Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

La Hoja Vayikra

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CON EL SHABAT AL HOMBRO

?Y llamó a Moshe??(Vaikra 1,1)

Los chicos del ?jeider? no empiezan a estudiar la Tora desde el principio, sino exclusivamente con el libro de Vaikra. Dice el ?Keli Iakar?, el Ialkut explica el por qué. En la perashat Vaikra se mencionan los sacrificios, y así como los sacrificios son puros, también los niños que estudian en el jeider son puros. Y esto lo encontramos en las palabras del Ialkut, perashat Pinjas. En los sacrificios usamos un cordero de un año, este cordero tiene la capacidad de ?lavar? nuestros pecados transformando al hombre en un niño de un año! Este también es el motivo de la ?Alef? chiquita que tiene la palabra ?Vaikra?, para señalarnos que nuestros pequeños empiezan a estudiar aquí, y este será el primer estudio, de la misma forma que la Alef es la primera de nuestras letras?

El ?Pardes Iosef? nos trae un motivo adicional: ¿por qué nuestros niños empiezan a estudiar con el libro de Vaikra?

Para que comprendan que hace falta traer sacrificios para el iahadut. O digamos, que hace falta hacer sacrificios por el iahadut. Es necesario un esfuerzo más que el que podemos hacer, hay que sacrificarse por el iahadut. Pero no solamente los niños, los padres somos los primeros que necesitamos entender que no alcanza con hacer en la vida un pequeño esfuerzo por la educación de nuestros hijos. La educación es un trabajo permanente, que no tiene descanso, se educa trabajando, se educa estudiando y se educa descansando?, siempre estamos educando, porque nuestros hijos siempre nos están mirando y escuchando.

Contaba rabi Meir Shapira Milublin ztz?l que cuando era pequeño, un día se despertó al escuchar el llanto de su madre. El niño fue hasta la cocina y allí encontró a su mamá llorando. Le preguntó por qué lloraba y ella le contestó que su llanto se debía a que le habían pagado a un More una suma muy grande de dinero para que le enseñe Tora durante medio año. Y con todo, parece que tanta plata no es suficiente, y la prueba de esto es que hoy el More no te está enseñando, cuando en realidad sí debía haber venido. Y para nosotros, ese dinero es mucho y no podemos pagar más? El pequeño Meir intentó consolar a su madre: si hoy no vino, puede ser que venga mañana? ¿Y qué haremos con el día de hoy desperdiciado?, preguntó la madre. Meir, ahora pudo entender, siendo todavía un niño, que un día sin estudio de Tora era suficiente para provocar el llanto en su madre, así entendió qué necesario es estudiar? Está escrito que no hay que descuidar a los hijos de la gente humilde, ya que de ellos saldrá la Tora de las próximas generaciones.Y resulta así porque para los padres con escasos recursos, es muy difícil pagar los gastos de la educación de sus hijos, y ellos verdaderamente se sacrifican y se privan de muchas cosas, pero pagan por la educación como es debido.

Esta es la causa por la que de ellos salen buenos niños, por el sacrificio, porque los niños entienden la gran importancia que representa para sus padres el estudio de la Tora y cuánto vale la pena esforzarse e invertir en ella?

Encontramos innumerables casos en la vida real que nos demuestran que quien se sacrifica por la Tora, siempre obtendrá su recompensa.

Me tocó en una oportunidad, cuenta el rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita, acompañar a un amigo que viajaba hasta Haifa para cumplir con el precepto de dar consuelo a los familiares de un hombre fallecido.

