

DE ADAM A ABRAHAM
Y Hashem le dijo a Abram...
(Bereshit 12,1)
Existe una gran diferencia – tanto en cantidad como en su esencia – entre la época anterior a Abraham Avinu, y los tiempos posteriores, como está escrito en la Guemara, en el tratado de Sanhedrin (hoja 97a): seis mil años son los años del mundo, dos mil años Tohu (confusión y vacío), dos mil Tora, dos mil años, los días del Mashiaj...
Los días anteriores a la aparición de Abraham Avinu, son llamados “dos mil Tohu”, y desde Abraham en adelante, comienza la época llamada “dos mil Tora”.
Y explica Rashi: los dos mil primeros años del mundo – ya que todavía no se entregó la Tora – fueron de confusión y vacío, desde Adam Harishon hasta que Abraham tuvo cincuenta y dos años, y así llegamos al año dos mil...
Cuando se completaron los dos mil años, Abraham se ocupó de la Tora, como está escrito: y las almas que hizo en Jaran...
Tal vez, también Noaj, Shem y Ever estudiaron Tora, pero sólo con nuestros patriarcas (los Avot Hakedoshim), encontramos que cuidaron y cumplieron con la Tora, aunque no haya sido entregada, aún.
Y necesitamos entender, ¿cuál es la finalidad de las veinte generaciones? – desde Adam Harishon hasta Abraham – ya que, todavía, no habíamos sido ordenados con la Tora, y de allí que todo este tiempo se llame “dos mil de vacío y confusión” – sin Tora... entonces, ¿cuál era la particularidad del servicio a Hashem de todos ellos?
Además, vemos una diferencia numérica entre estos dos períodos, en los dos mil de Tohu, las vidas eran más largas, frente a los dos mil de Tora.
Y otra cosa que debemos entender: ¿por qué merecieron vivir tanto tiempo?... Normalmente, la cantidad de años que Hashem le da a cada persona, está relacionada al contenido de la vida y a la función que cumplirá para servir al Creador... y en esos tiempos, sólo estaban obligados a cumplir los siete preceptos ordenados a los hijos de Noaj... Aparentemente, de acuerdo a lo extenso de sus días y años, estaban designados para una vida con mucho contenido, y no se entiende, ¿por qué este tiempo se llama de confusión y vacío?...
Esto y más, que puede ser más lógico, pensar, que en los dos mil años de Tora – y en especial después de ser ordenados en los seiscientos trece preceptos – que nuestras vidas sean más largas, para así poder llenar los días con más contenido de Tora, en el servicio a Hashem...
Y esta misma pregunta se hace el Zohar Hakadosh: dijo rabi Elazar, ¿por qué, los primeros hombres tuvieron vidas tan largas?, como, por ejemplo, Adam Harishon, que vivió novecientos treinta años, o Noaj, que vivió novecientos cincuenta, y así, fueron todas las generaciones. Pero, desde Abraham en adelante, se disminuyeron sus años. Le dijo su hijo (el hijo de rabi Elazar), las vidas largas muestran una gran Piedad, las vidas más cortas, menos Piedad y más Justicia...
Porque en las generaciones desde Adam Harishon hasta Abraham, el Creador los conducía con toda la Piedad, por eso las vidas largas. En cambio, desde los tiempos de Abraham, disminuyó la Piedad – Hashem los condujo con más Justicia, por eso las vidas más cortas...
El Ramjal (rabi Moshe Jaim Luzzato, en su libro Adir Bamarom), después de traer las palabras del Zohar Hakadosh, nos explica la diferencia, y así dijo:
En verdad, éste es uno de los fundamentos más profundos y maravilloso, debes saber, que el servicio al Creador que hacemos hoy, no puede compararse con el servicio que hicieron desde Adam Harishon hasta Abraham Avinu.
Cuando Hashem creó al hombre, no había en él nada sobrante, y de más está decir, que no había ninguna cosa despreciable. El instinto del mal estaba fuera del hombre, con lo cual, no existía el deseo de mezclar el bien con el mal... el hombre sólo podía elevarse y elevarse, para alcanzar niveles altísimos, es decir, buscaba completar la elevación que Hashem comienza al crearlo... el Ietzer Hara estaba tranquilo, y todo mal se transformaba en bien.
Y lo mismo ocurrirá en el futuro, con la llegada del Mashiaj, muy pronto y en nuestros días... con el mal anulado gracias a la Luz de la Santidad.
Por este mismo motivo, Adam Harishon no fue ordenado a cumplir los seiscientos trece preceptos, porque los preceptos son la base del servicio en este mundo... ¿cuándo?, cuando no hay una conducción de Piedad, sino de Justicia, y la única forma de servir al Creador, es por medio de los preceptos.
Pero, éste no era el servicio de Adam Harishon, que debía preocuparse sólo por conseguir la santidad, algo que requería un gran fortalecimiento, hasta llegar al día de Shabat... debía adquirir lo más posible de santidad, y en ningún momento privarse de esto. Hashem hacía fluir la santidad desde el Cielo, y el hombre necesitaba fortalecerse para recibirla, haciendo lo que Hashem le dijo, respecto al Jardín (que debía trabajarlo y cuidarlo).
Entonces, la mayoría de la santidad que descendía, santificaba al hombre, hasta tal punto, que si el Ietzer Hara podría ser “muy bueno”, el mundo se corregiría de inmediato, con el servicio del hombre, que podía transformar – también algo menos bueno – en una cosa buena.
Y en especial, cuando lo principal para Adam Harishon era la adquisición de santidad – que hacía la corrección al mundo, de aquí la necesidad de Piedad de parte de Hashem, para que Adam Harishon reciba toda la santidad. Porque con menos Piedad – pero con Favor y Justicia, el servicio se lograba sólo con los preceptos, que hacen necesario un esfuerzo más grande y muchas buenas acciones, para cumplir dichos preceptos...
Y también después del pecado de Adam Harishon, Hakadosh Baruj Hu quiso corregir a las siguientes generaciones por el mismo camino: que reciban la influencia de la santidad directamente desde el Cielo... como está escrito: y encontramos que el Pensamiento de Hashem Itbaraj fue, que el mundo se corrija, solamente, recibiendo la santidad, con la misma base con que fue creado el hombre, siempre y cuando no se prive de recibirla...
Pero, cuando Adam Harishon peca, se impurifica, y para eliminar esa impureza, Hashem quiere hacerla desaparecer con varias reencarnaciones, porque las almas de las generaciones siguientes, estaban incluidas en él – en Adam Harishon – y serían necesarias varias generaciones para corregir las almas, tal vez con la fuerza de la muerte que deberían soportar... sumada a la fuerza de la Luz de la Santidad.
La corrección del pecado del hombre, se podría alcanzar, por medio de la muerte, los sufrimientos y distintas reencarnaciones, todo bajo la misma raíz – recibiendo la integridad con la santidad proveniente del Cielo.
Sin embargo – de todas formas – también, después del pecado y la propagación de la impureza – y con la Voluntad del Creador de recobrar la pureza – ya que, si el corazón del hombre no se cierra, todo es posible, porque su cuerpo seguía puro, Hashem todavía no entrega la Tora, y sigue con la misma conducción.
Por esto, Hakadosh Baruj Hu – todavía – no nos entrega la Tora – el cumplimiento de los seiscientos trece preceptos – porque sabe que un arreglo digno, aún puede lograrse con la Luz de la Santidad, y por el mismo motivo y con la misma intención alarga los días y los años de vida, para que los hombres adquieran una santidad mayor.
En verdad, todo sigue por el mismo rumbo – con la Piedad – y las generaciones debieron alcanzar categorías muy altas de santidad (con la ayuda de todos esos años adicionales), con mucha sabiduría, hasta llegar a la corrección completa.
Con la posibilidad de recibir tanta santidad – dice el rab hagaon Jaim Friedlander ztz”l – el arreglo espiritual estaba al alcance, pero así como gobernaba la Piedad y en lo espiritual aumentaba la santidad, también aparece el aumento de la materialidad, como dicen nuestros sabios en el Midrash (Bereshit Raba 34,11) sobre la naturaleza (material) que fue bendecida antes del diluvio, a tal punto, que necesitaban sembrar sólo una vez cada cuarenta años, y podían recorrer grandes distancias solamente con unos pocos pasos, casi sin límite... De todas formas, seguían siendo dueños de la elección, para no impedir recibir la santidad del Cielo...
El final de esta conducción fue en los días de Noaj, y todo estaba predispuesto para la llegada del Mashiaj, que traería consuelo a todo el mundo, gracias a la influencia tan grande de santidad, que fluía permanentemente, del Cielo.
Por esto, eran necesarias las diez generaciones desde Adam hasta Noaj, que debían corregir y completar lo que no hizo Adam Harishon, en su servicio de recibir la abundancia de santidad...
Y como dijimos, en los tiempos de Noaj llegaría el Mashiaj, de ahí que su nombre sea Noaj – un día de “Menuja” (descanso) en la vida de los mundos... Pero, estas generaciones no quisieron cumplir con su función, y se fortalecieron dentro de la impureza (en la impureza), con un efecto contrario, que fue producto de una gran Luz... que no podía soportarse... y cayeron... lo que desencadenó el diluvio... en una generación que estaba llena de Luz – la Luz de los siete días de la Creación que fue guardada, debido a su gran poder...
Las creaciones debieron buscar una finalidad, pero no quisieron recibir la influencia de la gran Luz (que aplicada con la santidad tendría efectos positivos, pero junto a la impureza, no) porque aumentaron en sabiduría...
Y en lugar de elevarse, cayeron en su nivel espiritual, hasta el diluvio...
Como está escrito en el Pirke Avot (3,17): cuando la sabiduría es más grande que las acciones, no se mantiene, y nos trae el ejemplo del árbol, con muchas ramas y pocas raíces, porque el aumento en las ramas (sabiduría), provoca que cualquier viento arranque al árbol de su lugar.
Hashem pensó que con esas diez generaciones completarían el arreglo, pero hicieron lo contrario, causando el diluvio...
Sifte Jaim
Leiluy Nishmat
Israel Ben Shloime ztz”l
Shlomo Ben Simi z”l
Rab Itzjak Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l
Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom
Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom
Olga Bat Eliahu Aleha Hashalom
Clara Bat Elías Aleha Hashalom
Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom