

Apreciando los regalos de HaShem
Gracias, HaShem
Los judíos no piden a HaShem que bendiga el pan en la mesa; más bien, le agradecen a HaShem, "Nodeh lechah HaShem
Elokeinu"... Los judíos expresan gratitud. No esperan ser servidos por HaShem, más bien tratan de reconocer
la bondad y amabilidad de HaShem, y de entender que todo lo que poseen es un regalo de lo Alto.
El propósito del placer
Una persona que acepta que todo lo que tiene es un regalo celestial se esforzará por buscar y estudiar el propósito último
de Sus regalos. Y no los destruirá. Esto incluye objetos físicos como el cuerpo y las posesiones, así como también lo espiritual. Consciente de que su intelecto y entendimiento son regalos de HaShem, un judío no los desperdiciará.
La naturaleza es una gigantesca máquina armoniosa. Todas las facetas de la naturaleza están interrelacionadas y para que la naturaleza sea productiva, numerosos componentes deben fusionarse para producir el resultado deseado. La comida demuestra este concepto. El propósito último
de la comida es proporcionar la energía necesaria para mantener la vida.
Para lograr este propósito, HaShem creó diferentes órganos del cuerpo, cada uno con su propia función, que trabajan al unísono para nutrirnos. Una variedad de sabores hace que comer sea placentero. La sensación de hambre juega un papel, creando el deseo de comer y, por lo tanto, de trabajar para producir
alimento. Probar la comida libera su sabor, por lo que se mastica y se hace más fácil la digestión.
El gusto también ayuda a evitar alimentos estropeados y dañinos. Estos ilustran muchos de los diferentes aspectos de la naturaleza que se unen para un propósito común, nuestra nutrición. Cuando los dones de la naturaleza se utilizan para el propósito para el que fueron destinados, se realiza su verdadero potencial. Cuando la comida se consume teniendo en cuenta su motivación fundamental,
debería mejorar la salud. Por el contrario, cuando se consume como un pasatiempo centrado principalmente en su sabor, y no en el valor nutricional, la comida en última instancia dañará el cuerpo y dañará el alma. Esto ilustra un principio: utilizar el cuerpo de la manera para la cual fue diseñado para preservar su función natural.
Función del habla
Las personas hablan para expresarse. Esta función natural del cuerpo les permite compartir sus pensamientos y percepciones
con los demás. Sin embargo, cuando las personas hacen un mal uso del don del habla calumniando y mintiendo, se producen daños y resultados
indeseables.
El camino hacia la satisfacción
La búsqueda del placer nunca trae verdadera felicidad. Disfrutar de la comida sólo para satisfacer el paladar puede, en última instancia, hacer que las personas
perdan el placer por la comida. Lo mismo es cierto con todos los demás placeres que el mundo tiene para ofrecer.
Un ejemplo de ello es la inmoralidad. Las personas talentosas no han logrado alcanzar su potencial debido a su estilo de vida frívolo e
inmoral. Las personas que pierden de vista el verdadero propósito de la vida provocan muchos males sociales.
Por el contrario, centrarse en alcanzar objetivos apropiados y utilizar los dones de HaShem para el propósito previsto seguramente conducirá al disfrute y al placer en el camino hacia su objetivo.
"Los caminos de la Torá son agradables, y todos sus senderos son pacíficos".
Extraido de Simjat Eliazar por Rav Simcha Wasserman zt"l