Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

Todo es favor -La Hoja Parashat Ekev

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TODO ES FAVOR

Y recordarás todo el camino...(Devarim 8,2)

 

Rabenu Iona, en el Shaarei Teshuva (Las puertas del arrepentimiento 3,17) escribió sobre cualidades elevadas (del Cielo), que fueron entregadas aquí, en la tierra, como preceptos (Mitzvot Ase). Y a continuación, enfatiza sobre su importancia, diciendo que fuimos creados sólo para cumplir estos preceptos, y si no entregamos el alma y nos esforzamos por cumplirlos, ¿para qué fuimos creados?... con seguridad, debemos poner todo nuestro ser para ocuparnos de las cosas, para las que fuimos creados...¿Cuáles son estas cualidades y dónde las menciona la Tora? – pregunta el rab hagaon Reuben Karelinstein ztz”l.

Rabenu Iona detalla una tras otra, y a cada una le apoya un versículo de la Tora: la elección – como está escrito (Devarim 30,19): y elegirás la vida. El estudio de la Tora – como está escrito (Devarim 6,7): y hablarás en ellas. Conducirnos por los Caminos de Hashem – (Devarim 28,9): y andarás por Sus Caminos. Pensar y meditar sobre la Grandeza de Hashem – (Devarim 4,39): y sabrás hoy, y lo pondrás en tu corazón, que Hashem es nuestro D-s. Y sigue de la misma forma con más cualidades...

Otra de las cualidades que enumera Rabenu Iona, es: recordar el Favor de Hashem y meditar sobre él, y el versículo de apoyo está en nuestra perasha (Devarim 8,2): y recordarás todo el camino por el que te condujo Hashem, Tu D-s, son cuarenta años en el desierto...

Los cuarenta años, en el viaje del pueblo de Israel por el desierto, fue una sucesión ininterrumpida de favores y milagros: y les di el Man como alimento... las vestimentas no se gastaron, sus zapatos no se rompieron... fueron cuarenta años...

Como dice rabi Baruj Rozenblum Shlita, un bebé salió de Egipto con un gorrito pompón, fue creciendo y se le hizo una boina, llegó al Bar Mitzva y se hizo sombrero, se casó y se hizo Shtraimer...

Y estamos obligados a preguntar: si una persona recuerda los Favores de Hashem, ¿qué necesita pensar sobre ellos?

Además, podemos decir, que también, después de que Hashem hizo el Favor con nosotros, normalmente – quien fue merecedor de un milagro no ve el milagro, por eso debemos meditar sobre los favores, para así reconocer los grandes favores y milagros que Hashem hace con cada uno de nosotros.

Otra cosa que es posible decir: existen favores que – no sólo que no reconocemos como favor – pensamos que vienen por el lado de la Justicia, todo lo contrario al favor, que viene de la Piedad de Hashem.

Y aquí, el error es más grande: si lo que recibimos viene por la Justicia, quiere decir que suponemos que “me corresponde, me lo gané”, cuando en verdad, todo es favor, que seguramente no merecemos, y llega con la Gran Bondad del Creador.

Por eso, debemos pensar que todo lo que Hashem hace con nosotros, es sólo favor y piedad, meditar sobre todo lo que sucede y ver el Favor que encierra.

Por todos estos motivos, Rabenu Iona nos trae el versículo – y recordarás, que inmediatamente después nos describe el Favor de Hashem de hacer descender el Man para Israel, y la descripción de otros de los milagros, como las vestimentas y los zapatos que no hubo necesidad de cambiar durante los cuarenta años...

Y la Tora nos agrega unas cuantas palabras más: para afligirte... y continua: para afligirte y hacerte pasar hambre... lo que significa, que la aflicción y el hambre, también son parte de los favores de Hashem con el pueblo de Israel.

Y si preguntamos, ¿cómo es posible que a la opresión se le llame favor?... La respuesta: piensa, analiza y entenderás...

Por el contrario, ésta es la esencia de la prueba que debemos pasar... pensamos para saber que todo – absolutamente todo – es el Favor de Hashem, y con esto, iremos por el Camino de Hashem y cumpliremos Sus Preceptos, como está escrito: para afligirte y probarte, para saber qué hay dentro de tu corazón, si vas a cuidar Mis Preceptos o no...

Y si volvemos a preguntar – porque todavía no entendemos – ¿es posible que Hashem traiga aflicción y sufrimientos a la persona y que esto se considere como Su Favor?

Para esto, la Tora agrega (8,5): para que sepas y pongas en tu corazón, así como un padre castiga a su hijo, Hashem, Tu D-s, te castiga – toda persona entiende que cuando un padre castiga a su hijo no lo hace por su mal sino por su bien, y este castigo – desde luego – no proviene de su odio, sino todo lo contrario – del gran amor que tiene hacia él.

De la misma forma, vemos los sufrimientos que Hakadosh Baruj Hu pone en sus hijos. Estos sufrimientos tienen su origen en el Amor de Hashem hacia sus hijos, con una finalidad muy buena, como está escrito (Mishle 3,12): porque al que Hashem ama, lo reprocha, como hace el padre con su hijo...

Cuentan sobre el emperador ruso, Nikolai, que se disfrazó de un hombre común de su pueblo, llevó con él a uno de sus ministros, que también se disfrazó para no ser reconocido, y juntos, entraron a una casa de comidas, con la intención de sentarse entre los soldados del ejército del país – que en esos días entablaban una fuerte guerra.

Nikolai y su ministro, buscaron un lugar cerca de los soldados, para escuchar lo que conversaban, con la esperanza de saber lo que ellos pensaban del emperador y su gobierno...

De pronto, uno de los soldados clavó sus ojos en el emperador Nikolai, mirándolo profundamente. Lo analizó, y entonces habló a sus compañeros y les dijo – en voz baja – ¿ustedes ven a ese hombre sentado en la mesa que está junto a la nuestra?... yo puedo decirles, que ¡es el emperador Nikolai!...

Los compañeros que lo escucharon, se rieron a carcajadas, y se burlaron de él: ¿Nikolai?, ¿enloqueciste?, al parecer tomaste más de la cuenta...

El emperador Nikolai se puso nervioso, estaba sentado pero se movía en su lugar – se sentía muy incómodo ante la situación – pero intentó hacer como que no escuchó nada. Sospechaba que si se revelaba su identidad, los soldados podían llegar a asesinarlo, sin dudar...

Los soldados siguieron comiendo... comieron, tomaron, y hablaban millones de tonterías y cosas sin sentido. Pero el soldado que reconoció al emperador no se quedó tranquilo. De vez en cuando, volvía a observar a ese hombre, que estaba sentado muy cerca, buscando una señal que le confirme si se trataba del emperador o no.

Después de varias miradas bien profundas, giró hacia sus compañeros, y dijo, con seguridad: yo puedo jurarles, ¡es Nikolai!, una vez lo vi en un desfile militar, estoy seguro de que es él...

Otra vez, los soldados ignoraron sus palabras, pero hubo un cambio, esta vez no se burlaron, sólo hicieron un gesto de negación con sus manos...

El emperador sentía la soga al cuello que se apretaba cada vez más...

Entonces, entró en acción el ministro, que le dijo al emperador en voz alta: ¡ve y trae del mostrador dos vasos de cerveza bien fría!, aquí tienes el dinero para pagar – el ministro puso un billete en la mano del emperador y lo envió con urgencia para satisfacer su deseo, mientras agregaba – ¡ve, rápido!

El emperador Nikolai se quedó mudo, pero no tuvo alternativa, sino seguir el juego del ministro. Cumplió la orden del ministro y corrió al mostrador, compró dos vasos de cerveza, los puso sobre una bandeja y volvió rápido a su lugar. Tanto fue su apuro, que se tropezó con una de las mesas y cayó al piso con todo su cuerpo. Los vasos se hicieron pedazos, y la cerveza, volcada...

El ministro, enfurecido, le gritó: ¡inútil!, para nada sirves... levantó su mano y cuando el emperador se estaba levantando, le dio un fuerte golpe que volvió a tumbarlo en el suelo... el emperador intentó levantarse, y otro golpe del ministro con toda su fuerza... El gran emperador estaba tirado en el suelo, herido y golpeado...

Pero el precio que pagó fue muy conveniente: el peligro pasó. La posibilidad de que ese hombre fuera el emperador Nikolai, se esfumó. También el soldado que antes, estaba dispuesto a jurar que había reconocido al emperador, ahora entendió que estaba equivocado. Con seguridad, si ese hombre hubiera sido el honorable emperador, su acompañante no se habría atrevido a comportarse como lo hizo. Al parecer, se trataba de un hombre con un gran parecido al emperador, pero no más que eso...

El emperador y su ministro terminaron su comida y se apresuraron a abandonar el lugar. En poco tiempo llegaron al palacio, se quitaron las ropas comunes y el emperador y el ministro se pusieron sus verdaderas vestimentas – Nikolai se puso los atuendos de emperador y su ministro lo que le correspondía.

Cuando Nikolai recordó el comportamiento inadecuado de su ministro, pensó: ¿cómo pudo haberse comportado así?, ¿acaso debo castigarlo por despreciar la investidura del rey?

Llamó a uno de sus sabios consejeros, le contó todos los detalles, y éste dijo: No sólo que tu fiel sirviente no es digno de castigar, sino que merece una gran recompensa. Los golpes que recibiste te salvaron la vida, frente a esos soldados borrachos con sed de sangre...

Vemos un ejemplo, de cómo los sufrimientos y los golpes no son sino favor y salvación.

Y ya acostumbraba decir rabi Eliahu Lupian ztz”l, que en este mundo bendecimos a los sufrimientos “Daian Haemet”, pero en el mundo de la Verdad, la bendición será “Hatov Veametiv” (lo bueno y lo mejor).

Y como decía el Staipeler ztz”l: siempre le pedimos al Creador que no nos mande sufrimientos, pero cuando los sufrimientos ya llegaron – es necesario alegrarse con ellos, como si fuera la más grande de las riquezas...

Ieji Reuben.

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime ztz”l

Shlomo Ben Simi z”l

Rab Itzjak Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom

Clara Bat Elías Aleha Hashalom

Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom