Rab. Shraga Simmons
Panorama

Parashá Vayeshev-17

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Génesis 37 - 40

"Exilio y Retorno"

 Parte uno 

Las circunstancias que rodearon a la venta de Iosef son muy sospechozas, y de alguna manera parecería que toda la tragedia fue destinada a ocurrir desde el comienzo. Consideremos los siguientes puntos:

Iaacov claramente provocó el odio de sus hijos al mostrar favoritismo por Iosef, particularmente cuando le dió la túnica de colores (Génesis 37:3). Esto es un extraño comportamiento para un sabio patriarca como Iaacov!

Iosef molestó a sus hermanos al dar un mal reporte sobre ellos (37:2).

Cuando Iosef tuvo un sueño indicando que eventualmente él gobernaría sobre sus hermanos, los provocó contándoles a ellos sobre el sueño (37:5). Y como si esto no fue suficiente, Iosef tuvo un segundo sueño similar al primero y también les contó este sueño a sus hermanos (37:9). Y aún más, como si esto no hubiese sido poco, Iosef le contó el sueño a su padre - en presencia de sus hermanos (37:10)! En ese momento ellos se enfadaron hasta la locura.

Iaacov, a pesar de que sabía que las relaciones estaban tensas, envió a Iosef a verificar las actividades de sus hermanos. A pesar del peligro obvio, Iosef aceptó - y fue solo! (37:13). Y es entonces que los hermanos tiraron a Iosef en el pozo y luego lo vendieron como esclavo.

Tan extraño como pueda sonar, esta serie de provocaciones parecen ser algo así como esfuerzos intencionales por parte de Iaacov e Iosef para provocar odio. ¿Cómo puede ser esto posible?

La respuesta la encontramos oculta en una sutileza textual. En Génesis 37:14 dice que Iaacov envió a Iosef desde las "profundidades de Jebrón". En un nivel simple, esto no tiene sentido, pues cualquiera que haya visitado Israel sabe que Jebrón está ubicada en las colinas de Judea - no en un valle! (Ver Iehoshúa 14:12).

El Talmud (Sotá 11a) se hace esta pregunta y contesta así: Cuando la Torá dice que Iaacov envió a Iosef desde las "profundidades de Jebrón", figurativamente quiere decir que Iosef fue enviado desde el "profundo" plan relacionado con Abraham (quien compró esa tierra y está enterrado allí, en Jebrón).

¿A qué se esta refiriendo el Talmud? Volvamos 100 años atrás:

En Génesis 15:7-8, D'os le promete a Abraham que él y su descendencia poseerán la Tierra de Israel. A lo cual Abraham respondió: "¿Cómo yo sabré que eso es verdad?".

Esta pregunta parece fuera de contexto! Imagina a un padre prometiéndole a su hijo: "Yo te llevaré al partido el domingo", y el niño mirándolo le dice: "¿Puedo realmente confiar que lo harás?". Increiblemente el niño está cuestionando la credibilidad de su propio padre que le ha hecho una promesa.

Similarmente ocurrió con Abraham. A pesar de que él estaba en un increíble nivel espiritual (después de todo, él estaba hablando con D'os), su comentario de "¿cómo yo sabré?" demostró que el llegó demasiado lejos al querer probar la promesa hecha por D'os. Una persona con el nivel de Abraham no tendría que haber sentido la necesidad de buscar ninguna clase de aseguramiento de parte de D'os.

Por esa razón, D'os tuvo que ordenar una experiencia que implantaría en los descendientes de Abraham una confianza más grandiosa en D'os. Antes del nacimiento de la nación judía, fue necesario que esta confianza total fuera implantada en los genes espirituales.

Entonces D'os le dijo a Abraham: "Sabe que tu descendencia será extranjera en una tierra· en donde serán esclavizados y oprimidos" (Génesis 15:14). El remedio fue que sean esclavizados en Egipto. Allí los judíos eventualmente llegarían al punto de realización de que sólamente D'os podría salvarlos. Ellos se dirigirían a D'os con un corazón completo, llorando, y recién entonces el proceso de la redención ocurriría.

Ahora podemos entender por qué Iaacov e Iosef se salieron de sus caminos para provocar a los hermanos. Ellos simplemente estaban ayudando a D'os a cumplir con Su gran plan. La experiencia en Egipto fue inevitable, y ellos estaban poniendo el proceso del exilio en acción. De hecho, el Zohar dice que en su camino hacia los hermanos (el acto que llevó directamente a Iosef a Egipto), Iaacov realmente llevó a Iosef a la tumba de Abraham en Jebrón antes de enviarlo en su misión. El midrash más tarde reporta que durante esos momentos cruciales antes del encuentro con los hermanos, D'os realmente envió al ángel Gabriel para que aliente a Iosef en su camino!

El proceso del exilio tenía que pasar de una u otra manera. Pues el Midrash dice: si Iosef no hubiese ido a Egipto de esta manera, entonces Iaacov hubiese sido arrastrado encadenado.

En un nivel personal, este es un proceso que cada uno de nosotros tiene que atravesar. Nosotros tenemos lecciones de vida cruciales para aprender, y es precisamente por esa razón que nuestras almas han venido a esta tierra, en primer lugar.

Esto no sugiere que debemos salir a buscar dificultades. Pero si hay un proceso que debemos pasar, entonces es tonto evitarlo. Muy frecuentemente nosotros nos ocupamos con distracciones triviales, en función de escaparnos de la confrontación con la realidad. Pero ella siempre nos alcanza. Porque esa "dificultad" es parte de nuestra razón de vivir.

Esta es la lección de Januká también. Después de la muerte de Alejandro el Grande, Antíoco gobernó sobre la tierra de Israel - y ordenó que todos los judíos se asimilen a la cultura griega.

El asunto llegó a su cúspide en una pequeña ciudad llamada Modiín, no lejos de Jerusalem. Los soldados griegos llegaron un día y ordenaron que los judíos sacrifiquen un cerdo al dios pagano. Al principio, ninguno se adelantó y los judíos se pararon orgullosamente desafiando a sus opresores paganos. Pero entonces, un judío helenista se ofrecio como voluntario para hacer el sacrificio.

Furioso por este atrevimiento, Matitiahu - de la familia de los cohanim Jasmonaítas, mató al hombre en ese mismo momento, y luego mató a los soldados griegos que estaban allí. Matitiahu y sus cinco hijos se escaparon a unas cuevas cercanas y se convirtieron en el corazón de una unidad de guerrilla.

Después de tres años de combate, los judíos recuperaron Jerusalem y reinauguraron el Templo. Ellos encontraron solamente un frasco de aceite para encender la menorá, pero la llama que tendría que haber durado sólo un día duró ocho. Esto atestiguó que nuestra determinación fue intensificada por un poder inefable que llenó nuestro esfuerzo con un trascendente poder.

Los macabeos se enfrentaron al desafío de inmediato. Matitiahu no se escapó. Y esta es la lección para nosotros hoy en día. Si tú tienes un caso en la vida, enfréntalo. Trabaja en él, y sé abierto a lo que probablemente pueda ser la mejor resolución final: tu reconocimiento de que D'os tiene el control, que Él te ha puesto en esta situación por buenas razones, y que sólo Él puede sacarte de ella.

Este Januká es un buen tiempo para formar nuestros "músculos de confianza" apreciando lo que D'os nos da. Entonces, reencendamos la llama en nuestros corazones. Porque un pequeño punto, incluso en una olvidada esquina de nuestro corazón, si fue fielmente preservado, es suficiente para encender la llama de toda nuestra salvación.

Shabat Shalom & Feliz Januká

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