Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

No. 337-Vayetze-4

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IOSHFE – IESH PE
HAY UNA BOCA Y HAY QUE SABER CALLARSE 

Después de que Lea tuvo varios hijos, se le acerca Rajel Imeinu, hasta ahora estéril, sufriendo por no poder tener hijos, y le dice: mirá, ahí viene tu hijo Reuben con “dudaim” (unas flores que son una “Segula”, para quien no puede tener hijos), dame, por favor de las flores que trae tu hijo...

Y Lea, le contesta con dureza, palabras fuertes, algo para nosotros incomprensible: no te alcanzó con sacarme a mi marido, ¿también querés las flores de mi hijo?

Y todo el mundo se para a preguntar: ¿cómo pudo decir algo así? Rajel podría decir: ¿yo te saqué a tu marido? Si yo fui quien te lo dió!!! Si no fuera porque te revelé las señales que me dio Iaacov, ¿acaso hoy tendrías este mismo marido?

Pregunta la Guemara: ¿qué quiere decirnos la Tora cuando describe a los ojos de Lea como delgados o delicados? ¿Podemos explicarlo tal cual como lo leemos? Que sus ojos no eran lindos, ¿la Tora se expresa así? Ni siquiera la Tora se refiere con desprecio hacia un animal impuro, a los que describe (con respeto) como los animales que no son puros (perashat Noaj), sin utilizar la palabra impuro que implica un poco más de desprecio... ¿Es posible pensar, entonces, que la Tora puede despreciar a una persona justa?

La Guemara explica que nacieron Rajel y Lea, y eran mellizas. Y Rivka también tuvo mellizos, Iaacov y Esav. Todo el mundo decía, miren, en esta familia siempre se casan entre primos, Najor se casó con Milka, su sobrina, y Abraham también se casó con su sobrina, Sara. Lo mismo hizo Itzjak casándose con Rivka. Ya sabemos lo que ocurrirá próximamente, la más grande con el grande, y la pequeña con el más chico... Así decía el mundo.

Lea escuchó todo eso y andaba por las calles preguntando, díganme por favor, ¿cómo son las acciones del más grande? Y le contestaban: es un hombre del campo, se dedica a cazar animales, los hace sufrir, roba mujeres delante de los ojos de sus maridos... Por eso Lea lloraba y lloraba, ¿y el más chico, qué hace? Está sentado en su tienda, siempre estudiando Tora...

Y cada vez que venían viajeros del lugar donde habitaba Itzjak con sus hijos, preguntaba, ¿tal vez el más grande escuchó una conferencia del rab Amnon Itzjak o asistió a un seminario para retornar a nuestras fuentes? Nada...

Y lloraba, pero no solamente Lea, también Zilpa lloraba, porque sería la sirvienta de la esposa del malvado, y derramaba (zolfe, de la misma estructura de su nombre, Zilpa) lágrimas...

Por eso los ojos de Lea eran delicados, de tanto llorar, y no es un desprecio para ella, sino que esos ojos son su belleza, que lloraba porque sería la esposa de un malvado.

Y si Lea era una mujer tan justa, ¿por qué Iaacov Avinu no se quería casar con ella?, pregunta el rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita.

El versículo después de describir los ojos de Lea habla sobre la belleza de Rajel y termina diciendo Iaacov que trabajará siete años por la hija más chica, por Rajel, ¿por qué no casarse con una mujer tan justa como Lea?

Contesta el “Pane Hajrasa” que Iaacov Avinu hizo el siguiente cálculo, mi hermano Esav era el primogénito y yo tomé su primogenitura. Debía recibir la bendición de papá, y también se la saqué. Lo que me queda por sacarle es la mujer, Lea..., no, ya me alcanza, ya tengo suficientes problemas con lo que le hice, no le voy a hacer más.

Entonces, llegamos a la conclusión de que Lea era tan justa, ¿cómo puede comportarse de esa forma con su hermana Rajel y hablarle así?

¿Y qué le contestó Rajel? Tenés razón, tenés razón, por eso esta noche Iaacov estará con vos. De esa noche nació Issajar, que cuando Iaacov lo bendice antes de su muerte lo compara a un burro, ¿por qué? Porque gracias a la voz del burro Lea supo que Iaacov se acercaba y fue a su encuentro antes de que entre a la carpa de Rajel, como hacía todos los días, y le informó que lo había “comprado” con las flores de su hijo! Por eso decimos que gracias al burro nació Issajar...

Todavía no queda claro cómo Lea habló de esa forma y por qué Rajel no le contestó, no reaccionó, cómo no le aclaró las cosas...

Debemos para eso, antes, conocer los hechos. Dice la Guemara, que por mérito al recato de Rajel, uno de sus descendientes fue el rey Shaul, que también fue un hombre recatado.

Pregunta el rab hagaon Sholem Shevadron ztz”l, ¿cuál fue el recato que tuvo Rajel? La Guemara dice que el hecho de entregar las señales a Lea, ese es su recato. ¿Entregar las señales es muestra de recato? Podemos decir que sea buen corazón, o corazón de oro, pero no recato...

Hagamos un repaso, cuando llega Iaacov Avinu a Jaran, saca la piedra del pozo, se acerca a Rajel y Iaacov le pregunta si quiere casarse con él. Ella le contesta que sí, pero que su padre lo va a engañar y él, Iaacov, no podrá contra él...

Iaacov le dice a Rajel que no se preocupe, él ya tiene experiencia con el hermano que tiene..., que no tiene nada que envidiar a su padre. Iaacov ya sabrá cuando tenga que intervenir y arreglar lo que sea necesario...

Iaacov le dará a Rajel señales y cuando estén en la Jupa le preguntará por las señales, y en caso de que no sepa contestarle, sabrá que la mujer que tiene delante es Lea y no Rajel.

Muy bien, después de esto trabajó durante siete años. Cuando pasaron le pidió al suegro que concreten el casamiento. Su suegro ya había comprado el traje de novia, pero para Lea!

Rajel vio que Lea sería despreciada, ya que estando debajo de la Jupa, Iaacov la descubriría en el momento de preguntarle por las señales, y eso provocaría la interrupción de la Jupa con la carga tremenda de vergüenza para Lea.

Pregunta el rab Sholem, ¿para qué revelar las señales? Podía presentarse ante el padre y decirle: Querido padre, no hagas más gastos para el casamiento de Lea, no resultará, porque Iaacov me dio señales, yo ya hablé con él, y descubrirá el engaño...

En lugar de resignarse a ser la esposa de Iaacov, podía evitar toda la vergüenza de Lea y casarse con Iaacov, simplemente diciéndole al padre que había señales. ¿Por qué no le dijo eso a su padre? Porque no quiso decirle a su padre que había hablado con Iaacov, no era algo recatado.

Una persona me preguntó, prosigue el rab Levinstein: contarle a alguien que habló con el novio no es recatado, ¿y hablar con el novio sí es recatado?

Veamos lo que está escrito en la Guemara, en el tratado de Shabat, si alguien dice que Reuben pecó, está equivocado... y a continuación explica el versículo donde Iaacov bendice a Reuben (Bereshit 49,4). En ese versículo la última palabra resulta extraña. Rabi Shlomo asegura que no es hebreo. Explica Rashi que Iaacov Avinu usaba dos camas. Y ponía una cama en cada una de las cuatro tiendas de las mujeres, de la misma forma que nosotros ponemos una silla en los Brit Mila para Eliahu Hanavi, Iaacov ponía una cama para la Divinidad, para la Shejina. Y a la noche, se fijaba dónde estaba la Shejina, en qué tienda, porque Iaacov dormiría solamente en la tienda en la cual se pose la Shejina.

En otro lugar Rashi agrega que hasta que no se construyó el Mishkan, el Tabernáculo, la Shejina se encontraba en las tiendas de los justos... Por eso se puede afirmar, que cuando Rajel habló con Iaacov, no habló con el novio, sino con la Shejina!!! Ella habló con un hombre que duerme donde ve que se encuentra la Shejina, la Shejina reposa en él de la misma forma que en el Kodesh Hakodashim!!!, con lo que también afirmamos que esto es más que recatado, pero como explicarle al tremendo pedazo de bestia que tenía por padre que había hablado con un hombre sagrado, imposible de entender para una cabeza sin cerebro, que seguramente diría: ah!, así acostumbran en Beer Sheva, se nota que no cuidan el recato... Para que esto no ocurra, Rajel no le contó a su padre, simplemente por lo recatada que era Rajel.

