No encenderéis fuego …durante el día de Shabbat Shmot 35-3
¿QUÉ NO SE PUEDE HACER EN SHABBAT?
Hay 39 categorías de actividades prohibidas en Shabbat. Estas actividades se denominan en hebreo melajot o en singular melajá . Las melajot no son necesariamente trabajos lucrativos o actividades que requieren un esfuerzo físico, como popularmente se cree. Las melajot son tareas o actividades —materiales o físicas— que incluyen un esfuerzo mental o creativo (????? ?????), como por ejemplo: cocinar, coser, escribir, pintar, etc.
Una de las 39 melajot, tal vez la más conocida, está mencionada en la Perashá de esta semana (Shemot 35:3):
“No encenderéis fuego, en todas vuestras residencias, durante el día de Shabbat”.
¿Qué tiene de especial esta tarea o melajá? Que mientras que todas las demás melajot se deducen de los trabajos realizados para la construcción del Mishkán, el Templo o Tabernáculo que se construyó en el desierto, el encender un fuego esta también mencionado explícitamente y el texto con esa prohibición se encuentra en la Parashá de esta semana: Vayaqhel.
Cada una de las 39 melajot se considera una “categoría primaria” de actividad (????). Es importante aclarar que las tareas prohibidas durante melajot no se limitan a esas 3 categorías específica, sino que incluyen otras actividades similares (en hebreo toladot).
Veamos un ejemplo sencillo.
ESCRIBIR y sus EXTENSIONES
Una de las 39 categorías es “escribir” (hakoteb). ¿De donde se aprende esta melajá? En la construcción del Mishkán se escribían letras en las vigas de madera para señalar su ubicación en la construcción del Mishkán. En un extremo de la viga se escribía una letra y en el otro otra letra, y así sabían qué extremo tenia que clavarse al otro extremo. Veamos ahora ejemplos de tareas secundarias toladot que se derivan de esta actividad. La tradición rabínica incluye en la categoría de escribir tareas similares como por ejemplo, dibujar, marcar, usar un sello con tinta, etc. Ahora bien: basados en este principio, que las melajot incluyen también tareas similares los rabinos modernos extendieron la categoría de melajá de “escribir” a tareas modernas similares como por ejemplo: imprimir, escribir en un teclado electrónico, escribir un mensaje de texto, usar el método speech-text, etc. Con la salvedad de que algunas de estas “nuevas” prohibiciones serán consideradas de orden rabínico y no bíblico. Ahora que quizás entendimos mejor el concepto de como pasamos de una melajá primaria a sus derivados y extensiones modernas podremos comprender mejor por qué encender una luz o activar un artefacto eléctrico, se considera una extensión de la prohibición bíblica de encender un fuego.
FUEGO SIN LLAMA
El fuego es uno de los agentes más importante a la hora de modificar o mejorar algo. Los alimentos se preparan usando fuego; el frío se combate con el fuego, lo metales se funden con el fuego. El fuego produce calor y energía que el hombre moderno ha utilizado para inventar maquinarias que funcionan a través del vapor, el carbón o los combustibles fósiles.
Hace casi 200 años atrás se comenzó a usar la electricidad como fuente de energía. Y la pregunta del millón es si a efectos de Shabbat debemos comparar la electricidad, e incluirla dentro de la prohibición de encender un fuego, ya que al igual también se trata de activar una fuente de energía. El debate es muy largo, y parte del argumento concierne a que a diferencia del fuego, cuando uno activa electricidad no siempre se producen calor, llamas, una energía visible o una chispa. ¿Debemos entonces incluir o excluir la activación de una forma de energía no visible dentro de la categoría de “encender un fuego”?
(Aclaremos que al igual que el fuego, no se trata de ‘utilizar’ o tener beneficio del fuego o de la electricidad de una forma pasiva —cuando estos han sido activados antes de Shabbat— sino de ‘encender’ un fuego o ‘activar’ una señal eléctrica en una computadora o celular).
