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“Todo aquel que estudia Tora sin motivos ulteriores, se hace merecedor de muchas cosas.” (Pirque Avot 6-1)
Todos están de acuerdo de que hay una gran diferencia entre un judío y un gentil. De la misma forma también hay una inmensa diferencia entre un judío que estudia la Tora a uno que lamentablemente todavía no lo hace.
El estudio de la Tora le otorga mucho a la persona que la estudia y así también a todo el universo.
¿Por qué el estudio de la Tora ayuda tanto al que la aprende como también a todo el mundo?
El estudio de la Tora protege a la persona de hacer transgresiones y pecados.
Quien la estudia, se construye acercándose al Creador, entendiendo cuanta rectitud, verdad y justicia hay en ella, y esto minimiza el deseo de hacer pecados, que son el propósito de la maldad y la injusticia, la diferencia radical en el apego a la Tora. Como está escrito en el Talmud, en el tratado de Kidushin 32: “Cree el instinto del mal, y cree la Tora como condimento, y si ustedes están ocupados en la Tora. Ustedes no caerán en sus manos”. (las del yetzer harra—el instinto del mal)
Más aun, el estudio de la Tora le hace adquirir valores a la persona y le muestra el camino correcto para la vida.
El estudio de la Tora nos enseña cómo podemos vivir la vida de una forma verdadera y clara, con una visión correcta, con valores eternos. La Tora nos proporciona instrucciones claras de que hacer, como, y de qué manera, en cada tiempo y situación.
Así como una máquina de lavar no se puede hacer funcionar si no tenemos sus instrucciones, así tampoco podemos vivir sin el estudio de la sagrada Tora, que fue escrita por el Creador del Mundo, Quien nos creó y nos la entregó por medio de Moshe Rabeinu, donde nos enseña el camino correcto que debemos tomar para guiarnos en nuestras vidas.
La Tora mantiene el mundo, y HaShem lo creó de tal manera que cada país y hemisferio tiene su “propio horario” de tal forma que mientras en un hemisferio la gente duerme, en el otro se puede estudiar Tora aprovechando las horas de luz, y así vemos que no hay ni un instante en el cual se deje de estudiarla, porque si se parara, el mundo volvería al caos de antes de la creación, y es así como lo escribe el profeta Yirmiyahu—Jeremias 33-25: “Así dice HaShem: Si no fuera por mi pacto (la Tora), día y noche, las ordenanzas del cielo y de la tierra, no las habría establecido”.
Más aun, la Tora protege al mundo de los malos decretos. Por medio del estudio de ella, creamos Angeles buenos que nos protegen, y así nos liberamos de todas las situaciones malas que podrían venir; así como está escrito HATORA MAGNA U MATZLA—la Tora protege y salva. En todas las épocas difíciles que Am Israel ha pasado durante la historia e incluso hoy en día, los grandes sabios de Israel han ordenado que nos reforcemos en el estudio, y en el cumplimiento de las mitzvot, y solo así vamos a ser salvados de todos los malos designios, y de la mano de nuestros enemigos.
Como vemos la Sagrada Tora, es la que aporta todas las bendiciones, tanto para la persona que la estudia como para el mundo entero.
Con el favor de HaShem, que tengamos el merito de estudiarla como se debe, y por medio de esto, podamos recibir todas las bondades que esta tiene para entregarnos.