Mi amigo, antes de llegar a la casa de los familiares, me dijo: tenés que saber, Shlomo, que estamos por entrar a la casa de un Talmid Jajam que sabe toda la Guemara!!! Pensé que sería muy interesante saber qué méritos tuvo la persona que murió para dejar en este mundo un hijo tan especial, que supiera toda la Guemara! No se dice sobre cualquier persona que sabe ?Shas?. Se puede decir que estudia, que estudia mucho y profundiza, pero afirmar que una persona sabe Shas, no encontramos a menudo. Digamos que con la palma de una mano podemos contarlos? Y ni bien entramos a la casa, el hijo empezó a contar parte de la vida de su padre. Era un hombre que tenía acciones y además era uno de los conductores en la empresa de transportes ?Hashajar?, que operaba en Haifa. Esta empresa se fusionó más tarde con la que operaba en el sur de Israel, y a su vez, ambas se fusionaron con la que operaba en Ierushalaim, formando todas juntas lo que hoy es Egued. A pesar que la situación económica de lo que todavía no era un país, era muy difícil, el conductor de micros cobraba un buen salario, y por ser que además tenía acciones de la empresa, esto le proporcionaba un muy buen pasar. Pero, un día le surgió la pregunta: ¿estaba permitido tener acciones de una empresa que profanaba el Shabat Kodesh? Fue con su pregunta al rab Klein, el rab de la ciudad de Haifa, para saber si podía seguir siendo poseedor de esas acciones, pero el rab Klein no quiso pronunciarse ni a favor ni en contra, lo que hizo fue escribir una carta al Jazon Ish y enviar al hombre a Bnei Brak, para que personalmente le pregunte al Jazon Ish.

En ese tiempo no era tan fácil como hoy viajar de Haifa a Bnei Brak, el viaje demoraba un día completo. Finalmente llegó, le entregó la carta al Jazon Ish, el gran sabio de nuestro pueblo la leyó con detenimiento y dio su respuesta: Asur!, está prohibido? Nuestro hombre no preguntó ni cómo ni por qué, volvió inmediatamente a Haifa, y antes de entrar a su casa pasó por las oficinas de la empresa, vendió sus acciones y renunció a su trabajo como conductor. Entró a su casa y le dijo a su esposa: Querida, estamos sin trabajo, Hashem nos ayudará! Fueron tiempos muy difíciles, durante más de medio año buscó y buscó, pero no consiguió ningún trabajo, y su cuñado, lo estuvo ayudando con lo que pudo.

Unos meses más tarde, consiguió trabajo como vendedor de jabón para lavar la ropa. Durante varios años recorrió a pie las calles de Haifa con las pesadas bolsas de jabón sobre sus hombros. Casa por casa, bajo el fuerte sol del norte de Israel? Con los años, la situación fue mejorando, y consiguió comprar un viejo colectivo, que le facilitó enormemente el transporte y reparto de la mercadería.

Fueron pasando los años, con buenas épocas y no tan buenas. Cuando envejeció, su hijo le consiguió un trabajo más liviano: realizar tareas de mantenimiento en la Ieshiva donde estudiaba su hijo. Frente a la Ieshiva, había un barrio de jubilados de la empresa Egued. Un día, papá se encontró con uno de sus viejos amigos que trabajó con él en su juventud. El gran ?amigo? le dijo: ¿qué fue lo que conseguiste al alejarte de la empresa? Fijate cuál es tu situación hoy en día y mirá todo lo que te perdiste. Nosotros tenemos una muy buena y digna jubilación, una hermosa propiedad y todo lo mejor, en cambio, vos, a esta edad todavía tenés que preocuparte por el sustento de tu familia? Papá regresó a la Ieshiva y me contó sobre su encuentro con uno de sus amigos: en verdad, yo no sé de qué bienestar me está hablando. Dice haber conseguido mucho en la vida, ¿qué tiene, una casa, un automóvil? ¿Esas son adquisiciones? Yo no tengo propiedades, pero estoy levantando una generación de iehudim que podrá valorar la Tora y el Shabat, ¿se pueden comparar sus posesiones con mis posesiones?

El Talmid Jajam terminó de contar sobre la vida de su padre, con las palabras que le dijo un rab muy importante cuando lo encontró por las calles de Haifa con las bolsas de jabón sobre sus hombros: vos pensás que llevás jabón sobre el hombro, no!, LLEVAS EL SHABAT SOBRE TUS HOMBROS!!! Rabi Shlomo salió de la casa del Talmid Jajam con algo que no olvidaría muy fácilmente, sabiendo cómo un hombre podía dejar en el mundo un hijo que supiera toda la Guemara 

Esh Dat 5760.

Leiluy Nishmat

 Alberto Abraham ben Amalia  ?\"?



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