Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

Ojos del corazon

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OJOS  DEL  CORAZON   

Mi Presencia reposará entre los hijos de Israel y seré, para ellos, Su D-s. Y sabrán que Yo Soy Hashem, Su D-s, el que los sacó de la tierra de Egipto, para que Mi Presencia repose entre ellos. Yo Soy Hashem, Su D-s.  (Shemot 29,45-46) 

Escribió el Ramban: es posible que el versículo tuviera un orden más lógico: y sabrán que Mi presencia reposará en ellos, porque Yo Soy Hashem, Su D-s, que los saqué de la tierra de Egipto, porque conocerán Mi Honor y creerán (con fe completa) que Yo los saqué de la tierra de Egipto…

Es decir, con el conocimiento de que Hashem desciende y reposa junto a ustedes, alcanzan la fe para saber que Yo los saqué de la tierra de Egipto…

Y es necesario entender – dice el rab hagaon Jaim Friedlander ztz”l – esto fue dicho a los hijos de Israel, en el segundo año después de la salida de Egipto, o sea, la misma generación que salió de Egipto, que vieron con sus propios ojos todos los milagros y las maravillas que Hashem les hizo en el momento de la salida y con la partición del mar – además de las plagas – y, ¿cómo podemos decir que es necesario que la Divinidad repose entre ellos para que sepan que “Yo los saqué de Egipto”?

¿Por qué, si la Divinidad no reposa entre ellos no van a saberlo, acaso no lo vieron con sus ojos? En cuestiones de fe, tenemos un fundamento muy grande, la fe necesita ser una fe palpable, no alcanza con saber sobre cierta realidad, inclusive haber visto esta realidad… el conocimiento necesita crear un sentimiento en el corazón, y esto sólo se consigue palpando la realidad… la persona tiene que sentir – en su corazón – como que ahora está viendo la salida de Egipto…

Esto es lo que Hashem le dice al pueblo: y sabrán que Yo Soy Hashem… que los saqué de la tierra de Egipto…

Cuando la Divinidad se posa entre ellos, llegan al nivel del conocimiento sobre la salida de Egipto, que Hashem Itbaraj los saca de Egipto, y el entendimiento que llega al corazón es el reflejo de lo que vieron.

Porque para reconocer y valorar los hechos de Hashem, es necesario que el conocimiento llegue al corazón, no alcanza sólo con verlos, porque la voluntad interior en cada persona, determina lo que quiere y le interesa… esa voluntad interior puede manifestarse sólo cuando el entendimiento entró al corazón.

Desde luego, en la cualidad de cada persona, para hacer funcionar su voluntad, existen escalas muy diversas, como recita el versículo (Shemot 35,31): y lo llenó con el Espíritu de Hashem, con sabiduría, inteligencia y entendimiento.

Y explicó Rashi: Jojma (sabiduría): son las cosas que la persona escucha de otros y aprende… comprende lo que escucha de sus maestros, sin agregar nada de su parte.

Bina (inteligencia): piensa y lleva las cosas a su corazón, las cosas que estudió, es decir, profundiza el conocimiento con lo estudiado, y ahora, tiene la capacidad para comparar lo que escuchó, con lo que no escuchó de sus maestros…

Por encima, encontramos el Daat (entendimiento), que lo explicamos como un acercamiento interior a lo sabido y profundizado, como escribió Rashi (Bereshit 18,19): porque el entendimiento es una expresión de afecto… y podemos decir que lo principal no es, sino la misma expresión de conocimiento, que lo rodea hasta que se interioriza, y se hace reconocible…

Es decir, entendemos que la sabiduría (Jojma) está sólo en la mente, pero cuando alcanzamos el entendimiento (Daat), significa que este conocimiento se alojó en el corazón, y dirige a la persona en todas sus acciones, con lo cual, podríamos decir que el entendimiento nos lleva, nos conduce con el conocimiento que alcanzamos a llevar al corazón…

Por este motivo – exclusivamente – y sabrán que Yo Soy Hashem, y no está escrito: y pensaron (fueron inteligentes)… Porque alcanzar este conocimiento profundo de que Hakadosh Baruj Hu nos sacó de Egipto, que nos obliga a servir al Creador, puede llegar por medio de la Presencia de la Divinidad, cuando reposa entre nosotros…

A la luz de este fundamento, de que – solamente – cuando el corazón ve, podremos reconocer la Verdad, explica el rab hagaon Eliahu Eliezer Dessler ztz”l, lo ocurrido con Eliahu Hanavi y los profetas de la idolatría, en el Monte Carmel…

Allí se ofrendaron dos animales, uno para los profetas de la idolatría y el otro para Hashem. La ofrenda de los idólatras no fue recibida. Después, se presenta Eliahu y acerca la ofrenda para Hashem… se para y eleva su oración al Creador (Melajim 1, 18,37): Aneni Hashem, Aneni… respóndeme Hashem, respóndeme, y este pueblo sabrá, que Tú Eres Hashem, nuestro D-s, y Tú das vuelta a los corazones que son los últimos…

Entonces, descendió un fuego desde el Cielo y devoró la ofrenda y las maderas, y las piedras, y la ceniza, y las aguas… y vio todo el pueblo, y cayeron sobre sus rostros, y dijeron: Hashem, El es nuestro D-s, Hashem, El es nuestro D-s.

