

La Fiesta de Sucot, el símbolo de la alegría
La Tora nos encomienda conmemorar los 3 Regalim, en las cuales todo el pueblo de Israel subía a Jerusalem a celebrar las fiestas.
Estas están ligadas por un significado común; de acuerdo a la Tora, Pesaj es la primer fiesta, seguida de Shavuot y la tercera es Sucot.
La finalidad del festejo de estas fiestas es conmemorar los grandes acontecimientos que sucedieron en la vida de la nación, que dejaron su marca en la Historia Judía.
Durante los días de la fiesta recordamos los milagros y maravillas con que nos salvo el Eterno, y recoleccionamos nuevamente la época desde que recibimos la Torá y las encomendanzas como testimonio de la vida eterna de este pueblo. Encontramos escrito que durante este período del año se renueva sobre nosotros la antigua santidad: En los días de Pesaj— la santidad de la Redención y la salida de Ejipto. En Shavuot — la santidad de las primicias y el solemne acto de la Otorgación de la Ley, la Torá; y en los días de Sucot la santidad de y las nubes de honor que protegían y que rodeaban al pueblo de Israel y las cabañas que los albergaban durante su trayecto por el desierto.
Las fiestas judías purifican y acercan a la persona a D-s, como está dicho: "Estas son las festividades sagradas a que os convoca el Eterno". Junto con el cumplimiento de los preceptos, las fiestas santifican a cada judío.
La Torá denomina a cada fiesta de acuerdo a la época del año, que demuestran la abundancia de la bendición de D-s. El brote de las plantas, la cosecha, la recolección de las primicias, etc., son símbolos del elevamiento espiritual, que no tienen paralelo en otras naciones al ver los milagros y maravillas que estos conllevan.
La Torá enumera primero la fiesta de Pesaj, tiempo de la primavera cuando D-s libero al pueblo judío de Egipto, y nos ordena ofrecer un Omer (Emor 23:2) de cebada. La coincidencia de la primavera en la naturaleza y la primavera del comienzo del Pueblo de Israel se unen al elevamiento espiritual; la única forma de llevar a cabo las encomendanzas a fondo es por medio de la alegría. Los comentristas de la Torá notan que la Mitzvá de alegrarse no está mencionada respecto a la fiesta de Pesaj, tal como figura en las fiestas de Shavuot y Sucot y la razón dada es porque en la temporada de Pesajúnicamente la cebada ha madurado, y ésta sirve como alimento para las bestias, y los otros cereales de consumo humano, todavía no han madurado. Del mismo modo, durante la fiesta de Pesaj, recordamos que el Pueblo Judío había dado sus primeros pasos en su “nuevo” estado de libertad, y titubeaban quedando todavía huellas de su primitivismo, ya que aún no habían recibido la Torá. Por lo tanto, la alegría todavía no estaba establecida, pero en Sucot, el motivo central de la fiesta es la alegría, como está prescrito: “…VeSamajta Be Jagueja VeHAyita Aj Sameaj…” y te alegrarás en tu fiesta y estarás aún alegre.
¿Por qué la mujer está exenta de la Mitzvá de habitar en la Sucá?
En varios aspectos hay similitud entre la fiesta de Pesaj y la de Sucot. Ambas caen en el 15 del mes y duran 7 días. Exactamente medio año separan a las dos solemnidades. Asimismo su naturaleza histórica es parecida, y su objetivo es hacernos recordar la salida de Egipto y la travesía por el desierto en la tierra árida. De tal modo refrescamos en nuestra mente este grandioso acontecimiento histórico que sirvió de punto de partida para el desarrollo del Pueblo de Israel hasta el día de hoy. Pero a pesar de su aparente similitud, hay entre las dos fiestas una gran diferencia: En Pesaj las mujeres están obligadas a comer Matzá, mientras que en Sucot están exentas de habitar en la Suca, (esto no quiere decir que no pueden entrar y sentarse en ella, sino que no hay un mandamiento para ella de hacerlo).
Y esto parece muy extraño, pues, si las mujeres están encomendadas a recordar la salida de Egipto, porqué no deberán morar en la Suca, acerca de la cual dice: (Emor 24:43) "Para que vuestras generaciones sepan que hice habitar a los hijos de Israel en cabañas cuando los liberé de la tierra de Egipto".
El principio de nuestra religión con respecto al prestigio de la hija de Israel, es que su lugar natural es la casa y no la calle, ni siquiera en una morada provisoria cuyo techo está cubierto con ramas y hojas. No es adecuado para la mujer judía habitar en una cabaña, compuesta de dos paredes, y una tercera pared de solo 10 cm, que son los mínimos requisitos para que la Suca sea Casher. La modestia judía requiere que la mujer viva en una habitación cerrada, y no provisoria o abierta. Esto sería una contradicción al principio de "Tzníut", o modestia femenina, cuya importancia sobrepasa la Mitzvá afirmativa de morar en la Suca.
Es posible que ésta es la razón por la cual las dos fiestas son celebradas por separado, a pesar de que los judíos habitaron en Sucot durante el mes de Nisan, cuando fueron liberados de Egipto. Pero entonces las mujeres no podrían participar de esta importante Mitzvá, a pesar de que ellas también fueron testigos de todas las maravillas, como dicen nuestros sabios: "Por el mérito de las mujeres virtuosas, Israel fue liberado de Egipto". Por lo tanto la Mitzvá fue separada en dos ocasiones diferentes, y la mujer puede participar en una parte al igual que los hombres, mientras renuncia a la segunda parte por razones de "Tzniut" — Modestia.
En nuestra generación, cuando las nubes de la claridad divina se han alejado de las Sucot de Israel, la Suca deja de tener su significado espiritual para los laicos que no tienen fe en el D-s de Israel, que nos protege con sus maravillas y milagros. Para ellos, desgraciadamente, Sucot sólo significa un lejano recuerdo del pasado, y no comprenden que el lugar de la mujer es primordialmente en la casa. Después de haber salido de su lugar natural, se ha convertido su casa en una "habitación provisoria". La sede del hogar judío, que por tradición le sirvió como una columna sólida, se transformó en una cabaña débil que no puede resistir las vicisitudes del tiempo y la época que vivimos. Ha desaparecido el valor de la unión de la familia de Israel, y en su lugar tomaron posesión los ideales de la igualdad entre el hombre y la mujer.
Sin embargo, el judío temeroso de D-s que sale de su casa dejando a su mujer, deja en ella no solo a su mujer sino también su felicidad y bendición. Por contraste, aquel que sale de su casa acompañado de su mujer, defendiendo "los derechos de la igualdad femenina", ha vaciado su casa de la felicidad y el amor familiar.
Vuelve a nosotros, Oh Eterno, y nosotros volveremos a tí. Renueva nuestros días como en tiempos anteriores, y veremos con nuestros ojos la real redención.
Amén
Tomado del libro “La fiesta de Sucot y Simjat Torá” por Rav Nissim Behar, con la autorización de la familia