Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

¿YO? NO, YO ARGENTINO...

¿YO? NO, YO ARGENTINO... ...adam ki iakrib... takribu et korbanjem (Vaikra 1,2) Antes que nada un argentino les pide perdón al resto de los hispano-parlantes. Esta es una frase popular de ese país que muestra como nacional una actitud que no es nada más que de ego&iac
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¿YO? NO, YO ARGENTINO...
...adam ki iakrib... takribu et korbanjem (Vaikra 1,2)

Antes que nada un argentino les pide perdón al resto de los hispano-parlantes. Esta es una frase popular de ese país que muestra como nacional una actitud que no es nada más que de egoísmo, o, que en los parámetros de nuestra Sagrada Tora, podemos considerarla como una de las conductas del pueblo de Sedom.

Es el famoso “no te metás”, dejar que nuestro compañero se hunda en el abismo más profundo y mirar para el otro lado...
El versículo al cual nos referimos, comienza en singular y termina en plural. Un cambio así no es “gratis”. La Tora nos quiere enseñar algo, desde luego.

Me parece, dice el rab Shterenbuj Shlita, en su libro “Taam vedaat”, que cuando un hombre hace una transgresión, el daño que provoca no es solamente para él, sino también para toda la Congregación!

La base de esta afirmación nos la trae el Midrash en esta perasha, y dice así: “al cordero se lo compara con el pueblo de Israel, ¿por qué? Porque así como al cordero, si lo golpean en la cabeza o en cualquier otro de sus miembros, todo su cuerpo, todos sus miembros sienten el golpe, así también si un iehudi comete un pecado, lo siente todo el pueblo”.

Rabi Shimon bar Iojai nos dio un ejemplo muy conocido por todos: había un barco que se desplazaba por el mar, y de pronto, una de las personas que viajaban en él toma una agujereadora y comienza a hacer un agujero debajo suyo. Todos se acercan y le dicen: ¿qué estás haciendo?! Y el hombre contesta: ¡Qué les importa! ¿Acaso estoy haciendo un agujero bajo sus pies? No, lo estoy haciendo abajo mío, es mí problema no el de ustedes!

Y ellos le contestan, preguntando: “¿no sabés que todos estamos en el mismo barco?”... (Midrash Raba 4,7)
De acá vemos, que cuando el pecador acerca su sacrificio para corregir su falta, esto corrige no sólo su falta, sino también la de todo el pueblo, por eso el cambio de singular a plural, la persona acerca “su korban” que perdona su pecado, pero con esto perdona también a todo el pueblo, ya que junto con él, decimos que todos pecaron, entonces también junto a él, todos son perdonados con ese “korban” que es ahora “colectivo”. Después de acercar su sacrificio personal, este sacrificio “desparrama” el perdón por toda la comunidad, purificándola.

Esto nos muestra lo que todos conocemos, un iehudi es garante del otro, todos somos responsables por lo que hacen los demás, no hay lugar a decir “yo, argentino”.

Cuando uno transgrede, esto trae mal a toda la Congregación, y no podemos decir: “¿qué les importa? El que está pecando soy yo, no ustedes”.

Todo el pueblo de Israel está sobre el mismo barco, acá no somos argentinos, primero somos iehudim, y con mi agujero, jas veshalom, puedo hundir todo el barco.


Lekaj Tov.
 
 
Leiluy Nishmat     

Efraim ben Shimon z”l

 



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