
¡VIDA DE TORA!
Esta es la Ley de la Tora...
(Bamidvar 19,2)
Pregunta el Midrash (Bamidvar Raba 19,8): ¿qué es un “Jok”?
Dijo Hakadosh Baruj Hu: “Juka Jakarti”, establecí una Ley, “Guezera Gazarti”, decreté un decreto, y tú no puedes pasar por Mis Decretos, como está escrito: “Esta es la Ley de la Tora”...
Solamente, a través del conocimiento de la Tora – o sea, con el estudio – será posible cumplir con la Tora. Porque, para cumplirla como dice la Halaja (Ley), con todos los detalles y particularidades, necesitamos saber “qué está escrito en ella”.
Como encontramos en el Pirke Avot (2,5): no hay un inculto con temor al pecado ni un ignorante piadoso... y cuando nos sumergimos en la Tora, cuando la estudiamos en profundidad – nos apegamos a ella con un apegamiento absoluto, hasta que se convierte en Torat Jaim – Tora de vida, o para nosotros será como vivir, una vida de Tora.
La Tora es “Torat Jaim” – lo reafirma el rab hagaon Reuben Karelinstein ztz”l – y es necesario llevar el estudio a los hechos – estudiar y enseñar, para cuidar y para hacer, y para cumplir todas las palabras de Tu Tora...
Y dijeron nuestros sabios, en el tratado de Baba Batra (hoja 109b): todo el que dice, no tengo nada sino la Tora – ni siquiera tiene a la Tora. Y más dijeron, en el tratado de Kidushin (hoja 40b): es muy grande el estudio, que nos lleva a los hechos...
Cuentan que cierta vez, el Gaon de Vilna y su alumno, rabi Jaim Mivoloshin, viajaron a cierto lugar para reunir dinero, para un asunto de santidad.
Cuando llegaron a una de las casas, el dueño de casa los expulsó, con desprecio.
Rabi Jaim quería abandonar la casa, pero vio, que el Gaon se quedó firme en su lugar. Y rabi Jaim estaba asombrado, sin saber para qué el Gaon se mantenía con tanta firmeza, ¿acaso no vio la forma en que el dueño de casa los despreció e intentó alejarlos de su casa?, ¿acaso todavía espera que el dueño de casa – después de expulsarlos – les dé algo?... Tal vez, en lugar de dinero, ellos se harían merecedores de una buena cantidad de golpes...
Finalmente, cuando el dueño de casa vio con quiénes estaba negociando, los dejó y se fue hacia su cuarto. Sólo entonces, el Gaon abandonó la casa y rabi Jaim Voloshiner siguió tras sus pasos.
Preguntó rabi Jaim: ¡Rebe!, ¿por qué se quedó en su lugar?, ¿por qué no abandonó – de inmediato – la casa?
Contestó el Gaon: sabemos lo que dicen nuestros sabios, en el tratado de Pesajim (hoja 86b): harás todo lo que te diga el dueño de casa, a excepción de salir (de la casa).
Hasta el día de hoy, no había tenido el mérito de cumplir con esas palabras de nuestros sabios. Hasta el día de hoy, ningún hombre tuvo el atrevimiento de expulsarme de su casa... y, Baruj Hashem, tuve la oportunidad de cumplir – hoy – con estas palabras, tal cual como están escritas y con su simpleza – y cuando llega algo a mis manos – ¿no voy a cumplirlo?
Rabi Jaim Mivoloshin, en la introducción del libro “Sifra Detzeniuta”, trae un hecho terrible, que protagonizó junto al Gaon de Vilna:
En el primer día de la festividad de Pesaj, dos alumnos fueron a visitar al Gaon, para cumplir con el precepto de ver el rostro de su rabino en la fiesta. Ellos prestaron atención y supieron que la alegría del Gaon no era completa. Hay un precepto de alegrarse en la fiesta, pero sobre el rostro del Gaon se reflejaba algo de tristeza.
Le preguntaron a su rabino sobre la causa. Al principio, no quiso revelarles el motivo, pero después de cierta insistencia, les dijo: tal vez, yo no acostumbro a contar estas cosas, pero yo quiero cumplir con el consejo de nuestros sabios, que dijeron, en el tratado de Ioma (hoja 75a): la preocupación en el corazón del hombre – debe comentarse con otras personas...
El Gaon tuvo el mérito de cumplir con las palabras de los sabios – es una Halaja práctica – ¿y acaso va a ser algo liviano para sus ojos? (es decir, ¿puede considerarlo como algo irrelevante?)
Dijo el Gaon: sepan ustedes: los secretos de la Tora que consigo descubrir mientras duermo – ¡no los descubro cuando estoy despierto!
Es necesario recordar en qué consiste el sueño del Gaon. Durante todas las horas del día, está ocupado, profundizando en el estudio de la Tora, y como escuchamos, dormía sólo dos horas – en total – repartiendo esas dos horas en varias partes, donde apenas alcanzaba a dormir unos instantes. Sobre esos pequeños tiempos, atestigua frente a sus alumnos, que mientras duerme, alcanza niveles muy elevados en la Tora, mucho más de lo que puede conseguir en las horas del día...