FUEGO y ELECTRICIDAD
Si bien los Rabinos contemporáneos discuten el carácter halájico de la utilización de la electricidad en Shabbat (Bíblicas, rabínicas, hab’ará, beniyá, etc) hay un consenso acerca de la prohibición de esta actividad en cualquiera de sus formas. ¿En que se basa esta consideración ? En la Guemará se discutió un caso muy interesante, que sentó el precedente de una forma de energía que no es específicamente “fuego”: ¿Qué pasa si se calienta una barra de metal antes de Shabbat, y luego se quiere utilizar este metal ardiente en Shabbat para calentar agua? Los rabinos de ese tiempo entendieron que si bien esa barra de metal no posee una llama o una energía visible, esa barra incandescente actúa de la misma manera que el fuego, como una fuente de energía, y por lo tanto que esa barra incandescente se consideraba como una extension de la categoría “fuego” que está prohibida en Shabbat ( Masejet Shabbat 41a).
Basado en este ejemplo que define a algo caliente - a una fuente de energía incandescente- como “fuego”, Maimónides (1135-1204) afirmó: “El que calienta una barra de metal para templar el agua en ella ha violado la prohibición bíblica de encender un fuego” (MT, Shabbat 12:1).
La utilización de esta barra incandescente se considera definitivamente una extensión de la melajá de ‘fuego’, aunque no produce una llama o chispas.
De esta misma manera, explicaron los rabinos contemporáneos, el uso de un automóvil (incluyendo un Tesla), un electrodoméstico, un celular o cualquier otro aparato electrónico, también está incluido en la categoría de «encender o utilizar un fuego» y no está permitido en Shabbat.
ENCENDER, PRENDER y APAGAR LA LUZ
Para el lector hispanoparlante esto debería ser muy fácil de comprender. ¿Por qué? Porque en español se utilizan la misma palabra, los mismo verbos, para referirse al encendido y para referirse a la activación de un aparato electrónico o un automóvil: encender —o apagar— la luz, aunque no se trata de un fuego real; encender o prender el motor del auto, aunque no hay llamas o chispas visibles; prender el celular, encender o prender y apagar la luz, la computadora , el celular, etc.
El lenguaje en común facilita la comprensión de la relación que establece la ley judía entre encender fuego, la primera forma de energía, y activar la electricidad en todas su formas modernas.
MAS SOBRE FUEGO Y SHABBAT
El Rabino Sa’adiá Gaón vs el Judaísmo reformista
En la época de la haskalá (iluminismo europeo, mediados del siglo XIX), muchos judíos que promovían una reforma religiosa argumentaban que la razón por la cual la Torá prohibe encender un fuego en Shabbat era porque en la antigüedad encender un fuego representaba un trabajo agotador: era un largo y agotador proceso de frotar piedras hasta que apareciera una chispa, etc. Y por eso, razonaban, estaba prohibido encender fuego en el día de descanso. Pero en la época moderna, cuando todo lo que hace falta para obtener una llama, es raspar un fósforo en su cajita, debería estar permitido encender un fuego en Shabbat.
Antes de mencionar a Rab Sa’adiá Gaon aclaremos que la tradición judía nunca identificó las melajot con actividades necesariamente asociadas con el esfuerzo o al Shabbat con la idea del descanso físico. Por el contrario: la ley judía dice que si uno vive en el piso 12 de un edificio de apartamentos, debe subir las escaleras —lo que obviamente implica un gran esfuerzo físico—en lugar de usar el ascensor —lo que definitivamente reducirá el esfuerzo físico. Es la naturaleza de la acción o tarea, especialmente su conexión con la idea de ‘tarea creativa’, lo que define una actividad como melaja, no el esfuerzo físico que exige.
Respectó al ejemplo específico de encender fuego en Shabbat, el rabino Sa’adiá Gaon (Irak, 882-942) estableció el contexto de esta idea de una manera muy sutil en su famosa traducción de la Torá al idioma árabe. Su traducción de Shemot 35:3 dice: Ni siquiera encenderéis un fuego… en el día de Shabbat… . ¿Por qué agregó la palabra “ni siquiera”? Porque la palabra “hab’ara” , que la Torá usa para definir el esta melajá significa literalmente ‘transferir’ un fuego, es decir, encender una nueva llama a partir de una llama existente, que era la forma mas común de encender un fuego en la antigüedad, ya que en toda residencia o vecindario existía un pequeño fuego que permanecía encendido de manera permanente.
“Transferir” un fuego trata probablemente de una actividad creativa o melajá pero que demanda un mínimo esfuerzo físico, como teclear una letra en el celular. Y aún así, sugiere sutilmente el Rab Sa’adiá Gaon, la Torá la prohibe.