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Pirke Avot

Que sea el dinero de tu amigo tan preciado como el tuyo

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Rabi Yossi dice: Que sea el dinero de tu amigo tan preciado como el tuyo…

Y preparate para estudiar Torá, porque no es una herencia tuya, y todas tus acciones sean "leShem Shamayim--en el nombre del cieloPirke Avot 2 - 12

El Tratado de Avot en general, y las palabras del rabi Yossi Ha Jassid en particular, vienen a enseñarnos las leyes de prohibición y permisión con respecto a la propiedad ajena. La Mishná no vino solo a advertirnos que no dañemos la propiedad de otros por robo u otro tipo de daño. Su propósito es guiarnos en cómo tratar la propiedad de los otros de una manera superior. Si al hombre le gusta el dinero, e intenta aumentarlo y nutrirlo en ganancias, ciertamente no debe hacer daños ni con el suyo ni con el del prójimo. Con el mismo grado de cuidado y precaución que una persona trata su propiedad, debe cuidar la de su prójimo.

La Mishná recomienda cuidar el dinero de los demás con cuidado. Esto es especialmente cierto en el caso de la persona que fue nombrada como guardián o apoderado de la propiedad de otros, que debe ser cuidada y preservada como si fuera la suya. Pero también hay una disposición general para cada situación, en la que una persona si es consciente del riesgo de pérdida que afecta el dinero de otros, debe hacer el mayor esfuerzo para salvarlo. El precepto de "Ashabat Aveida", retornar la prenda perdida, lo aplicamos también acá, y requiere en este caso particular que actuemos con decisión para salvar incluso un campo que está a punto de ser arrastrado por el río o dañado de alguna otra manera. El dilema surge en los casos en que no existe una obligación definida de acuerdo con la esencia de la ley, como por ejemplo, la pérdida de tiempo o poder y, en ocasiones, los gastos financieros envueltos en este tipo de obligación. Pero el sentido común establece una regla que ayudará a tomar la mejor decisión: ¿Cómo querría yo que otros se conduzcan cuando se trata de mi propiedad que está en peligro? Así también considere la pérdida de los demás como si estuvieran perforando su propio bolsillo, y entonces no le será difícil a usted tomar las medidas para evitar la pérdida que podría ser causada al dinero o a la propiedad de su amigo. Los grandes hombres de Israel siempre han sobresalido en la ligereza de pensamiento cuando se trata de estos asuntos. La precaución incluso por los centavos no solo eran una prioridad, sino que también tenían cuidado de no causar ningún daño con sus propiedades. La moneda del otro brillaba siempre  frente a sus ojos como una advertencia con una marca fosforescente! Uno de los sabios de Jerusalén le pidió a su hija que fuera al mercado para comprar tomates bien maduros. Generalmente la gente no suele buscar este producto, y si lo compraba, evitaría al vendedor la pérdida causada por no poder venderlos. Sobre otro tzadik se cuenta que cuando pasaba por un sitio de construcción, intentaba descender de la vereda a los lados de la carretera, de modo que sus zapatos no se pegaran a la arena de construcción que pertenecía al contratista, causándole una pérdida, aunque solo sea mínima.

La persona debe ver el dinero de los demás (y el dinero público también) como si fuera su propio dinero, y por lo tanto no le causará pérdidas imprudentes ni desperdicios innecesarios. La modestia y el sentido común deben mantenerse incluso cuando la persona tiene en su poder el dinero de un ricachón, o una tarjeta de crédito de un organismo público, etc.

Que lindo sería si todos pudiéramos sentir el valor de la propiedad del prójimo como la de nuestra propia propiedad. Así podremos llegar a acercarnos mas al cumplimiento del precepto “Y amarás a tu prójimo como a ti mismo”