Y agrega y les cuenta: en la última noche, desde el Cielo me revelaron secretos asombrosos sobre el versículo (Bamidvar 13,17): “subieron por el sur”.
Seamos honestos con nosotros mismos – dice rabi Reuben – nosotros leemos ese versículo y no encontramos ningún asunto que tenga cierta profundidad. ¿Qué es lo dicho aquí?
Que subieron por el sur (los espías enviados por Moshe a recorrer la tierra), en el sur de la tierra de Israel... pero al Gaon de Vilna le revelan desde el Cielo, novedades asombrosas y muy elevadas, sólo en este versículo.
Y cuenta a sus alumnos que se le revelaron, no menos de dos mil doscientos sesenta formas de explicar este versículo (y seguramente, ese número también significa algo). Y agregó, que en una de esas formas de explicar, supo sobre las fuerzas de todas las creaciones y cuál es la función de cada uno de los miembros del cuerpo...
Ni bien despertó de su sueño – era tanta su alegría – comenzó a pensar sobre las cosas que se le renovaron en el sueño... quiso ordenar toda esa información en sus pensamientos.
Como es sabido – de acuerdo a la opinión del Gaon – es necesario bendecir las “Birkat Hatora” (en las bendiciones de la mañana) – también – antes de pensar sobre las palabras de Tora, y no como la opinión del “Shuljan Aruj” – donde la obligación surge sólo antes de pronunciar las palabras de Tora.
Dijo el Gaon: en esa mañana, era tanta mi emoción, que pasé por sobre mis propias palabras, pensando sobre las novedades que se me revelaron en los sueños, antes de bendecir las “Birkat Hatora”. Y me castigaron desde el Cielo, haciendo que olvide todo lo que se me reveló. Este es el motivo que provocó que mi alegría no sea completa...
Los dos alumnos le dieron su bendición al Gaon: nuestro D-s Piadoso, que le devuelva a Rabenu su pérdida...
Poco tiempo después, uno de los alumnos le preguntó si volvió a recibir lo que había perdido...
El Gaon le respondió afirmativamente, y agregó: gracias a que yo sabía por qué fui castigado, también yo supe cuál es el mérito para volver a recibir la “pérdida”. Pero no reveló cuál fue ese mérito...
Baruj Hashem, nosotros tenemos el mérito de habitar en los patios de la Casa
de Hashem... Las Ieshivot son como la “Teva de Noaj” de nuestra generación. Fuera de la “Teva” está el “Mavul” (diluvio) – un Mavul de fuego, y un Mavul de agua...¡Oy!... el Mavul nos rodea en todas direcciones... No es necesario entrar en detalles... estamos rodeados de impurezas, la basura nos persigue...
Entonces, dentro del Beit Hamidrash (Casa de Estudio), estamos protegidos, como en la “Teva de Noaj”, que nos aísla – del diluvio que nos rodea – como con un escudo invisible e invencible.
En el Beit Hamidrash, tenemos vida, una vida verdadera, una vida pura, vida de Tora, vida de temor al Cielo y temor al pecado... Estamos unidos a la Tora – que es el escudo protector para toda la generación, para todo el mundo...
Hay un relato conocido – tal vez muy conocido – pero es necesario recordarlo una y otra vez, profundizar en él hasta que ese sentimiento se incorpore a nuestro interior, que ¡llegue hasta el alma!
Una vez, se realizó una reunión de millonarios, con la presencia del Maran, el “Jafetz Jaim” ztz”l.
El “Cohen Gadol” entre nuestros hermanos, habló sobre la importancia y la categoría de dar “Tzedaka” (caridad) y brindar el “Jesed” (favor).
Uno de los motivos de la reunión, era recaudar fondos para la ampliación y el mantenimiento de un hospital. A continuación de las palabras del justo, cada uno anunció su donación... Un millonario donó una cama para el hospital, el segundo subió su aporte a dos camas... saltó un tercero y proclamó la donación de ¡diez camas!
A este millonario se le “subió” el honor a la cabeza y dijo: yo aporté diez camas, ¿y cuánto aportó este “apartado”? (refiriéndose a un sabio que estaba sentado a un costado, concentrado en su estudio).
Se estremeció el “Jafet Jaim” al escuchar esa voz llena de soberbia, y dijo: ese “apartado” donó ¡veinte camas! – veinte camas que el hospital no necesitará jamás... porque su estudio de Tora evita sufrimientos y enfermedades en el pueblo de Israel, ¡es la donación más grande!...
¡Dichosos!, ¡qué buena es nuestra parte y qué agradable nuestra suerte!
¡Cuánto tenemos que agradecer al Creador!, por el mérito tan grande que cayó en nuestras manos: la posibilidad de ¡sentarnos en el Beit Hamidrash!, y no ser parte de los que están sentados en bares y confiterías, mirando como pasa el tiempo en el vacío...
Si estamos conscientes – a cada instante – de este mérito, no podríamos dejar de bailar, con toda la alegría... ¡dichosos, dichosos!
Ieji Reuben.
Leiluy Nishmat
Israel Ben Shloime ztz”l
Shlomo Ben Simi z”l
Rab Itzjak Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l
Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom
Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom
Clara Bat Elías Aleha Hashalom
Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom
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