Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

LA TORA DE MAMA

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Del principio de sus masas, darán para Hashem la ofrenda en todas las generaciones...

(Bamidvar 15,21)

Nuestros sabios, “dueños” del Musar, explicaron “del principio de sus masas”, es decir, cuando vuestros niños pequeños estén en sus cunas (Arisotejem son vuestras masas, Arisa, cuna), “darán para Hakadosh Baruj Hu la ofrenda”, los educarán en la Tora y el cumplimiento de los preceptos, plantando en sus corazoncitos el temor al Cielo.

Nuestras madres tuvieron y tienen una fuerza tremenda, y pueden educar a sus hijos muy pequeños, para la Tora.

Ellas son las encargadas de construir la próxima generación de personas de bien, enraizando en sus niños el valor de la Verdad. Y hay muchas cosas, que ¡solamente una madre puede dar!...

Cuentan sobre una mujer justa – dice el rab hagaon Arieh Shejter ztz”l – que escuchó el relato que trae la Guemara, en el tratado de Iebamot, en el Talmud Ierushalmi (6,6), sobre la madre de rabi Iehoshua Ben Janania, que acostumbraba llevar a su bebé – en su cuna – al Beit Hamidrash, para que las palabras de Tora entren por sus oídos...

La mujer le dijo a su marido: tengo una idea, estudia varios tratados de las Mishnaiot en voz alta, con una bonita tonada. Yo voy a grabar tus estudios, y en lugar de hacerles escuchar a los niños – antes de dormir – relatos y relatos, haré que escuchen las grabaciones de las Mishnaiot, para que se duerman dentro de las palabras de Tora.

Al hombre le gustó la idea, y se grabó a sí mismo, estudiando varios tratados de la Mishna, con una tonada muy bonita. La esposa, comenzó a hacer escuchar las grabaciones a los niños, cada noche. Pasaron unos años, el esposo falleció súbitamente, y así, él tuvo el mérito de cumplir con el precepto de “las enseñarás a tus hijos”, también después de su muerte...

La Meguilat Ruth, comienza con estas palabras (Ruth 1,1): y fue en los días en que juzgaban a los jueces, y hubo hambre en la tierra...

Explica la Guemara, en el tratado de Baba Batra (hoja 15b), ¿qué significa “los días en que juzgan a los jueces”?

Es una generación que juzga a sus jueces, porque los jueces son corruptos, y la gente juzga sus malas acciones.

La Guemara lo describe diciendo que el juez dice a quien lo juzga (en forma de reproche): saca el escarbadientes que tienes entre los dientes – revisa y apártate de tus pequeños pecados, y éste le responde al juez: quita la viga enorme que tienes entre los ojos – revisa y apártate de tus pecados que son más grandes y graves... Así explica Rashi.

Rabenu Guershom lo relacionó al robo: el juez dice: devuelve lo que robaste, algo pequeño como un escarbadientes, y el acusado responde al juez: tú me pides que yo devuelva un robo pequeño como un escarbadientes, mejor devuelve tú lo robado, que es algo grande como una viga... Vemos que los jueces estaban estropeados...

Antes del reinado del rey Shaul, la tierra de Israel fue gobernada por los jueces, pero esa época fue seca y vacía, porque en el pueblo de Israel no había Talmidei Jajamim, ni personas que reprochen a los que no se conducían por el buen camino.

Cada uno le decía a su compañero, ¡quita la viga entre los ojos!, ¡¿quién eres tú para decirme lo que tengo que hacer?!

Y esto resulta muy extraño... ¿cómo desaparecieron todos los sabios?, ¿adónde se fueron en período tan corto de tiempo?...

En esos tiempos había grandes hombres en el pueblo de Israel. Elimelej era el hijo de Najshon Ben Aminadav, el que saltó al Iam Suf con tanto sacrificio...

¿cómo es posible que en esta época – tan rápidamente – los jueces se volvieron corruptos?

Nuestros sabios nos revelan el secreto en el Midrash (Ruth Raba, cap.2), algo terrible. Cuando se repartió la tierra de Israel entre las tribus, este reparto fue algo que tomaron con una importancia desmedida.

 

Que se le dé importancia al reparto de la tierra no es un problema, pero si se le da una importancia desproporcionada, si para recibir unos metros más o menos de tierra, están dispuestos a renunciar al Honor de la Tora, el problema ya es muy grave.

La Guemara, en el tratado de Sota (hoja 14a), pregunta: ¿por qué Moshe tenía tanto deseo de entrar a la tierra de Israel?, ¿acaso necesitaba comer de sus frutos, o sentirse satisfecho de las bondades de la tierra?

Seguro que no: así dijo Moshe Rabenu: hay muchos preceptos que le fueron ordenados a Israel, que sólo pueden cumplirse en la tierra de Israel... voy a entrar a la tierra para que se cumplan todos, conmigo...

Moshe Rabenu quería entrar a la tierra para poder cumplir los preceptos que no podía cumplir fuera de la tierra de Israel, como por ejemplo, las ofrendas y los diezmos, la prohibición de Kilaim, la Orla... y muchos otros.

Hakadosh Baruj Hu nos da cierto patrimonio para que – con ellos –hagamos cosas positivas.

¿Para qué algunas personas obtienen riquezas?, ¿acaso una persona puede comer con sesenta cucharas a la vez, o puede calzarse sesenta pares de zapatos en un mismo pie?, cuando  una persona adquiere riquezas no puede comerse todo su dinero...

El patrimonio que Hashem nos da, nos permite reconstruir casas destruidas y darles vida. Con la ayuda del dinero podemos levantar grandes edificaciones, y aunque esto sea algo que – tal vez – nos pertenece, tenemos la posibilidad de hacer enormes favores, y cumplir innumerables preceptos, junto a la realización de buenas acciones.

El reparto de la tierra de Israel a Su Pueblo, se realizó para que ellos puedan cumplir muchos preceptos.

Y cuando recordamos esta premisa, siempre – la obtención de riquezas – será una parte en nuestra escala de prioridades, pero no ocupará el primer lugar, ya que este primer lugar está reservado para lo primordial, utilizar lo que Hashem nos regala para brindar a nuestros semejantes...

Puede surgir la pregunta, ¿acaso es preferible el Honor de la Tora o esforzarnos para ampliar nuestro patrimonio?

Si recordamos bien, si nuestra mente está en el lugar correcto, no tendremos ninguna duda – inclusive no debería aparecer esta pregunta, pero si aparece –nunca le daremos el primer lugar a nuestro patrimonio...

La gran prueba que debía pasar el pueblo de Israel, aparece cuando fallece Iehoshua Bin Nun.

El pueblo estaba muy ocupado en la administración de las tierras que recibieron, y no brindaron a su conductor fallecido los honores que debía recibir en su despedida de este mundo. Algo que era muy digno para quien se sacrificó desmedidamente por su pueblo.

 

Como dijeron nuestros sabios, en el Midrash: el pueblo de Israel estaba muy ocupado en sus trabajos, uno se ocupaba de su campo, el otro se ocupaba de su viñedo. Este se ocupaba de sus aceitunas y el otro se ocupaba de sus racimos de uvas...

En ese momento, ellos no pasaron la prueba y revelaron que su escala de valores se modificó, y no para mejorar. El patrimonio estaba por encima del Honor de la Tora. No vamos a decir que no rezaban... sí, rezaban, estudiaban Tora y también repartían Tzedaka, pero vemos que el trabajo estaba por encima del Honor de la Tora y de brindar el honor merecido al sabio más grande de la generación, Iehoshua Bin Nun, que acababa de dejar este mundo.

Que la tierra de Israel sea querida por todos nosotros es algo maravilloso, pero cuando el precepto de habitar la tierra de Israel se adelanta a la Tora, esto revela que no aprobamos el examen.

Por eso, encontramos escrito sobre Iehoshua Bin Nun (Iehoshua 24,30): y fue enterrado en el límite de su herencia, al norte del monte Gaash...

Y nuestros sabios nos explican, en el Midrash: dijo rabi Berajia, recorrimos todos los escritos y no encontramos un lugar llamado “monte Gaash”.

¿Qué significa Gaash?

El pueblo de Israel estaba “pesado” (Shenitgaashu – tal vez se explique como ocupado, o concentrado), y no podía hacer Guemilut Jasadim (favores) para Iehoshua... y Hakadosh Baruj Hu pretendió hacer mucho ruido en todo el mundo, sobre todos sus habitantes...

Hakadosh Baruj Hu quiso – Hashem nos guarde – destruir la tierra de Israel, a Su Pueblo Israel y al mundo entero.

Si nos entregó la tierra de Israel fue – solamente – para que tengamos el mérito de cumplir – en ella – los preceptos que sólo aquí podemos cumplir.

Y si nosotros nos hacemos tan materiales, hasta el punto que cuando muere el conductor de la generación, estamos tan ocupados en nuestros trabajos y no tenemos tiempo para rendirle los últimos honores, significa que no somos dignos del regalo tan grande que recibimos. Por esto, Hakadosh Baruj Hu pretende mostrar toda Su Fuerza...

Finalmente, Hashem endulzó Su Decreto, y dijo: si el pueblo de Israel no sabe rendir honores a los estudiantes de Tora, ¡Yo les quitaré a todos los sabios!,  entonces, en muy pocos años, no quedó ni uno de los setenta ancianos, y la Tora se olvidó en el pueblo de Israel...

Y llegamos a ese tiempo donde los jueces eran juzgados por corrupción, aunque todavía vivían los hijos de Najshon Ben Aminadav y muchos otros que salieron de Egipto. Todos los “grandes” de la generación desaparecieron y el pueblo quedó – terriblemente – vacío de espiritualidad. No permitamos que pase algo así en nuestros días. Revisemos nuestra escala de valores...

 

Arieh Shaag.

 

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime ztz”l 

Shlomo Ben Simi z”l 

Rab Itzjak Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom

Clara Bat Elías Aleha Hashalom

Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom