decir, un cuerpo que no vale nada.
La finalidad de todas las Mitzvot, es el apegamiento a Hashem
Vamos a mencionar algunas Mitzvot que dependen del acto o de expresiones, pero la finalidad es el apegamiento a Hashem, por ejemplo:
Así mismo lo vemos en la Mitzvá de amar a Hashem, que no basta con leerlo en Kriat Shemá: “Veahabtá Et Hashem Elokeja” – “Y amarás a Hashem”, sino uno debe analizar lo que está diciendo y sentir el amor hacia Hashem.
La gente que sólo lee el Shemá y no hace lo que lee, se compara a un hombre que va al médico para que le cure su enfermedad. El médico le recomienda una medicina, y se la anota en la receta; y le dice que lea la receta. Este hombre lo único que hizo fue leer la receta y no fue a comprar la medicina y por supuesto que este hombre no se curó.
Así mismo puede pasar con nosotros, podemos leer lo que Hashem quiere, pero no llevamos a cabo la finalidad. O incluso podemos hacer muchas Mitzvot, pero no llegamos a la finalidad, que es el apegamiento con Hashem.
Aunque lo más importante es el pensamiento y la buena intención, por supuesto que se debe hacer el acto de la Mitzvá.
Hashem no sólo pide el corazón:
Tal vez mucha gente piense: “Yo quiero a Hashem con el corazón” o “Cumplo las Mitzvot pero sólo de corazón”. Vamos a tratar de explicar, que Hashem no sólo nos pide nuestro corazón, sino también quiere ver actos de nuestra parte.
También un becerro puede ir al Gan Eden:
Pasó una historia en un pueblo de Israel. El Rab de la ciudad, llamó a los habitantes de esa ciudad, ya que quería hablar con ellos, para que se pongan Tefilín, cuiden Shabat cumplan las Mitzvot, etc., pero nadie vino a escucharlo.
El Rab insistía mucho en acercar a la gente al camino de la Torá, pero se le complicaba, ya que la gente le decía al Rab: “Tenemos buen corazón, nos preocupamos por el otro y no dañamos a nadie! ¡No necesitamos cumplir la Torá para irnos al Gan Eden!
¿Qué hizo el Rab? Un día, anunció que un visitante que llegó a la ciudad, murió de repente y es necesario que todos vayan a la Levayá (a acompañar al muerto). En el momento que estaban todos reunidos, el Rab comenzó su discurso y dijo: “Era un ser muy justo, tenía un gran corazón, nunca robó, nunca dañó, nunca mató, a nadie perjudicó, que gran corazón tenía”.
Así el Rab continuó por varios minutos y lloraba sin poder contenerse. Al llegar al panteón, traen la caja, sacan al muerto y se encuentran con que el difunto era un becerro.
Todos se enojaron con el Rab y le dijeron: ¿Nos mentiste?
Les dijo el Rab: ¡No mentí. Si un Yehudí tiene un buen corazón, también el becerro tienen buen corazón, a parte el becerro nunca robó, nunca mató, nunca daño a nadie y ayudaba a sus crías a sobre vivir.
Si Hashem lo único que pide de nosotros es el buen corazón, también un becerro podría llegar al Gan Eden.
Detrás de la mayoría:
Llegó un estudiante con Rab Nisim Yaguen y le preguntó: Rabino ¿sabe por qué yo soy Jiloní, es decir, que ni cuido la Torá? Ya que la misma Torá dice que debemos ir como la mayoría, así como está escrito: “Ajaré Rabim Leatot” – “Detrás de la mayoría inclinarse”. Le contestó el Rab a este estudiante: Es mayor la cantidad de vacas que hay en Holanda 20 veces más, que la cantidad de personas que hay en esa ciudad. 5 millones de personas, contra 100 millones de vacas. Hubo una persona que llegó a Holanda y cuando vio tantas vacas, empezó a decir: Muuu, Muuu, Muuu, y le preguntaron, qué le pasa; y contestó que ya por cuanto que hay mas vacas que personas, debía seguir a la mayoría.
Tal vez muchas veces seguimos a la gente sin pensar qué es lo correcto en la vida. Debemos saber que lo correcto en la vida es amar a Hashem con actos y hechos.
Amar a las reglas de tránsito:
La persona podría pensar que lo único que valorarán en el mundo venidero, es el corazón que tuvo la persona en este mundo. ¡Si se tuvo un buen corazón, ya fue suficiente!
Si la persona va en su coche y lo para un policía porque se pasó el alto del semáforo o porque estaba manejando sin cinturón, ¿la persona podría decirle descaradamente al policía que lo que importa es que se quieran las reglas de tránsito y que si alguien valora a los policías, ya no se merecería ningún castigo? Por supuesto que esta respuesta no serviría de nada, ya que las reglas están para cumplirlas y no para amarlas.
Igualmente en la Torá. No se debe únicamente servirle a Hashem con el corazón, sino las reglas con obligatorias así como las reglas de tránsito como mencionamos.
Hashem siempre está con nosotros y espera que lo encontremos:
Dijo un niño: "Dios, habla conmigo".
Y entonces un ave del campo cantó, pero el niño no la escuchó.
El niño exclamó: "¡Dios, háblame!"
Y un trueno resonó por todo el cielo, pero el niño no lo escuchó.
El niño miró a su alrededor y dijo: "Dios, déjame mirarte".
Y una estrella se iluminó, radiante, pero el niño no se dio cuenta.
Y el niño gritó de nuevo: "Dios, Muéstrame un milagro".
Y un pajarillo nació de un huevo, pero el niño no lo notó.
Llorando desesperadamente, dijo: "Tócame, Dios, para saber que estás conmigo".
Dios se inclinó y tocó al niño. Pero él se sacudió la mariposa.
Muchas veces las cosas que pasamos por alto son aquellas que hemos estado buscando.
Hashem está con nosotros en todo momento; y espera que lo encontremos, ya que “aquí está”.
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Debarim 30, 14.
Pirké Abot 1, 2.
Jafetz Jaim sobre la Torá.
Eben Ezra en Debarim 30, 14.
Eben Ezra en Shemot 20, 1.
Pirké Abot 2.
Shemot 23, 2.
Ubajartá Bajaim.