Bueno, al padre no le podía contar, pero le podía contar a su hermana, para que no fuera a pasar vergüenza. Lea, hermana querida, quiero contarte algo muy importante, Iaacov te hará unas preguntas para reconocerme en la Jupa, y el engaño que quiere hacer papá se descubrirá, no vale la pena que pases vergüenza... Mejor decile a papá que no querés casarte con él y listo...

Y en este caso no podemos decir que no le va a decir nada a Lea por cuestiones de recato, ya que de todas formas le reveló las señales, y eso también significa hacerle saber que habló con él, entonces, ¿por qué no le contó a Lea en lugar de darle las señales para así poder casarse con Iaacov?

Y ahora el rab Sholem Shevadron nos revela su gran secreto. Rajel no le reveló a Lea las señales!!! Solamente le dio algunos consejos, y de esa forma le transmitió las señales. Los Baale Hatosafot dicen que las señales eran: Jala, Nida y Hadlakat Haner (separar la masa, pureza familiar y encendido de velas).

Iaacov le dijo a Rajel, escuchá bien, la mujer iehudia tiene tres grandes obligaciones que debe cuidar en su casa al extremo, Jala, Nida y Hadlakat Haner, y sobre esto te voy a preguntar cuando estemos bajo la Jupa. Los taimanim y los marrocanos, la noche previa al casamiento comen “Jinah” (palabra que en hebreo tiene las iniciales de estos tres preceptos).

En el tratado de Berajot, Jana, la madre de Shmuel Hanavi, cuando le pide al Bore Olam que le dé hijos, dice que ella debería tener hijos, ya que hay tres preceptos que la mujer debe cuidar muy bien y ella los cuida a la perfección, y su nombre es la prueba que nos muestra los preceptos que ella cumple, Jana, ???, también tiene las iniciales de estos tres preceptos que la mujer debe cumplir.

Rajel, que vio que aquí podría haber problemas, no le dijo que había señales entre ella y Iaacov, por su gran recato, ¿y qué le dijo?: escuchame bien, querida hermana, estás por convertirte en la esposa de Iaacov, que sea con mucha felicidad, en buena hora y que tengas todo lo mejor del mundo...

Ahora quiero aconsejarte, cómo se conduce en su casa una mujer iehudia, que va a casarse con un hombre tan especial como Iaacov..., y le explicó las leyes de Jala, Nida y Hadlakat Haner...

Lea nunca supo que había señales, NUNCA SUPO QUE IAACOV QUERIA CASARSE CON RAJEL, debido al gran recato de Rajel, que le dio las señales y no las reveló.

Después de que Lea tuvo cuatro hijos, y Rajel todavía no tenía ninguno, y sufría, ¿puede haber un sufrimiento más grande para una persona, una persona puede desear con tanta fuerza alguna otra cosa? Ella quería tener hijos y de pronto ve a Reuben que trae esas flores que son como una nueva esperanza para tener hijos..., y le dice a Lea, por favor, dame de las flores que trajo tu hijo.

Y recibe esa respuesta: no alcanza con haberme sacado a “mi marido”, y ahora querés sacarme las flores que trae mi hijo...

Nosotros preguntamos: ¿cómo Lea le habla así a esa pobre mujer que no puede procrear? ¿Acaso ella te sacó a tu marido? No!, ella fue quien te lo entregó!!!

La respuesta es que Lea no sabía que Rajel le había “entregado” a Iaacov. Por eso Rajel tiene que “soportar” estas palabras tan duras. Y diremos, está bien que Rajel renunció a todo cuando entregó a Iaacov, pero hasta dónde debe quedarse callada cuando además es insultada. Podría decirle a Lea: mirá, yo te voy a explicar lo que realmente pasó, pero no, se quedó callada y le dijo: tenés razón, perdoname, por favor, por eso esta noche Iaacov estará en tu tienda!

Lo contrario a pensar solamente en nosotros es pensar solamente en los demás.

Y veamos qué consiguió Rajel con esto: muchas cosas, entre otras, vemos que Rajel tenía la boca y se calló, por eso, la piedra correspondiente a Biniamin, en la pechera del Cohen Gadol, entre tantas otras piedras preciosas, se llamaba “Ioshfe”, o sea “Iesh Pe”, hay una boca y sabemos callarnos, haciendo referencia al comportamiento maravilloso de Rajel Imenu, que dio todo por su hermana, entregó a su futuro marido sin saber que luego podría ella también casarse con él.

 

Leiluy Nishmat

Harav Guilad Hacohen ben Shmuel ??"?