Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

Un Mordejai en cada casa

UN MORDEJAI EN CADA CASA    Y ahora, toma especias selectas, mirra pura (Mar Dror)… (Shemot 30,23) La Guemara, en el tratado de Julin (hoja 139b), pregunta: ¿dónde encontramos a Mordejai en la Tora?, está escrito “Mar Dror”, que en el Ta
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UN MORDEJAI EN CADA CASA   

Y ahora, toma especias selectas, mirra pura (Mar Dror)… (Shemot 30,23)

La Guemara, en el tratado de Julin (hoja 139b), pregunta: ¿dónde encontramos a Mordejai en la Tora?, está escrito “Mar Dror”, que en el Targum Onkelus se traduce al arameo: Mera Dajia.

Y el Maharsha explica que la traducción de la palabra “Mar” es Adon (señor), es decir, el señor Dror…

En los días de Mordejai, casi todo el pueblo de Israel cayó en las redes de Haman. Ellos no entendieron las verdaderas intenciones de Haman, porque Haman usó algo de psicología. Ajashverosh hizo fiestas durante ciento ochenta días, es decir, medio año, sólo para hacer caer a los iehudim…

También Ajasverosh, y también Haman – dice el rab hagaon Arieh Shejter ztz”l – quisieron hacer cambiar a los iehudim, pero, los dos entendieron, que no es tan fácil lograr algo así…

Ellos vieron que los iehudim son otros, no son como todos los demás pueblos, son diferentes. Para los iehudim, una casa… es una casa, y la fidelidad… es fidelidad…

Los iehudim tenemos principios, y también conciencia… Frente a esto, vemos que para todos los pueblos, no hay diferencia si se comportan como personas o como animales… hasta podemos decir que desean ser animales… no pueden comprender esta realidad, hay una creación que no es sólo un animal que habla, sino que hay algo más… y ese algo más no pueden, o tal vez no quieren aceptar ni entender…

Por eso, ellos dijeron: ¿qué podemos hacer con el pueblo de Israel? Necesitamos hacer desaparecer esta especie, para evitar las comparaciones… porque puede llevarnos a lo que – justamente – lo queremos: que se descubra la Verdad…

¿Y de qué forma podemos – Jalila – eliminar a los iehudim?

Lo primero es quemar el Beit Hamikdash, porque toda la fuerza de los iehudim viene a través del Beit Hamikdash. Vamos a mostrar a los iehudim, que todos los hermosos y valiosos objetos del Beit Hamikdash, pasaron a nuestras manos, y que nosotros gobernamos sobre ellos…

Además, debemos expulsar a los iehudim de la tierra de Israel, y esparcirlos en las ciento veintisiete provincias… cada uno se establecerá en una nueva tierra, y olvidarán sus orígenes y sus raíces…

Los pueblos “inventaron” todo tipo de estrategias para que los iehudim olviden sus raíces. Y comprobaron que su maquinaria no funciona… Simplemente, ¡no funciona!

Como Haman le dice a Ajashverosh (Meguilat Ester 3,8): hay un pueblo, desparramado y separado entre tus pueblos… y no hacen la voluntad del rey… por eso, no hay nada que justifique dejarlos (con vida), porque ellos no están dispuestos a ser como nosotros…

Mordejai era el único que entendió cuáles eran los planes de Haman y Ajashverosh, y sabía sus intenciones, hasta dónde podían llegar con semejante crueldad, y cuáles podían ser las consecuencias.

Leemos en la Meguila (Ester 1,22): para que todo hombre sea el gobernador en su casa, y hable con las palabras de su pueblo…

Cada uno – en su casa – necesita mantenerse fuerte como un Mordejai, cuidando los límites de la santidad.

Cuando subimos desde Hungría, a la tierra de Israel, mi hermana tenía – sólo – seis años, y necesitaba un vestido nuevo.

Mi madre, trajo a la casa una costurera, que cosió para mi hermana, un vestido muy bonito, pero, había un detalle, lo hizo con mangas cortas…

La costurera le mostró el vestido a mi madre, le mostró lo bonito que era y que el modelo estaba muy a la moda de esos días.

Mi madre, a pesar de que era la mujer más juiciosa del mundo, no prestó atención al problema de las mangas cortas…

Cuando más tarde, mi padre llegó a la casa, y vio el vestido – de inmediato nos pidió: ¡por favor, tráiganme unas tijeras! Tomó el vestido tan hermoso y lo cortó en pedazos… El no era fanático, era observante, y también era un gran comerciante y con mucho dinero, pero, cortó el vestido en muchos pedazos, y dijo: no encarguen otra vez, vestidos como éste, mis niñas van a cuidar el recato, mis niñas cuidarán la Tora y los preceptos. Yo no voy a permitirme hacer lo que otros hacen en las calles…

En esos días, la prueba era muy difícil, pero mi padre se mantuvo con toda su fuerza, sin ceder ni en un punto, sin renunciar a la Tora que nos enseñaron nuestros padres. Este es un ejemplo de como ser un Mordejai en su casa… ¡en mi casa no hay libertinaje!, ¡en mi casa no pondremos tropiezos! 

Una mujer llegó a la casa de la rabanit Bat Sheva Kanievsky, Aleha Hashalom, y contó algo que le sucedió.

Esta mujer, corría siempre detrás de las modas, vistiendo las prendas más modernas. Viajaba al exterior para ser la primera en vestir las nuevas tendencias, y todo el tiempo renovaba su guardarropa… hasta que no se permitía vestir dos veces la misma prenda. Siempre buscaba la novedad… y lo más provocativo, sin ningún recato. Un día, comenzó a sentir dolores muy fuertes. Como los dolores aumentaban, fue a hacerse diversos análisis, que revelaron un cáncer muy avanzado, y los médicos le dijeron: es sólo cuestión de tiempo… en la panza tienes un tumor del tamaño de un melón, que se ha ramificado en todas direcciones. Vamos operar y quitar el tumor, pero no te queda mucho tiempo…

Ella escuchó las noticias terribles, y dijo: ¡Señor del Mundo!, yo quiero hacer algo que sea de acuerdo a Tu Voluntad, y sentir que hice algo que te trajo satisfacción… Pensó sobre varios compromisos para cumplir: no, esto no es nada… tampoco esto… después de varios intentos, dijo: ¡Señor del Mundo!, encontré algo… Tú odias el libertinaje, y no te gustan las ropas que visto. ¿Qué hizo?, juntó todas sus prendas y las quemó…

Cuando la operaron y quitaron el tumor, los doctores dijeron, asombrados: esto es muy extraño, no sabemos cómo desaparecieron las ramificaciones del tumor… no hay nada, su cuerpo está limpio… Pero ella sí lo sabía…

Cuando rabi Aharon Leib Shteinman ztz”l escuchó, dijo que debía difundirse el relato, por eso lo difundimos – dice rabi Arieh (y también nosotros)…

Arieh Shaag.

LEILUY NISHMAT

Israel Ben Shloime ztz”l

Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l

Shlomo Ben Simi ztz”l

Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom

Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu  Aleha Hashalom

Olga Bat Rosa Aleha Hashalom

Clara Bat Elías Aleha Hashalom

Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom



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