

“Estas son las cosas que El Eterno ha ordenado hacer. Durante un periodo de seis días se podrá hacer labores, pero el séptimo dia será sagrado para ustedes, un Shabat (descanso) completo de reposo para El Eterno, todo el que haga una labor en el morirá No encenderán fuego en ninguna de sus moradas en Shabat”. Shemot- Exodo 35-1
Rav Yaakov Neiman zt”l registra el siguiente incidente en su sefer “Darjei Musar”: El Jafetz Jaim zt”l visitó una vez la ciudad de Chernigov en Rusia y escuchó que una fábrica de propiedad judía estaba abierta en Shabat. El Jafetz Jaim se acercó al dueño e intentó persuadirlo de detener la producción en Shabat. El dueño respondió: “Gano cuatro mil rublos todos los días. ¿Debería perder una ganancia tan grande por culpa de Shabat?” El Jafetz Jaim respondió explicando: “La Torá precede al mandamiento de observar Shabat con una declaración aparentemente superflua: 'Se trabajará durante seis días'. ¿Por qué son necesarias estas palabras iniciales? Estas palabras nos enseñan, explicó el Jafetz Jaim, que si una persona limita su trabajo a seis días, entonces en el séptimo día, Shabat, descansará. De lo contrario, no se beneficiará de sus seis días de trabajo”. El dueño respondió burlonamente: “¿De verdad crees que un pasuk en el Jumash mantendrá mi fábrica en funcionamiento?”
Poco después, los bolcheviques llegaron al poder y confiscaron la fábrica. Milagrosamente, el dueño logró escapar. Entonces envió una carta al Jafetz Jaim: "¡Tenías razón! De hecho, un pasuk—una ordenanza- en el Jumash es lo que mantiene a una fábrica en funcionamiento".