Se puede comprender, la necesidad de la Tefila, para que Hashem Itbaraj ponga el éxito en sus caminos, cuando una persona hace las cosas por decisión propia, pero cuando Hashem le ordena a Eliahu lo que debe hacer, y todo lo que Eliahu hace, lo hace como enviado de Hashem, ¿para qué la Tefila, o qué lugar ocupa esa Tefila: Aneni Hashem Aneni?

Explica el rab Dessler: tal vez, Hashem le ordena hacer todas esas acciones, pero, para hacerse merecedor del milagro – que Hashem haga descender el fuego del Cielo – es necesario reconocer, hace falta que el corazón pueda ver y creer que el milagro tiene una potencia única.

Este reconocimiento se consigue cuando logramos un acercamiento mayor al Creador, y por esto, o para lograr este objetivo, Eliahu recita sus oraciones a Hashem, para elevar al pueblo – para que ellos también comiencen a rezar – y se acerquen a Hashem, y con este acercamiento, todo el pueblo podrá reconocer el milagro… aunque – de todas formas – alcanzar el reconocimiento y la fe en el milagro depende de la elección de cada uno, pero es algo que podemos aproximar por medio de la Tefila, que con su fuerza, inclinará la elección de todos hacia lo bueno, gracias a ese acercamiento al Creador…

Tal como diserta la Guemara, en el tratado de Berajot (hoja 6b), sobre este mismo versículo: en su Tefila, Eliahu dice dos veces Aneni (respóndeme), una, para que descienda el fuego desde el Cielo, y la segunda, para que nadie diga que fue un hecho de brujerías…

El primer Aneni, para que descienda el fuego desde el Cielo, que todos sepan y reconozcan que fue un milagro, y no una cosa casual, porque muchos que lo ven, pueden llegar a pensar que, a pesar de ser un hecho especial y único en la naturaleza, tal vez lo adjudiquen a la brujería, por eso, Eliahu tiene que agregar en su Tefila, un segundo Aneni, para que nadie piense que hubo una brujería de por medio…

Y además de los dos Aneni, Eliahu agrega algo más: y sabrán que Tú eres Hashem, Su D-s, y Tú volteas sus corazones al último lugar… el corazón es el último en creer… entonces, Hashem da vuelta el corazón, para que vea el milagro y llegue a la fe completa…

También el faraón vio los milagros, vio (y sufrió) las plagas y la partición del mar, pero vio sólo con los ojos, y no vivió lo sucedido con la fe del corazón, por eso, corre detrás de los hijos de Israel, y se mete dentro del mar…

Pero, los hijos de Israel, que vieron el milagro y reconocieron… poniendo al Creador dentro de sus corazones, abrieron y proclamaron (y hasta lo señalaron): éste es Mi D-s y le construiré un Santuario…

No sólo estamos hablando de los milagros, sino que en todos los Caminos del comportamiento de Hashem Itbaraj en este mundo, tanto para el bien como para el mal, Jas Veshalom, todo depende de una observación correcta del corazón…

Está escrito en el “Tomer Devora”, sobre la cualidad “no sostendrás el enojo para siempre”, es una cualidad diferente, que inclusive una persona, sostiene cuando está pecando…

Hakadosh Baruj Hu no sostiene el enojo, y si lo sostiene, no será para siempre, sino que puede anularlo – también – cuando la persona que estaba pecando (de ahí el enojo de Hashem) tampoco se arrepiente…

Así encontramos en los días de Ierobaam Ben Ioash (Melajim 2 14), donde Hashem devuelve los límites a Israel, y el pueblo seguía profesando la idolatría, y el Creador tuvo piedad con ellos, y ellos no volvieron al buen camino (es posible decir, que cuando el castigo no tuvo efecto, Hashem cambió Su Conducción, lo que puede provocar una influencia buena sobre el pueblo, para que tal vez, de esta forma, alcancen el arrepentimiento, cuando ven el gran Favor que Hashem hace con ellos).

Pero no volvieron… entonces, ¿para qué Hashem se apiada de ellos? Justamente debido a esta cualidad, de no sostener el enojo para siempre… pero parecería otra cosa, como si fuera que el enojo se debilita, más cuando vemos que todavía, ellos se mantienen en el pecado, y no son castigados, sino que Hashem espera y se apiada, tal vez, retornen… es como una bendición y a la vez un pedido, y todo para el bien de Israel…

Y también cuando hay lugar a equivocarse, y pensar que Hashem está permitiendo el pecado… sabemos que, cuando Hashem quiere enseñarnos algo necesario, el lugar a equivocarse no lo considera, porque el que quiere equivocarse lo hará de cualquier forma, exista la posibilidad o no de equivocarnos…

Aquí, Hashem quiere enseñarnos a mirar con el corazón y hacer palpable nuestra fe, y para lograrlo, tal vez no sean importantes los medios…

Sifte Jaim.

LEILUY NISHMAT

Israel Ben Shloime ztz”l

Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l

Shlomo Ben Simi ztz”l

Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom

Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu  Aleha Hashalom

Olga Bat Rosa Aleha Hashalom

Clara Bat Elías Aleha Hashalom

Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom